La Minustah y las violaciones de los derechos humanos en Haití

POHDH

La Minustah y las violaciones de los derechos humanos en Haití

Resumen del Informe, editado recientemente por la Plataforma de Organizaciones Haitianas de Derechos Humanos (POHDH), sobre la Minustah y las violaciones de los DDHH en Haití.

Síntesis

La Misión de Naciones Unidas para la estabilización de Haití (Minustah) es cada vez más criticada en diversos sectores del país. ¿La Minustah ha fracasado en su misión, asignada por la Resolución 1542 (2004) del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, de garantizar la paz, establecer un Estado de derecho y estabilizar Haití? Grupos pertenecientes a medios estudiantiles y populares han organizado ya varias manifestaciones para exigir que la Minustah abandone el territorio nacional.

Las razones esgrimidas por quienes protestan son, entre otras, las múltiples atrocidades cometidas por los soldados de la misión en el país, sobre todo en los barrios populares, los repetidos casos de violaciones, la violencia y las actuaciones arbitrarias contra la población, el aumento del clima de inseguridad a pesar de su presencia y la introducción, seguida de la propagación, del cólera en Haití.

La Plataforma de Organizaciones haitianas de Derechos Humanos (POHDH) ha podido constatar que han matado a muchas personas en los siete años de presencia de la fuerza onusiana en el país. Además no se ha producido ningún cambio real en el aparato judicial que continúa favoreciendo la impunidad, y las violaciones de los derechos humanos. Muchas personas siguen padeciendo arrestos ilegales y arbitrarios, así como detenciones preventivas prolongadas, mientras que criminales de gran calibre, como Jean-Claude Duvalier  y compañía continúan disfrutando de impunidad.

Además, en Haití, la Minustah no respeta los derechos de la Persona, adoptados y reconocidos en el sistema de Naciones Unidas. Viola las normas nacionales e internacionales de protección de los derechos humanos de los haitianos. Así, desde febrero de 2004 hasta 2011, la Minustah llevó a cabo operaciones en algunos barrios de la capital haitiana, entre ellos en Cité Soleil, Bel-air y Martissant, en los que se produjeron varios casos de violaciones (muertos, heridos, destrucción de bienes privados, malos tratos, etc.) entre la población civil, aumentando los graves problemas que ya padece, atenazada por la miseria y el hambre. Dichas actuaciones violan la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada por Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948, que en su artículo 3 establece: “Todos los individuos tienen derecho a la vida, la libertad y la seguridad de su persona”. Declaración que es de obligado cumplimiento para el Estado haitiano, que la reconoce en su Constitución, especialmente en el preámbulo y en el artículo 19.

Violando ese derecho, un total de setenta y cuatro (74) personas resultaron muertas en intervenciones de la Minustah entre febrero de 2004 y diciembre de 2006, solamente en la zona metropolitana de Puerto Príncipe, sin contar las numerosas víctimas del cólera.

La POHDH tiene constancia de casos similares en varios departamentos del país: el ahorcamiento de Gerald Gilles en Cap Haïtien, la violación de Johnny Jean en Port-salut, y la de Roody Jean en Gonaïves, y el caso de Widerson Gena, herido de bala en una manifestación en Verettes. Podríamos citar casos de otras regiones del país, como en Lascahobas, Petit-Goâve, etc.

Además, el caso del cólera que ha matado a miles de haitianos se añade al número de los casos de violaciones de los derechos humanos, cometidos por la Minustah. El vertido de materias fecales humanas, efectuado por los soldados de la Minustah, en las aguas del río Artibonite es una violación de las leyes haitianas, y entre ellas de la Constitución de 1987, el Código Penal haitiano y el Código Rural. Este último, en su artículo 297 menciona la obligación de no arrojar excrementos en los ríos del país, precisando que “está prohibido evacuar o arrojar excrementos humanos en los cursos de agua, fuentes, estanques, depósitos y charcas, y en sus cercanías, lo mismo que en jardines, campos, bosques, caminos y carreteras”. El Código Penal castiga las infracciones que resulten de la imprudencia y negligencia de sus autores. Es el caso de la propagación del cólera que exige compensaciones a las víctimas, o a sus deudos, en aplicación del Código Civil (Art.1168, 1169,1170).

Además, esa negligencia criminal de la Minustah se ha llevado a cabo violando la Convención de Washington ratificada por Haití, que obliga al Estado haitiano a proteger el equilibrio ecológico y prevenir la contaminación por inmersión de residuos, u otras materias susceptibles de poner en peligro la salud de la población.

Ni siquiera se han librado los agentes de la policía nacional. La POHDH tiene constancia de que la Minustah ha llevado a cabo violaciones e intentos de violaciones en agentes de la Policía Nacional. Los casos más elocuentes son el del policía Lucknis Jacques, destinado en la Comisaría de Cité Soleil, que el 29 de mayo de 2008 recibió una paliza de agentes de la Minustah; el de los policías Donson Bien-Aimé y Ronald Denis, ambos de la misma Comisaría, el 6 de agosto de 2008, y el de la agente Orline Mérilan, que en la noche del 13 al 14 de marzo de 2011 fue víctima de un intento de violación por parte del miembro del personal de la Minustah, Muhammad Naseem (placa FPU 11773).

En ninguno de los casos citados se ha hecho justicia con las víctimas, ni se ha intentado procesar a los culpables.

Por otra parte, la Minustah es un organismo extraordinariamente caro, que cuesta varios miles de millones al pueblo haitiano. Además, el coste de sus operaciones hace presagiar un antagonismo flagrante entre el deseo de crear estabilidad en Haití, con vistas a un desarrollo socio-económico del país, y el del enriquecimiento de los socios internacionales, que están dejando morir en la miseria a una gran parte de  la población. El hecho de que la Minustah esté presente no impide la miseria, el paro, la violencia, la violación, los malos tratos, las crisis de la sanidad y la educación y el aumento de la dependencia socio-económica de otros países.

Todo esto es lo que justifica los gritos de alarma que invitan a la Minustah a marcharse. Los países que se dicen amigos de Haití deben apoyar los proyectos nacionales, inspirados en necesidades prioritarias de la mayoría de los haitianos.

POHDH, 15 febrero 2012

(Traducción M. A.)

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