En las cárceles libias se sigue torturando, según Amnistía Internacional

Crónica Popular ||  Madrid

Con el título «En los calabozos del post Gadafi la situación es muy crítica», el canal de información continua France 24 se hace eco de un informe de Amnistía Internacional, de hoy mismo, relativo a la violencia que padecen los presos libios, en una especie de repaso con una de las personas del equipo que ha estado investigando cinco semanas en las cárceles libias. En el informe se acusa a los combatientes, hasta ayer «rebeldes» y hoy ex rebeldes y fuerzas leales al Consejo Nacional de Transición (CNT), de estar maltratando a los presos sospechosos de lealtad al Guía libio, muerto esta tarde en losbombardeos de Syrte, donde se había refugiado en las últimas semanas.

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Entrada de la carcel Al-Jadid de Tripoli. © شبكة برق | B.R.Q.

 

«Tras acusar en un anterior informe a Muamar El Gadafi de crímenes contra la humanidad –ha escrito Charlotte Boitiaux, periodista del canal- Amnistía Internacional acusa ahora a los “revolucionarios” libios… según la ONG, esos opositores al régimen derrocado han intensificado en los últimos meses las detenciones arbitrarias y torturado a los presos, normalmente para castigarles».

Samira Bouslama, una de las autoras del informe Detention Abuses Staining the New Libia (La Nueva Libia manchada por detenciones abusivas), explica en el reportaje emitido por el canal francés que «todo empezó con la caída de Benghazzi, que fue la primera ciudad que tomaron los “rebeldes” hace seis meses. Recogimos testimonios de personas que habían sido detenidas y después liberadas, y que cerificaban que los revolucionarios las habían maltratado. Después recibimos llamadas de teléfono de familias que estaban sin noticias de alguno de los suyos. Todos habían sido detenidos de forma arbitraria, sin explicaciones, por los rebeldes que les acusaban de apoyar a Gadafi».

Después de largas negociaciones, el Ministerio de Justicia autorizó a un grupo de investigadores de AI a entrar en una decena de cárceles del país en Trípoli, Benghazi, Zawiya y Misrata, entre los días 18 de agosto y 21 de septiembre de 2011, y hablar con cerca de 300 presos.

«En todas partes la situación es muy crítica. Ninguno de los presos que hemos visto había sido llevado ante el juez. A todos les habían detenido, o secuestrado, siguiendo unas listas establecidas por las brigadas armadas; a algunos les habían dado palizas, al margen del control del Ministerio de Justicia».

La investigadora dice que no esperaban encontrar un modelo carcelario ejemplar, pero tampoco escuchar tantas violaciones de los derechos humanos: “la mayoría de los torturadores carecen de graduación militar, se dicen revolucionarios independientes. Forman parte de milicias, de grupos armados y algunos no reconocen la autoridad del CNT. Se han autoproclamado directores de prisiones, guardianes…Ni siquiera se consideran torturadores, piensan que “el castigo” que inflingen es justo y está justificado”. Sin embargo, están utilizando métodos igual de bárbaros que los del tirano Gadafi: electrochocs, palizas, latigazos…

En el informe se especifica que, entre los miles de detenidos desde la caída de Trípoli, hay muchos que son libios de piel negra o africanos subsaharianos, acusados de mercenarios en las fuerzas que han defendido al Guía hasta el último momento: «A esos , los “carceleros” les tratan de manera especial, les dan tales palizas que termina por confesar cualquier cosa». En el informe se cita el caso de un hombre que confesó ser mercenario tras dos días de torturas ininterrumpidas.

El papel de AI, dice la investigadora, es recordar al CNT libio que tiene que respetar los derechos humanos y hacer todo cuanto esté en su mano para establecer inmediatamente normas judiciales que permitan efectuar investigaciones claras y objetivas, y sobre todo supervisar los centros de detención que existen en el país y llevar ante la justicia a todos esos presuntos criminales de guerra que están pudriéndose en los calabozos libios.

A los responsables del CNT, que estos días andan desperdigados por ahí pidiendo ayuda a los gobiernos democráticos para establecer en Libia un régimen «basado en los derechos humanos y las libertades», seguramente no les ha hecho ninguna gracia el informe de Amnistía Internacional que, aunque no directamente, les acusa de tolerar que todo siga igual que antes, en rincones del país que no están expuestos a la luz pública. Ya saben lo que tienen que hacer para remediarlo.

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