Indignación saturada

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P. Montes

En la teoría económica la escuela del marginalismo se basa en que cada unidad consumida de un bien produce una satisfacción menor que la anterior. Llega un momento en que por más que se consuma no hay más satisfacción. Está pasando lo mismo con la irritación popular antes los casos de indecencia, corrupción y obscenidad que vive el país.

Desde el monarca para abajo todo está pringado y ya los ciudadanos estamos saturados de indignación: Correa, elefante, Matas, ERES, Urdagarin, Dívar, Bankia, palacio de la música… por favor, habría que decirle a los poderosos, no somos capaces de sentir más cólera. No es posible arrastrar al país más bajo, la degradación moral y la descomposición social del país son completas, no es preciso conocer más abusos y más iniquidades. Dejaros de comisiones de investigación, si en el fondo lo sabemos todo. No nos toméis más el pelo, lo que queremos es que os vayáis. Así creo que se siente la inmensa mayoría del país. Y, sin embargo…

La penúltima del gobierno: declarar una amnistía fiscal para todo el dinero negro y facilitar el blanqueo de los beneficios de cualquier actividad delictiva. Cómo callar y al mismo tiempo no ser un redundante pesado. La medida pone patas arriba el estado de derecho e implica una injusticia tan terrible que justificaría la caída de un gobierno. Pero no sabemos qué hacer, como protestar, como expresar nuestra indignación. Todo deja huella y nada pasa en falso, pero ahora mismo,saturados y atrapados en vuestros engaños, sólo queremos decir que no olvidamos.