Lo que no se cuenta en España sobre Álvaro Uribe

José Manuel Martín Medem

En Colombia no saben qué hacer con el testimonio de un mercenario israelí, patrocinado por Washington y protegido por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que acusa al ex/presidente Álvaro Uribe de haber financiado el entrenamiento de los escuadrones de la muerte en alianza con militares, terratenientes, narcotraficantes y asesores de Estados Unidos. La investigación conduce a las cloacas institucionales del terrorismo de Estado.

El teniente coronel israelí Yair Klein entrenó a los narcoparamilitares colombianos en la aplicación de la tortura con el método Moshe Dayan.

Consiste en insertar una pequeña astilla de sílex en el párpado de la víctima que enloquece de dolor. Como oficial del ejército de Israel, participó en la matanza de palestinos en los campos de refugiados de Sabra y Chatila en el Líbano. Como militar retirado, se convirtió en un mercenario dedicado al doble negocio del tráfico de armas y del adiestramiento de terroristas.

En 1988, cuando Virgilio Barco era presidente de Colombia,las Fuerzas Armadas y el Departamento Administrativo de Seguridad (la policía política) lo contrataron, por recomendación de los gobiernos de los presidentes estadounidenses Reagan y Bush (padre), para la formación de los primeros grupos paramilitares de lo que serían las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), financiadas por empresarios, terratenientes, ganaderos y narcotraficantes. Todo esto lo ha contado el protagonista en entrevistas de prensa y lo ha reconocido en declaraciones judiciales.

En Colombia fue condenado, en ausencia, a diez años de prisión cuando trasladó sus operaciones a Sierra Leona y Liberia. Detenido en Moscú en 2007, como consecuencia de la orden internacional de captura por la sentencia colombiana, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, presionado por los gobiernos de Estados Unidos y de Israel, impidió hace dos años su extradición a Bogotá con el argumento de que “no hay garantías de que no sea torturado”. Tremenda paradoja: el maestro del terror es protegido de la aplicación de sus enseñanzas. Lo enviaron a Israel donde quedó en libertad (*).

Ahora, en teleconferencia desde su país, ha declarado como testigo, ante el Tribunal Superior de Bogotá, en uno de los juicios contra los comandantes paramilitares a los que entrenó. Y lo que ha dicho se añade al expediente que se prepara para la Corte Penal Internacional contra Álvaro Uribe. “Uno de los hacendados que pagó para que entrenara a los paramilitares -aseguró Yair Klein en su testimonio para los magistrados- llegaría a convertirse en presidente de Colombia y no les digo su nombre porque ustedes saben perfectamente quién es”. Se identificó el propio ex/presidente que inmediatamente disparó por Twitter: “Diganle a ese bandido que presente pruebas sobre las acusaciones que me hace”.

¿Por qué va a mentir Klein? No es un mamerto (como la oligarquía colombiana denomina despectivamente a los comunistas) sino un mercenario de los gobiernos de Estados Unidos y de Israel, muy amigos de Uribe. Entre Israel y Colombia no hay extradición. Le protege la justicia internacional. Y no tiene que negociar con los tribunales.

¿Por qué los grandes medios de comunicación no cuentan todo esto en España?

(*) El caso Klein: el origen del paramilitarismo en Colombia
Olga Behar y Carolina Ardila
Editorial Icono / Bogotá (2012)

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