Marien Rodríguez Guerrero:
“La escuela va por un lado y la vida por otro”

Victoriano Fernández Fernández

Miembro del Movimiento de Cooperación Escuela Popular (MCEP). Construyendo la Izquierda

05_A-marien.FOTO2
Marien Rodriguez Guerrero (Granada, 1967), trabajó durante doce años para RENFE en varias ciudades de España, terminando su afiliación laboral en San Sebastián. Durante 15 años, el tiempo en que sus tres hijos llevan escolarizados, ha trabajado activamente en diversas “ampas”, federaciones de padres y en movimientos que promueven un cambio en el actual panorama educativo. Desde hace 5 años forma parte de la Junta Directiva del Ampa del Colegio Público Beatriz Galindo de Alcalá de Henares y ha sido vicepresidenta de la FAPA de Alcalá de Henares durante dos años. Este curso ha participado en un grupo de educación surgido como plataforma donde padres, profesores y diversas asociaciones se han reunido para analizar y valorar el impacto de los recortes en la educación pública de nuestra ciudad.

A través de las entrevistas que publicamos en “La Pájara Pinta” tratamos de encontrar respuestas y animar a nuestros lectores a debatir sobre una pregunta de fondo: ¿Puede hacer algo la comunidad educativa para mejorar la sensibilidad democrática de los ciudadanos?

En nuestra conversación de hoy, esta madre de su tiempo Marien Rodríguez Guerrero aporta ideas que nos parecen muy cercanas a las que en su momento dio Alejandro Casona, el autor que nos sirve de referencia. Hablamos con Marien en el jardín cercano al colegio, mientras los jóvenes y niños salen porque es el último día de clase y las madres del colegio le preguntan sobre el intercambio de libros para el próximo curso.

¿Trabajas ahora?

El trabajo es el que uno elige, no solo el que está avalado por una nómina. Llevo mucho tiempo dedicada a luchar, dentro de mis posibilidades y en los foros que he creído oportunos, por la educación y el respeto de todos los niños y jóvenes, que son el verdadero motor de mi vinculación con la educación. Me muevo con la libertad absoluta que te da el no estar supeditada a ninguna empresa o sigla que se sienta legitimada para limitar mi derecho de acción o expresión.

“Que los padres aplaudan y sigan sin cuestionar las directrices que reciben del tutor, del claustro o de la directiva de los centros no es colaborar, es acatar. Y eso no es democracia ni Comunidad Educativa”

Desde muy pequeña me he cuestionado todos los paradigmas que han querido inculcarme tanto en el seno de mi familia como en la escuela, en el trabajo, o en cualquier ámbito de la sociedad que me ha tocado conocer.

La vida es un proceso y en ese proceso no somos la misma persona a lo largo del tiempo. Hoy valoro aspectos que antes no valoraba, tengo opiniones y esquemas personales completamente diferentes a los que tenía hace diez años. He aprendido con y a través de mis hijos, permitiéndome equivocarme, no dudando nunca en pedir perdón y corregir mis indudables errores. Para mí ese es el verdadero aprendizaje.

¿Crees que la educación que reciben los niños y niñas se adapta a esa visión que tienes ahora de la vida?

Pienso que no. Puede que sobre el papel sí que exista. Tenemos tanto contenido curricular, tanta presión porque nuestro alumnado o hijos saquen buenas notas que dejamos que la esencia de la educación se quede en el papel de figurante en vez del papel protagonista. No nos importa lo que aprendan, sino los resultados que obtengan, arrinconando el intrínseco deseo de aprender, experimentar, conocer, progresar, por una metodología que identifica a nuestros alumnos o hijos con un número en un expediente. No se potencia la creatividad, el debate, la reflexión, la capacidad de tomar decisiones, y equivocarse. Trabajamos mediante fichas y libros de texto que limitan y mucho lo que van a aprender y les enseña lo que tienen que pensar.

En tu opinión hay mucha distancia entre la vida de los niños y la vida

La escuela va por un lado y la vida por otro. Pero no creo que el problema sea solo del sistema educativo, es de todos. Nos hemos acostumbrado a que sean otros los que se ocupen y se impliquen en cambiar lo que está demostrado que no funciona. La participación activa de los padres, madres, educadores, en conseguir un entorno educativo favorable a todos es simbólica. Los padres se ocupan y preocupan exclusivamente de sus hijos, los maestros de sus clases y los directores de que sus centros tengan una imagen correcta ante las autoridades educativas.

Entonces serían los padres y madres quienes deberían liderar el cambio de la escuela

Quedando claro que todos debemos trabajar activamente por nuestras Comunidades Educativas, la experiencia me dice que cuando son los profesores los que lideran un cambio de tendencia, el camino se hace mucho más fácil. Cuando es el sector de padres el que propone cambios a favor de una mayor implicación de la Comunidad Educativa para entre todos elaborar proyectos adaptados a las necesidades de los centros, muchas veces son ninguneadas o recibidas con recelo. No nos olvidemos de que, aunque tenemos presencia en los Consejos Escolares, somos una minoría. Sin embargo, cuando son las direcciones de los centros o los claustros los que proponen modelos nuevos, los padres suelen apoyar, con mayor o menor recelo, esas iniciativas. Y es que, a pesar de lo que digan, el profesorado sigue siendo respetado por la mayoría de los padres.

Pero ¿Qué hacer cuando un proyecto como carrusel se desmonta por parte del poder como ha sido el caso?

Tenemos el caso de Carrusel, donde muchos padres que han visto cómo se cerraba el segundo ciclo de infantil, han estado luchando hasta el último momento contra un cierre que suponía para ellos romper con un proyecto educativo en el que habían confiado, donde las familias eran parte indisoluble de la vida del centro. Algo que resulta imposible en la mayoría de los centros públicos en esa etapa. El curso que viene, van a dejar s sus hijos de tres a seis años en un colegio donde, cada día, despedirán a sus hijos detrás de una valla, y cuyo proyecto educativo está basado en los libros de texto y fichas que tendrán que comprar y en mantener a los padres detrás de esa misma valla hasta que le devuelvan a sus pequeños cinco horas después. Tendríamos que pelear como han hecho para mantener Carrusel, ahora para que el Beatriz Galindo sea lo que fue Carrusel.

Es una alegría hablar contigo, dijiste antes que no tenías formación y veo que nos das toda una definición sobre como veían la escuela los clásicos de la Escuela Nueva, y, además, tu misma reconduces la entrevista hacia lo que nos ocupa hoy. ¿Cómo conocisteis los padres del Beatriz Galindo que el curso que viene vais a tener 75 alumnos más a consecuencia de los recortes?

No creo que el cierre del Zulema, el otro centro que se cierra en Alcalá y la ruptura del Carrusel sea exclusivamente por los recortes, más bien me parece que es el resultado de una política educativa que recurre una y otra vez al decreto fácil en vez de al consenso. Con el cierre del Zulema se preveía que su alumnado se matricularía en el Henares dándose una acumulación en las aulas, vista desde la perspectiva de nuestros políticos como un mal menor. Sin embargo, no ha ocurrido así, ya que muchos padres han optado por otros centros antes de matricular a sus hijos en uno impuesto por la Consejería. Por otro lado, la implantación del bilingüismo en algunos centros de la zona ha hecho que muchos padres se decanten por este modelo, lo que a medio y largo plazo va a causar una descompensación en la matriculación. Lo que han evitado la Consejería de Educación es informar debidamente a los padres de cómo se está implantando este modelo, y las consecuencias no tan positivas que va a tener para muchos alumnos y sus familias.

Nos enteramos a principio de curso a través de la FAPA, se extendió por las redes sociales, y rápidamente los padres de estos centros se movilizaron para intentar impedir los cierres. En nuestro centro no se nos comunicó nada oficialmente, solo lo tratamos informalmente en alguna ocasión con nuestro director.

¿Cómo han reaccionado los profesores, los padres la madres ante esta imposición de la comunidad de Madrid y del Ayuntamiento?

Si te refieres a los profesores de mi centro, el Beatriz Galindo, no tengo ni idea si quiera de si han reaccionado. Intuyo que no. Desde luego, no públicamente.
Los padres, en su mayoría, no se sienten afectados por este tema, así que no se han pronunciado salvo excepciones informales. Los que sí han reaccionado son aquellos padres que tienen hijos escolarizados tanto en nuestro cole como en Carrusel; muchos de ellos han liderado activamente las acciones contra el cierre de su segundo ciclo. Nuestro director, de manera informal, nos ha hecho algún comentario si ha surgido el tema, valorando lo que iba a significar para su centro el contar para el próximo curso con tres clases más de infantil.

¿Crees que esta falta de implicación se puede deber al momento de crisis en que vivimos y a que las gente está en otros problemas?

“No nos importa lo que aprendan, sino los resultados que obtengan, arrinconando el intrínseco deseo de aprender, experimentar, conocer, progresar”

Esta falta de implicación y movilización no es algo nuevo. Es recurrente que tanto padres como profesorado, y aquí permíteme que lo extrapole a la población en general, solo reaccionamos cuando algo nos afecta directamente, y en muchas ocasiones, cuando ya es tarde; es decir, que hasta que no chocamos de bruces con la realidad preferimos ignorar lo que nos viene. Ojalá supiera la fórmula para conseguir que la gente se implicara más y fuera capaz de buscar maneras de que hubiera una mayor respuesta.
Los profesores son quienes han convocado, a través de la Marea Verde, y la Asociación de Profesores de Alcalá, manifestaciones y actos comprometiéndose con la defensa de la escuela pública en general y de las Comunidades Educativas del Zulema y Carrusel. Tristemente, el desgaste se ha notado en las últimas convocatorias.

Esta sociedad ha de cambiar de manera de actuar, no podemos seguir echando la culpa a los de arriba; hemos de ser todos y cada uno los que nos impliquemos. No se trata solo de manifestarnos o de vestir camisetas o elementos reivindicativos. Se trata, sobre todo, de trabajar activamente cada uno en sus ámbitos más cercanos.

¿Cómo crees que se podría iniciar un cambio hacia la participación de la Comunidad educativa?

Fomentando modelos realmente representativos y democráticos en los centros. En las Asociaciones de Padres podemos recurrir a la elección de delegados de aula, y que los contactos con el profesorado y directivas de los centros se den periódicamente más allá de los Consejos Escolares, para que todos los integrantes de la Comunidad Educativa que lo deseen, participen activamente en las propuestas y en la vida de los centros. Existen centros que ya funcionan así y si quisiéramos serían extrapolables a todos. El que los padres aplaudan y sigan sin cuestionar las directrices que reciben del tutor, del claustro o de la directiva de los centros no es colaborar, es acatar. Y eso no es democracia ni Comunidad Educativa.

05_Amarien.FOTO1

El principio establecido en Crónica Popular exige que, para que los autores de un comentario a un artículo, firmado con nombre y apellidos, vean publicado su comentario, deben firmar de igual modo el textos que nos envíe. En caso contrario, no se publicarán.
Y eso lo haremos aunque el comentario sea favorable al artículo: no se publicará ningún comentario si no va acompañado por la identificación personal de su autor.