Madrid, doce años en estado de guerra

Félix Población ||

Periodista ||

Se hace en este libro una aproximación a la historia de Madrid entre 1936 y 1948, el periodo en que la ciudad vivió en estado de guerra. La propuesta de la obra parte de la premisa de que el conflicto armado debe comprenderse como un proceso que afectó no solo a la población madrileña sino a la ciudad misma, a su urbanismo y arquitectura, a su condición de capital y metrópoli, al acceso de sus habitantes a los productos básicos o a las propias relaciones sociales, en las que fueron de gran impacto el hambre, la escasez y la violencia.

Para Madrid, como para muchas otras poblaciones, la guerra de España no terminó en 1939, tal como se dijo en el llamado parte de la victoria del general Franco, pues se prolongó hasta 1948 en que el estado de guerra fue abolido.

Se presentan en el libro un total de seis opúsculos, en los que se nos ofrece un panorama diverso tanto de los tres años del conflicto como de los que siguieron después, a fin de comprender guerra y postguerra en toda su complejidad. Se abre el primero de los capítulos, firmado por Fernando Jiménez Herrera, con el llamado “terror rojo” y la actuación de los comités durante el verano-otoño de 1936, etapa en la que se llevó a cabo una dura represión, que en buena medida respondió a los terribles efectos que tuvieron los bombardeos nazis sobre Madrid -la primera ciudad bombardeada en un conflicto armado- y a la sangrienta avanzada desde el sur del ejército golpista, con episodios tan crueles como la terrible matanza en la plaza de toros de Badajoz.

En un segundo capítulo, Carlos Píriz hace una serie de interesantes reflexiones teóricas y metodológicas sobre la incidencia del miedo a la Quinta Columna en Madrid. Se apoya para ello en la historia de las emociones para proponer un marco teórico innovador desde el que comprender las interacciones sociales en una situación de guerra y asedio militar. El 17 de julio confluyeron muchos miedos en España, según el autor, y entre ellos se encontraba la Quinta Columna, una entelequia real que al principio ni siquiera contaba con nombre propio, pero que cuando lo tuvo, bien fuera por imprudencia o estrategia, se convirtió en un auténtico chivo expiatorio, perseguido y mitificado a partes iguales.

Ainhoa Campos se refiere en su artículo al comportamiento de la población madrileña con relación a la escasez y a la atenta actitud de las autoridades para que el descontento de los estómagos vacíos no derivase en insubordinación pública y derrotismo. Madrid tuvo que oponer resistencia primero a los intentos de conquista militar y después a la estrategia de desmoralización a largo plazo que implicaban los bombardeos de los temibles trimotores y la artillería franquista. El estómago vacío en esos casos no era aconsejable para ofrecer la mejor resistencia.

Jesús Espinosa analiza la labor represora llevada a cabo por el ejército golpista desde la llamada Delegación para la Recuperación de Documentos. Su estudio ayuda a comprender el grado de sofisticación llevado a cabo por esa maquinaria y el peso específico que tuvo como componente informativo. Todo el archivo del enemigo derrotado pasó a poder del nuevo Estado, de modo que gracias a esa documentación la incidencia de las represalias fue todo lo extensiva e intensiva que los fondos del Centro Documental de la Memoria Histórica ubicados en Salamanca pueden ahora mostrar con los varios millones de fichas de ciudadanos comprometidos con la defensa de la República. Las incautaciones de ese material se hicieron en todo tipo de organizaciones sindicales, políticas, logias másonicas, ateneos libertarios y asociaciones varias vinculadas el régimen violentamente derrocado.

Los dos últimos capítulos de Madrid, ciudad en guerra están dedicados a la verdad, impostura y estrategias autoexculpatorias en las declaraciones emitidas por los porteros madrileños tras la ocupación de la ciudad, del que es autor Daniel Oviedo, y a la apropiación de la llamada Colina de los Chopos en el nuevo Madrid científico, escrito por Alba Fernández Gallego.

Acerca de este último opúsculo, Cristina Calandre Hoenigsfeld hizo unas puntualizaciones a la autora con las que me permito terminar esta reseña por el conocimiento que sobre esta materia tiene Cristina, nieta del Dr. Calandre, a la que le hice saber la publicación de este libro:

“En la página 227 nos dice que “… con el conflicto bélico la JAE se vio privada de las pensiones…”. Esto no es cierto, siguió la pensión durante los años 1936 a 1939 al gran científico Pío del Río Hortega, para que siguiera sus investigaciones en París y Oxford. Los documentos están en el propio archivo de la Residencia de Estudiantes.
Más adelante se dice: “Los órganos de administración de la JAE siguieron al gobierno republicano en su éxodo de Madrid a Valencia y Barcelona…”. Esto tampoco es cierto, en Madrid quedaron algunos servicios centrales en la calle Medinaceli 4, e incluso en octubre de 1938 se creó una subdelegación, dirigida por el Dr. Calandre, nombrado por Tomás Navarro Tomás, que era el secretario general.
En la misma página se nos dice que “el 19 de mayo de 1938 el Gobierno del bando sublevado traspasaba los servicios de la JAE al Instituto de España y a las Universidades”. Bueno, no solo traspasó los servicios, sino el patrimonio, los edificios de dicha JAE, pero este decreto franquista hay que decir claramente que es ilegal, pues la JAE siguió funcionando en los territorios republicanos de Madrid, Valencia y Barcelona hasta el final de la guerra, en marzo de 1939, bajo la legalidad de la Constitución republicana de 1931.
Finalmente parece un error, a juicio de Calamndre, pero considera que es intencionado decir en la página 233: “La Residencia de Estudiantes, que durante la guerra sirvió de refugio antiaéreo y albergó un hospital de Carabineros dirigido por el Dr. Luis Calandre…”. Debería decir: “En la Residencia de Estudiantes, que durante la guerra albergó un Hospital de Carabineros dirigido por el Dr. Luis Calandre, se hizo construir un refugio antiaéreo debajo.”

  • Madrid, una ciudad en guerra (1936-1948).
    Oviedo Silva, Daniel y Pérez-Olivares García, Alejandro (coords.).
    Los libros de la Catarata, Madrid, 2016.
    262 págs.

*Periodistas en español

 

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