Hay que desalojarlos cuanto antes

Antonio Gallifa

Con el anuncio de las últimas medidas impuestas por el gobierno, la Bolsa sufre batacazo tras batacazo. En el primer día de la semana, el IBEX 35 ha descendido otro 2 por 100 y se está situando en el nivel más bajo de su historia. El ministro de Economía, De Guindos, acaba de tomar la palabra para solicitar a las empresas del IBEX 35 que actúen con responsabilidad. ¡Como si la cotización bursátil pudiese determinarse por decreto¡ En realidad, les está exigiendo algo que no se atreve a mencionar oficialmente: que bajen más los salarios y que despidan a más trabajadores. Es la política que aplicó cuando era uno de los máximos dirigentes de Lehman Brothers, el banco que desató la actual crisis mundial.

Al mismo tiempo, varios portavoces del gobierno declaran que entienden que los ciudadanos estén “dolidos”. Ello no les impide exclamar que los parados “se jodan” o, tras los policías antidisturbios, hacer butifarra a los manifestantes o cachondearse de ellos haciendo el simulacro de meterse dinero en los bolsillos en medio de grandes carcajadas. Ésta es la gente, tan elegante y tan rica, que es la que manda.

Las últimas medidas no son sólo un auténtico atraco social sin precedentes, sino incluso un disparate monumental desde el punto de vista meramente económico. La subida del IVA va a suponer una mayor reducción del consumo, la ruina de montones de empresas y la pérdida de más puestos de trabajo. Sin duda, ello se dejará sentir en los ingresos del turismo, uno de los pocos sectores que todavía se sostenían. Y este descenso del consumo se verá todavía más agravado con las medidas de reducción del seguro de desempleo en un 10 por 100 en un país con más de 5 millones de parados, y la reducción de retribuciones de los funcionarios y empleados públicos.

Por otra parte, la decisión de dar libertad de horarios a los comercios va a arruinar a montones de ellos, y favorecerá a los que siempre son los favorecidos: las grandes empresas comerciales.

Mención aparte merece la reducción de dos puntos en las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social. No se le está dando la importancia que merece, pero ello supone poner en grave riesgo la continuidad del sistema de la Seguridad Social.

Estamos viviendo el comienzo de una auténtica rebelión social. Cada vez se une más gente a las protestas. Ahora son también los bomberos, una parte cada vez más importante de policías, de jueces y fiscales, los técnicos de Hacienda e incluso una recién creada asociación de militares. Los trabajadores de la televisión autonómica de la Comunidad Valenciana, tras el anuncio de que se va a proceder al despido del 75 por 100 de los mismos, han ocupado la emisora e interrumpido la emisión, que ha debido ser sustituida por programas grabados previamente. Empieza a insubordinare una parte de los policías enviados a reprimir, que acaban despojándose de sus cascos y a confraternizar con los manifestantes.

El gobierno está en este momento totalmente solo. Resulta enormemente significativo que Soraya Sáenz de Santamaría declare que, a pesar de todo, está con ellos la “mayoría silenciosa”.

Esta gente ha enloquecido y está llevando a España a la ruina, no sólo económica y social, sino también a la desarticulación del Estado democrático. Ya no existen leyes. La garantía de seguridad jurídica que significan las leyes está siendo anulada. Se sustituyen las leyes por decretos, que están arrasando casi todo lo existente.

Dicen que dios ciega a quien quiere perder. Y eso está pasando. Pero va a ser por poco tiempo. También dijo Richard Nixon, otro enloquecido, que jamás dimitiría, y a los tres días tuvo que dimitir. Tiempo al tiempo, pero cuanto antes, mejor.

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2 comentarios de “Hay que desalojarlos cuanto antes

  1. Lucia
    19 julio, 2012 at 19:11

    Estos no dan a elegir entre orden y justicia. Propagan desorden e injusticia. Hay que echarlos.

  2. P.Eres
    1 agosto, 2012 at 12:07

    El Ministro de Economía fué presidente de Lehman Brothers en España, el banco que desató la crisis mundial de la que él mismo dice va a sacarnos. La Ministra de Trabajo no ha trabajado nunca en ninguna empresa ni para otra empresa que su partido político. Desconoce lo que es el mundo laboral fuera de la órbita de una organización que no está sometida a las leyes que rigen las empresas.
    El Ministro de Defensa era un alto dirigente de empresas armamentísticas y después de ser ministro volverá a esos intereses.
    ¿Qué esperamos de una “gerencia” semejante?

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