Romper el silencio: El nazi perfecto

Mercedes Arancibia || Periodista.
Madrid.

En la película de Costa-Gavras La caja de música (Music Box, 1989), la abogada criminalista estadounidense de origen húngaro Anne Talbot (una muy convincente Jessica Lange) defiende a su padre, Mike Laszlo, de la acusación de complicidad en miles de crímenes de guerra cometidos cuando presuntamente era miembro de la Sección Especial Nazi en Hungría , casi cincuenta años atrás. A medida que van apareciendo más pruebas y el juicio se traslada a Budapest, Anne empieza a dudar de la inocencia de su padre. La película, que en Argentina se llamo Mucho más que un crimen, propone algo más que hora y media de ocio: una profunda reflexión moral, política e histórica haciendo un alto en el camino de la memoria y el perdón.

no images were found

 

  • El nazi perfecto- Martin Davidson
  • Editorial Anagrama
  • Colección Argumentos
  • Traducción Jaime Zulaika
  • ISBN 978-84-339-6338-3
  • PVP con IVA 22.90 €
  • Nº de páginas 424

En 1926, Bruno Langbehn, aprendiz de dentista de 20 años, es uno de los primeros alemanes que se afilia al partido nazi. Durante más de medio siglo su familia ha guardado el secreto del terrible pasado de un abuelo, sereno en la fotografía familiar en blanco y negro, que  durante los años del terror llevó a cabo  el cometido de seleccionar a los representantes de la raza «impura», y enviarlos a los campos de exterminio. Un secreto que ahora desvela su nieto, el cineasta británico Martin Davidson, en el libro El nazi perfecto. El descubrimiento del secreto de mi abuelo y del modo en que Hitler sedujo a una generación (Anagrama, febrero 2012),  relato que en su recorrido entronca perfectamente con la película de Costa-Gavras.

Porque el nazi perfecto no fue el maníaco Adolf Hitler, ni el sádico Heinrich Himmler, ni el “pensador” y parricida Joseph Goebbels, ni el traidor y prófugo Rudolf Hess y ni siquiera el doble espía Alfred Rosenberg; esos eran excéntricos, mitómanos, psicópatas, asesinos  e incluso enfermos mentales. El nazi perfecto fue el abuelo Bruno Langbehn, un hombre gris, del montón, incluso banal, orgulloso de sus orígenes y su uniforme, convencido ideológicamente, fiel seguidor y servidor de quien proclamaba la grandeza de una patria y la pureza de una raza (que ni siquiera es seguro que fueran las suyas); el nazi perfecto fue el hombre de la obediencia debida, el de la consigna cumplida: el que no piensa, solo actúa.

El abuelo Bruno creció en una Alemania humillada por la derrota en la Gran Guerra y el Tratado de Versalles, estrangulada por las condiciones impuestas por los vencedores de 1914-1918. “Celoso servidor de un partido que predicaba el regreso de la gran Alemania, presente en cada una de las etapas que debía llevar a Hitler al poder en 1933, la fidelidad de Bruno se vio recompensada con el grado de Oberstaumführer en una de las unidades mas temidas de las SS, la que de ocupaba de identificar, detener y enviar a los campos de la muerte a los hombres, mujeres y niños de las razas “impuras”. Acabó la Segunda Guerra en Praga, como oficial en los servicios de inteligencia. Después, y gracias a una serie de azares, consiguió escapar a la caza al nazi, volvió a trabajar como técnico dentista y terminó sus días tranquilamente en Alemania.

Martin Davidson, periodista, cineasta y documentalista consagrado, se encarga de la sección de Historia de la BBC, cadena británica para la que ha realizado  numerosos programas y series documentales, también sobre el nazismo, como director y productor. Martin y su hermana Vanessa, nacidos en Reino Unido de padre escocés y nietos de Bruno Langbehn, siempre fueron conscientes de  que en la familia se producían silencios embarazosos cuando alguien intentaba hablar del pasado de un abuelo encantador, al que iban a visitar a Alemania con su madre. También se habían dado cuenta de que el abuelo era alcohólico, le gustaba encontrarse con sus antiguos compañeros militares y estaba convencido de tener siempre razón. Lo que empezaron no siendo más que sospechas acabaron convertidas en certezas –tras encontrar algunos documentos escondidos en la casa familiar, y  varios desplazamientos e indagaciones en Berlín y Praga, “en un viaje fascinante al mismo corazón del nazismo”-,  y Martin decidió romper el silencio de tantos años: porque había descubierto que su abuelo no solo fue un nazi convencido sino también un oficial de las SS (afortunadamente para él, Davidson no ha encontrado ninguna prueba de que el abuelo jugara un papel determinante en las peores atrocidades de aquel régimen).

Pero sí de que, en su banalidad, el abuelo Bruno participó en una de las mayores monstruosidades de la historia. Davidson intenta en el libro entender como  Bruno Langbehn, y muchos otros millones de alemanes, pudieron sucumbir a la tentación del nazismo, como se vieron seducidos por la locura hitleriana, como llegaron a ser el nazi perfecto: el que nunca renegó de lo sucedido, el que nunca lamentó nada de lo que hizo, el que después vivió como si nada en una Alemania reunificada, tuvo una vejez plácida y tranquila, con sus cervezas y sus amigos,  y murió tranquilamente en su cama: “El nazi perfecto, ha escrito Jordi Corominas i Julián, sobrevivió al calvario de la posguerra. Mandó su apellido al exilio burocrático, no osó pisar Berlín durante una buena temporada y recobró vigor cuando el mundo bipolar y la Guerra Fría eclosionaron para decretar la desmemoria del crimen y la impunidad de muchos de sus ejecutores. Bruno tuvo una plácida vejez, juntándose con sus nostálgicos amigos que nunca renegaron de su deleznable epopeya”.

no images were found

Entrada al campo de concentración de Sachsenhausen, en los alrededores de Berlin. ©Javier del Valle

El principio establecido en Crónica Popular exige que, para que los autores de un comentario a un artículo, firmado con nombre y apellidos, vean publicado su comentario, deben firmar de igual modo el textos que nos envíe. En caso contrario, no se publicarán.
Y eso lo haremos aunque el comentario sea favorable al artículo: no se publicará ningún comentario si no va acompañado por la identificación personal de su autor.

1 comentario de “Romper el silencio: El nazi perfecto

  1. Leo
    13 abril, 2012 at 19:17

    Agradecer a CP un comentario de una buena novela con un buen tema. Vivimos inundados de letras.

Los comentarios están cerrados