Mercè 2016: “Felip cinqué” contra el Capitán Trueno

Jordi Cuevas Gemar ||

Licenciado en Historia y Derecho. Secretario de junta de Alternativa Ciudadana Progresista, y miembro del Comité Central del PSUCviu ||

En los años setenta, cuando yo era niño, un héroe recorría los caminos por tierra, por mar y hasta por aire –lo cual tenía mucho mérito, teniendo en cuenta que era un caballero medieval que había estado combatiendo en las Cruzadas, allá por el siglo XII– luchando contra las injusticias y defendiendo a los débiles, como bien manda el código de la Caballería, frente a los abusos de los poderosos. Era el Capitán Trueno. Le acompañaban sus amigos Crispín y Goliath, y tenía una novia sueca –la reina Sigrid de Thule– como las que soñaban los españolitos varones de la época en sus calurosas noches de verano.

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Y, como no podía ser que sus andanzas se limitaran tan sólo al Medioevo, dejando desamparados a tantos necesitados de justicia de antes y después de su tiempo, otros dos avatares –casi clones– del Capitán y sus compañeros recorrían también el mundo impartiendo justicia a través de otras épocas de la Historia: El Jabato, errante guerrero íbero siempre enfrentado a las arbitrariedades del Imperio Romano, y el Corsario de Hierro, que, a bordo de su navío –llamado, emblemáticamente, el Human Rights–, desafiaba sin descanso el poder de los explotadores como Lord Benburry, cruel aristócrata británico y antiguo pirata que había forjado su fortuna –en los albores de la Revolución Industrial– con el expolio de pueblos indígenas y el tráfico de esclavos. Y todos ellos habían salido de la prolífica pluma de Víctor Mora.

El guionista Víctor Mora nos dejó hace poco más de un mes, en agosto de este año. A algunos, que habíamos leído, disfrutado y soñado con sus historietas durante la larga noche de la dictadura, nos sorprendió descubrir a su muerte que había sido militante comunista, militante del PSUC. Bueno, nos sorprendió pero poco; porque, en realidad, en las historias que escribía se le notaba el odio por la injusticia, el amor por los desheredados, y el espíritu de rebeldía. No podía ser sino una persona de izquierdas. No podía ser sino una persona comprometida. Y no podía ser sino una buena persona.

A Víctor Mora, y a otros muchos barceloneses y barcelonesas, personas luchadoras y creadoras de cultura, se refirió el pasado jueves 22 de septiembre el escritor y periodista Javier Pérez Andújar en su emotivo y emocionante pregón de las fiestas de la Mercè de este año, ante cientos de personas que se habían reunido para ello en la Plaça de Sant Jaume de Barcelona.

El pregón de este año había levantado gran expectación y polémica a causa de la gran cantidad de airados, insultantes y hasta amenazadores comentarios que habían circulado por las redes sociales e, incluso, por la prensa escrita –con artículos especialmente vitriólicos, como el de Pilar Rahola en La Vanguardia del 27 de julio– ante la designación del pregonero, a quien los sectores independentistas de la sociedad catalana acusan de “defecar sobre el Procés”, y a quien no le perdonan que se haya atrevido a ridiculizar sus exhibiciones de fuerza, como la de la Diada de 2014, en la que miles de personas venidas de Olot, Vic, Berga, Manresa, y el resto de la Cataluña interior, formaron una gran “V” en el centro de Barcelona, convirtiendo la ciudad –en palabras del periodista– en “un parque temático del independentismo”.

La virulencia de los ataques nos hizo temer a muchos y muchas que el día del pregón se produjese un “escrache” masivo contra Pérez Andújar como el que ya sufriera, por razones parecidas y por parte de los mismos sectores, la escritora Elvira Lindo –autora de Manolito Gafotas – en septiembre 2006, cuando además ni siquiera existía un grado de polarización y radicalización en torno al tema como el que vive en la actualidad la sociedad catalana. Sin embargo, a última hora los radicales variaron su estrategia y, en lugar de boicotear directamente el pregón oficial en la propia Plaza de Sant Jaume, prefirieron contraprogramarlo mediante un “pregón alternativo” en otro punto de la ciudad, gracias a lo cual el acto pudo celebrarse finalmente de manera pacífica y sin sobresaltos, sin más presencia discordante que la de un par de personas ataviadas con barretinas que portaban una pancarta contraria al escritor.

13_02_capitantruenoAsí, y a la misma hora en que Pérez Andújar dedicaba su sentido pregón a las gentes de los barrios de Barcelona que, fuese donde fuese que hubieran nacido –y utilizando sus propias palabras–, “habían construido el estado del bienestar con sus propias manos, habían convertido descampados en ambulatorios con la fuerza de la lucha vecinal, y habían logrado sacar fuerzas de su propia pobreza para convertir la vida en democracia”, en el cercano Pla del Palau, el cómico Toni Albà, en una grotesca caracterización de Felipe V, con casaca y pelucón dieciochesco, congregaba también a una gran cantidad de personas con un simulacro de pregón en el que volvía a acusar a Pérez Andújar de “ir en contra del sentimiento mayoritario de los catalanes” y arremetía, ya de paso, contra el gobierno municipal de Ada Colau, entre otros diversos y variopintos motivos por el de no haber aceptado –todavía– la incorporación de Barcelona a la Associació de Municipis per la Independència.

(En el acto del Pla del Palau, por cierto, también un pequeño grupo de personas trató de desplegar una pancarta con críticas hacia el actor. Pero, a diferencia de los dos “barretinaires” de la Plaça Sant Jaume, estos otros manifestantes disconformes tuvieron que recoger su pancarta y abandonar precipitadamente el lugar, ante la actitud abiertamente hostil y amenazadora con la que fueron recibidos por los “servicios de seguridad” del evento, y ante la pasividad o impotencia de los agentes de la policía local allí presentes).

Para el agresivo independentismo de Albà, por lo visto, no es lo suficientemente gratificante ni confraternizador con su causa el hecho de que la alcaldesa Colau votase “sí-sí” en la famosa consulta del 9N, ni que retirara el busto de Juan Carlos I del Salón de Plenos del Ayuntamiento de Barcelona, ni que haya asistido pública y oficialmente a la Diada independentista convocada por la ANC este año; ni, tampoco, que su primer teniente de alcalde, el también declaradamente independentista Gerardo Pisarello, protagonizara, ahora hace justo un año, el lamentable espectáculo de ponerse a forcejear en el balcón del Ayuntamiento con el concejal del PP Alberto Fernández Díaz por una bandera española. No. Para él, para ellos, para los voceros de la ideología oficial –que no mayoritaria– que está tratando de imponerse a la fuerza en Cataluña, parece que es necesaria una sumisión total, una auténtica e inquebrantable adhesión a los Principios Fundamentales del Movimiento (del movimiento independentista, claro) que no deje el más mínimo resquicio a la disidencia ni a la libertad de pensamiento crítico.

Reconozco que yo, como otras muchas personas, había llegado a reírme mucho con las caricaturas que el cómico Albà hacía del “campechano” rey Juan Carlos y su “irreal” familia en el programa “Polònia” de TV3. Pero, desde que comenzó el “Procés”, Albà se ha convertido en uno de los más activos ciberacosadores contra quienes, haciendo uso de su libertad de pensamiento y expresión, se permiten disentir del “Pensamiento Único” independentista o criticar la hoja de ruta impuesta por los partidos secesionistas. Y en esa línea, no dudó en el 2012 en hacer un llamamiento desde las redes para boicotear la obra de teatro Juicio a una zorra, protagonizada por Carmen Machi, en represalia por el imperdonable delito de la actriz de haber firmado un manifiesto federalista en el que se apostaba por mantener la unidad de España; como tampoco ha dudado en seguir repartiendo democráticamente insultos y descalificaciones entre todos aquellos y aquellas que no comparten sus ideas.

Por todo ello, creemos que el actor ha renunciado voluntariamente a la categoría de humorista para encasillarse –él mismo utilizó la palabra, en su speech del Pla del Palau– en la de “bufón”: pero en la de bufón de palacio, a sueldo y al servicio de los poderosos. Y el jueves pasado, mientras Pérez Andújar rememoraba al Capitán Trueno y al Corsario de Hierro y, como ellos, se ponía al lado de los humildes y explotados frente a los explotadores y los tiranos, Toni Albà, con su pelucón y su casaca, y rodeado de esteladas, nos recordó mucho más al siniestro Lord Benburry que a cualquier risible Felipe V de cartón-piedra.

1 comentario de “Mercè 2016: “Felip cinqué” contra el Capitán Trueno

  1. 27 septiembre, 2016 at 17:14

    Gran artículo para los lectores de esta revista y en especial para quienes, como es mi caso, tengo nietos astur -catalanes.

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