Crítica a Joaquín Robles López y a Marat

Santiago Armesilla Conde ||

Doctor en Economía en la era de la globalización por al UCM. Profesor del EMUI ||

Espaciadas en el tiempo, dos personas que, en apariencia, no tienen nada en común, han escrito en sus respectivos blogs artículos con críticas a mi persona, además de valoraciones ad hominem curiosas. En principio, no había dado importancia a la primera, pero al publicarse hace poco la segunda, la de un tal Marat, he visto necesario tratar de responder a ambos en un mismo texto. La razón es sencilla: cualquiera que lea a ambos autores y llegue a la parte en que hablan de mí podrá darse cuenta de que hablan de mi persona de manera peyorativa. Sin embargo, ambos se permiten la licencia de hablar de mí sin conocerme de nada, salvo por lo que han leído (si acaso lo han hecho) de mis escritos. O, en el caso de Robles, por las dos escasas veces que físicamente nos hemos encontrado. Así, pues, en vista de que, para ambos, hablar es gratis, quisiera comentar en este escrito algunas cuestiones que ambos plantean en referencia a mi persona, pero también ampliando le escrito hacia cuestiones filosóficas, políticas e históricas.

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a. Joaquín Róbles López

Con Joaquín Robles López, profesor de filosofía en el Instituto San Juan de la Cruz de Caravaca, Murcia, he tenido dos encuentros físicos. Ambos en actos de DENAES, fundación a la que, lo digo de pasada, no pertenezco y nunca he pertenecido. El segundo fue en la Xª Escuela de Verano de DENAES, en la que hablé sobre Podemos. Tuvo lugar en Santander. Puede verse lo que dije en aquella escuela de verano en youtube, en la web de DENAES y en mi propia página web.

Fui invitado a dar una charla por el equipo organizador de dicha Escuela. Me pareció interesante participar por varios motivos. Primero, porque mi participación en un libro conjunto que trata de analizar el fenómeno Podemos (llamado Podemos: ¿comunismo, populismo o socialfascismo? Oviedo, Pentalfa, 2016), hizo pensar a los organizadores de la Escuela de Verano que yo podría aportar algo a la misma. Segundo, porque tanto la conferencia como mi participación en el libro no fueron cosas que yo demandase ni a Pentalfa ni a DENAES, sino que se me pidió.

Y aunque al principio fui reticente con mi participación en el libro, debido a mis desavenencias con el entorno sociológico que rodeó a lo que en el texto llamo el triunvirato institucional del materialismo filosófico (formado por Nódulo Materialista, asociación cultural que, desde 1996, ha tratado de monopolizar la producción material, y formal, del materialismo de Gustavo Bueno; la revista on-line El Catoblepas, vía por la que se canalizó dicho monopolio; y la Fundación Gustavo Bueno), accedí a participar por dos razones: porque el editor de Pentalfa, Daniel Guardiola, insistió en ello, realizando un trabajo editorial digno de encomio que muchos deberían reconocer (yo lo hago al menos), y porque fue la vía idónea para poder analizar el fenómeno de Podemos a través, en mi caso, de uno de sus pilares fundamentales, a saber, el postmarxismo postmoderno de Ernesto Laclau. Cosa que, además, me ha permitido definir más mis posiciones filosóficas y políticas, comprobable por cualquiera que lo haya leído y lea otros escritos míos, bien en Crónica Popular, bien en otras publicaciones.

También hay un tercer motivo, más prosaico, que también es motivo para mi participación en la Escuela de Verano de DENAES. Soy docente e investigador en un instituto universitario de la Universidad Complutense, el EMUI. Y, desde que existe la ANECA (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación), los que nos dedicamos a estas cosas tenemos que hacer méritos. Pues para subir en el escalafón universitario ya no hay oposiciones, sino concurso. No tengo ningún problema en reconocerlo. La docencia y la investigación universitaria dependen de estas cosas. Y si soy invitado a una escuela de verano, sea de DENAES (la cual estuvo muy bien organizada) o de un grupo de investigaciones anarquistas, yo iré encantado. Robles a esto lo llama “medrar”. Yo lo llamo trabajar, que es lo que es.

Tras finalizar la escuela pude ir con varios participantes a cenar, y pude charlar bastante rato con Robles. No sobre nada “profundo”, sino sobre música. Robles, además de profesor de filosofía, toca la guitarra en un conjunto musical, y lo hace bastante bien, he de decir. Charlamos sobre marcas de guitarra y bajo, sobre amplificadores y formas de grabar en estudio, e incluso me enseñó un vídeo musical de su banda en la que hizo un solo muy deudor de Gary Moore, confesándome que le encantaba el fallecido músico irlandés de rock y, más tarde, blues eléctrico.

Quizás debido a ese cordial trato que tuvimos me han sorprendido sus palabras en la entrada de su blog titulada Materialistas y ortodoxias, con fecha del 1 de septiembre de 2016. En ella trata de salir del paso a ciertas críticas que, desde Izquierda Hispánica (IH) en su día, pero también desde personas independientes a IH, se han vertido sobre ciertas actitudes propias de la asociación Nódulo Materialista (NM). Robles defiende su postura, primero, aglutinando en un mismo saco a diversas instituciones: la propia asociación NM, la revista El Catoblepas (EC) que dirige NM y la Fundación Gustavo Bueno (FGB) de la cual son investigadores asociados prácticamente la mayoría de miembros de NM (no se qué investigan, más allá de Ars Hispana, único proyecto real de investigación de la Fundación, más allá de los trabajos individuales de su presidente, Gustavo Bueno Sánchez). Todas ellas, según él, conforman la llamada “Escuela de Oviedo”.

Este posicionamiento institucional de Robles implica que todo lo que no sea la trilogía NM-EC-FGB no es “Escuela de Oviedo”. O, lo que es lo mismo, todos aquellos que no entren dentro de estas instituciones, confundidas entre sí en tanto son prácticamente lo mismo, no pueden ser considerados “Escuela de Oviedo”. Tampoco es una desgracia no ser “Escuela de Oviedo”, teniendo en cuenta que nadie dentro de la trilogía, o “triunvirato” NM-EC-FGB, está a la altura de Gustavo Bueno Martínez, productor prácticamente único de lo que podríamos llamar canon del materialismo filosófico. Pero no deja de ser sintomático que Robles, que está en las tres instituciones que conforman el triunvirato, y que, por tanto, se autoproclama seguidor y continuador del canon, excluya del mismo a todo aquel que, aún basándose en Bueno, en el materialismo filosófico, y en el canon, sin embargo no entre en el triunvirato.

06_02_gbPara Robles, o estás en el triunvirato y en el canon, o no estás en la “Escuela de Oviedo”. Tampoco es una desgracia, en tanto que dentro de esa “Escuela” nadie está a la altura del Maestro fallecido como ya he dicho, entre otras cosas por la sujeción formal y material de sus miembros a dicho triunvirato y a dicho canon. Y es muy difícil hablar de “Escuela” en tanto, más bien, si se quiere ampliar el número de discípulos más allá del triunvirato, habría que hablar de movimiento, doctrina o corriente filosófica, se llame esta buenista o filomatista, o epítetos similares. No se puede, a mi juicio, hablar de “Escuela” filosófica si, en ella, solo encontramos un único Maestro en toda la plenitud de su significado institucional como tal, y unos discípulos que no están a su altura. En una inmensa mayoría, y salvo excepciones (a mi juicio, Luis Carlos Martín Jiménez sería la más excepcional de todas ellas), lo que encontramos es mediocridad, papanatismo e inutilidad manifiesta. Pretendidamente, se quiere arreglar esto con la Facultad de Filosofía de León, en Guanajuato, México, y la réplica que la FGB tendrá allí asociada a dicha Facultad (Facultad, dicho sea de paso, que no está asociada, hoy por hoy, a ninguna Universidad). Es un paso interesante, pero teniendo como jefe de estudios allí a José Manuel Rodríguez Pardo, autodenominado “bulldozer del materialismo filosófico”, lo veo harto complicado. En esa escuela privada de niños burgueses de Nuevo León, lo más probable es que salgan, independientemente de su nivel, personas en cuyo cerebro se haya conjugado la inquietante combinación de ser discípulos de Bueno y pupilos de Pardo. Los “hombres pardizados”, se les podría llamar. Y ante eso Ismael Carvallo Robledo, rector de la Facultad sin tener siquiera el título de Doctor (lo cual dice mucho del sistema educativo mexicano), poco podrá hacer. Que conste que no critico a Carvallo por no ser doctor, pues en lo suyo es un buen analista y un buen escritor. Pero las instituciones tienen que tener un poco de seriedad y de jerarquía.

Pero volvamos a Robles. Lo que defiende Robles, la “Escuela” sectaria frente al movimiento o corriente filosófica (más amplio, más dialéctico y, por tanto, con menor tendencia al gnosticismo filosófico, en tanto que como movimiento es más probable que se le pueda llamar Escuela filosófica, como lo es, con más de 150 años de tradición y continuidad, el marxismo), es lo que podríamos llamar el buenismo administrado. Administrado por las instituciones que, únicamente, pueden ser consideradas “buenistas” para el triunvirato, a saber, el propio triunvirato. E incluso podríamos hablar de buenismo circunscrito. Circunscrito a dicho triunvirato y a dicho cánon, el cual estableció el Maestro y siguió, y sigue, el triunvirato.

Hace unas semanas, Gustavo Bueno Sánchez, sabiamente (ya era hora), afirmó en La Nueva España, con fecha 1 de septiembre de 2016, que “no nos vamos a convertir ni en una Iglesia ni en guardianes de la ortodoxia del materialismo filosófico“. Traducción: no se va a pretender convertir al triunvirato en un Vaticano buenista. O, lo que es lo mismo, si se pretende que la obra de Bueno tenga repercusión, y sea de verdad una filosofía políticamente implantada (en sentido fuerte, desde el poder político, pues no hay otro sentido fuerte), no se pueden poner puertas al campo. Esto lo hemos denunciado desde Izquierda Hispánica muchísimas veces, obteniendo a cambio insultos, agresiones verbales y difamaciones varias. Más tarde, la censura. Claro que del dicho al hecho hay un trecho. Y dicho trecho está ocupado por el triunvirato, y para muestra el botón Robles. Triunvirato directamente implicado, todavía, en instituciones académicas regladas que se están creando, como la editorial de los hermanos Carpio en Ecuador, la mentada Facultad de Nuevo León o el Instituto Universitario de la Universidad de La Rioja.

Robles critica en su texto el supuesto “psicologismo” de aquellos que han denunciado la “jaula de oro” en que Bueno estaba metido por culpa de la caterva de pelotas que le rodeaban. Quizás su crítica sea justa, pero no se entiende por qué incurre, acto seguido, en lo mismo, al llamarme a mí “impagable [pluscuamperfecto] egocéntrico”. Tener personalidad y reivindicar lo que uno hace, incluso vehementemente, es confundido por Robles por “egocentrismo”. Desconozco si Robles, y otros miembros del triunvirato, se considera a sí mismo un campeón de la humildad. La verdad, conozco egos mucho más inflados que el mío dentro del triunvirato, mal compensados con una muy baja autoestima. Y claro que tengo que reivindicar mis textos (artículos -más de 400 escritos tanto en revistas académicas como en otros medios-, libros -dos autoeditados y uno en una buena editorial, Maia-, capítulos de libros, ponencias, grabaciones en audio y vídeo, etc.), teniendo en cuenta que el triunvirato ha hecho lo posible por borrarme de sus instituciones día sí, y día también.

06_03_gbCualquiera que entre a la web de El Catoblepas podrá ver cómo, en la sección de autores, donde antes aparecía mi foto ésta ya no está, aunque mis artículos pueden todavía leerse. Y también es sabido que he mandado textos que se me han censurado, entre otros por la persona encargada de editar la web de la revista, D. Javier Delgado Palomar. Persona a la que tengo que agradecer mi marcha del mundo buenista, debido a su nefasto comportamiento, externamente provocado por cuestiones químicas, la noche que acabaron las XV Jornadas de Filosofía de Talavera de la Reina en el año 2012, del que fueron testigos, y sufridores, Héctor Ortega y José Luis Pozo Fajarnés. Incluso, preocupándome días después por su estado de salud, siguió insistiendo en ser un miserable envidioso. Lo siento mucho por su familia.

Para el triunvirato, y principalmente para Nódulo Materialista, yo nunca he existido. El mismo Pardo-bulldozer, en su blog critica artículos míos, incluido mi capítulo en el libro Podemos: ¿comunismo, populismo o socialfascismo?, sin nombrarme. Bulldozer debe creerse muy agudo con dicha jugada, un ardid sin par digno de Maquiavelo, Sun Tzu o José Luis Moreno. No es el único. El ya mencionado José Luis Pozo Fajarnés, alias “Josechu”, aunque yo le llamo el amigo de Gorbachov, debido a la defensa que hizo de su figura en las Jornadas sobre la Caída de la URSS que IH celebró en la Complutense hará unos seis años, también ha hecho lo mismo en su artículo de despedida al Maestro en el número 174 de El Catoblepas, citando las preguntas que sobre liberalismo e izquierda yo envié a Bueno hace unos años, eso sí, sin nombrarme. Curioso, viniendo de alguien que, como Josechu, fue miembro de Izquierda Hispánica, e incluso presidente de la asociación, utilizando esta plataforma para acercarse luego, cual groupie, al triunvirato.

Con lo bien que lo pasamos toda IH en la reunión que él organizó en Talavera de la Reina hará ya seis años. Quizás tampoco recuerde el entusiasmo que tenía cuando quería hacer su tesis doctoral en torno a una crítica de la Escuela Austriaca, y me llamaba para pedirme consejo sobre bibliografía al respecto. Al final, como quería doctorarse en algo que no le supusiera mucho esfuerzo intelectual, tuvo que dedicarse a una tesis sobre un filósofo español olvidado del pasado, como hace el 95% de los miembros del triunvirato que se doctoran con Gustavo Bueno Sánchez, siguiendo la especialidad de éste, que es Historia de la Filosofía Española. Entiendo que, para muchos, es lo más fácil, la doxografía filomatista sobre un autor español, porque la mayor parte del trabajo ya la hace Bueno Sánchez como director. Luego se quejan de que en la Universidad española, en filosofía, solo se hace doxografía sobre un autor desde una perspectiva determinada ¡cuando ellos y ellas hacen exactamente lo mismo, solo que “desde las coordenadas del materialismo filosófico“!

¡Y, sin embargo, para toda esta patulea de sicofantes, defenderme de su estupidez sectaria colectiva es ser un ególatra! Bulldozer, Delgado Palomar y el amigo de Gorbachov son solo tres ejemplos, no los únicos. Pero que Robles me califique así, cayendo en un burdo reduccionismo segundogenérico (en términos buenistas) sin, seguramente, conocer determinados detalles que aquí expongo, quizás se deba al contacto, durante tantos años, con esos “campeones de la humildad” que conforman el triunvirato. Pero sigamos con su escrito.

Cuando Robles se defiende de la acusación de hacer corta-pega de Bueno en sus análisis, afirmando la cantidad de temas que él, y otros miembros del triunvirato, han analizado “desde las coordenadas del materialismo filosófico“, se olvida mencionar que en Izquierda Hispánica hemos hecho eso también desde el primer momento en que empezamos a escribir. IH ha tratado todo tipo de cuestiones en sus textos, como mínimo con igual amplitud que Robles y otros miembros del triunvirato: la Unión Soviética, el sunnismo y el chiísmo, la explotación laboral, la pobreza absoluta y relativa, las bolsas de marginación en las grandes ciudades, el ecologismo, la ideología bolivariana, Internet, las redes sociales, la teología de la liberación, el populismo, la institución empresarial, la lucha de clases (el tema más olvidado por el triunvirato), el racismo, el fascismo, la táctica y la estrategia políticas, la policía, el fútbol, y un largo etcétera más. Yo, tras mi marcha de IH, he tratado temas como la transexualidad, el matrimonio homosexual, el aborto, la crítica de Halton Arp a la cosmología del Big Bang, la teoría del valor-trabajo, la teoría de la utilidad marginal, el TTIP, el transhumanismo, los BRICS, la integración y desarrollo en Hispanoamérica, la idea de América Latina, la institución de la personalidad humana, el neoliberalismo, la amistad, Podemos, el comunismo, el heavy metal, el buenismo administrado y circunscrito (contra el cual el propio Bueno ya llamó la atención en una de sus últimas entrevistas en vídeo, realizada por Nicole Holzenthal y Javier Ignacio Cimadevilla, Cima & Holzenthal, y publicada en Vimeo en este enlace: https://vimeo.com/180961719, pues en el minuto 41:00 Bueno advierte sobre algo que IH ya advertimos hace tiempo también, el gremialismo del triunvirato del materialismo filosófico -aunque la propia IH, de alguna manera, acabó siendo también presa del gremialismo filomat-), etc.

Lo que sucede es que, para Robles y otros del triunvirato, por muy sistemática que fuese nuestra propuesta, y por mucho que nos ajustásemos al canon, al no partir del gremio, del triunvirato, éramos completamente desechados. Mediante la burla, la difamación a lo que decíamos, el silencio, y también, el insulto, la calumnia, la amenaza y otros ruines comportamientos por parte de algunos hooligans del triunvirato cuya aportación al materialismo filosófico no pasa de un meme o de un tweet (tipo Alberto Esteban, José Manuel Soto Villalba, Martín González Martínez y demás “discípulos”), han sido la norma. Es obvio. Para muchos de estos mediocres hooligans del triunvirato, y también para algunos miembros del triunvirato, el materialismo filosófico es un fin en sí mismo, un leit motiv de vida. Aquello que han estado “buscando” siempre y ha dado sentido a su existencia, salvándoles de la estupidez (sin pensar, quizás, en que sigan siendo igual de estúpidos que antes, solo que ahora lo son leyendo a Gustavo Bueno y estando en un grupo social que los acoge, generando con ello nuevas modalidades a su estupidez) y separándoles de la masa idiota que les rodea. “Gracias a Gustavo Bueno, que cambió mi vida, ahora soy menos imbécil”, escribió Íñigo Ongay, otro miembro del triunvirato.

He ahí el gnosticismo más burdo, más desgarrado. Y el gnosticismo es, según el propio Bueno y yo estoy de acuerdo con él, el error filosófico por excelencia. El gnosticismo y el teoreticismo filosófico que confunde la sistematicidad canónica con negar cualquier alteración, por mínima que sea, del canon, buscando la coherencia interna antes que el rigor analítico y dialéctico del análisis de la realidad de primer grado que les rodea, son los grandes problemas del materialismo filosófico de Gustavo Bueno. Así como el nihilismo, del cual se defendió Javier Pérez Jara (una de las grandes promesas del triunvirato) afirmando que, más que nihilismo lo que se hacía era “destrucción generadora“, fórmula que recuerda a la “destrucción creadora” del anarquista Mikhail Bakunin. Claro, un miembro del triunvirato no puede utilizar la palabra “creación” en sus construcciones teóricas, por sus connotaciones metafísicas.

Ahora bien, lo que hay que preguntarse es qué han generado ellos con esa “destrucción“, a la cual han sustancializado como esencial en el proceso analítico materialista, cuando la destrucción no es más que una fase, necesaria, de un proceso más amplio, la producción. Al igual que Bakunin, el destruccionismo del triunvirato es puramente nihilista (en el sentido que el propio Gustavo Bueno da a nihilismo en su libro ¿Qué es la filosofía? de 1996). E Izquierda Hispánica, dicho sea de paso y a pesar de nuestros escritos, también adolecía, en tanto que buenista, de estas mismas taras. Y de ahí su fracaso.

Realmente, nadie en el triunvirato se ha dedicado nunca a hacer una crítica real, extensa, de los argumentos de IH o míos en particular, más allá de cuatro mamarrachadas en redes sociales seguidas de varios megustas, siempre, de miembros del triunvirato y sus hooligans. Nunca han leído extensamente nada de lo que hemos dicho. Y es probable que este escrito también vuelva a ser ninguneado por muchos de ellos. Pero queda aquí para quien quiera leerlo.

Siguiendo con el texto de Robles y su admiración por el rigor de Bueno y las horas que dicha admiración le han llevado a estudiar su sistema, volvemos a lo mismo. Robles no tiene la exclusiva de la dedicación de horas, días, semanas, años, a la obra de Gustavo Bueno. Ni nadie del triunvirato la tiene. Pero parece que vuelve a incidir en gremialismo al defender que solo el buenismo administrado y circunscrito, no contaminado de estupidez externa (una contradicción, en tanto que el materialismo filosófico necesita de elementos externos para avanzar), puede realmente entender, y, por tanto, admirar la obra de Bueno. Puede que a él no le de réditos académicos y profesionales echarle horas a Bueno. A mí tampoco, aunque me gane así la vida como he dicho antes, y pienso además que es mejor echarle horas en la Universidad a escribir artículos, o preparar ponencias, clases y seminarios siguiendo el método dialéctico de Bueno que no hacerlo. Pero él es funcionario del Estado, y como tal puede permitirse “perder el tiempo” (lo he entrecomillado, por si no se ha dado alguien cuenta) entendiendo y admirando el canon de Bueno y otros dogmas que, según parece, explica con pasión a sus alumnos.

Ahora bien, ante esto hay que decir dos cosas. Primero, que entender algo no tiene por qué conllevar admirarlo. Es posible entender algo y despreciarlo, incluso aún más que antes de no entenderlo. Uno puede entender el fascismo, el nacionalsocialismo, el salafismo yihadista, el postmodernismo filosófico o las ideas del nacionalismo separatista catalán muy bien, y tras ello, ser más enemigo de estas ideas que antes. Si para Robles el entendimiento inclina la admiración, lo hará en tanto que considera que solo pueden admirar a Gustavo Bueno aquellos que lo entienden. Y que, por tanto, solo los que lo entienden le admiran. O sea, el triunvirato y sus jerarquías internas. La admiración o el desprecio hacia un corpus teórico no es una cuestión meramente subjetual. El entendimiento de algo puede, objetivamente, posicionar a alguien como adversario o enemigo de eso que ha entendido. Y es verdad que uno puede admirar a sus enemigos. Pero también es cierto que, sin algo de desprecio hacia ellos, en tanto que sus fundamentos son incompatibles con los nuestros, no es posible combatirlos eficazmente. Yo puedo despreciar, y odiar, al Estado Islámico. Lo que no conlleva pensar que son unos salvajes y personas de nula inteligencia.

Hay que señalar que esta forma de entender la admiración y el entendimiento, que es gremial y sectaria, conlleva que algunos piensen que llamar imbécil a alguien es una crítica sistemática del presente. Es decir, que al llamar imbécil a otro se está haciendo “crítica sistemática y rigurosa” del presente. A lo mejor otro, desde su crítica sistemática particular, considera que devolverle el insulto con una hostia es también coherencia canónica desde sus propias y particulares coordenadas filosóficas. Esto le pasó a Pedro Ínsua con Simón Royo.

La segunda cosa tiene que ver con lo que Robles entiende por dogmatismo. Robles afirma que explicar el dogma bueniano como el kantiano en clases implica ser dogmático. Tratando esta cuestión con Roberto Inguanzo (al que cito aquí esperando que no se moleste por ello), vimos que el dogmatismo del que se acusa al triunvirato, y del que Bueno Sánchez, en apariencia, trata de huir, no se refiere al escepticismo, sino al criticismo, esto es, a la exposición de resultados sin procedimiento. Cuando Robles afirma que al explicar un teorema o a Kant es un dogmático lo dice en el sentido prístino de dogmatismo, de “defender una idea, una opinión“. A los dogmáticos se le oponían los escépticos y los académicos, pues ambos no creían que fuese posible elaborar un sistema de conocimientos sobre nada en absoluto. En este sentido Robles tiene razón, pues todos, de alguna manera, somos dogmáticos. Ahora bien, los que critican, criticamos, el dogmatismo gremialista (nihilista, gnosticista y teoreticista) del triunvirato, lo hacemos en un segundo sentido de dogmatismo, contrapuesto, sobre todo, más que al escepticismo, al criticismo. En este caso, el dogmatismo no expondría los límites del conocimiento ni el proceso crítico que lleva a él, sino que lo expone como ya dado y evidente. Muchos miembros del triunvirato exponen de esta manera el canon del materialismo filosófico, como algo ya “dado y evidente“, y por tanto alejado de la metodología dialéctica que el propio Bueno estableció. A nivel vulgar, esto se nota en muchas discusiones entre buenistas circunscritos y personas ajenas al filomat. Yo lo he comprobado, por ejemplo, al leerlos hablar con alguien sobre la igualdad, y exponer a ese alguien textualmente cosas como “¡Usted no puede hablar de igualdad si no tiene una idea definida de igualdad y no define los parámetros-k con que se establece dicha idea de igualdad!”. Hablarle a alguien de parámetros-k en este caso no permite elevar a esa persona que desconoce dichas expresiones, dichos conceptos. Lo que evidencia es la separación absoluta entre uno y otro, y el aire de superioridad con que se trata al otro, aún encubierto de, supuesta, generosidad.

Fortaleza, firmeza y generosidad“, virtudes éticas tanto para Aristóteles como para Spinoza y Bueno, son repetidas como gag por miembros del triunvirato esperando, gnósticamente, ser tocados por el espíritu absoluto y ser mejores personas. Sin embargo, esta gente que es buenista circunscrita podría haber acabado perfectamente, si su vida hubiese discurrido alejada de este buenismo, en la Cienciología, en Blood & Honour o en Podemos. Sin embargo, han leído a Gustavo Bueno y, por eso, ya están salvados, tocados por el Espíritu Absoluto, y son menos imbéciles que el resto de la humanidad. Para el triunvirato, leer a Bueno es ya filosofar. Otra muestra más de gnosticismo que equivale a afirmar que ver películas pornográficas equivale ya a fornicar. Es como cuando mi ex-compañero José Ramón Esquinas, cuando empezó a redactar los cuadernos de formación política para los jóvenes de Izquierda Iberoamericana de Chile, les habló del Teorema de Menelao. Socialismo es elevar el nivel del pueblo, pero si directamente hablas al pueblo de cuestiones gnoseológicas que requieren años de estudio categorial cerrado, no los elevas. Los dejas igual, o peor.

En cuanto a la afirmación del pragmatismo político que, supuestamente, conllevaría apoyar al Partido Popular, cosa que hace la mayoría de los miembros del triunvirato, en base a su defensa de la “unidad de España“, se peca de cortoplacismo. Y no digo que entrar en Podemos, por ejemplo, sea la solución. De hecho, yo me fui de Izquierda Hispánica, entre otras razones, porque todos, salvo José Monforte, Agustín Lozano y Leo Hevia, eran pro-podemitas. El tan admirado ahora por Robles, José Ramón Esquinas, al que ha definido como “el más listo con diferencia” de toda IH, bien que iba a dar charlas a los círculos de Podemos en su Málaga natal.

Seguiré con esto después, pero ahora merece la pena decir que Robles piensa esto de Esquinas quizás porque ahora, debido a los intereses personales de Esquinas de publicar su tesis en Pentalfa y en ruso y elevar a los descarriados rusos siendo él el canal que comunicaría a Rusia con Gustavo Bueno, ha acabado seducido, cual Narciso, ante la posibilidad de ser leído por ex-soviéticos; no en vano, su entusiasmo ante la idea le hizo confesarme por teléfono, tras doctorarse, que había “reconstruido el Diamat“, como si eso fuese necesario o, mejor aún, como si el materialismo filosófico de Gustavo Bueno no sea ya suficiente para ocupar el puesto del Diamat en su relación con el materialismo histórico de Marx.

Pero volviendo al cortoplacismo, es cierto que ante la situación de amenaza a la unidad de España el Partido Popular es la única opción con posibilidad de obtener, y mantener, el poder político, que, como mínimo, no juega formalmente con su unidad, cosa que Podemos sí hace, e incluso el PSOE. Sin embargo, esto es falaz. ¿Olvida Robles, acaso, el Pacto del Majestic que Aznar firmó con Pujol, o la política del PP en Galicia, Valencia, Andalucía, etc. totalmente disgregadora, o su política pro-Unión Europea y pro-TTIP? Nunca jamás la derecha española ha hecho nada por dignificar la patria que dice defender. Fue gobernando la derecha decimonónica cuando España perdió sus territorios de ultramar. Fue con Franco como perdimos Guinea Ecuatorial, el Rif y el Sáhara Occidental.

Ahora bien, el haber subordinado la dialéctica de clases a la dialéctica de Estados, cuando son una única y misma dialéctica, junto con el gremialismo del buenismo administrado y circunscrito, que ha estado desde el principio (cuando la FGB se formó en 1998) dependiendo económicamente de las subvenciones del ayuntamiento de Oviedo regido por Gabino de Lorenzo, del Partido Popular, y el haber acabado defendiendo tras la caída del bloque soviético en 1991 una idea hegeliana de implantación política de la filosofía a través de un cuerpo de funcionarios del Estado en tanto que profesores de filosofía de Instituto de Bachillerato (Gustavo Bueno, ¿Qué es la filosofía?, Pentalfa, Oviedo, 2016), ha dado lugar a una defensa, para muchos de ellos, de una idea de socialismo genérico, filosófico, desconectada hasta tal punto de toda forma de socialismo específico, sociopolítico, que para mantener teoréticamente la conexión entre ambos, han acabado por afirmar que toda sociedad política, en última instancia, es “socialista”. Creyendo que esto es pluralismo filosófico, se ha atomizado radicalmente la idea de socialismo.

Por lo tanto, la crítica al particularismo genérico acaba reconciliándose con el mundo que tanto critica, y siguiendo con la idea de implantación política hegeliana de la filosofía (más defensiva que ofensiva en Bueno), se acaba adoptando una idea de socialismo más propia de Ludwig Feuerbach que del propio materialismo filosófico. Marx y Engels despreciaron a los jóvenes hegelianos, entre ellos a Feuerbach, por afirmar que socialista era el que vivía en sociedad, y que toda sociedad era “socialista” porque en todas la iniciativa individual (sin definir de qué tipo de iniciativa individual se habla) se limita porque se concierta con el colectivo, con el Estado. Algo así define como socialismo la enciclopedia Symploké, un buen ejemplo de materialismo filosófico administrado y circunscrito. Si todo es socialismo, nada es socialismo. Claro que algunos toman esto como la imposibilidad práctica del socialismo específico, como Felipe Giménez Pérez, el bulldozer Pardo y sus fans.

Ahora bien, si todavía se entiende que la dialéctica de clases y de Estados es una única y sola dialéctica (la dialéctica de clases y de Estados es la lucha de clases con otras palabras), y todavía se entiende que la metodología dialéctica que se conjuga con la realización práctica de la filosofía implica su implantación política en sentido fuerte maximalista, esto es, desde el poder político (que estará siempre en lucha con otras doctrinas filosóficas, tanto internas como externas a la sociedad política donde tenga el poder), poder que solo puede ser específicamente socialista, conectado con un socialismo genérico raciouniversalista, entonces no puede defenderse que el materialismo de Bueno se hace práctico cuando “ataque debida y razonadamente” las ideologías armonistas y mitológicas oscuras del presente. Más bien, el materialismo filosófico de Bueno se hará práctico-práxico cuando entienda que el debido y razonado ataque a la ideologías contrarias a él solo puede ejercerse, para su realización plena, desde el poder político. Y con el Partido Popular, a corto, medio y largo plazo, no es posible dicha realización.

La ideología política que más cerca ha estado de esta realización política de la filosofía materialista en la Historia reciente, en el siglo XX, ha sido el marxismo-leninismo, el comunismo. Es decir, el comunismo es la realización específica del raciouniversalismo genérico. Obviamente, en este año 2016, no hay en España o en otros países iberoamericanos, fuerzas homologables a los bolcheviques. Ahora bien, la realización política del materialismo filosófico, su transformación efectiva en materialismo político, requiere de una batalla constante y a largo plazo que, a mi juicio, solo puede ser efectiva mediante la reconstrucción del movimiento comunista en sentido definido, en sentido fuerte. No para ser un calco y copia del que ya pasó, sino para, precisamente, reconstruirlo, entre otras cosas, contra el postmarxismo, el postmodernismo izquierdista indefinido y otras ideologías universitarias herederas de la socialdemocracia. Pero también contra el gnosticismo filosófico, incluido el materialista. Y esta labor hay que hacerla, también, desde la Universidad, entre otras instituciones. En el límite, en todas las instituciones de la sociedad política, en todas las capas y ramas del poder político, tanto ascendente como descendente. En el fondo, me atrevería a afirmar que esto debió ser el cometido de Izquierda Hispánica: ayudar a reconstruir el comunismo. Y por ello, milito en el PCE, no en Izquierda Unida, y siendo consciente de lo que en el PCE hay. También milito en el PCE por otras razones, que expondré ahora en la otra parte de la crítica, al tal Marat.

b. Marat

La otra persona que ha hablado de mí estos días es Marat, del cual desconozco su nombre real, aunque se, por su propio blog que leo de vez en cuando, que es sociólogo y se define a sí mismo como comunista “rancio”. He de decir que comparto muchos de sus análisis respecto a ciertos temas (Siria, Podemos, la socialdemocracia, etc.). Incluso yo he recomendado algunas veces artículos para su publicación en Crónica Popular. Pero también he de decir que, a raíz de una entrada reciente en su blog llamada Tiempos oscuros de confusión ideológica, con fecha 27 de septiembre de 2016, me he llevado una tremenda decepción con él. Decepción que se ha profundizado debido a su infantil comportamiento conmigo en redes sociales.

Gracias a su entrada me he enterado que fue él quién redactó un artículo publicado el 11 de agosto de 2009 en Kaos en la Red titulado De Gustavo Bueno a los nazbol, pasando por todo lo que arrastran sus “discípulos”. Un artículo contestado y refutado por José Ramón Esquinas en el artículo Kaos en la Red y Foro de España, publicado en la web de Izquierda Hispánica en el año 2010, y republicado el 22 de julio de 2013. Si tuviese que hacer algún matiz al texto de Esquinas sería el referente a la dialéctica de clases y de Estados. Matización que pueden leer dos párrafos más arriba y que, por ese motivo, no repito ahora. Aquel artículo era una auténtica majadería que yo pensé que había sido redactada, en su momento, por un chaval de 18 años. Lo decepcionante es que lo redacta alguien que supera fijo la cincuentena. Pues en él asociaba Izquierda Hispánica al nacionalbolchevismo, al fascismo, al nazismo, etc., sin aportar más supuestas “pruebas” que sus propias elucubraciones a raíz de la lectura de nuestros textos los cuales, por lo que se ve, no ha entendido en su vida. También hizo un rastreo de los enlaces que se colgaban en el blog de IH antiguo, el que nació en 2007 y duró activo hasta el 2010, año en que nos convertimos en asociación cultural.

Este repartidor de carnets que responde al pseudónimo de Marat (quiero hacer notar que yo escribo siempre con mi nombre, nunca me he ocultado detrás de una careta como él) pensó que IH éramos todas esas cosas malas por un simple motivo: defendíamos la unidad de España y estábamos en contra del derecho de autodeterminación. Y lo argumentábamos siempre en diversos artículos, en los que hemos demostrado siempre que es posible ser de izquierdas, marxista y patriota español, sin caer en la chirigota de Unificación Comunista de España (que, al contrario que nosotros, sí defiende el mal llamado derecho de autodeterminación) ni en las contradicciones de Podemos (que, al mismo tiempo que se define patriota y favorable a la unidad de España, defiende la autodeterminación y la idea de plurinacionalidad).

Nosotros recuperamos la tradición leninista, ya empezada por Marx y Engels, de defensa de una República Unitaria Centralista e Indivisible. No hay más que leer el Manifiesto Comunista o El Estado y la Revolución para comprobarlo. Y si hay que hacer referencia al clásico texto de Lenin El derecho de las naciones a la autodeterminación, de 1914, o a El marxismo y la cuestión nacional de Stalin, del año anterior, no se puede olvidar que Lenin y Stalin se refieren, única y exclusivamente, a las colonias, entre las que se hallaban, a su juicio, muchas naciones étnicas del Imperio Ruso conquistadas décadas o, apenas, un siglo antes (como Polonia, Lituania, Finlandia, Armenia o las naciones de Asia Central), a las que consideraban colonias del Imperio zarista.

Defender lo mismo respecto a las naciones políticas canónicas de Europa Occidental, ya consolidadas, va contra el “ABC del marxismo“, como decía Lenin. Y España se cuenta entre esas naciones políticas occidentales ya consolidadas, que Marat, y otros, se empeñan en querer destruir porque, infantilmente (antidialécticamente) asocian España a Franco. No obstante, el tiempo también ha acabado por dar la razón, en lo que respecta a Rusia, a Rosa Luxemburgo en su crítica al derecho de autodeterminación. ¿Es Rosa Luxemburgo, para Marat, una nazbol buenista? De hecho, la parte de razón que Lenin y Stalin tenían al respecto, junto con la justeza de la crítica de Rosa Luxemburgo, valen tanto para la extinta URSS como para Yugoslavia y Etiopía, tres naciones que fueron comunistas y que, por mantener dicho mal llamado “derecho“, acabaron destruidas, balcanizadas y menguadas en su importancia universal y en su poder.

IH era tan materialista filosófica como marxista-leninista, al menos el tiempo en que yo fui su presidente. Nuestra posición antifascista, antirracista, antinazi, antinazbol, compartida y defendida por todos los que por la asociación han pasado, era coherente con nuestro posicionamiento antisecesionista y anti-indigenista depredador, así como anti-islamista o anti-yihadista. Siempre fue así. Porque el materialismo, filosófico, político, dialéctico e histórico, es incompatible con toda forma de derecha política, y todas esas ideologías son derecha política.

06_04_ihEste posicionamiento nos llevó a enconados enfrentamientos con algunos dizque materialistas del triunvirato arriba descrito, como por ejemplo Felipe Giménez Pérez, que fuera comunista en su juventud y que incluso estudió en la República Democrática Alemana, o el anticomunista de manual José Manuel Rodríguez Pardo. Estos dos señores nunca estuvieron en Izquierda Hispánica, por mucho que Marat malinforme afirmando que sí. De hecho, nos hicieron la vida imposible. Así como tampoco estuvo nunca Pío Moa en IH, como dice Marat. Moa es un señor al que ninguna y ninguno de los que en IH han militado ha tenido la oportunidad de conocer en persona. Es más, yo ni siquiera he leído uno solo de sus libros. Hasta Marat mentía con nuestro nombre, diciendo que nos llamábamos “Izquierda Hispana (grupo de combate)”. Este tipo de alucinaciones propias de un espíritu aquejado de hebefrenia fueron las que me hacían pensar que se trataba de un perroflauta proetarra adolescente el que escribía estos sinsentidos. Ahora que se descubre quién ha sido provoca vergüenza ajena. Y más ahora. Pues los argumentos de España igual a Franco podrían valer hace siete o diez años en ámbitos izquierdistas, trotskystas o socialdemócratas. Ya no.

Podría mencionar también las vacuidades que Marat comenta en la entrada de su blog sobre la Asociación Democracia Real Ya (DRY), al pensar que la Asociación DRY era una tapadera también fascista-nazbol. Ahora, quizás, se lleve una sorpresa al comentarle esto, pues ayudará a profundizar en su paranoia neurótico-obsesiva en busca de culpables y traidores a go-gó. Pero servidor fue, durante un breve periodo de tiempo, secretario general de la Asociación DRY. Entré, de hecho, en ella, mucho tiempo después de su escisión con Democracia Real Ya. Escisión que se debió a que la Asociación DRY se posicionaba en contra el asambleísmo de corte anarquista que DRY defendía y querían conformar una alternativa más seria. Todo esto de manera previa a Podemos. Diversos problemas debido a dicha escisión hicieron inviable mayor recorrido a la Asociación DRY, de la que también me marché. De hecho, si me ficharon en la Asociación DRY fue debido a unos trípticos que Izquierda Hispánica repartió en la misma Puerta del Sol durante el 15M, con el título de “Otra Democracia Real Ya” (tríptico que puede descargarse aquí: http://izquierdahispanica.org/2011/descarga-folleto-otradry/). Desde el triunvirato se nos criticó que fuéramos a la misma Puerta del Sol a tratar de “convencer a nadie“. Y fuimos, y acabamos en la Asociación DRY. Y hoy por hoy, los mejores cuadros de la Asociacíón DRY militan orgullosamente en el Partido Comunista de España. Pues ese grueso de la Asociación DRY fue, también, marxista-leninista, por mucho que al señor Marat le cueste creerlo.

Izquierda Hispánica surgió porque, en el año 2007, mientras yo era redactor de El Revolucionario, periódico online que menciona Marat en su delirante entrada, este tuvo un parón considerable de meses sin actualizarse. Debido a ese parón yo creé el blog en WordPress con el nombre IH. El nombre se debió a que, si la izquierda maoísta la llamaba Bueno “asiática” por darse sobre todo en Asia, la séptima generación de las izquierdas políticamente definidas que Bueno veía como posibilidad en su libro de 2003 El mito de la izquierda, podría darse en el continente hispánico, iberoamericano o latinoamericano (según guste cada cual, pues son términos que se solapan).

Ismael Carvallo, en sus Tesis de Gijón publicadas en el número 53 de El Catoblepas de julio de 2006, hace ya diez años, afirmó que la séptima sería materialista (filosófica) e iberoamericana, y de ahí el nombre de Hispánica. No hay connotación joseantoniana y ledesmista alguna en esto, como afirma el despistado Marat. Yo en mi vida he leído nada de José Antonio Primo de Rivera ni de Ramiro Ledesma Ramos. Yo antes de crear el blog me consideraba comunista, y al pensar que la séptima sería como Carvallo argumentaba, pensé durante un tiempo que, quizás, el término “comunista” no fuese el adecuado para esa séptima izquierda que, desde nuestra humildad, queríamos ayudar a construir. Sin embargo, esta posición mía cambió con el tiempo y ahora vuelvo a afirmarme como comunista debido a muchos acontecimientos que narro en este escrito. Pero ni el blog de IH ni la web posterior dependieron nunca de El Revolucionario, ni tampoco El Revolucionario fue nunca un medio de Izquierda Hispánica. Nosotros tuvimos ahí una columna donde se publicaban nuestros análisis. Pero elementos del triunvirato, como Pardo, Delgado Palomar y otros, que también redactaban ahí, siempre trataron de boicotearnos, tanto a nivel técnico como ideológico-político. Hasta el punto de que, sin previo aviso, y debido al miedo que tenían de que IH se hiciese con El Revolucionario, me expulsaron de la redacción y la administración del diario. Y, lo curioso, es que aquello supuso el principio del fin de El Revolucionario. Entre otras cosas, por una cuestión de control gremial de lo producido “desde las coordenadas del materialismo filosófico“, ya definida más arriba. Pardo, además, formaba parte del Grupo Promacos, una cosa muy oscura que, a veces hacía análisis tremendamente desacertados (otra cuestión con la que no concuerdo con el artículo de Esquinas) de un montón de cuestiones. Y Promacos e IH no se llevaban bien. Nadie de IH ha estado nunca en el Grupo Promacos, como falsamente afirma Marat. Y el enfrentamiento, desde el primer momento, con el entorno de Nódulo Materialista, fue siempre visceral, total, tanto en lo ideológico como en lo personal.

En 2010 nos constituimos como asociación cultural, y conmigo de presidente llegamos a tener más de veinte miembros, lo cual para lo que éramos lo considero un logro. A partir de ese año el acoso de parte del triunvirato fue mayor aún. Hasta el punto de humillar públicamente en redes sociales a mi pareja, por parte sobre todo de esos hooligans que de Bueno han leído España no es un mito, han visto un puñado de teselas, no se han enterado de nada y poco más. Pero como Bueno defiende la unidad de España, y ellos de antes también pero desde coordenadas conservadoras o, directamente, criptofascistas, acabaron ahí. Desde 2011 yo dejé de ser presidente de IH, encargándose otra persona. Y ahí fue cuando todo empezó a cambiar, aunque desde fuera yo todavía aparecía como “líder”. Nada más lejos de la realidad. No digo que yo fuese insustituible, nadie lo es. Lo que ocurre es que, realmente, tanto en El Revolucionario como en Izquierda Hispánica, el 90% del trabajo lo hacía yo solo. Y hacer de machaca de gente tan lenta en ambos casos acaba minando a cualquiera.

El sumum del nivel pésimo en lo que se refiere a activismo político, pero también a teoría política, en El Revolucionario es una entrada con fecha de 12 de mayo de 2010 del Grupo Promacos, titulada “Nódulo pone en jaque a España tras su intentona regicida”, donde hacían bromas sobre el nódulo pulmonar que el Rey Juan Carlos de Borbón sufrió aquel año, que solo tenían sentido interno si se era miembro de Nódulo Materialista, pues parecería que NM estaba poniendo en jaque la monarquía, cosa imposible mientras apoyen al Partido Popular. Es tan patético que lo enlazo aquí para que la gente lo lea: http://www.elrevolucionario.org/rev.php?articulo1714. Así, era evidente, que no se iba a ningún sitio políticamente provechoso.

Otro gran problema de IH, y otro motivo por el que me fui aparte de su acercamiento a Podemos, es que la asociación iba menguando en el número de miembros, cada vez se hacían menos cosas y nadie quería asumir responsabilidades por ello. El desgaste físico, psicológico y emocional que para mí suponía ver que el capital humano de IH no tenía ganas de trabajar en nada me acabó minando bastante. Para tratar de compensarlo, Esquinas y su hermano (una persona que se niega a leer nada de Gustavo Bueno, y de la que estoy seguro que ni siquiera ha leído el Manifiesto Comunista) trataron de burocratizar en exceso la asociación para que pudiera, según ellos, tener músculo desde el cual, luego, crecer. Craso error. Pues IH se convirtió en una cosa que, gracias a ellos, adquirió excesivas reglas administrativas para un puñado reducido de personas, de las cuales hoy por hoy creo que solo quedan ocho o nueve. Considero que esto es una herencia del pasado trotskysta de los hermanos Esquinas y de Juan Miguel Valdera Gil (persona de mucha valía como sociólogo, pero partidario, entre otras cosas, de llevar ministerios fuera de Madrid para descentralizar el poder), pues fueron miembros años ha de El Militante, la organización de Alan Woods y Ted Grant. Ya Lenin denunció, en su testamento, la obsesión de Trotsky por los temas administrativos. Y es que, por muy “estalinista” que un trotskysta se vuelva, siempre será trotskysta.

La gota que colmó el vaso fue la lentitud, procrastinación y nulas ganas de trabajar de Esquinas, el cual, como ya dije, se fue asociando cada vez más al triunvirato seducido por la publicación de sus tesis en cirílico, traducida seguramente por Valdera que sí habla ruso, al contrario que él. Esquinas empezó a torpedear cualquier tipo de iniciativa con la excusa de su tesis doctoral, aunque no era el único. Pero sí se convirtió él en el principal obstáculo a realizar cualquier cosa, pues tenía sus intereses personales, que anteponía a la organización. En redes sociales me borraba y me volvía a agregar a mí y a mi pareja para que el triunvirato no se enfadara con él. Decía que yo era alguien problemático. Claro, problemático para él y sus intereses personales que él entendía eran el sumum de la estrategia revolucionaria (publicar su tesis en ruso). Hasta tratamos mi pareja y yo de buscarle, porque nos lo pidió, un nuevo director para su tesis doctoral, cosa a la que acabó renunciando para que no se le pasara el plazo del plan antiguo en extinción para doctorandos el año pasado (ahora se ha ampliado tres años más). Esto, unido a nuestros bandazos prácticos fue nuestra muerte. El libro-manifiesto que nos propusimos publicar no pudo acabarse. Al tratar de establecer relaciones con otras asociaciones y partidos algunos empezamos a militar en el Partido Socialista del Trabajo (PST-Internacionalista), con sede en Barcelona. Un partido que, al igual que la Asociación DRY, compartía nuestras ideas sobre la unidad de España y la orientación iberoamericanista de la política exterior española. Sin embargo, yo me fui del PST-I porque me veía redactando informes todo el rato sin hacer nada más.

En esto, apareció Podemos. Al comprobar que toda la cúpula de Podemos era, básicamente, la asociación Contrapoder de la Facultad en la que yo estudié (Políticas de Somosaguas), con los que siempre tuve enfrentamientos, entendí que su existencia y su acción política estaba encaminada a ir contra lo que quedaba de comunismo en España, esto es, Izquierda Unida y el PCE. Por ello, me fui a militar al PCE y a IU, aunque luego abandoné mi militancia en IU. Es decir, en un acto de solidaridad frente a terceros, me fui al Partido Comunista. Nadie en IH me acompañó en esta singladura, en tanto entendían que no tenía que haberme ido del PST-I. Esto fue en el año 2013. Al tratar de convencer al resto de militar en el PCE, ayudar a la reconstrucción del Partido desde posiciones materialistas, patriotas e iberoamericanistas, ninguno quiso seguirme, pues entendían que IH tenía que centrarse en análisis en forma de artículo, los cuales, como dije, eran cada vez menos. Y esto es curioso, pues en el año 2010 IH se planteó, seriamente, entrar en Izquierda Unida. Pero realmente, Izquierda Hispánica dejó de tener sentido en el momento en que Podemos apareció en escena. Ya dijo Atilana Guerrero Sánchez, miembro del triunvirato, en los Foros de Nódulo hará unos trece años, que la séptima no tendría por qué seguir al materialismo filosófico ni al marxismo, y que podría ser enemiga. Y la Historia reciente de España la da la razón. Sin embargo, salvo unos pocos, muchos miembros de IH entendían, y entienden todavía, que es posible estar dentro de Podemos, en tanto que se trata de un partido “atrapalotodo“, con numerosos enfrentamientos internos de los cuales sacar tajada. A río revuelto, ganancia de pescadores, vaya. El problema es pensar que una mera gusana de cebo pueda pescar algo ahí. No tienen ni idea de cómo se las gastan los dirigentes en Podemos para los que no son de su cuerda. La expulsión televisiva en directo de Enric Martínez, persona muy cercana a las ideas de IH, es prueba de ello.

En el momento en que todo esto se producía, se acordó transformar IH en un “think tank” de verdad, iniciativa que se impulsó para tratar de encauzar a los que quedábamos en algo que supiéramos (supuestamente) hacer bien en conjunto, redactar textos. Hubo una reunión en la que se acordó llamar al “think tank” Instituto Iberoamericano 1812, en onomástica de la Constitución de Cádiz, la primera carta magna española que nos definió como nación política. Pero Enrique Esquinas, empecinado en cambiar este acuerdo, y sin que su hermano pudiera frenarle (nunca lo ha conseguido), consiguió que el resto admitiera el nombre de Instituto para la Integración de Iberoamérica – Somos América, contraviniendo lo acordado en nuestra reunión. A mí, personalmente, lo de “Somos América” me suena a festival de la OTI o de la canción de Viña del Mar.

Pero lo grave de todo es seguir el capricho de un señorito que mangoneaba demasiado en IH y de cuyo perfeccionismo excesivo se dependía para poder editar Zafarrancho, nuestro programa de Youtube, retrasándose su subida a nuestro canal de youtube en exceso siempre. Al mismo tiempo en que yo denuncié esto y pedí reconsiderar nuestra entrada en el PCE, y salvo tres personas (Agustín Lozano y los dos que se fueron de IH conmigo, Leo González Hevia y José Monforte), el resto me acusó de traidor y boicoteador de lo acordado, cuando eran los hermanos Esquinas los primeros en hacerlo, cada uno a su manera. Quisieron, por así decirlo, abrirme un “consejo de guerra”, y en una reunión en Málaga, hacerme un tribunal inquisitorio para decidir sobre si seguía o no. Previamente, me habían retirado de funciones en la web y en nuestro grupo de Google. Decían que yo ponía obstáculos a la conformación de Somos América. Pero ya no estoy, y su maravilloso think tank sigue sin existir. Luego no es mi acción, sino su inutilidad, lo que causa que el think tank no avance. Ante esta estupidez manifiesta, tan rimbombante como ridícula (en este momento éramos 9 miembros, y a la reunión iban a asistir seis; mucha justicia para tan pobre tribunal), mandé mi carta de dimisión, publicada en Crónica Popular el 7 de diciembre de 2015.

Desde entonces he hecho política y académicamente más cosas que en los cuatro años que estuve de mero militante de IH desde que dejé la presidencia en 2011. En todo el tiempo en que ellos funcionan sin mí solo han publicado un mísero comunicado por la muerte de Gustavo Bueno, y nada más. Por si fuera poco, la división interna sigue ahí, entre un sector burocratista-administrativista encabezado por la familia Esquinas, y los que quieren poner en funcionamiento una página web terminada hace más de medio año que todavía nadie ha podido ver. O mejor dicho, entre los que torpedean cualquier iniciativa que pueda ir en contra del triunvirato, y los que quieren seguir, aún canónicamente, con la independencia institucional que siempre les caracterizó.

c) Conclusión

Con mis errores (muchos) y mis aciertos, tanto antes como después de mi marcha de IH, yo sigo haciendo cosas a mi escala. Sigo escribiendo, sigo publicando, sigo participando en actividades varias. Y sigo leyendo cosas, entre ellas a Bueno. Cuento todo esto no solo para que Robles y Marat se enteren. Con la que está cayendo en el mundo y en España lo que yo escribo en este texto que ya termina son, realmente, minucias. Sin embargo, he creído conveniente publicarlas porque ambos han escrito sobre mí sin tener idea de nada de lo que comentaban al respecto. Al hacerlo, he visto que ello tenía implicaciones teóricas, filosóficas y políticas que, estimo, quizás puedan ser interesantes para algunos lectores. Ni Robles tiene la patente del materialismo filosófico (ni siquiera Bueno la tiene), ni Marat la tiene del marxismo-leninismo (ni siquiera Lenin la tiene). La actitud de ambos, al complementarse, explican, a mi juicio, por qué en España, desde hace muchísimo tiempo, no hay una verdadera alternativa organizada y fuerte al orden establecido que, revolucionariamente, “triture el presente”.

4 comments for “Crítica a Joaquín Robles López y a Marat

  1. Josep
    7 octubre, 2016 at 20:15

    A parte de hablar sobre ti, ¿no sabes escribir artículos sobre cualquier otro tema?.

    Hot debate. What do you think? Thumb up 9 Thumb down 0

  2. Hilario.
    9 octubre, 2016 at 14:47

    Sin el permiso del autor te transmito su respuesta. Tòmatelo con seltz:marat-asaltarloscielos.blogspot.com.es/2016/10/keep-calm-manten-la-calma-armesilla.html …

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  3. Josep
    11 octubre, 2016 at 21:29

    Si a mi me da igual, tanto Armesilla como Marat me parecen dos frikis de internet. Es lo que tiene la red, cualquier persona con un nivel bajo puede dedicarse a pontificar, son tal para cual.

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  4. Miguel Ángel
    11 octubre, 2016 at 22:15

    RECONSTRUIR EL COMUNISMO: NICOLAS GONZALEZ VARELA

    “En el fondo, me atrevería a afirmar que esto debió ser el cometido de Izquierda Hispánica: ayudar a reconstruir el comunismo. Y por ello, milito en el PCE, no en Izquierda Unida, y siendo consciente de lo que en el PCE hay. ”

    un matiz, sin molestar simplemente para exponer una nota bibliografica:

    Para reconstruir el comunismo hay que volver a leer a Marx y ello lo hace muy bien el marxista critico Nicolás Gonzalez Varela desde Andalucía. Léase el próximo libro a publicar en España

    http://www.izquierdadiario.es/El-joven-Marx-y-la-construccion-del-comunismo-critico?id_rubrique=2653

    “Crónicas marxianas. Marx & marxismo” que se publicará el año próximo.

    “ya Lenin intentó llevar al gran público este Marx desconocido o el mismo Gramsci desde la cárcel intentaba editar los textos menos “oficiales” y perdidos del joven Marx que estaba difundiendo el trágico David Riazanov.”

    Además podemos leer a Nicolás González Varela en Rebelión:

    http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&id=Nicol%E1s%20Gonz%E1lez%20Varela&inicio=0

    un cordial saludo.

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