Julio Anguita: “El sistema ha instaurado
la moral del esclavo feliz”

Enric Llopis || Periodista.
Valencia. 

¿Cuál es el discurso político hoy hegemónico?, el que ha calado en la mayoría de la población. Siguiendo los mecanismos de manipulación al uso, responde Julio Anguita, “el carcelero ha conseguido que el esclavo esté calentito en la prisión; que, aunque la puerta esté abierta, el prisionero no se escape ni pretenda hacerlo; es ésta la dominación perfecta”. En otras palabras, “el sistema ha conseguido instaurar la moral del esclavo feliz”. Por eso, añade el promotor del Frente Cívico Somos Mayoría, la gente repite expresiones como “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”, “hemos de arrimar el hombro” o “con una huelga no se consigue nada”.

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Anguita ha presentado en la Facultat de Filologia de Valencia –en una sala abarrotada, con más de 500 personas- su libro “Combates de este tiempo” (Ed. El Páramo), en un acto organizado por Esquerra Unida del País Valencià (EUPV-IU), el sindicato AContracorrent y la editorial El Paramo.

Puede que en la moral del esclavo feliz estén surgiendo grietas o portillos de esperanza. Algo así, al menos, pudo apreciarse en la huelga general del 14-N y las manifestaciones posteriores. “La gente está llenando las calles y enfrentándose a la policía”, explica Anguita. Y agrega una fotografía cercana que ilustra esta idea: “una señora en Córdoba le espetó el día de la huelga a un policía: “Tú número; y si no me lo das eres un terrorista, al que manda otro como tú”. Explica el excoordinador general de Izquierda Unida que, cívicamente, “hemos de doblegar la moral de las fuerzas de orden público y, también, recordarles que son hijos del pueblo; ahora bien, para ello es necesaria mucha fortaleza de ánimo y contención”.

Anguita habla claro. Es algo que siempre le ha reconocido hasta el enemigo. Con él no va el discurso políticamente correcto ni el circunloquio postmoderno. Por eso, afirma rotundo, “esto es una guerra”, que, además, “viene de hace siglos: de la Revolución Francesa, de las Internacionales obreras y otros hitos”. En resumen, se trata, a juicio de Julio Anguita, de la eterna lucha entre la razón y la barbarie, entendida la razón como “el uso de la ciencia y la técnica para que el ser humano viva mejor”. Siempre se ha considerado esto como la modernidad, heredera –por lo demás- del renacimiento y la ilustración. “Pero hoy le han dado la vuelta al concepto”, critica el autor de “Combates de este tiempo”. “Llaman modernidad a la ofimática y a los móviles; es ésta una sociedad anticuada y embrutecida con aparatitos, para nada moderna”.

También en el estado español la guerra viene de hace mucho. Según el militante del PCE e Izquierda Unida, “el franquismo económico no ha muerto; su poder se mantiene intocable; puede que se haya modificado la superestructura política, pero si se mira el poder económico, continúan los mismos: los Botín, González y Alierta”. Es más, “el franquismo es también Fernando VII y gran parte del siglo XIX y el XX; en lo esencial, el franquismo económico existe antes y después de Franco”. ¿Qué huellas deja, cómo se manifiesta este franquismo, en sentido amplio, al que se refiere Anguita? “en el paro, la corrupción, el poder omnímodo de la banca, la angustia en la que vive el país. Ha pasado el tiempo, y qué”, se pregunta el mentor del Frente Cívico.

El autor define su libro como “una propuesta para luchar en el presente” (“Todo lo que yo hago, digo o escribo es para combatir al sistema”, aclara). Ahora bien, reconoce que el título no es suyo. Lo tomó prestado de una obra del historiador marxista francés, Lucien Febvre, “Combates por la historia”. Al cordobés le puede su vena de historiador y viejo maestro, y se explaya: “Cuando los pueblos conocen su historia, pelean”. Y recuerda que Febvre marcó un punto de inflexión en la historiografía, al centrar la investigación en los pueblos, en la gente corriente, sus costumbres y sus luchas, mucho más que en reyes y batallas. Por lo demás, “Combates de este tiempo” es una colección de escritos y discursos (en su mayoría, fruto de las reflexiones con sus compañeros) con la autoría de Julio Anguita, de los que podríamos destacar dos: la vibrante alocución durante el entierro de Pasionaria, el 16 de noviembre de 1989, en la Plaza Colón de Madrid; y, diez años después, otro discurso pronunciado en Cáceres, en compañía de José Saramago.

“Combates de este tiempo” es presente y es pasado. Es memoria. “El mayor acto revolucionario que conozco, es recuperar la memoria”, subraya Anguita. Hoy, explica, “por el exceso de medios de comunicación, el consumo y la cultura de lo banal, hemos perdido la memoria; igual que cuando a alguien le practican la lobotomía, se intenta que las poblaciones no sean pueblos sino meros consumidores; y sin memoria, no existen pueblos ni seres humanos; nos convertimos en pelelesdel último pastor que gobierna televisión española”, explica.

Si se hace memoria, en tiempos de Anguita IU reivindicaba en solitario cuestiones que hoy acepta cualquiera salvo el personal del “establishment”. Por ejemplo, las críticas a Maastricht. Este tratado, recuerda Julio Anguita, prohibió a los gobiernos que pudieran pedir préstamos a los bancos centrales (según el economista Garzón Espinosa, si los saldos primarios –diferencia entre gastos del estado, salvo intereses de la deuda, e ingresos- se hubieran financiado desde 1989 al 1% por un Banco Central, la deuda pública española sería del 14% del PIB, no del 87% actual). Maastricht también, recuerda Anguita, “prohibió prohibir los paraísos fiscales”, medida que después recogió el Tratado de Lisboa. Se imponen asimismo en Maastricht constantes inversiones en Defensa: Grecia presenta hoy, porcentualmente, el mayor gasto militar de la UE; Zapatero encargó material bélico por valor de 30.000 millones de euros, que incluso mandos militares reconocen que carece de utilidad. “Esto es el expolio de una casta contra su propio país”.

A la gente se le ofrecen actualmente, a juicio del mentor del Frente Cívico, “eslóganes vacíos, como que vemos la luz al final del túnelo que se debe generar confianza y la economía ha de crecer”. Pero “muchas veces la economía ha crecido sin que se genere empleo; hablan de crecimiento porque les da miedo utilizar otra palabra: repartir”. “Y todo para ocultar algo obvio, que la deuda de España no se puede pagar; resulta metafísicamente imposible hacerlo”. ¿Alternativas? “Cuando Rafael Correa accedió al gobierno de Ecuador (otra cosa es al poder), pidió una auditoría sobre la deuda y declaró ilegítima una parte de la misma, “la que había servido para el beneficio de unos pocos; lo acreedores aceptaron entonces una quita”. Es decir, sí hay alternativas.

En el estado español la coyuntura económica y política roza la tragedia. “Se ha destruido en los últimos años la riqueza del país; el sector público se le ha vendido al capital privado, de modo que la economía se limite a turismo y ladrillo, y con una enorme precariedad laboral”. A ello se superpone un estado de “alienación política”. Porque, explica Julio Anguita, “cuando el pueblo vota, ¿elige a un soberano o a un capataz? Zapatero y Rajoy modificaron el artículo 135 de la Constitución, por el que se decide que primero se pagan los préstamos a los bancos alemanes y, luego, veremos si queda dinero para la educación y las pensiones”. “En el siglo XIX se le llamaba a esto delito de lesa traición o de lesa patria”. Trueno de aplausos en la sala.

Y llegó el momento en el discurso de la última apuesta política de Anguita: el Frente Cívico. “Soy miembro y militante del PCE y de IU, y continuaré siéndolo; pero resulta innegable que los partidos necesitan hoy una gran renovación, pues se han convertido, en gran medida, en maquinarias electorales; por eso, el Frente Cívico no puede ser un partido político”, asevera Anguita. Actualmente la realidad es otra. “Si a esa mayoría castigada por la crisis se la pone en la balanza del poder, arrasamos; pero el problema es que esa mayoría no tiene conciencia de estar dominada”. Se trata, a juicio del autor de “Combates de este tiempo”, de que “la mayoría a la que nos dirigimos, se ponga de acuerdo en una serie de puntos básicos: salarios, pensiones, qué hacemos con la banca”.

¿Cómo se resume esta idea en una palabra? Programa. La gran obsesión de Anguita desde los tiempos en que se situaba en primera línea de la batalla política. El programa. Al margen de etiquetas, que separen o fragmenten. “No debemos ahora discutir con la gente sobre si comunismo o socialismo; eso está bien para nuestras reuniones, pero la idea del Frente Cívico es que no importa de dónde vengas, sino dónde quieres ir. No pidamos limpieza de sangre, ni nos convirtamos en trasuntos de la inquisición”. “A esto aspiramos, a reunir a la gran mayoría de gente en torno a un programa, pero va a ser difícil”, reconoce Anguita.

Y va a ser difícil, entre otras razones, porque “el Frente Cívico pretende entrar en territorio vedado”. Se dirige, según Anguita, a esa gente que Rajoy considera la mayoría silenciosa que no sale a las manifestaciones; “vamos a intentar arrebatársela; son gente de la clase media o trabajadora, que ni está concienciada ni son activistas, pero deciden la batalla”. Ahora bien, “hemos de atraerlos hacia el programa, no hacia la izquierda; si una persona de derechas está de acuerdo con la nacionalización de la banca, pues ya está. Cumplido el objetivo”. Tan sencillo como eso. Y tan complicado.

4 comentarios de “Julio Anguita: “El sistema ha instaurado
la moral del esclavo feliz”

  1. Fajehy
    18 abril, 2014 at 16:51

    Gracias

    Los poderosos de este mundo tienen herramientas muy potentes y difundidas para controlar la mente de las personas, especialmente las mayores, los viejos. Ya con sólo las religiones (como la Iglesia Católica, que tanto daño ha hecho durante siglos en los países castellanoparlantes y otros, envolviendo un mensaje liberador de control, manipulación, …- todo lo contrario-, metiendo la fe a la fuerza -aunque predican el amor …-), la televisión (con su selección de noticias para meter miedo, bombardeo de anuncios para generar necesidades creadas e infelicidad que no se cura con la locura de consumismo que generan -con su consiguiente destrozo de la naturaleza-), revistas del corazón (con sus fantasías que idiotizan a sus “lectores” y hacen que malhechores de traje vivan a cuenta de gente que los financia a la vez que los critica), y medicinas (especialmente las psiquiátricas -en vez de curar a la gente la atontan …-) tienen muchísimo trabajo hecho.

  2. erik larka abellán
    19 septiembre, 2016 at 18:34

    El esclavo feliz no existe, como mucho es un esclavo resignado. El esclavo feliz tipo ” La cabaña del tio Tom” que obedece a su amo y está agradecido por tener comida y alojamiento es lo que ocurre en la actualidad. Pensad si trabajaís con horarios inhumanos por 800, 900 o 1000 euros con jornadas de hasta 17 horas, librando menos de 4 dias al mes, sin respetar horarios de descanso, ¿No sois esclavos?. Trabajos que enriquecen al empresario y a vosotros os producen divorcios, separaciones, depresiones y hasta suicidios. ¿Cómo vas a tener hijos con estos salarios de subsistencia?. ¿Sabeís lo que es trabajar 30 dias seguidos varios meses al año por una miseria?. Y luego la gente te dice que por lo menos tienes trabajo, eso es la moral de los esclavos. Hay que tener dignidad y relevarse. Mirar hasta tirarse de un puente es mejor que se rian de mosotros.

  3. erik larka abellán
    19 septiembre, 2016 at 19:08

    Perdón por las faltas de ortografia del comentario anterior. Hay que reberarse de ser rebelde. Se aprovechan de nosotros, pues no se lo pongamos fácil. Tenemos el poder del voto. No votad a quienes nos oprimen. Que crean puestos de trabajo es mentira pues esos puestos tienen que existir siempre y a lo mejor con otro partido en el poder no tendremos mejor salario pero si
    mejores condiciones laborales. Trabajar lo justo y necesario ( al final no os van a agradecer nada). Las huelgas no se si serviran de mucho pero hay que ir por coherencia por nuestra situación. Estas empresas nos explotan, exprimen y luego cuando no interesamos al paro. Mirad no me resigno a lo que dice la religión de que esto es un valle de lágrimas y que hay que resignarse o que si te rebelas puedes ir a la cárcel ( la carcel ya la estamos sufriendo). Menos ansiolíticos, menos alcohol, menos internet, menos telebasura. Más carácter, más asertividad,más acción, más personalidad. Puede que no cambiemos el sistema pero se lo pondremos más difícil

  4. erik larka abellán
    19 septiembre, 2016 at 19:56

    Y este es el poder del neocapitalismo salvaje que ha hecho que haya un cambio climático que provocará desastres en el futuro ( no importa pues buscan el beneficio a corto plazo), este poder que no sólo es político sino tambien económico y religioso ( otras religiones se oponen a esto y aparece el terrorismo yihadista ) . Es el capitalismo que hace que descienda la natalidad en España pues no hay dinero para mantener hijos con salarios miserables o estando en paro. Y para mantenerse en el poder nos intentan dar miedo diciendo que otras opciones son peores. El tiempo os pondrá en vuestro sitio.

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