Francisco Laguna
El nombre de esta ministra francesa de Deportes, debería repetirse en todos los centros de enseñanza escolar -por lo menos públicos- de esta España que ha perdido el sentido de la mesura. Nos recuerda la pedagogía social necesaria del significado de los escandalosos millones de euros que cuesta el fichaje por un equipo francés de un jugador de futbol, Ibrahimovic. “Hay fichajes de futbolistas astronómicos, irracionales, y dan una imagen de lo más deplorable del fútbol de hoy, la falta de regulación y los déficits que se acumulan a nivel europeo”, ha dicho.
Calderilla en comparación con las cantidades manejadas en España. Se verá próximamente cómo se aplicará el impuesto del 75% para las grandes rentas que los socialistas acaban de imponer en Francia.
Uno ha esperado durante años de nuestros responsables políticos y de nuestros supuestos líderes morales alguna palabra de alarma. Alguna iniciativa política que pusiera coto a esta orgía de derroche con efectos devastadores sobre la formación de los jóvenes. Y sucedía todo lo contrario. Se permitía a los clubs de futbol -con presidentes metidos hasta las cejas en el negocio inmobiliario- la realización de operaciones urbanísticas que daban oxígeno al negocio, con la complicidad interesada de un enjambre de periodistas mamporreros.
Produce desasosiego ver a cientos de miles jóvenes españoles movilizados vitoreando la hazaña de un selecto y superetribuido grupo de futbolistas -con ventajas fiscales importantes- que acaban de ganar la Copa europea de futbol en un escenario futuro de desánimo económico, de paro y, en el mejor de los casos, de retribuciones basura, para muchos de esos cientos de miles.



