La puerta del Sol, plaza de los indignados del Mundo

Rodrigo Vázquez de Prada y Grande || Madrid.

A un mes y cinco días de las elecciones generales anticipadas, la Puerta del Sol de Madrid volvió a ser ayer la plaza de los «indignados» de todo el mundo. Un auténtico hervidero de protesta, de furia pacíficamente contenida, de rebelión, de combate. A ella llegaron desde las 18,30 horas, desde la plaza de Cibeles miles de manifestantes que habían iniciado su recorrido desde ocho puntos diferentes de los barrios madrileños y que, con pitadas y abucheos, expresaron su protesta a su paso por el Banco de España.

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Portavoces de Democracia Real Ya situaron la cifra total de manifestantes en quinientas mil personas. © Germán Gallego.

Portavoces de Democracia Real Ya situaron la cifra total de manifestantes en quinientas mil personas. Y, aunque desde los «estados mayores» de los aparatos represivos del Estado se utilizan modelos de medición con arreglo a la ocupación de los espacios, no resulta fácil el cálculo. En cualquier caso, la jornada de ayer reunió a una cifra mucho más elevada de «indignados» que la que consiguió concentrar el 15-M y el 19-J. Ese es el dato de más peso, por encima de la cifra concreta de manifestantes que se pueda estimar como más cercana a la realidad.

En las dos anteriores convocatorias también había sucedido. Pero, en la de ayer en mayor medida. La concentración desbordó los límites de la plaza donde se encuentra el kilómetro cero de la capital de España y se extendió como una marea humana por las distintas calles que confluyen en la Puerta del Sol. De manera muy especial, por la de Alcalá, Mayor, Arenal y Preciados, aunque los jóvenes «indignados» abarrotaron, asimismo, otras calles más estrechas por las cuales se hizo muy difícil circular durante varias horas.

En total, 80 ciudades españolas y 951 de todo el planeta —exactamente, de 82 países— secundaron el llamamiento a salir a la calle el 15-O. Sin saberlo, los jóvenes españoles respondieron muchos años después al llamamiento contenidos en uno de los más vigorosos poemas del poeta comunista español Gabriel Celaya (Hernani, 1911- Madrid, 1991) que abandonó su carrera de ingeniero industrial y su cómodo puesto de gerente de la fábrica familiar para dedicarse por completo a la literatura y al combate por las libertades y la democracia: aquel canto titulado España en marcha que, en plena dictadura del general Francoa, hizo un convocatoria a los demócratas españoles a «salir a la calle/ que ya es hora de pasearse a cuerpo/ y mostrar que pues vivimos/ anunciamos algo nuevo».

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© Germán Gallego.
Nuevos sujetos de la Historia

Los «indignados» madrileños —y con ellos los de toda España— lograron ayer una nueva, potente y masiva concentración que reinventó con fuerza el insólito y esperanzador movimiento del 15- M. «La lucha» real hoy en España. La lucha de una peculiar y nueva vanguardia que plantea la superación positiva de la sociedad capitalista: los jóvenes, un 43 % de ellos golpeados por el paro, convertidos en «nuevos sujetos de la Historia».

Una nueva vanguardia, balbuciente si se quiere pero que avanza, al menos, en un imparable proceso de acumulación de fuerzas. No exenta de contradicciones y limitaciones, derivadas tanto de su bisoñez como de la errónea creencia de algunos de que la lucha por una sociedad más justa y solidaria comienza ahora mismo. Pero que pone patas arriba los modelos clásicos de protesta y reivindicación. Que sorprende y, en ocasiones, exaspera a veteranos y bravos luchadores y resistentes con muchos años de acción revolucionaria a sus espaldas. Y que empuja contra las cuerdas tanto a los banqueros y especuladores, como a partidos políticos como el PP y el PSOE —«que no, que no nos representan, que no»—, por plegarse vergonzantemente a los dictados de los poderes financieros. A los gobernantes del PSOE iban dirigidas muchas de las pancartas que portaban los manifestantes con una denuncia sin paliativos: «Recortar es un robo legal».

«Huelga general salvaje e indefinida…»

Una nueva vanguardia que dirige sus críticas también a los mismos sindicatos mayoritarios, UGT y CCOO, cuyos moldes encorsetados rechaza y quiere superar en luchas muy concretas como la de la Enseñanza en Madrid… No en vano, una enorme pancarta desplegada desde la azotea del antiguo Hotel de París situó el objetivo de «Huelga general salvaje e indefinida…».

Y de igual manera que ocurrió el pasado mes de mayo, varias características perfilaron tan grande concentración, sin duda una de las mayores que tuvieron lugar en los treinta y tantos años de democracia: la afluencia mayoritaria, que podría cifrarse en un ochenta por cien del conjunto de manifestantes, de jóvenes veinteañeros y treintañeros de ambos sexos; el carácter resueltamente pacífico, sereno, festivo y alegre a la vez, de los concentrados; la peculiar combinación de grandes dosis de espontaneidad de las masas juveniles con una mínima estructura organizativa; la ausencia de niveles jerárquicos de dirección en la concentración, sin líderes y dirigentes según el modelo convencional pero que si cuenta con portavoces; la explosión de pancartas con eslóganes tan ingeniosos como directamente dirigidos contra los autores de la grave crisis económica mundial, los bancos y los políticos que se arrodillan y bajan la mirada, respetuosos, ante el refulgir de «los mercados», que ciega sus mentes y les termina convirtiendo en una suerte de autómatas a su servicio…

El impulso de la solidaridad global

Ayer, el centro de la concentración estuvo situado junto a la nueva salida del Metro, estructura acristalada que, con pretensiones de originalidad, pretende recrear con veintitantos años de retraso la pirámide diseñada en el patio del Museo del Louvre por el arquitecto chino norteamericano Pei. Allí los organizadores trazaron un reducido perímetro en torno al cual se congregaron los «indignados», las primeras filas de ellos sentados sobre las duras losetas de piedra y el resto de pie, apiñados para poder escuchar los mensajes que se lanzaron sobre la jornada.

Y allí se reunieron, muchos vestidos con las camisetas verdes confeccionadas en defensa de la enseñanza pública, los integrantes del Coro y Orquesta Solfónica. Un grupo constituido a raíz del 15-M, con distintos niveles de formación, donde se aúnan profesionales y aficionados que, desde entonces, han ido «enredándose en el proyecto con el objetivo de expresarse de la forma que mejor saben», con la música. Y desde allí se elevaron al cielo de la Puerta del Sol sus voces y el sonido de sus instrumentos, interpretando la Novena Sinfonía de Beethoven, cuya oda a la alegría, integrada en su cuarto movimiento, representa un canto a la fraternidad y la unión de todos los seres humanos. La composición musical sin duda más universal, en la que «late el impulso de solidaridad global que nos llevado a levantarnos en tantas ciudades del mundo hoy, 15 de octubre de 2011», tal como se pudo leer en un escrito de la Solfónica.

Unidad por el cambio global

Más tarde, los portavoces de la jornada fueron transmitiendo las informaciones que iban recibiendo de otras ciudades de España y de otros países. Se empezó informando de Barcelona, donde se concentró el mayor número de jóvenes, entre 60.000 y 100.000 jóvenes. Después, se fue conociendo que la convocatoria tuvo éxito en otras ciudades importantes del planeta: Fráncfort, donde la concentración se situó ante la sede del Banco Central Europeo; New York, en donde el número de manifestantes no cesa de aumentar desde que hizo su aparición con el lema Occupy Wall Street, el pasado 17 de septiembre; Bruselas, Roma, Tokyo, Sydney, Buenos Aires, Santiago de Chile, Sao Paulo…

En torno a las 22 horas, fue leído un manifiesto en el que, entre otras cosas, el M-15 puso el acento en la extensión de las concentraciones a las principales ciudades del mundo y en el idéntico objetivo que las une. «Desde América a Asia, desde África a Europa, la gente se está levantando para reclamar sus derechos y pedir una auténtica democracia. Ahora, ha llegado el momento de unirnos todos en una protesta no violenta a escala global».

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Una concentración sin líderes ni dirigentes. © JJ. Delapeña.

 

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1 comentario de “La puerta del Sol, plaza de los indignados del Mundo

  1. gonzalo
    16 octubre, 2011 at 18:22

    El mejor relato publicado en la prensa de tirada estatal sobre el 15-0 madrileño.Sin discusión posible.Los he leido todos.Felicitaciones al autor

Los comentarios están cerrados