Hans Magnus Enzensberger y su “monstruo” de Bruselas

Mercedes Arancibia || Periodista.
Madrid

La Unión Europea cada vez se aleja más de la Europa real (…) De un lado el mundo  cotidiano de los ciudadanos de la Unión; de otro, bastante aislado, el biotopo de las instituciones (…) En cuanto a la integración, hace tiempo que nos independizamos de las autoridades. Hoy las redes civiles nos unen con mucha más fuerza que todos los acuerdos que negocian aquí en Bruselas. Millones de hilos crean interdependencias que se sustraen al control de ustedes y que ustedes no pueden anudar ni romper”. El fragmento anterior está sacado de las páginas 102/103 de El gentil monstruo de Bruselas o Europa bajo tutela, último de los libros del periodista, poeta, novelista y ensayista alemán  Hans Magnus Enzensberger, publicado en enero de 2012 en Anagrama. Esas líneas corresponden a una conversación que el autor mantuvo con un  miembro  de la Comisión  en la Fattoria del Chianti, calle Archimède de Bruselas, delante de un plato de ossobuco.

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Título: El gentil monstruo de Bruselas o Europa bajo tutela.
Autor: Hans Magnus Enzensberger.
Traducción: Richard Gross
Colección: Crítica.
Páginas: Argumentos.
Precio: 11.90€.

Un opúsculo, casi un panfleto, apenas 105 páginas, donde el autor empieza reconociendo las ventajas que ha supuesto la Unión para sus ciudadanos (seis décadas de paz, no ha habido un solo conflicto armado entre Estados desde 1945, “casi una generación entera sin guerra… una anomalía de la que este continente puede estar orgulloso”, los pasaporte de los países de la Unión facultan en principio para viajar por toda ella sin molestias, han desaparecido de los equipajes los adaptadores eléctricos imprescindibles hasta hace algunas décadas, los consumidores están bastante protegidos… y todo ello a pesar de la resistencia de muchos de los gobiernos “doblegados por los gigantes mundiales de los sectores farmaceútico, energético, financiero, alimentario o de la comunicación”): “El proceso de la unificación europea ha hecho cambiar para mejor nuestra vida cotidiana”. Y donde el autor acaba atacando frontalmente a eso que llamamos Europa para simplificar pero que en realidad de trata solo de una parte, aunque nada desdeñable, del viejo continente.

Un grito de alarma contra la burocracia de Bruselas que “con el pretexto de armonizar destruye poco a poco el ideal que presidió la construcción de la Unión”, decía un comentarista en la emisora France Culture cuando el libro se publicó en Francia  coincidiendo con el principio del curso académico, “la rentrée”, que es cuando aparecen las novedades literarias en los escaparates de las librerías. Su aparición en Alemania fue aplaudida en los medios de comunicación como “la réplica” germana al “Indignez-vous” de Stéphan Hessel.

500 millones de ciudadanos y de coles

Falta de democracia, esclerosis galopante, demasiados organismos, demasiados funcionarios, demasiados intermediarios, están abocando el proyecto al fracaso. “Es como si un pueblo de extraterrestres hubiera desembarcado en nuestro planeta con toda discreción y hubiera comenzado a someter a Europa, quizá porque sus habitantes eran particularmente prósperos. Esos extraterrestres son los tecnócratas”, comentó el diario alemán de izquierda Frank­furter Allgemeine Zeitung, que pretenden decidir hasta la forma de los pepinos o el color de las peras. Una burocracia, recordaba el escritor Martin  Meyer en Neue Zürcher Zeitung citando a Hannah Arendt, “que queriendo reducir la complejidad crea complejidades aun más inextricables”. Textos, tratados, formularios, una literatura oficial opaca que « incluso algunos juristas constitucionalistas tienen dificultades para entender » -escribe Juliette Cerf en el número de noviembre de 2011 de la revista francesa Télérama–  y que sitúa al ideal democrático europeo muy lejano, incluso inaccesible. “Organismos, oficinas y servicios, direcciones y directivas que florecen como vegetales”. El autor del libro se permite incluso un chiste: “Por algo se habla de la col de Bruselas”.

Enzensberger ha hecho un trabajo conciso pero muy profundo: el libro está lleno de cifras, de números referidos a 500 millones de ciudadanos, la salud, el trabajo, las finanzas y las economías, los códigos de los cheques bancarios, el número de páginas de leyes y reglamentos… y hasta los centímetros que deben medir de longitud los preservativos. La tesis central del libro es que la UE está adquiriendo características cada vez más autoritarias…y que los únicos que pueden impedir esas derivas son los propios ciudadanos comunitarios. Argumentos todos que sin duda retomarán los euroescépticos, entre los que no se encuentra Enzensberger, que es “un amigo de Europa que sabe tanto hacerle justicia como admonestarla como un padre severo”, se puede leer en el mensual cultural francés Le Temps.

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La Unión Europea ha supuesto para sus ciudadanos “casi una generación entera sin guerra… una anomalía de la que este continente puede estar orgulloso”. ©European Parlament
Una figura imprescindible del pensamiento europeo

Hans Magnus Enzensberger, nacido en Baviera en 1929, forma parte de la generación cuya infancia y adolescencia estuvieron marcadas por el nazismo y la guerra y es conocido también por el pseudónimo de Andreas Thalmayr. Siempre en la izquierda y muy cercano a las comunas de Berlín de los años 1960, editó la revista Kurbusch, un foro de discusión y debate para la generación que creció en aquellos años. Traductor, autor de canciones, libretos de ópera,  guiones radiofónicos y libros para jóvenes, su largo poema El naufragio del Titanic, sobre el hundimiento de las utopías y los fracasos individuales y colectivos de la (tardo)posguerra, fue uno de los libros más leídos en la Europa de finales de los ’70. En la década siguiente fundó la revista TransAtlantik y la colección literaria “Die Andere Bibliothek” (La Otra Bibilioteca), durante veinte años un referente en la edición alemana, con más de 250 títulos. Considerado uno de los mayores escritores de su país y uno de los más brillantes pensadores europeos, viajero infatigable y políglota, Enzensberger lleva más de cincuenta años tomando parte en todas las aventuras intelectuales europeas. Cáustico y de humor corrosivo, poseedor de un sano pesimismo, reflexiona sobre el mundo y sus cambios, analiza, incita a la reflexión y alza continuamente una voz discordante capaz de sacudir la comodidad intelectual y moral.

Entre los muchos reconocimientos de su obra (muy prolífica) cuenta con el Premio Heinrich-Böll (1985), Premio de la Paz Erich-Maria Remarque (1993), Premio Heinrich Heine (1998), Premio príncipe de Asturias de las Letras (2002), Premio Jean Monnet de Literaturas Europeas y Premio al mejor Libro del Año en 2010 por Hammerstein ou l’intransigeance : Une histoire allemande;y ese mismo año recibió el Premio Sonning, el más prestigioso de los que se entregan en Dinamarca.

2 comentarios de “Hans Magnus Enzensberger y su “monstruo” de Bruselas

  1. Mar
    2 febrero, 2012 at 15:28

    Madre mía, Mercedes, después de las loas al agente de la CIA y criminal de guerra V. Havel (que impulsó los bombardeos de la OTAN en Yugoslavia, Afganistám, Irak o Libia), ahora nos viene con la loa a un progre tbn defensor de la OTAN y de Imperio.
    Crónica Popular se está luciendo.

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  2. Cafeína
    3 febrero, 2012 at 0:56

    Mar, ¿has pensado en emigrar a Corea del Norte?

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