Ciro Alegría: “Estas cosas destemplan un poco los nervios”

Ramón Pedregal Casanova || Escritor.

Ciro Alegría, peruano nacido en 1908, escritor y militante del APRA, fue alumno del maestro César Vallejo, comunista, poeta y autor de la novela “Tungsteno”, que subtituló “Novela Proletaria”, editada en 1931, año en que Ciro participaba en la lucha armada de la revolución aprista. Al fracasar la revolución lo metieron en la cárcel y fue torturado. Un año más tarde salió libre; continuó con su actividad política y fue nuevamente capturado. En 1933 la amnistía lo saca de la cárcel, pero continuará trabajando políticamente en la clandestinidad hasta ser detenido por tercera vez y, entonces, el gobierno lo expulsará de Perú a Chile (1934).

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Colabora en diversas publicaciones, traduce, vive pobremente, enfermo escribe como terapia “Los perros hambrientos”, (1938), segunda novela de su trilogía. La primera sería “La serpiente de oro”, y la tercera, publicada en 1941, iba a titularse “El mundo es ancho y ajeno”. Por esta última será premiado y viajará primero a Nueva York y luego a Puerto Rico; trabaja en universidades y escribe en prensa.

Serán 23 años de exilio. Sin dejar su trabajo literario se presenta a las elecciones de 1963 y obtiene la diputación de Lima. Ciro Alegría muere en 1967.

El título “Perros hambrientos” define el centro mismo de la novela, cuyo protagonismo está a cargo de perros y gentes trabajadoras en medio de una gran hambruna y crisis, producida por la sequía y el sistema de propiedad de la tierra. El poder represivo del terrateniente protege el orden establecido hambreando a las masas campesinas. Es una novela que nos mete en la vida de la gente más humilde, los indios, que ven en la naturaleza su vida misma. Junto a esto hay otro conocimiento: hay un enemigo que los domina, el cacique, las fuerzas represivas, el estado; ese grupo es quien los esclaviza.

Novela realista, que, como tendencia para los reaccionarios, colocaba la crítica política en la narración y, por tanto, resultaba un peligro. Por eso siempre han sostenido que ese tipo de novela es la reproducción del mal gusto, de lo marginal y grosero.

La reacción ha visto en el realismo un arma con la que sus autores atentan contra lo establecido y contra ellos mismos. Y es que el realismo remite, a su vez, a ideas de justicia e igualdad, a políticas socialistas. No se dan esas aspiraciones tan claras en la novela “Perros hambrientos”, pero cuando termina la sequía y parece que puede restablecerse el mundo anterior, encontramos de frente que se han visto trastocadas las relaciones.

En la narración Ciro Alegría emplea numerosos elementos simbólicos y paralelismos. Los perros pastores con nombres como Wanka, que es el de una tribu en lucha con los incas, que tras ser derrotada, se alía con los colonialistas españoles. Compañero de Wanka es Zambo, el nombre con el que se denominaba a los hijos habidos entre negros esclavos e indias nativas. Los restantes se llaman Güeso, Pellejo, Mañu, perros que nos muestran su semejanza con los seres humanos. Ciro Alegría emplea un sistema narrativo según el cual todos los personajes, por grupos, reproducen o ven reproducidos los mismos conflictos, con los resultados pertinentes en cada caso.

En el desarrollo argumental se integran pequeños cuentos y canciones populares y la tradición oral nos remite al periodo prehispánico y la colonia, como ya hemos visto en los nombres de los perros. Los personajes cuentan y cantan. Hasta la misma historia de “Los perros hambrientos” llega en forma oral a construirse en novela, ha cruzado el tiempo con el lenguaje propio de la clase cuya instrucción proviene del quehacer, y no del poder caciquil, de la clase ociosa, que es el verdadero y enemigo perro hambriento.

La novela comienza con los ladridos de los perros conduciendo la manada de ovejas. La crisis abrasará de hambre y tiros a los de abajo. Para terminar vendrán otros tiempos: “Mas los tiempos trágicos son pródigos en resurrecciones… Comenzaron a deslindarse fronteras entre hombres y animales, y entre hombres y hombres, y animales y animales … poco a poco el sentimiento de fidelidad se relajó. Este fenómeno lo conocen bien los gobernantes y patrones.” La conversación entre los campesinos jornaleros y el cacique nos recuerda tanto de lo que hoy nos afecta que no hay casi separación entre lo narrado y lo que en estos momentos, aquí, en esto que llaman España, existe: “- Nosotrus sí que semos como perros hambrientos… Yo tuavía, gracias a Dios, tengun poco, perotros pobres, esis huabrinos, botaos po los campos buscan llorando, suplicando… y nunca hallan nada…, ni robar pueden. Y tenemos mujeres y tamién hijos… Si tieneste corazón en el pecho, patrón, conduelasé… Y si tiene pensar e hombre derecho, piense patrón… Con nustro trabajo, con nuestra vida sian abierto tuesas chacras, sia sembrao y cosechao to lo que usté come y tamién lo que comen sus animales… Algo deso denos siquiera onde los más necesitaos. No nos deje botaos como meros perros patrón…

-Conque su trabajo y su vida, ¿no?. ¿Y la tierra no es mía? ¿Creen que les doy la tierra por su linda cara?”

Ahora, lector, sitúese en el momento actual en la España; el “presidente del banco popular”, banco del opus dei, ante la posibilidad de que la gente trabajadora impidiese los desahucios y consiguiese con su lucha que el gobierno se viese forzado a suspender el robo de los banqueros mediante las hipotecas, ha declarado: “Que nadie espere que vaya a salirle gratis no pagar la hipoteca”. Como en la novela la apropiación de la tierra, la usura de los prestamistas, es el punto neurálgico de sus interese; esas declaraciones, esas respuestas contienen todo el odio en que los terratenientes y banqueros se fundamentan. El capo del Banco Popular sabe bien quiénes han puesto al psoe-pp a cambiar su Constitución en un solo día para anular los derechos sociales y escribir en su lugar que le entregan el dinero del Estado a los banqueros. En la novela, las bandas policiales capturan a los campesinos para meterlos en el ejército y, de ahí, a la guerra. Ese día en que el psoe-pp impusieron en su Constitución que lo primero era darle el dinero a los banqueros quitándoselo a la clase trabajadora, fue un día maldito para la inmensa mayoría. No les puede salir gratis a la burguesía, a los banqueros el robo social, por más que en tv., en radio y prensa escrita digan que “hay que pagar las deudas”, aunque pregunto: ¿las suyas? Ciro Alegría en su novela escribe tras el enfrentamiento: “Estas cosas destemplan un poco los nervios”.

El ppsoe ha impedido que se cambie la ley, están de acuerdo con “el presidente del banco popular”, hasta el punto de haber vetado la presencia en el Congreso de los dos jueces que más se han destacado en sus críticas hacia la legislación sobre desahucios, Manuel Almenar, vocal del Consejo General del Poder Judicial, y José María Fernández Seijo, juez que ha recurrido la legislación española sobre desahucios ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

Los perros hambrientos lo quieren todo. Ada Colau, representante de las familias desahuciadas ha llamado al jefe de la banca española “criminal”, ¿cómo llamamos al ppsoe?

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