Más acá y por debajo de la IES (identidad étnica sobrecargada) y el soberanismo excluyente (y sus sistemas afines liganordistas)

Salvador López Arnal ||

Rebelión ||

Para Eduard Rodríguez Farré, por su nota y por su recuerdo: “Queridos amigos: Hoy, 18 de febrero, hace 80 años, en la batalla del Jarama, murieron en la llamada “colina del suicidio” unos 200 brigadistas del batallón británico, defendiendo heroicamente su posición ante las tropas fascistas. En estos tiempos en que los hechos y la memoria apenas tienen valor, vale la pena que los rojos -simplemente rojos- les dediquemos un recuerdo emotivo, recordando por ejemplo la canción Jarama Valley . Os copio las diferentes versiones (en inglés y castellano). La primera fue escrita por Alex McDade, un obrero que cayó pocos meses después en la batalla de Brunete” (https://www.youtube.com/watch?v=GTDzjYNJZ0Q&feature=youtu.be Pete Seeger and the Almanac singers).

 Para Montserrat Gassull, in memoriam. No era fácil decir, criticar y denunciar lo que pocos decían, criticaban y denunciaban.

 Para Gloria, Martina, Patricia, Marian, Susana, Sara, Sonia y Celia, que llevan días apostadas en la madrileña Puerta del Sol en huelga de hambre exigiendo, más que razonablemente, que las violencias machistas se consideren una cuestión de Estado. 

Era necesario, pues, demostrar enfáticamente (…) que en cuanto a la “cuestión social” el catalanismo es todo él, sin excepciones, de un conservadurismo que echa para atrás y que la izquierda del catalanismo es un izquierdismo esencialmente formal, retórico, y siempre a punto de pedir perdón por su existencia. (…) Soy plenamente consciente de haber insistido y haber picado en el clavo hasta hundir su cabeza y casi hasta romper la madera misma, cuando, de hecho, con un par de páginas hubiera sido suficiente, pero yo no tengo la culpa de que esos historiadores se hayan inventado este fantasma del catalanismo popular, de izquierdas y obrerista, y lo hayan hinchado tan monstruosamente.

Joan-Lluís Marfany (1995)

 Cuando se trata de los empobrecidos, la ayuda y el subsidio del gobierno resultan sumamente sospechosos en cuanto a su necesidad y a la eficacia de su administración a causa de sus efectos adversos sobre la moral y el espíritu de trabajo. Esto no reza, sin embargo, en el caso del apoyo público a quienes gozan de un relativo bienestar. No se considera que perjudique al ciudadano el que se salve de la quiebra a un banco. Los relativamente opulentos pueden soportar los efectos morales adversos de los subsidios y ayudas del gobierno; pero los pobres no.

Kenneth Galbraith (1992)

(Última hora. En el momento en que cierro esta nota me llega esta información (no se depriman, no desesperen): Pablo Iglesias, en nombre de Podemos, ha suscrito este miércoles pasado el manifiesto del “Pacte nacional pel Referèndum” que pide un referéndum con garantías. ¿Podemos, una fuerza que se dice federal, republicana y española, apoya la línea política de la burguesía catalana secesionista y aliados serviles (UGT, CONC incluidos)? Vivir para no entender. Luego nos extraña que la gente trabajadora vote lo que vota en .Cat. La semana próxima hablamos. De todos modos, si se pide un referéndum -no se concreta qué tipo de referéndum- con garantías, lo primero que debería exigirse es la reorientación o cierre de TV3, un instrumento -no es el único- permanente de ideología secesionista que impide que un referéndum, el que sea, con garantías democráticas, pueda celebrarse a día de hoy en Cataluña. Llevan así, haciendo propaganda secesionista antiespañola, más de 35 años. Con éxito, con innegables resultados en la cosmovisión de una parte sustantiva de la población).

¿Y en qué nos equivocamos? ¿Dónde y cuándo metimos la pata hasta el fondo? (I)

En el marco general, en este “mundo grande y terrible” (Gramsci) en el que nos toca vivir, se siguen cometiendo crímenes -y más crímenes- en Palestina: “[…] A punto de terminar este artículo me llega una noticia de Palestina: ha muerto Muhamad Aamad Jalad, 25 años, herido hace tres meses por disparos del ejército israelí cuando acudía al hospital de Nablus para su última sesión de quimioterapia. Hacía un año le habían diagnosticado un linfoma y esa iba a ser su última sesión de “quimio”. No llegó a recibirla. Tras tres meses en la UCI, Muhamad ha muerto. No ha sido el cáncer. Lo ha matado la ocupación. Sé que esta noticia no ocupará ningún titular de prensa, al fin y al cabo no es sino un episodio más del día a día en la vida de la población palestina bajo la ocupación israelí. Pero quiero recordar que es contra la normalización de hechos como éste, esa atrocidad cotidiana de la política israelí en los territorios ocupados, contra lo que lucha el BDS“ (Teresa Aranguren, “Derechos humanos y el riesgo de defenderlos”, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=223215). Hoy, miércoles 22 de febrero, un soldado israelí, responsable de haber “rematado”-asesinado a un palestino herido, ha sido condenado a la mínima pena. Todo vale, hay que dar ánimos y seguridad a la tropa.

En España, este fragmento de un artículo de Antonio Maestre enseña tanto como mil artículos y cien documentales: “Una profesora de Secundaria de un instituto de Fuenlabrada, también vecina de la localidad, me explicaba las dificultades para comprender los problemas a los que se enfrentan los niños de ascendencia humilde con un ejemplo que le afectó de manera profunda. Durante una redacción, pidió a sus alumnos que explicaran algo nuevo que hubieran hecho hoy con respecto a ayer. Uno de ellos escribió: “Hoy he desayunado”. La profesora le insistió en que tenía que describir algo novedoso con respecto al día anterior.‘Pues eso, hoy me ha tocado desayunar” (La Marea, 22 de febrero de 2017)

Aquí, a casa nostra, las consecuencias de lo que llaman “proceso” -que sigue, por supuesto, su trayectoria antidemocrática con las “nuevas” propuestas enigmáticas de Mas (¡vuelve después de tres o cuatro derrotas!), las reuniones secretas presidenciales mil veces negadas (la verdad no rige) y las “profundas reflexiones” de Junqueras sobre el caso Vidal y sus conferencias promocionadas por la ANC (el mal causado por esta “asamblea nacional-secesionista” a la ciudadanía catalana no tiene parangón), uno de los políticos institucionales, hablo de Junqueras, con más rostro que se recuerda en estos y en muchos lares y con menos respeto por las instituciones parlamentarias y democráticas-, el proceso-procesismo, decía, sigue o dicen que sigue adelante. Sin inmutarse, siempre adelante. Sin cegarse y confiar a pies juntillas, no es imposible el escenario cantonalista que se describe a continuación (Puestos a pedir un inexistente “derecho a decidir”, ¡se pide en toda circunstancia y que arda París o Troya!): “Según la encuesta del Institut d’Estudis, en caso de producirse un referéndum legal pactado con el Gobierno Central, un 32% de los habitantes del área metropolitana [de Barcelona] votaría a favor de la independencia, un 30% optaría por desgajarse de Cataluña y crear una nueva comunidad autónoma que siga formando parte de España, un 28% votaría no a la independencia y solo un 6% no aceptaría la independencia “en ningún caso”. Hay que recordar que el área metropolitana de Barcelona pese a abarcar un 16% del territorio de Cataluña tiene un 70% de la población, un 81% de la riqueza, 82% de la industria y un 90% del turismo de Cataluña” (http://www.elmagacin.com/barcelona-apuesta-por-abandonar-cataluna-y-formar-su-propia-comunidad-autonoma/). El área metropolitana de Barcelona, Barcelona incluida, es, sin duda, el rovell de l’ou. ¿Será una buena idea esa de independizarse del supuesto-deseado por algunos nuevo Estado neoliberal catalán y formar parte de una España republicana y federal?

Las notas previas de la semana: 1. Contaminación. 2. Externalización en la Barcelona de los comunes 3. Antecedentes, manifestaciones y manipulaciones. 4. Las consecuencias del dictamen de Garoña en Cataluña.

  1. Bruselas ha dado un plazo de dos meses a Madrid y Barcelona para atajar la contaminación. La Comisión Europea envió el miércoles 15 de febrero un ultimátum para que se tomen medidas en el plazo de dos meses para resolver el problema del “incumplimiento constante” -¡constante!- de los l ímites de contaminación atmosférica . Los datos remitidos por España al ejecutivo comunitario -periodo 2010-2014- apuntan que los límites de emisiones del NO2 han sido “sobrepasados continuamente” en Barcelona, Vallès, Baix Llobregat y en Madrid . Se reclaman medidas para “garantizar una buena calidad del aire y proteger la salud pública”, habida cuenta de que la contaminación por NO2 (que proviene mayoritariamente del tráfico rodado) es un riesgo sanitario “grave” (cancerígeno, OMS).Además del ultimátum a España, también se han dirigido dictámenes similares a Alemania, Francia, Reino Unido e Italia.

¿Cuántas personas fallecidas prematuramente? ¿Cuántos años de vida robados? ¿Cuántas vidas de duración media si queremos contarlo en estos términos? Además, en el centro de Barcelona, los ejemplo s se acumulan, no es imposible ver -y sufrir- a coches, autocares y motos circulando a más de 70 km/h. No importa, dicen, no pasa nada… Pero pasa. (http://www.publico.es/sociedad/bruselas-da-ultimatum-espana-tome.html)

  1. Una inesperada externalización. El ayuntamiento de Barcelona, espero equivocarme, ha privatizado el servicio de gestión de alojamiento temporal y manutención de personas y familias. Por 5,3 millones de euros, el gobierno de Ada Colau ha contratado a la agencia de viajes Snow Travel para “realizar las reservas de alojamientos a las aproximadamente 400 personas de media que cada día necesitan este servicio”. El servicio trata casos derivados de cinco servicios municipales: emergencias, servicios sociales (desahucios por ejemplo), atención a personas maltratadas o víctimas de trata, personas sin hogar y, finalmente, inmigración, refugiados (recordemos la manifestación del pasado sábado 18 de febrero) o recién llegados a la ciudad. La duración del contrato es de 14 meses, prorrogables a 14 meses más. Se aprobó en pleno durante “despacho de oficio” (los expedientes de aprueban sin debate ni votaciones). Los precios para acceder son públicos, por supuesto, pero ¿es razón suficiente apelar, como se ha hecho, a un aumento de la demanda en este servicio para justificar lo hecho? ¿A un gobierno de los comunes no le queda otra que externalizar-privatizar un servicio público como se ha hecho con la gran mayoría de residencias públicas por ejemplo? ¿No huele mal-muy-mal esta decisión y no recuerda acaso a lo hecho durante la época Trias y por anteriores gobiernos? ¿Pero no estamos o estábamos por lo común, por lo público no privatizado? (Esto, si no responde a ningún cálculo electoral, es muy diferente, pero que muy diferente: “Barcelona en Comú finançarà projectes amb (con) els excedents de sou (sueldo). El partit destinarà 216.000 euros procedents del sou (sueldos) no percebut pels càrrecs electes (cargos) a l’Ajuntament a subvencionar associacions cíviques i socials” http://cat.elpais.com/cat/2017/02/22/catalunya/1487762824_028128.html?id_externo_rsoc=FB_CC)
  2. El ex presidente de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol, otra de sus grandes hazañas como hombre de Estado (fue español del año y no rechazó la distinción como se recuerda), ha mantenido una relación fluida con el régimen de Marruecos en los últimos años, hasta el punto de reivindicarse ante el Gobierno de Rabat como valedor de sus intereses en España -digo bien, aquí la palabra funciona- y en el continente europeo. Así se pone de manifiesto en un escrito que acaba de hacer público el hacker Chris Coleman, el Snowden marroquí. Una duda surge de inmediato: ¿cobraría, sigue cobrando, por esas gestiones? Más que probablemente. En su última revelación de documentos, “Coleman” (pseudónimo tras el que se oculta la identidad del activista) incluye una carta de cuatro folios firmada por el propio ex molt honorable -quin riure, quin riure!- donde éste revela su intensa vinculación con las autoridades marroquíes. Es una misiva dirigida al ministro de Exteriores, Taib Fassi Fihri, fechada en septiembre de 2011, coincidiendo con la Primavera Árabe, poco antes de los comicios generales en España y Marruecos, y unos meses antes de que aparecieran las primeras informaciones sobre la fortuna en Suiza del ex president-jefe-del-clan. La carta la escribe el padre político de Artur Mas como miembro del consejo de Administración de la universidad de élite Al Akhawayn, situada en la localidad de Ifrane. Desde 2005, el ex president participa en la asamblea anual y en la ceremonia de fin de curso. Las visitas le servían para reunirse con altos responsables de la política y de la economía marroquí (http://cadenaser.com/ser/2017/02/17/internacional/1487323248_569689.html).

Por la senda de los refugiados y las migraciones, tomando pie en estas actuaciones pujolianas (más las desconocidas por el momento): ¿recuerdan los comentarios de Barrera, Ferrusola, el mismo Pujol, de Mas en el Parlamento sobre los niños andaluces y gallegos, de Duran i Lleida sobre los campesinos andaluces? ¿De verdad que esta gente, sus herederos políticos directos, están preocupados, humanamente preocupados como dicen y airean, por los refugiados y los inmigrantes? ¿Casa nostra, es decir, la suya, casa vostra, vuestra de los emigrados y refugiados? ¿No será que manipulan todo lo que tocan? ¿Quien ha sacado partido-rentabilidad-política de la manifestación del sábado pasado en Barcelona? ¿No hubiera sido más razonable organizar manifestaciones en todas las ciudades y municipios españoles que tuvieran capacidad para ello y gritar-vindicar-organizar de manera coordinada la necesidad de un giro completo a la política migratoria del gobierno Rajoy? ¿Se trataba de mostrar que aquí, en .Cat, el gobierno es diferente y que, de nuevo, la independencia es condición necesaria (eso afirmaban algunas pancartas) para ser una tierra de fraternidad y refugio, una Itaca plenamente humanista? ¿Quién puede creerse un cuento falsario así?

  1. Uno de los temas de los que apenas hablamos (exceptuando incansables activistas antinucleares; Miguel Muñiz, Jordi Foix y Eduard Rodríguez Farré en lugares destacados) y del que mucho deberíamos hablar. Nos va la vida y “la terra” (esta vez en serio) en ello: “Las consecuencias [del dictamen CNS sobre Garoña] para el reactor atómico de Vandellòs 2, que debe obtener su licencia en 2020, y cuyos propietarios han declarado que presentarán la solicitud este verano, y los dos reactores de Ascó son evidentes: garantizar el su funcionamiento hasta los 60 años”. De esta manera, se señala, Ascó 1 funcionaría hasta 2043, Ascó 2 hasta 2045, y Vandellòs 2 hasta 2047. En esta perspectiva, prosiguen, “ adquiere plena coherencia el capítulo séptimo de la Ley de Presupuestos 2017 del gobierno PDECAT(CDC)-ERC, pendiente de aprobación para el mes de marzo. Este capítulo propone recaudar un “impuesto” por los impactos sobre la salud del funcionamiento rutinario los reactores nucleares”.

Es decir, se reconoce a las emisiones radiactivas de las centrales nucleares “consecuencias negativas sobre la salud, y legaliza el derecho de las empresas a provocarlas mediante un ‘impuesto”. En el contexto del alargamiento del funcionamiento de las centrales a 60 años (o acaso más cuando llegue el momento) el tal “impuesto” supone, señalan los autores con razón, “no sólo ventajas para las empresas eléctricas, que ven regulado un impacto que hasta ahora negaban, sino también una fuente de ingresos creciente para la Generalitat, ya que el deterioro por envejecimiento de los sistemas de funcionamiento de las centrales supone un incremento de las emisiones y, por tanto, de la recaudación”. Lo único que resulta perjudicado con este «impuesto», se concluye, “es la salud de las personas que vivimos en Cataluña y también fuera de Cataluña, dada la capacidad de dispersión de los más de 40 elementos radiactivos que emite un reactor nuclear” (Movimiento Antinuclear Ibérico en Cataluña: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=223204). ¿Nuclear, nucleares? No, gracias. Tal actual como hace 38 años.

El tema de hoy. Regresando al pasado, una primera aproximación:

No nos equivocamos, innecesario es reafirmarlo (hay muertes, torturas, sufrimiento, exilios, muchos años de cárcel, detrás de ello), en luchar contra el fascismo, con riesgos, con miedos, con secuelas y con muchos sacrificios, especialmente los de muchos compañeros/as de sectores obreros y campesinos que apenas tenían manto protector familiar y organizativo. Desnudos frente al mundo y el fascismo.

No nos equivocamos tampoco, desde luego que no, defendiendo el catalán o el vasco. No erramos cuando defendimos unas lenguas entonces -¡entonces!- oprimidas como la catalana, la gallega o a vasca, en vindicar el derecho de los niños y niñas a ser educados en su lengua materna, en defender las culturas expresada en la lengua de Espriu, de Castelao o de Aresti e incluso en pedir la libertad de Jordi Pujol (pintaron las paredes de la Universidad barcelonesa Joaquim Sempere y Jordi Borja con la consigna), a pesar que la familia del hoy jerarca de un clan familiar acusado de mil tropelías se enfadó mucho y llamó al orden, con bronca, a los activistas por unir su nombre, el del primogénito Jordi Pujol médico-banquero, al de un estudiante comunista Héctor Babiano que había sido detenido también en aquellas fechas, a principios de 1960. Ellos eran así; nosotros no, nunca lo fuimos.

En eso, en lo señalado, en resistir, en combatir, en querer vivir -y vivir ya- de otro modo, con otros valores, acertamos; en todo o en casi todo lo demás, en lo que respecta al tema-monotema, con buenas intenciones en general, nos equivocamos.

Nos equivocamos al participar en campañas que vindicaban “obispos catalanes”, como si el ser catalán fuera atributo que garantizara lejanía de los escenarios más oscuros del nacional-catolicismo. Tendríamos que habérselo preguntado primero para asegurarnos, y no fue el único, al cardenal Isidre Gomà i Tomàs por ejemplo.

Nos equivocamos a aceptar encantados, repitiéndolo orgullosos como loros, aquello de que el “Barça és más que un club” (y los pericos, todos ellos, unas fachas españolistas de mucho cuidado, algo así como una enfermedad de botiflers). El Barça, ya entonces, era una especie de multinacional en construcción, que manipulaba, abonaba y orientaba los sentimientos de muchísimas personas (una parte de mi familia entre ellos). Basta hacer un repaso de las directivas barcelonesas de estos últimos 60 años para comprobar de quienes hablamos, que “personalidades” han llevado el timón de eso que incluso gente muy nuestra y muy querida siguió defendiendo como una entidad que no era un club-empresa, era más que un club, asociado ahora, en publicidad y en medios, al alma de Cataluña, con ex entrenadores del club, elevados a los altares de los modelos y las referencias intachables, en listas de grupos políticos secesionistas como Junts pel sí.

Nos equivocamos a no ser suficientemente críticos y marcar diferencias de finalidades en nuestro apoyo -que no pongo en cuestión por su significado antifascista- a la lucha del nacionalismo independentista vasco armado contra el fascismo en tiempos del fascismo.

Nos equivocamos, en la misma línea, cuando pensando y construyendo alianzas con fuerzas nacionalistas, ya entonces secesionistas, alianzas entonces necesarias y que tampoco se ponen en cuestión, no fuimos capaces de generar al mismo tiempo una mirada propia y crítica de su ideología nacionalista, separadora, sin apenas matices, antiespañola en el fondo y a veces en las formas, a la que hicimos mil y una concesiones.

No es seguro que acertáramos cuando nos pareció justo y razonable editar revistas como Nous Horitzons escritas tan sólo y estrictamente en catalán -idioma que, por supuesto, lo repito una vez más, era necesario defender dando ejemplo-, traduciendo incluso versos de poetas castellanos, por todos conocidos y que todos podíamos leer, al catalán. Si aspirábamos a un país bilingüe, ¿por qué no publicar de ese modo?

No equivocamos también cuando pensábamos que era una aspiración legítima y sin discusión la construcción de organizaciones soberanas en Cataluña, totalmente autónomas, asociadas, si así lo estimaban, con formaciones españolas. Por una parte lo de aquí y luego, más tarde, nos asociábamos con lo de allí.

Nos equivocamos cuando nos creímos todos aquellos rollos-reflexiones en torno al PSUC-PCE y los gajos y las naranjas y no supimos ver la corriente de fondo: separar, separar, separarnos de camaradas con años de lucha y sacrificio en común. De aquellos lodos los futuros barros: Iniciativa per Catalunya. Per Catalunya!.. y como fuerza independiente.

Nos equivocamos cuando militamos en grupos de extrema izquierda, que habían roto con la lucha independentista vasca por su carácter nacionalista, convertidos ellos mismos, años después, en fuerzas políticas con una ideología nacionalista -aunque no sólo nacionalista- más que marcada donde los llamados “principios” de la tradición -el derecho de autodeterminación por ejemplo- jamás se ponían en cuestión, al ser considerados palabra bíblica-leninista, un axioma indiscutible de los combatientes revolucionarios que, supuestamente, debíamos dudar de todo.

Nos equivocamos de lleno, y causamos sufrimiento, cuando algunos descubrimos de jóvenes el catalán (apenas lo hablaba nadie en nuestros alrededores cuando niños en nuestros barrios obreros del extrarradios), y lo imponíamos en nuestra familias aragonesas, andaluzas o extremas, avergonzándonos incluso de que nuestros padres no fueron catalanes de raíz y no se expresaran en el idioma de Carner o Foix.

Nos equivocamos también cuando hacíamos oídos sordos, cuando no queríamos ver, o veíamos con mucha más dificultad, el fascismo que teníamos delante, en nuestra propia casa, protagonizado por gentes de aquí, no de allí. El fascismo, llegamos a pensar, era cosa de españoles, no de catalanes. Cataluña, nos contó un historiador, toda ella y casi solo ella, estaba bajo la bota del franquismo.

Nos equivocamos al aceptar babeando aquello de que era catalán quien vivía y trabajaba en Cataluña (¿eran alemanes entonces los catalanes que trabajaban en Düsseldorf?), agradecidos por la humanitaria concesión de aquella burguesía que nos explotaba en fábricas, bancos y servicios y construía y vendía, con enormes beneficios, pisos de 45 metros cuadrados en calles sin asfaltar y sin servicios, destinados a los recién llegados, allí, donde la ciudad perdía su nombre según escribieron algunos escritores nuestors. Casa nostra, decían también, es casa vostra, sin indicar qué parte de la “casa” nos estaba destinada. Por lo demás, y en buena lógica, aquel lema tenía implicaciones nunca señaladas: Jodi Pujol, Millet y los otros de las 400 familias no eran entonces catalanes. Nunca trabajaban. Tampoco sus herederos. Se limitaban a ordenar, contactar y mandar.

Nos equivocamos -y no nos equivocamos- cuando participábamos en la conmemoración del 11 de septiembre, con riesgos y detenciones (basta leer los apellidos de los luego torturados o golpeados, y encarcelados), sin entender muy bien de qué iba a aquello de la diada nacional, de los Austrias, de los Borbones, de lo que luego fue llamado, no entonces, episodio central de la lucha, permanente a lo largo de los siglos, de España contra Cataluña. Historiadores que nos formaron y enseñaron no dijeron nada de eso en aquellas circunstancias-

Nos equivocamos cuando éramos comprensivos, apenas les dábamos importancia, ante aquellas formulaciones xenófobas, cuando no racistas, que nos trataban de charnegos o murcianos (o, incluso, de vagos andaluces, medios hombres o de personas a medio hacer). Venía de lejos. Pasó también muchos años atrás.

Nos equivocamos cuando llegamos a pensar que la burguesía catalana era otra cosa, más europeas, más civilizada, más humana. Nada sabíamos, por ejemplo, de su pasado esclavista.

Nos equivocamos, y de mucho, cuando no fuimos capaces de cultivar y apenas conocer nuestra propia Historia. Una de los Españas (Cataluña no excluida) helaba el corazón; no la otra.

Nos equivocamos cuando permitimos que la Asamblea de Cataluña se convirtiera en un instrumento utilizado por las fuerzas del nacionalismo catalán, algunas muy derechas aunque se vistieran con ropaje socialdemócrata, en su propio beneficio, rompiendo y alejándose de ella cuando les pareció más oportuno. Nosotros poníamos el riesgo y la lucha; ellos las finalidades y las posiciones de fuerza para negociar.

Nos equivocamos cuando permitimos que líderes estudiantiles queridos y admirados por todos no pudieran ir al encierro de Montserrat porque no se expresaban correctamente en catalán.

Nos equivocamos cuando no hicimos lo suficiente para impedir el asesinato de Puig Antich y nos volvimos a equivocar cuando fuimos permitiendo que al ex militante del MIL, de Movimiento Ibérico de Liberación, nada que ver con ningún nacionalismo, se le fuera colocando una barretina que nada tenía que ver con su ideario y su corta vida.

Nos equivocamos de todas-todas aquel nefasto 11 de septiembre en Sant Boi, recientemente recordado en clave secesionista (las fuerzas de Podemos incluidas en la revisión), cuando permitimos que los que nos hablaron aquel día fueran, en todos los casos, representantes del mundo catalanista-secesionista (y en un caso, de derecja muy pero que muy conservadora).

Nos equivocamos también cuando nos tragamos -hasta muy dentro- la píldora inventada del catalanismo popular. Historiadores, que entonces admirábamos, nos fueron suministrando el brebaje.

Nos equivocamos cuando permitimos que se nos cambiara, catalanidánzolos, era más pogre y quedaba mejor, nombre y apellidos.

Nos equivocamos cuando fuimos usando, infelices de desconocernos a nosotros mismos, el lenguaje del nacionalismo catalán. España era también para nosotros palabra prohibida, un país de fachas, ignorantes, guardiaciviles y militares. Todo era entonces Estado español. Era imposible escribir una octavilla que no usara la jerga nacionalista.

Nos equivocamos también cuando fuimos olvidando o no nos dedicamos suficientemente a conocer la historia, la gran historia de la España republicana. Matilde Landa o incluso Juan Negrín era para nosotros perfectos desconocidos.

Nos equivocamos cuando no fuimos capaces de ver (apenas dimos entonces importancia, era el pan nuestro de cada día) las decisivas aristas solidarias, fraternales, que se fueron construyendo durante la lucha antifranquista.

Nos equivocamos cuando pensábamos Cataluña como el territorio más ilustrado, más europeo, más avanzado de España, con el menosprecio que eso implicaba respecto a los compañeroas/as de otros territorios españoles.

Pero hay más. Nos equivocamos en muchas más cosas.

Por hora, uno de los mejores chistes del año: ERC afirma que amb la independència hi haurà una “factura elèctrica justa” En la misma línea: http://www.lavanguardia.com/agenda/actividades/54128_restaurar-lestat-catala-per-acabar-amb-lespoli-i-el-genocidi.html y http://www.lavanguardia.com/agenda/actividades/54129_el-paisatge-de-la-gioconda-es-a-catalunya.html

Lo último. Sé que ustedes no acudirían pero como apoyo internacional al “proceso” da que pensar (sin ser novedad) . ¿Comentarán algo “nuestras autoridades”, el señor Romeva por ejemplo? “ Cataluña, ante el desafío secesionista. L a ultraderecha del Véneto se manifiesta a favor de la secesión de Cataluña. La Liga Veneta Repubblica, perteneciente a la Liga Norte, convoca una marcha en Verona <25 de febrero,12 del mediodía> para dar su apoyo “al pueblo catalán hacia la libertad” http://www.lavozlibre.com/noticias/ampliar/1333711/la-ultraderecha-del-veneto-se-manifiesta-a-favor-de-la-secesion-de-cataluna ¡Menudos aliados! Para ponerse a temblar.

 

¿Más equivocaciones? ¿Dónde y cuándo metimos la pata hasta el fondo? (II)

Para ustedes (https://www.youtube.com/watch?v=kS709ZyZ_YU) Todo parece un largo, frío y solitario invierno. Pero no es eso, no va a ser eso. ¡Llegará el sol compañeros, compañeras!

También -de nuevo- para Gloria, Martina, Patricia, Marian, Susana, Sara, Sonia y Celia, que llevan muchos días apostadas en la Puerta del Sol en huelga de hambre exigiendo, más que razonablemente, que las violencias machistas se consideren una cuestión de Estado. 

  Tienen poca cosa, pero lo único que tienen son hijos (…) las ayudas son para esa gente que no saben qué es Cataluña. Solo saben decir ‘dame de comer’. (…) mi marido está cansado de dar viviendas sociales a magrebíes y gente así.

Marta Ferrusola (2001) [1]

 

Hay una correlación directa entre la ofensiva judicial que aplaudo- contra la corrupción protagonizada durante años por Convergència y la decantación del aparato del partido pujolista hacia la independencia. Si Oriol Pujol, el heredero dinástico designado para ocupar la presidencia de la Generalitat, no hubiera sido cazado por un juzgado lucense en la martingala de las ITV, hoy no estaríamos donde estamos. La estrategia de reacción ante la imputación del heredero articulada desde el pujolismo ha sido idéntica a la que se escenificó, hace 33 años, ante la crisis de Banca Catalana y la querella criminal interpuesta por la fiscalía: extrapolar un problema concreto de malas prácticas penalizadas judicialmente transformándolo en una “agresión” de Madrid contra CataluñaLa agitación del sentimiento de agravio y persecución, la movilización en la calle y un discurso mediático “ad hoc” comprado con dinero público consiguieron, entonces, “asustar” a Felipe González y al monarca  Juan Carlos I, que firmaron la “pax catalana” a cambio de impunidad… y de hacer algunos negocios juntos. Eran otros tiempos.

Jaume Reixach (2017)

 

(A modo de ruego y aviso: si se cansan, cosa no improbable, no cierren el texto y vayan por favor al final. Hay un manifiesto que tal vez merezca su atención. Gracias)

Si la situación fuera otra, estamos siglos-luz de ello, debería empezar esta sabatina explicando que un médico [40 años de servicio] apoya la rebelión contra los recortes sanitarios en Cataluña. Se llama Francisco Alguacil y es facultativo de cabecera en Esplugues de Llobregat, al lado de Barcelona (o explicando la ocupación de la sede de Economía el pasado martes 28 de febrero por los activistas de Marea Blanca exigiendo un incremento de plantilla en la sanidad pública que reduzca la listas de espera; o dando cuenta de la huelga, de más de una semana, de los trabajadores de cuatro centros del grupo privado Quirónsalud; o por la indemnización que Uralita tendrá que pagar a un ex trabajador de la empresa que sufrió cáncer la exposición al amianto; o comentando las “actividades” de la empresa Desokupa (una firma antidesahucios sin orden judicial); o recordándoles las 55 sesiones, ya iniciadas, del juicio Millet-CDC-Palau3%; o recordando el encausamiento de los otros tres hijos (toda la familia al pleno, siete hijos incluidos) Pujol-Ferrusola (¡y doña Marta hablaba de que los otros sólo tienen hijos!); o haciendo referencia al tema nuclear atómico en Cataluña (estamos a las puertas del 6º aniversario de Fukushima), etc). Encabeza Francisco Alguacil, decía, una insurrección, esperemos que exitosa, para revertir los ajustes sanitarios acometidos por la antigua CiU de 2010 a 2014 (Boi Ruiz, el destructor, nombrado y confirmado por Artur Mas), “ajustes” que el presupuesto de 2017 no corrige. Alguacil se ha organizado con otros 15 médicos para pedir a la Consejería de Salud que recupere financiación y saque al sistema de la UVI. La acción se ha canalizado mediante dos vías: 1. Con una triple queja formal ante el departamento que comanda Toni Comín, el Instituto Catalán de Sanidad (ICS) y la dirección de Atención Primaria (DAP) de la zona. 2. El personal del centro de atención primaria ha iniciado una recogida de firmas en la plataforma on line Change.org.

Parece que la indignación expresada por Alguacil, altavoz de muchas quejas ciudadanas, se está extendiendo a otros centros. Personal de los ambulatorios de Pubilla Casas (L’Hospitalet), Viladecans, El Prat de Llobregat y de Barcelona ciudad se han interesado por la fórmula, y preparan acciones similares.

(Si tienen alguna duda de las prácticas reales -no inventadas ni soñadas ni publicitadsa- de la sanidad pública catalana hablen con mi esposa-compañera y con su madre, una mujer trabajadora, honrada donde las haya. Les darán detalle, muchos detalles.Para más información en http://cronicaglobal.elespanol.com/vida/medico-rebelion-recortes-salud-cataluna-esplugues_68858_102.html)

Pero no puedo empezar por donde de hecho he empezado porque el tema-monotema lo abarca y cubre todo. Sigo con un “grito en el cielo”, que en la tierra deben ser actos, y dos apuntes después de manifestar mi sorpresa -¿ustedes lo entienden?- tras el voto de Manuela Carmena del pasado martes en el consistorio de Madrid, coincidiendo con la derecha -¡y qué derecha!- PP-Ciudadanos.

El grito en el cielo: ¿cómo se puede admitir la aprobación por vía de urgencia y con truco, un auténtico golpe parlamentario, de una ley de desconexión antes -insisto antes– del supuesto referéndum sobre la secesión? Primero nos desconectamos, vía urgencias antidemocráticas, y luego decidimos si nos desconectamos o no. En la actual .Cat, la lógica civil-secesionista adquiere estas curiosas formas paraconsistentes. ¡Y no pasa nada, adelante, siempre adelante!

Primer apunte: no creo que a nadie le sorprenda el tono de “chulapo madrileño… o catalán” usado por Francesc Homs en su comparecencia ante el Supremo. A nadie puede sorprender tampoco las declaraciones de Mas -que ha regresado al escenario principal del que nunca había estado muy alejado- sobre el 3%convergente (“es falso” ha dicho y repetido; parece que don Jordi Montull le va a desmentir en breve para salvar a su hija de la cárcel). Lo mismo, exactamente lo mismo, aunque 30 años después, de lo que sucedió con Banca Catalana y el molt ex honorable. El clan familiar sigue ubicándose en lugar destacado de las estafas y corruptelas, al lado de -o incluso superando a- Bárcenas, Blecua o Rodrigo Rato, entre muchos otros. ¡Para que luego hablen historiadores insignes de España y de Madrid como otro mundo, un mundo que nada tiene que ver con las prácticas y cosmovisiones de nuestras clases dominantes tan modernas y europeas!

Segundo apunte. Sorprende más de entrada (¿o ya no sorprende?) que el ayuntamiento de Barcelona se haya sumado -votos a favor de ERC, CiU y Barcelona en comú- con una declaración institucional al que llaman “Pacto Nacional por el Referéndum” (que, por supuesto, no es un pacto “nacional”, sino un acuerdo político de una parte de un todo que no es homogéneo, un pacto que Ada Colau, cada vez más absorbida, ella y sus intelectuales orgánicos próximos, por el entramado nacional-secesionista, ya había firmado). El Ayuntamiento de la ciudad, con votos de ciudadanos (el mío por ejemplo) que ni apoyan ni tienen que ver con esa concepción secesionista-soberanista, suscribirá el manifiesto y, por si faltara algo, “se compromete a promover que otras entidades y agentes de la ciudad lo suscriban”. Un dislate e, insisto, con votos robados. Nunca más por supuesto y esta vez en serio, aunque nos traguemos cinco píldoras el día de las futuras votaciones.

El que llaman proceso o procesismo sigue su marcha antidemocrática. Insisto y repito: antidemocrática. Perdieron su apuesta el 27S, lo reconocieron algunos la misma noche, hablaron antes del 55% de los votos, y sólo una ley electoral no proporcional ( inconsistentemente con sus planteamientos, la ley, una ley que les favorece, está por encima de la democracia en esta ocasión), les permite tener una muy reducida mayoría parlamentaria con el apoyo de la autodenominada izquierda radical-revolucionaria de los Países Catalanes menos Andorra y L’Aguer (quin riure!, quin riure!, ¡izquierda revolucionaria! ¡es de traca!). La última que están elaborando como señalaba antes: cambiar el reglamento interno del Parlamento para poder aprobar la ley que llaman de desconexión (antes del referéndum de desconexión!) sin margen para que pueda intervenir la oposición. Otra estafa, otra más.

Pero volvamos al tema, a los errores y meteduras de pata.

No nos equivocamos, desde luego que no, cuando vindicábamos libertad, amnistía y estatuto de autonomía (que nunca lo pensamos como un privilegio; pensábamos también en aquellos años en Galicia y en el País Vasco).

Tampoco cuando nos manifestamos una y otra vez, pocos, muy pocos, en plaza Cataluña, en Ramblas y en plaza Universidad, el día, un domingo si no recuerdo mal, en que enterramos al Txiki, asesinado el 27 de septiembre en Cerdanyola, con cuatro luchadores antifascitas más.

Tampoco nos equivocamos cuando nos escandalizamos por las torturas a las que fueron sometidos Paco Téllez y Alejo García, dos compañeros inolvidables (el segundo fallecido hace años), dos trabajadores de la construcción, dos luchadores comunistas democráticos toda su vida (tengo el orgullo de haber sido profesor de dos de los hijos del primer camarada).

Sí nos equivocamos, en cambio, otros senderos no utópicos eran transitables (aunque, hay que admitirlo, que la situación no era fácil, nada fácil), cuando aceptamos -¡menudo golpe!- los símbolos del franquismo contra los que habíamos luchado y combatido durante años y años. Es muy pero que muy difícil borrar aquellas imágenes de nuestro cerebro.

Nos equivocamos también, como dije, cuando permitimos que la Asamblea de Cataluña estuviera hegemonizada, política y culturalmente, no organizativamente, por el nacionalismo catalán. Incluso el nombre debería haberse discutido: ¿queríamos, buscábamos, una “asamblea de Cataluña” (el nombre de la secesionista ANC deriva de ahí) o aspirábamos más bien a un frente democrático amplio de todos los pueblos de España? ¿Se trataba de enfatizar, fuera como fuera, la singularidad catalana? ¿Había que remarcarla fuera como fuera? ¿No era una forma de separarnos, de diferenciarnos de otros frentes de lucha antifascista?

Tampoco acertamos cuando empezamos a aceptar las cifras interesadamente hinchadas de participantes en las manifestaciones del 11 de septiembre. No hubieron, aunque lo repitiéramos una y otra vez, un millón y medio de manifestantes el 11 de septiembre de 1977.

Nos equivocamos de nuevo cuando tomamos la iniciativa de unos pactos de progreso -o alguna designación similar- que incluían a CDC, fuerza que tratábamos con una mirada acrítica y confiada totalmente inapropiada.

No pensamos bien, incluso llegamos a rechazarla, la importancia que tuvo incluir en la Constitución de 1978 la existencia de regiones y nacion(alidades). Nos pareció nada, o menos que nada.

Volvimos a errar cuando la izquierda comunista se apoyó en sus intervenciones electorales en figuras -que llegaron a ser cabezas de lista- del nacionalismo catalán secesionista.

Nos equivocamos cuando eliminamos, más felices que un diez, la palabra “España” de los nombres algunas fuerzas de izquierda comunista. Movimiento Comunista de España -¡de España!- era un horror de horrores (lo mismo que el Partido del Trabajo de España); Moviment Comunista de Catalunya era el no va más del no va más. La Cataluña europea y democrática no tenía nada que ver con la España neofranquista.

Seguimos errando cuando no fuimos capaces de ver, de entrada e incluso al cabo de los años, la trayectoria antidemocrática y criminal, esencialmente secesionista, de las actuaciones de ETA (que no esconden ni olvidan, por supuesto, torturas, Gales, asesinados y batallones vasco-españoles que, otra parte, no justifican, no pueden justificar el asesinado de Yoyes, Hipercor y tantas otras muertes).

Erramos, en general, los militantes de la que llamábamos izquierda revolucionaria o designación afín, cuando no fuimos capaces de ver las monstruosas dimensiones poliéticas del uso de la lucha armada en los años ochenta. No sólo en el caso de ETA. El GRAPO seguía haciendo de las suyas.

No fuimos capaces de ver la corriente nacionalista antiespañola de fondo que se iba construyendo con el pujolismo y afines. No fuimos tampoco capaces de ver la importancia esencial -con tintes religiosos no excluidos- de la lengua catalana para el relato y la construcción nocional y ficcional del catalanismo. El catalán era mucho más que una lengua; el catalán era mucho más que el catalán. El castellano empezaba a ser, no lo había sido durante la lucha antifascista, un idioma colonizador y de colonizadores.

Nos equivocamos cuando fuimos cambiando nuestros nombres, acentos incluidos, incluso nuestros apellidos: Javier no era Javier sino Xavier, Juan no era Juan sino Joan (aunque se llamasen Juan y Javier por gusto, por decisión familiar, no por imposición del régimen fascista). Los Fernández con acento cerrado pasaron a ser Fernàndez. ¡Era més català!

Aceptamos, sin decir ni pío, que los López, los García, los Martínez, los Fernández no fueran considerados propiamente apellidos catalanes.

Aceptamos, incluso apoyamos, el disparate de la lengua propia y su consecuencia: la lengua y lenguas impropias.

Nos organizamos en fuerzas estructuradas de formas confederal o como reinos de Taifas cuando decíamos aspirar, así constaba en nuestros papeles, a la república federal de todos los pueblos españoles.

El federalismo, y la línea cultural de la II República, quedó aparcado en nuestra cosmovisión y tradición.

Aceptamos nombres tan alejados de nuestros planteamientos como Iniciativa per Catalunya. ¿Iniciativa por Cataluña? ¿No era peor incluso que el de Convergencia Democràtica no per Catalunya sino de Cataluña?

Rascándonos un poco, pensamos, lo llegamos a sentir, que Cataluña, que incluso los catalanes, éramos algo especial. Muy europeos, más listos, con más idiomas, nada que ver con los aragoneses, gallegos o andaluces.

Remarcamos, una y mil veces, que el PSUC era un partido distinto, una especie de PCI avanzado, mientras que el PCE de Madrid, o de Asturias, o de Andalucía, era poco refinado. Eran un poco brutitos, algo así como el PCP. Nada que ver con nuestra exquisitez de izquierda avanzada, muy eurocomunista.

Remarcamos tanto nuestra identidad que en los mítines de ICV con la participación de Anguita, que de calle era el dirigente con más gancho y atracción, exigimos finalizar nosotros, los dirigentes catalanes, los encuentros, aunque eso comportara que tras hablar Anguita se vaciara la mitad de la sala.

No nos enfrentamos con toda nuestra ante toda esa corriente catalanista que hablaba y continúa hablando, aunque ahora quede muy mal y lo hagan bajito, de charnegos o xarnegos, murcianos, maños, recién llegados, o catalanes de segunda.

Permitimos, fue mi caso, que nuestro abuelo asesinado pasara a ser Josep Arnau cuando su nombre era José Arnal.

Aceptamos que Els Segadors, un himno nacional y nacionalista, se convirtiera en un himno que cantábamos, puño levantado, como si fuera La Internacional. En el recuerdo de los inmolados, los asesinados en el Camp de la Bota hasta 1953, ERC hegemonizaba los encuentros permitiendo solo que se cantara els Segadors. Ni la Internacional ni el himno de la II República tenían cabida. Nosotros sin rechistar apenas.

Permitimos que algunos compañeros intentaran boicotear la Feria de Abril como no catalana, como método, decían, de castellanización de la cultura propiamente catalana. Mayte Martin o Miquel Poveda nunca han sido para ellos, propiamente, cantaores catalanes aunque fueran catalanes.

Nos equivocamos, igualmente, al confiar ingenuamente que el resultado de las primeras elecciones al Parlamento de Cataluña sería favorable a fuerzas de centro izquierda (que contarían con el apoyo del PSUC) y no vimos la fuerza de CDC.

Hicimos, disparate de disparates, con dinero y el trabajo de los militantes obreros del PTE, a alguien como Heribert Barrera, un xenófobo de tomo y lomo, diputado del Parlamento en las elecciones de 1977.

Erramos de nuevo cuando, a partir de entonces, no nos dimos cuenta o incluso participábamos, en la construcción de país que encabezada y representaba Jordi Pujol. Nos hicimos casi todos pujolistas. No es exageración: en reuniones de la Comisión Política de Iniciativa de Santa Coloma de Gramenent, patums intocables de la ciudad, con un pasado antifascista que nadie cuestiona, podían afirmar, sin sonrojarse y sin protestas de casi nadie, que Jordi Pujol, el molt honorable añadían incluso, había sido y era esencial y que nos estaba salvando, a Cataluña, del desastre.

Nos volvimos a equivocar y de lleno cuando admitimos sin oposición -e incluso, hay que recordarlo, apoyándola de todas todas- la que llamaron “inmersión lingüística”, olvidando lo que nosotros mismos habíamos defendido pocos años atrás: la necesidad, la conveniencia de educar a los niños y niñas en su lengua materna. Defendimos, sin pensar en otras posibilidades, negándonos a conocer otros senderos que de hecho ya existían (Aula, por ejemplo, un colegio privado-privado donde trabajé años después y donde han estudiado Artur Mas y sus hijos, tal vez ahora sus nietos, nunca ha implantado la inmersión). Argumentamos, el razonamiento fue decisivo en algunos momentos, que aprendiendo catalán los hijos de los inmigrantes, nuestros hijos, tendrían las mismas posibilidades que lo hijos de los otros catalanes, los catalanes de debò decían algunos, para encontrar trabajo. El tema adquirió tales dimensiones que, cuando años después, alguien tenía el coraje de señalar algún punto crítico, no hablemos ya de una enmienda a la totalidad, era acusado, a la carta y sin reflexión, de españolista, de fachoso o de anticatalanista (también de las tres cosas a la vez).

Volvimos a errar cuando no pusimos el grito en el cielo desde que vimos, y lo vimos pronto, que TV3 se estaba convirtiendo, de entrada y salida, en un instrumento decisivo de la inculcación ideológica del catalanismo antiespañol.

Erramos de lleno cuando nos tragamos la píldora del catalanismo popular, Josep Termes jugó ahí un papel esencial, a pesar de que historiadores como Joan-Lluís Marfany nos advirtieron una y otra vez de la falsedad e indocumentación de esa construcción político-cultural.

Nos equivocamos, nos seguimos equivocando, cuando seguimos defendiendo, tras años de avance de la lengua y la cultura en catalán, y con indudable autonomía política, el derecho de autodeterminación del pueblo catalán, al que se añadía el peligro que corría la supervivencia de la lengua propia de Cataluña.

Seguimos durante años, vuelvo a insistir, sin ser suficientemente críticos respecto a la violencia de ETA. Los crímenes del GAL, las torturas de la Guardia Civil, nos hacían confundir y tendimos a justificar (sin que fuera justificable) B con A. Ni el asesinato de Yoyes nos llegó a abrir los ojos totalmente. Ni incluso Hipercor (sin justificar, por supuesto, la nefasta actuación de la dirección comercial de la empresa).

Nos equivocamos también cuando nosotros mismos insistimos en lo que se solía llamar el “marco nacional”. Incluso tras una campaña tras fraternal y tan de todos como la que protagonizamos contra la permanencia en la OTAN, con aquellos inolvidables comités antiotánicos, incluso en esas circunstancias, fuimos luego capaces de contar las cuentas y los resultados en términos de nacionalidades y decir orgullosos que el NO había triunfado en Cataluña y creo que también en el País Vasco, indicando o intentado destacar nuestra singularidad “progresista” frente a otros pueblos españoles más atrasados, mucho menos avanzados.

Nos hemos equivocado siempre o casi siempre cuando hemos jugado al victivismo y al fácil y manipulador “la culpa es de España-araña”. ¿Cómo se puede sostener que la situación actual impide a los catalanes ser catalanes? Aparte de que hay muchas formas de ser o sentirse catalanes, es obvio que nada justifica hoy una afirmación a no ser que consideremos que ser catalanes, en círculo que se muerde la cola, sea ser ciudadanos de un Estado propio e independiente. Aunque parezca un imposible cultural-metafísico, la presidenta del Parlamento de Cataluña, Carme Forcadell, ha sostenido y sostiene esa tesis, la única de sus “reflexiones” que hemos podido entender hasta el momento.

Aquí, en .Cat, no digo que no ocurra en otras comunidades o en el conjunto de España pero me da que no tanto, la identidad nacional, sobrecargada, algo ficticia en mi opinión, nada de una identidad débil y mestiza, se ubica en posiciones nunca vistas. Claudio Magris se refería en Microcosmos a la identidad nacional, lo ha señalado recientemente José Andrés Rojo, comentando que se desvaría cuando se pretende considerarla un dato natural. No afirmo que sea eso exactamente, pero, en estos momentos, esa identidad es vivida por muchos ciudadanos catalanes de ese modo o en términos afines. Nos ha costado mucho entender esta arista del polígono: muchos catalanes son, ante todo, patriotas.

Mejor dejarlo aquí; conviene no practicar el masoquismo. Pero de esos errores-lodos, estos barros, los actuales: participar en estos últimos años en manifestaciones y actos secesionistas, no romper con el discurso nacionalista-secesionista, llegar a acuerdos políticos con fuerzas como Junts pel Sí y por el 3%, reivindicar al unísono un referéndum que solo tiene sentido desde una perspectiva nacionalista. Y mil cosas más.

Lo he dejado para el final y acaso sea de lo más importante. Les hablo de un manifiesto. Por si lo estimaran conveniente (yo he firmado), por si se animan (¡anímense!) :

Los abajo firmantes, ciudadanos y ciudadanas de izquierda que vivimos, mayoritariamente, en Cataluña, nos manifestamos en contra del referéndum unilateral y, por tanto, antidemocrático de Cataluña. Estamos en contra porque lo hace sin contar con la opinión de todos los posibles afectados en el conjunto de España, legitima el derecho a la secesión de una parte, con el objetivo de construir un nuevo Estado, y además sobre la base de un nacionalismo etnicista. Pensamos, por el contrario, que nuestra lucha pasa por conseguir un Estado de Derecho que garantice por igual los derechos civiles, políticos y sociales de toda la ciudadanía, incluida, por supuesto, la catalana. Sostenemos que las declaraciones de Podemos, en la línea de lo que plantean CSQP y el nuevo partido de los “comunes” en construcción, divide a los ciudadanos y a las ciudadanas en esta lucha común y hace el juego a los nacionalistas.”

ENLACE A LA RECOGIDA DE FIRMAS: http://manifiestocontrareferendumunilateral.blogspot.com.es/ 

ENLACE EN FACEBOOK: https://www.facebook.com/Manifest-Manifiesto-contra-un-referendum-unilateral-868512913311177/

Tres apuntes más:

  1. La vida, para las clases desfavorecidas, sigue igual: ”El incendio en una vivienda de Manresa se suma a la larga lista registrada por bomberos. La semana pasada, junto con la Alianza contra la Pobreza Energética, reclamaron mecanismos para cuantificar los fuegos originados por falta de suministros” (el enlace:http://www.asec-asic.org/2017/02/28/un-hombre-en-situacion-de-pobreza-energetica-muere-en-un-incendio-en-su-casa/)
  2. Si quieren ponerse de los nervios pueden leer una entrevista reciente (http://www.elnacional.cat/ca/politica/javier-perez-royo-el-referendum-a-catalunya-es-inevitable_139839_102.html) con Javier Pérez Royo (¡quién la he visto y quién le ve!). Un ejemplo, la primera pregunta: el entrevistador, David González, plenamente identificado con la causa secesionista, comenta: “El fiscal superior de Catalunya ha presentado una querella, la segunda, contra la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, y tres miembros de la Mesa, por haber permitido votaciones sobre el referéndum. En cambio, ha excluido a un cuarto miembro, el diputado Joan Josep Nuet, por su trayectoria política, favorable al derecho a decidir, pero contrario a la independencia. Como jurista, ¿cómo lo interpreta?”. Remarco: como jurista cuál es su interpretación. La siguiente:

“Políticamente se entiende perfectamente. Ellos lo que quieren es dividir: quién está a favor de la independencia y quién está en contra. A unos y a otros no los mete en el mismo saco, pues se trata de proceder por la vía penal. Si amplían el ámbito de la persecución penal, la cosa se les complica muchísimo. Lo han limitado a quienes defienden la independencia, pero si entran ya en el espacio de Podemos, el riesgo de que la operación se les escape de las manos es mucho mayor. Han realizado un doble juicio de intenciones: a unos les dicen “sois lo que sois y voy contra vosotros [independentistas]”, y al otro le exoneran de responsabilidades: “usted ha hecho eso, pero no sabía que estaba haciéndolo”…

Pues si todo lo que se entiende perfectamente se entiende así, ¡vamos apañados! Uno duda si JPR sabe en este caso de que esté hablando. Nuet, a quien seguramente no sitúa bien políticamente el señor catedrático, el traductor de los Grundrisse, no es contrario a la independencia. Está, él y su grupo, las partes mayoritarias de los restos de EUiA, por el derecho a dividir, amparándose en una lectura incomprensible del derecho de autodeterminación de los pueblos oprimidos y colonizados, y en más de diez ocasiones -por no decir doscientas- se le había visto -se ha dejado ver- emocionado, en primera o segunda fila, en actos secesionistas. Así que, contrario a la independencia, nada de nada. Como él mismo dice, es de Reus, y es un político profesional de ambición ilimitada y sin muchos miramientos poliéticos (lo he sufrido en mis propias carnes). Debe llevar 30 años como político profesional (¿cuántos años ha trabajado?) y acumulando cada vez más cargos: diputado en el Parlamento catalán, miembro de la mesa del Parlamento, secretario general del PCC, coordinador general de EUiA, ex senador… y más “premios” que se me escapan. Eso sí, de puertas hacia fuera está por la renovación de la política y por la renovación de los cargos y líderes. ¡Menuda cara!

  1. Para que no habite nuestro olvido en un asunto que no debemos olvidar (¡recordemos Fukushima!). Una nota del Movimiento Ibérico Antinuclear en Cataluña, marzo de 2017: “Cataluña como caso radiactivo especial”:

“El 4 de febrero de 2017 el diario portugués «Público» informaba de los niveles de radiación en el río Tajo debido a la actividad de Almaraz.

E l 15 de marzo de 2016 algunos medios de EE.UU. informaban de la detección de vertidos de productos radiactivos de dos reactores nucleares, en Nueva York y Miami. En el caso de Portugal se trató de una denuncia; en los Estados Unidos las autoridades reaccionaron contra las centrales; mientras los propietarios de los reactores implicados declinaban hacer declaraciones.

En Cataluña en casos como estos la industria nuclear contará con un recurso único, una vez aprobado el Capítulo séptimo de la Ley de presupuestos 2017 del gobierno PDECAT-ERC. Los propietarios de Ascó o Vandellós podrán declarar que ya pagan un impuesto por nuestra contaminación radiactiva, y que los problemas de salud que se puedan dar son competencia de la administración sanitaria . Aún no hay fecha de aprobación definitiva de los presupuestos 2017. Aún hay tiempo para que los representantes políticos sepan que nuestra salud no es una mercancía para negociar entre ellos y la industria nuclear. Apoya el MANIFIESTO donde se pide la retirada del Capítulo séptimo de la Ley de presupuestos. Ya contamos con más de 800 personas. Lo haremos llegar a todos los grupos políticos que forman el Parlamento antes de que procedan a la votación”.

¿Otro Manifiesto? Otro manifiesto. Apóyenlo si pueden por favor. Vale la pena. Es justo y razonable hacerlo… y no es parte del tema-monotema-división-del-pueblo-de-Cataluña.

Nota:

1) Tomado de Francesc Valls, “El seny y los refugiados” (El País, 26 de febrero de 2017). Un paso complementario que vale la pena y muerde en lo sabido: “El eslogan electoral de la federación nacionalista [CiU, elecciones 2007] avalaba esa carta de ruta. En los carteles, Duran, con cara grave, advertía de un incontrovertible principio físico: “aquí no hi cap tothom” (aquí no cabe todo el mundo). Esa tesis la debía compartir por entonces su todavía compañero de partido Josep Maria Vila d’Abadal, primer presidente de la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI) y a la sazón alcalde de Vic. Convertido ahora en un independentista tout court, Vila d’Abadal estaba dispuesto en 2010 a cooperar con las fuerzas de ocupación para denunciar a todos los inmigrantes en situación ilegal que pretendieran inscribirse en el padrón municipal. La medida tenía como objetivo condenar a los trabajadores extranjeros y a sus familias a no poder acceder a la sanidad y la educación”.

1 comment for “Más acá y por debajo de la IES (identidad étnica sobrecargada) y el soberanismo excluyente (y sus sistemas afines liganordistas)

  1. Guillermo
    23 Marzo, 2017 at 12:37

    Lo he leido integramente y me ha resultado muy aclarador, para una persona como yo, de izquiedas no catalán pero admirador de Cataluña, su mayor y mas sensible progreso con respecto a otras zonas de España, que considero que muchos programas de la TV3 son mejores y mas amenos que las televisiones privadas y sobretodo que la infumable TVE. Gracias al autor a pesar de lo muy extenso que podría haber dividido en dos..

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