La cámara oculta contra la constitución

Francisco R. Pastoriza.

Profesor de Información cultural de la Universidad Complutense de Madrid.

En los años 30 del pasado siglo, un fotógrafo alemán, Erich Salomon, comenzó a hacer fotografías en interiores utilizando una cámara Ermanox, que permitía hacer fotografías en interiores sin utilizar el flash. Accionaba el disparador sin que las personas a las que captaba con su cámara se dieran cuenta de que estaban siendo fotografiadas, y este procedimiento proporcionaba a los protagonistas de sus fotografías una naturalidad que no tenían los personajes que, como era habitual, se plantaban delante de los objetivos adoptando poses previamente estudiadas. Salomon introducía su cámara en lugares prohibidos, como despachos oficiales y tribunales de justicia. Así cubrió para el Illustrierte Berliner Zeitung el reportaje que lo llevó a la fama, el juicio a un estudiante acusado de asesinar a dos de sus compañeros. Hizo muchas fotografías de diplomáticos y de líderes políticos y sociales en ambientes familiares y distendidos, y algunas de ellas bordeaban los límites de la ética periodística. El método fue bautizado como Candid Camera, algo así como cámara oculta, y con él Erich Salomon pudo contar también la intrahistoria de los personajes fotografiados. Erich Salomon fue perseguido por los nazis (era judío) y murió en Auschwitz con su mujer y su hijo en 1944.

Candid camera televisiva
Cámara Ermanox que el fotógrafo Erich Salomon utilizaba. ©Howard Stanbury

La televisión comenzó a utilizar la cámara oculta en programas de humor cuyas situaciones provocaban efectos ciertamente hilarantes. El tamaño de las cámaras, la necesidad de una fuerte iluminación para grabar imágenes y toda la parafernalia que exigía la puesta en funcionamiento de los procedimientos de grabación de imágenes y sonidos, no permitía utilizar cámaras ocultas para practicar un periodismo de investigación ya habitual en diarios y sobre todo en revistas ilustradas. Había que echar mano de métodos arriesgados para obtener testimonios audiovisuales, como los que consiguió Claude Lanzmann de algunos antiguos capos de los campos de exterminio nazis para su documental  Shoah. Los avances tecnológicos que propiciaron la miniaturización de las cámaras y la cada vez mayor sensibilidad del video y sobre todo de la tecnología digital, facilitaron los rodajes rápidos y desapercibidos. La televisión pudo así entrar en el mundo del periodismo de investigación, un género en el que los procedimientos no siempre se ajustan estrictamente a la ley y el orden.

La polémica que vive actualmente el periodismo español después de la prohibición, nada menos que por el Tribunal Constitucional y el Tribunal Supremo, de utilizar cámaras ocultas en programas de investigación de televisión, ha devuelto a la actualidad la utilización de este procedimiento en el periodismo audiovisual. El origen está en el rodaje que realizó la productora de El Mundo, utilizando en este procedimiento a una profesional de la medicina naturista, emitido  por la televisión autonómica de Valencia en un programa basura en el que se denunciaba el intrusismo en el ejercicio de la medicina, y en el que los tertulianos participantes criticaban fuertemente a la persona objeto del reportaje. Al principio, un tribunal de Valencia falló en contra de la denunciante por entender que no existía violación de los derechos a la intimidad y a la propia imagen ya que la cámara oculta es una técnica habitual en el ejercicio del periodismo de investigación, y que además una intromisión en los derechos a la intimidad y a la propia imagen es legítima cuando se trata de una información de relevancia pública. El mismo tribunal señala cuáles son las condiciones para que resulte admisible esta intromisión: que la afectación de los derechos sea adecuada, necesaria y proporcionada para la realización constitucional del derecho a la libertad de información.

Sin embargo, el Constitucional entiende que, además de no ser necesaria la utilización de la cámara oculta para registrar los testimonios obtenidos, pues hubiera sido suficiente con entrevistas abiertas con los protagonistas para llegar a los mismos resultados, no se puede legitimar la intromisión con aquellos métodos que vulneren las exigencias de la ética periodística. Y, para contradecir al tribunal de Valencia, añade que “aunque la información hubiera sido de relevancia pública, los términos en que se obtuvo y registró, mediante el uso de cámara oculta, constituyen en todo caso una ilegítima intromisión en los derechos fundamentales de la intimidad personal y a la propia imagen”. Así pues, en este caso, los derechos a la intimidad personal y a la propia imagen se sobreponen a los de la libertad de expresión.

El problema para los profesionales y los medios de comunicación audiovisuales es que a partir de esta sentencia no se pueden utilizar cámaras ocultas en ninguno de los géneros informativos de investigación. Y todo el mundo sabe que sólo se pueden obtener determinadas informaciones con estos procedimientos. Es evidente que la utilización de la cámara oculta sólo podría estar justificada para informaciones de interés público, pero con esta sentencia, el Tribunal Constitucional cierra la puerta a investigaciones de todo tipo utilizando este procedimiento.

Personalmente estoy en contra de las cámaras ocultas en la información porque su utilización se ha extralimitado y se ha convertido en un elemento más de amarillismo y sensacionalismo informativo. Pero creo que el ejercicio del periodismo tiene casuísticas en las que se puede justificar la presencia de estos mecanismos, sobre todo cuando procedimientos como la censura o las actitudes totalitarias impiden la recogida de información por otros medios o tratan de ocultar prácticas ilegales o delictivas. Con esta sentencia, ni Claude Lanzmann habría podido rodar Shoah ni Erich Salomon hacer sus fotografías.

Una duda que me queda después de leer la sentencia es la de que si su aplicación se extiende también a los programas de humor.

El Tribunal Constitucional cierra la puerta a investigaciones de todo tipo utilizando el procedimiento de cámara oculta. ©jlmaral

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