Sindicalismo, ¿de clase ó de nación?

Pedro Fernández ||

Vicepresidente de Alternativa Ciudadana Progresista ||

En tiempos de crisis no es fácil hacer sindicalismo, las negociaciones no son para ganar sino para perder lo menos posible y eso siempre es difícil que los representados lo entiendan. Pero si uno se ciñe a eso, a defender las mejores condiciones laborales posibles, seguro que todos acaban reconociendo su esfuerzo.

¿El sindicalismo ha de tener una visión de país? Por supuesto, las relaciones laborales se dan en las empresas y en un espacio más amplio que condicionan dichas relaciones. Un buen sistema educativo público, sanitario, fiscal, de gestión de residuos, etc. mejoran mucho las condiciones de vida y las opciones laborales.

 

Y el tensionamiento territorial, ¿forma parte de la lucha sindical? Pues, en principio, participar de las pugnas entre burguesías para sacar ventaja unas frente a las otras no parece que tenga que ser espacio de intervención sindical. Sí sería su espacio si desde el poder público se hicieran normas ó no se prestaran servicios ó inversión en un territorio de forma que los trabajadores de ese territorio se vieran forzados a una tasa de emigración económica claramente superior a la del resto de territorios bajo ese mismo poder público. En España, la tasa de emigración de jóvenes con formación es similar en todo el territorio y, en todo caso, más alta allá donde los niveles de renta per cápita son menores.

¿Qué están haciendo nuestros sindicatos? Pues lo que vivimos en Catalunya es que tanto CCOO como UGT han sido parte activa y motivada en el Pacte Nacional pel Referèndum, así como, hace un par de años, fueron igualmente parte activa y motivada en el Pacte Nacional pel Dret a Decidir.

De hecho, en 2015 la acción sindical que tuvo más eco en Catalunya fue la foto de Joan Carles Gallego (CCOO) y de Josep Maria Àlvarez (UGT) con Carme Forcadell (Assemblea Nacional de Catalunya) y Muriel Casals (Òmnium Cultural).

Todo ello, por supuesto, con el conocimiento y apoyo de los Secretarios Generales de ambos sindicatos, aunque nunca han explicado qué aporta todo esto a la lucha sindical.

Es verdad que el argumento “se debe permitir que la gente vote“ tiene fuerza. Pero ¿Han votado los afiliados de CCOO ó los de UGT sobre si querían que sus sindicatos dedicaran el grueso de sus esfuerzos a apoyar un proyecto encabezado por la burguesía catalana? NO.

NO, lectores, NO. NO han votado porque los dirigentes de esos mismos sindicatos que reclaman que la ciudadanía pueda votar y que es antidemocrático no dejarles NIEGAN a sus afiliados ese derecho. ¿Quien impide consultar a la militancia? ¿El PP? ¿Rajoy? NO, son los señores Joan Carles Gallego y Josep Maria Álvarez (desde hace pocos meses, Camil Ros) los que NO convocan esa consulta.

Sólo se reclama el derecho a votar para aquello para lo que no se tiene el poder de imponer. Y eso vale para Rajoy y su PP, como también vale para CDC (ahora PDEcat), ERC, Junts pel Sí, Municipis per la Independència (hay centenares de municipios apuntados y en ninguno se ha votado si la gente quería incorporarse ó no, el gasto sí lo han de hacer, etc, etc…).

¿Cómo hemos llegado a esta participación ciega y convencida, ignorando incluso a los propios afiliados, que son la presencia real de los sindicatos?

Cuando militaba (el calificativo oficial era “adherido“ ) a ICV me sorprendió mucho que existiera algo que en aquel entonces encabezaba Angelina Puig, la CONC.

CONC es Comissió Obrera NACIONAL de Catalunya. Qué podía aportar la CONC a la mejora de las clases trabajadoras me ha resultado siempre una incógnita. Pues la CONC es la que más manda en CCOO-Catalunya.

Les animo a ver las webs de CCOO y de CCOO-Catalunya; tengo serias dudas que sean el mismo sindicato. El caso de UGT es notorio pero no tan llamativo y descarado.

No sé Uds. pero yo veo personas que se organizan en familias, lo de las relaciones unívocas nación-territorio las veo menos. Lógicamente, las familias tienen sus trayectorias culturales, lingüísticas, etc… En Catalunya, todos Uds. lo saben, casi la mitad de las familias tienen como lengua de relación el catalán y, lógicamente, reclaman de los poderes públicos protección.

CCOO y UGT, como los demás sindicatos, tienen todo el derecho del mundo, en defensa de las condiciones de vida de esas familias, de reclamar esa protección y denunciar en qué puntos ó aspectos no se está ejerciendo. Pero también tienen la obligación de ser coherentes.

Ambos sindicatos se declaran federales pero no recuerdo ninguna intervención en el ámbito federal que haya sido en lengua distinta al castellano. Ser federal se demuestra con el ejemplo en casa, no cacareando en la calle. Por supuesto, lo mismo para la CONC.

Casi la mitad de las familias de Catalunya tenemos como lengua de relación el castellano: ya está bien de negar nuestra realidad. Eso no es sindicalismo, es otra cosa. Muy en sintonía con lo que se va imponiendo en Europa, sí, pero otra cosa.

2 comentarios de “Sindicalismo, ¿de clase ó de nación?

  1. Olegario Ortega
    10 enero, 2017 at 8:37

    Bien Pedro. Hay que decirlo alto y claro.

  2. Juan Antonio
    17 enero, 2017 at 15:25

    Fenomenal articulo . Por los valores y derechos que reclamas y los argumentos que los sostienen. Gracias

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *