Respuesta a Pedro Montes: Neutralidad nada neutral y manipulación de Lenin

Rodrigo Vázquez de Prada y Grande ||

Director de Crónica Popular ||

Como director de Crónica Popular, agradezco a Pedro Montes su aportación desde 2011 a este modesto medio de comunicación. Sin embargo, no quiero dejar de hacer unos obligados comentarios a dos cuestiones concretas que Pedro Montes ha introducido en su carta de dimisión y que, por otra parte, han sido varias veces expuestos por él en recientes Consejos de Redacción.

La primera de ellas, que “hemos perdido la neutralidad debida, nos hemos posicionado sectariamente en los bandos en disputa…”

Esto es, lisa y llanamente, una auténtica falsedad. La vulneración de la neutralidad debida y el posicionamiento sectario de CP se produjo hace ya varios años cuando algunos ex miembros del Consejo de Redacción, lanzaron en sus artículos todo tipo de descalificaciones, algunas de ellas realmente difamatorias, contra la dirección de IUCM, con objeto de dejar el libre el espacio de Madrid, como así ocurrió, para Podemos.

Esta operación la fue conociendo Crónica Popular no “en diferido” sino con una planificada antelación gracias a las informaciones que, ufanamente, suministraba un ex miembro del Consejo de Redacción y que a varios de nosotros nos dejaban perplejos, cuando menos…

Pues bien. Cuando hace ya varios meses, Pedro Montes comenzó sus críticas a lo que él consideraba la pérdida de la neutralidad de CP, tuve que recordar en muchos Consejos de Redacción aquellas tomas de posición contra IUCM en la que se había involucrado a CP, con las que CP sí había perdido la “neutralidad debida” y con las que ni yo ni otros estábamos de acuerdo. Pero mi valoración crítica NUNCA fue secundada por Pedro Montes. Resultaba obvio. Aquella ruptura de la neutralidad o “neutralidad nada neutral” sí encajaba en sus planteamientos políticos.

Posteriormente, Pedro Montes expresó su desacuerdo en varios Consejos de Redacción con las duras críticas de varios articulistas a las políticas de Podemos. Críticas con las que coincidimos la mayoría de integrantes del Consejo de Redacción, que, además, hacemos nuestra la afirmación del catedrático de Derecho Constitucional Ramón García Cotarelo. “Podemos es lo peor que le ha podido suceder a la izquierda española”.

Lo curioso del caso es que el posicionamiento también particularmente crítico de Crónica Popular a Podemos, a través de uno de los pocos artículos  de naturaleza Editorial que hemos publicado, se debe precisamente, en un 99%, a Pedro Montes quien, según comentó entonces, lo había escrito inicialmente para SOCIALISMO 21, asociación que preside, y que no lo aceptó.

http://www.cronicapopular.es/2015/11/podemos-o-el-oportunismo-politico/

La segunda, que la divergencia “también ha ocurrido con el proceso catalán, en el que hasta la anécdota de la relectura e interpretación de Lenin…” 

En primer lugar, la posición de Crónica Popular rechazando de plano, sin ambigüedad alguna, el proceso secesionista catalán aparece nítidamente expuesta en otro artículo Editorial publicado, ya en 2014, con el consenso de todos los integrantes del Consejo de Redacción, incluido Pedro Montes. http://www.cronicapopular.es/2014/09/contra-la-guerra-de-las-banderas-internacionalismo-de-clase/

En segundo lugar, hablar de “la anécdota de la relectura e interpretación de Lenin”, me parece que responde, por decirlo suavemente, a varios tipos de razones: O a una broma de mal gusto. O a que quien lo dice ha tergiversado lo escrito por Lenin. O, a que no ha leído a Lenin. O, en realidad, a todo a la vez.

Todo esto viene a cuento de que en varios Consejos de Redacción yo mismo afirmé que el planteamiento de Lenin sobre el derecho a la autodeterminación no estaba formulado en abstracto sino en tanto en cuanto existiera una nación opresora y una nación oprimida y que hablar de Cataluña como de una nación oprimida era una auténtica barbaridad.

Porque, precisamente, refiriéndose a naciones opresoras y naciones oprimidas es como se expresa Lenin en los textos en los que escribe sobre el derecho a la autodeterminación. Entre otros, por ejemplo, en La revolución socialista y el derecho de las naciones a la autodeterminación.

– “El programa de la socialdemocracia debe presentar como fundamental, como lo más esencial e inevitable bajo el imperialismo, la división de las naciones en opresoras y oprimidas”.

– “El derecho de autodeterminación de las naciones significa exclusivamente el derecho a la independencia en el sentido político, a la libre separación política de la nación opresora”.

– “La necesidad de proclamar y hacer efectiva la libertad de todos los pueblos oprimidos (es decir, su derecho a la autodeterminación ) será tan esencial en la revolución socialista como lo fue para la victoria de la revolución democrática burguesa, por ejemplo, en Alemania en 1848 o en Rusia en 1905″.

– “En Rusia, el reconocimiento del derecho a la autodeterminación de las naciones oprimidas por el zarismo a separarse libremente de ellas es absolutamente obligatorio para los socialdemócratas”.

Lenin escribía este importante documento en enero-junio de 1916 y fue publicado por vez primera en un folleto, en abril de 1917. Pero las tesis que en él plantea las reiteró, una y otra vez, en numerosos escritos, hasta los últimos que redactó pocos años antes de fallecer. 

Así, en 1921, en su Informe de la Comisión para las cuestiones nacional y colonial, formula el interrogante Cuál es la idea más importante, la idea fundamental de nuestras tesis? y se contesta de modo inequívoco: “Es la distinción entre pueblos oprimidos y pueblos opresores. Nosotros subrayamos esta distinción, en oposición a la II Internacional y a la democracia burguesa”.

Y, en fin, en el texto titulado Acerca del problema de las nacionalidades o sobre la autonomización, un texto integrado en lo que se consideró El testamento de Lenin, dice:

“En mis obras acerca del problema nacional he escrito ya que el planteamiento abstracto del problema del nacionalismo en general no sirve para nada. Es necesario distinguir entre el nacionalismo de la nación opresora y el nacionalismo de la nación oprimida”.

Todos estos textos, y muchos más formulados en la misma línea, se reproducen en el libro de V.I. Lenin titulado La lucha de los pueblos de las colonias y países dependientes contra el imperialismo, editado por Progreso, sin fecha, y en el que se recopilan todas las páginas dedicadas por él a la autodeterminación y que aparecen dispersas en varios de los 38 tomos de sus Obras Completas. 

Mostré ese libro a Pedro Montes en el último Consejo de Redacción al que asistió, cuando, tras haber vertido alegremente en una anterior reunión la acusación de que yo estaba haciendo una “relectura de Lenin”, volvió a reiterar tal consideración. Para demostrarle que en absoluto era así, incluso leí varias de las formulaciones de Lenin sobre esta cuestión. A la vista del contenido de su carta, parece claro que le importa más mantener su acusación que conocer exactamente lo que escribió el dirigente máximo de la Revolución de 1917.

¿Quién pretende hacer una relectura de Lenin?

Respeto sinceramente el saber de los demás y nunca  pondría en entredicho lo que Pedro Montes dijera o escribiera sobre cuestiones monetarias. Su magnífico currículum académico (Premio Extraordinario fin de carrera) y sus muchos años en el Servicio de Estudios del Banco de España avalan su profundo conocimiento de estos temas.

Pero no necesariamente de otros.

El problema de fondo de las discrepancias entre Pedro Montes y yo y otros integrantes del Consejo de Redacción de Crónica Popular concierne, principalmente, además de nuestra diferente valoración del peronismo de Podemos, a otras tres cuestiones:

1º) En primer lugar, mantenemos muy distintas interpretaciones y valoraciones sobre la Constitución de 1978, el proceso de Transición de la dictadura a la democracia y el papel decisivo que desempeñó el PCE liderado por Santiago Carrillo en la conquista de las libertades democráticas. Muchos de nosotros explicamos tanto la Transición como la Constitución del 78 con arreglo a la correlación de fuerzas realmente existente en un momento históricamente determinado y a que, al final del franquismo, la disyuntiva principal no era ni Dictadura o República ni Dictadura o Socialismo, sino Dictadura o Democracia. Y, afirmamos que gracias, fundamentalmente, a la lucha del movimiento obrero dirigido por los comunistas, se conquistó de nuevo la democracia. Y eso no quita para que se tenga que subrayar que ni la Transición y la Constitución fueron modélicas ni que ni una y otra supusieron en absoluto una traición a la clase obrera, tal como se afirma desde el izquierdismo que se llena la boca de una retahíla de conceptos vacíos.

Muy en esta última línea, Pedro Montes las descalifica por completo. Y asume para ello las posiciones mantenidas por la fuerza política a la que perteneció y que mantuvo siempre, entonces y ahora, una crítica en bloque de dicho proceso inversamente proporcional a la escasa implantación de dicha formación en el movimiento obrero y sectores profesionales durante la España franquista.

2º) En segundo lugar, sucede que la mayoría de integrantes del Consejo de Redacción de Crónica Popular no tenemos la más mínima intención de “poner al marxismo a merced del nacionalismo“, tal como el gran historiador británico Eric Hobsbawm acusa a Tom Nairn, autor del libro The Break-up of Britain (editado en español por Península) en uno de los textos incluídos en Política para una izquierda racional (Crítica, 1993).

Y, como la acusación de “relectura de Lenin” me parece una “falacia intelectual y política“, añado otra cita de Vladimir Ilich Ulianov recordada por Hobsbawm al final de su trabajo sobre la obra de Tom Nairn: “No pintéis el nacionalismo de rojo”. Así advirtió Lenin a Zinoviev en el Congreso de Bakú, en 1920.

Yo, desde luego, no caeré nunca en esa operación, ésta sí, de auténtica “relectura de Lenin”, en la que, lamentablemente, ha caído gran parte de la izquierda española, incluido Pedro Montes.

3º) Y, en tercer lugar,  que tenemos un muy distinto concepto del pluralismo que puede presidir el trabajo en un medio de comunicación, por modesto que sea, como Crónica Popular. 

A Pedro Montes le molesta- y así lo ha expresado reiteradamente- que escriban en nuestras páginas virtuales articulistas que denuncian con claridad el jugar a la política de Podemos y sus mentores, así como la conversión calculada de IU en un apéndice mimético del podemismo. Articulistas como el ex secretario general del PCE, Paco Frutos, como el sociólogo Marat, o como Antonio Gallifa y yo mismo, comunistas críticos con la deriva al izquierdismo infantil y al más puro stalinismo que preside la política del PCM y del PCE de los últimos años y que han convertido al que se conoció como “el Partido” en una fuerza política irrelevante y marginal y una auténtica caricatura de lo que fue.

Pues bien. Pedro Montes olvida que CP ha venido publicando hasta ahora casi todas las semanas artículos con los que ni yo ni otros integrantes del Consejo de Redacción estábamos de acuerdo en absoluto. Por ejemplo, los textos de soberanistas amigos suyos o de inspiradores de Podemos. Y tengo que decir que, como en mi calidad de Director yo soy el responsable de lo que se publica en Crónica Popular, lo hice en aras de mantener un pluralismo que respondiera a la plural conformación política de quienes hacemos este semanario. Vano intento, por supuesto.

Podía seguir explicando en profundidad otras discrepancias que mantenemos con Pedro Montes. Por ejemplo, nuestro gran distanciamiento en torno al terrorismo de ETA, que la mayoría del Consejo de Redacción condenamos y rechazamos siempre, sin ningún tipo de vacilación…En la misma línea, nos alejamos de las posiciones de Pedro Montes cuando él considera positivo todo lo que se mueve, incluido el circo de Podemos, porque, son sus palabras, “es lo que hay”. O, en fin, cuando minusvalora el innegable peso de los análisis de Antonio Gramsci, con el que algunos estamos firmemente convencidos de que para el avance hacia el socialismo resulta necesaria la conquista de la hegemonía cultural e ideológica, algo que no se consigue de ningún modo con la apuesta que se está haciendo por el pensamiento líquido. Pero, no merece la pena insistir en ellas.

A pesar de todas nuestras diferencias, algunas de ellas clamorosas, parecía que habíamos sabido cohabitar en Crónica Popular desde 2011. Lamento que no lo podamos seguir haciendo durante más tiempo. Aunque, realmente, quizás sea mejor así.

 

4 comentarios de “Respuesta a Pedro Montes: Neutralidad nada neutral y manipulación de Lenin

  1. Andrés Torres
    12 abril, 2017 at 10:51

    Me entristece leer en este medio, donde se constata un nivel político más que aceptable, una frase tan deplorable : ‘comunistas críticos con la deriva al izquierdismo infantil y al más puro stalinismo que preside la política del PCM y del PCE’ .
    Primero, las políticas actuales de la dirección del PCE en absoluto derivan hacia el ‘izquierdismo infantil’, sino más bien todo lo contrario, hacia el pragmatismo de unas ‘confluencias’ que en una reinterpretación de Gramsci consideran ‘bloque político-social’, según los documentos aprobados en el XX Congreso. Incluso hablan de la superación de IU como motor de cambio social en favor de ese famoso bloque conformado por diversidad de actores, con lo que se anula todo lo que de izquierda real representó IU.
    En cuanto a las referencias al stalinismo, sobran en este espacio. Si tenemos unos conocimientos tan profundos sobre Lenin, deberíamos tratar esforzarnos con Stalin y de analizar sus aportes a la construcción del estado socialista y en ningún caso caer en los tópicos producidos por el enemigo de clase. Más allá de las opiniones sobre sus políticas, de las críticas que cada uno pueda hacer sobre la aplicación práctica del marxismo-leninismo en unas condiciones determinadas, objetivamente Stalin fue un dirigente comunista que llevó a la URSS a cotas de desarrollo impensables luego de una situación de devastación espantosa producida por la guerra. Y este inaudito desarrollo forzó al bloque capitalista a contraatacar con políticas sociales que de ningún modo llevaría a cabo sin el aliento de la URSS en su cuello. Desde la desgraciada desaparición del bloque comunista, propiciada precisamente por los sucesores de Stalin, asistimos al rearme brutal del capitalismo que, ya sin máscara y sin necesidad ninguna de sus aliados socialdemócratas, está poniendo de manifiesto cada día su verdadera cara de explotación, miseria e imperialismo.
    Que sea el enemigo quien denigre a los dirigentes comunistas, no nosotros.

  2. julio
    12 abril, 2017 at 14:13

    Lo peor que le pudo haber pasado a la izquierda, Podemos. Si bien esto es cierto, es incompleto o breve por ser un titular: necesita alguna puntualización. Ahí va una: el término “haber pasado”, de alguna manera, puede dar a entender que desde dentro, o de manera casual, natural podría decirse, a la Izquierda le “pasó” que se convirtió en Podemos.
    No, simplemente no. Esto que “pasó”, que está pasando, es una estrategia para desarticular a la izquierda. No lo digo ahora, ya lo dije desde el primer día que escuché a sus ínclitos dirigentes, incluso cuando no eran más que contertulios de los programas políticos del corazón. ¿Olfato, experiencia, pálpito…? Un poco de todo

  3. Sergio Marín
    17 abril, 2017 at 10:33

    He leído y meditado, tu carta de despedida al tal “P. Montes”, toda una lección de conocimientos marxista​s​, de divulgación Leninista​.​
    A lo largo de toda la dictadura franquista, ha pululado infinidad de gente y organizacioncillas que​,​ para sentirse algo políticamente, se presentaban co​mon anti PCE​ y hoy hacen lo contrario, porque los que están al frente del PCE, han olvidado a esos políticos que tu tan bien interpretabas, en tu carta. El infantilismo político, es de lo que han padecido estas personas y que tanto daño nos ha hecho y nos sigue haciendo.

  4. Elena Escudero
    20 abril, 2017 at 11:33

    Sin entrar a valorar el debate entre el dimisionario y el director, resulta evidente que debemos defender la pluralidad no como tal, sino como mero respeto a las opiniones, sólidamente articuladas, que dentro de la izquierda deben cohabitar en armonía; algo casi utópico, dada la mezcolanza burda de firmas y artículos realmente mediocres, hecha en nombre de esa pretendida pluralidad, que sin embargo ocultan a sanedrines inquisitoriales que apestan a imperialismo barato tanto en Rebelion.org, como en Insurgente.org o Kaosenlared.

    En tales páginas apesta el trotskismo en todas sus lamentables facetas. En todas ellas impera la censura y se juega al progresismo podemita.

    La prensa digital de izquierda (la escrita, radial o televisual no existe) debe, ante todo, combatir a quienes, en nombre del derecho internacional, son capaces de violar todas esas normas, sin que los “demócratas” tengan el coraje de denunciar tan flagrantes incumplimentos.

    La prensa digital de izquierda no puede callar o manipular, como se hace desde las webs nombradas y otras muchas, ante las agresiones occidentales que se perpetraron y se cometen en Venezuela, Libia, Siria, como debe clamar ante la defensa que desde ese occidente, que ha pisoteado los DDHH y la carta de la ONU, se hace de los golpes de estado, duros, blandos, líquidos o gaseosos, que se dieron en Honduras, Paraguay o Ucrania.

    La prensa digital de izquierda jamás debería permitir, en nombre de esa falsa pluralidad, artículos, escritos y demás colaboraciones de autores que legitimen, justifiquen o defiendan las invasiones, injerencias y estrategias satanizadoras que cayeron y caen sobre Libia, Siria, Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, etc.

    Una cosa es dar cancha a diferentes voces y otras es permitir que el imperialismo entre en nuestra casa, disfrazado de mil formas diferentes. Y una de ella, es Podemos.

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