José Enrique Centén:
La hereje, politeísta, pagana e idólatra Iglesia Católica

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centenJosé Enrique Centén

No estoy en contra de ninguna religión, toda persona es libre en sus creencias, pero lo que no soporto es la hipocresía religiosa. Básicamente, todas las religiones tienen el mismo mensaje, la paz, la no violencia, ayuda al necesitado, en definitiva amor al prójimo.

En las escrituras cristianas Jesús de Nazaret quitaba al Templo el rol central en la vida espiritual, incumplido por la Iglesia Católica, al añadir leyes al mensaje claro y corto supuestamente predicado por su Maestro. La Católica, Apostólica y Romana (universal, de los apóstoles, con sede en Roma) confesión que se dice monoteísta, es contradictoria cayendo en la herejía y en el politeísmo (negación de alguno de los dogmas establecidos por una religión), al afirmar la existencia de un solo dios pero, a su vez, trino (ser único donde existen simultáneamente tres personas distintas -la Trinidad-), dogma central del cristianismo católico, ortodoxo y de algunas denominaciones protestantes, basándose en el concepto de Gracia (don de Dios que entre otras cosas permite a la persona penetrar en significados más profundos junto con la Fe).

Ëste es el primero de los dogmas que choca con la trayectoria de condenación a las religiones paganas antiguas (calificativo dado por los cristianos a los creyentes en religiones anteriores y distintas de la suya especialmente), por ejemplo la griega o romana calificándola de politeístas. Cuando la realidad es que la católica es una religión idólatra (al admirar mucho ídolos, como si se tratasen de dioses), en el santoral hay para cada día varios santos, algunos se veneran especialmente para determinadas acciones cotidianas diferentes, como la lluvia, lo imposible, el casamiento y un largo etc., se les rinde especial adoración aludiendo al conocimiento esotérico como un don o bendición de cada deidad hacia las necesidades de cada persona.

No conforme con la adoración a cientos de santos, beatos, mártires o ángeles, donde muestra su mayor paroxismo es con el marianismo (culto a la superioridad espiritual femenina, que considera las mujeres semidivinas, moralmente superiores y espiritualmente más fuertes que los hombres). Pagana es, por comparar María con las diosas que formaban parte Olimpo griego, por su significado, los dioses representaban la inteligencia creadora, el poder del cielo, y las diosas la expresión de la materia, la Tierra. También en otras culturas existía el culto a la madre Tierra con nombre y figuras de mujer: Astarté (sirio/fenicia), Tannit (púnica), Artemis (griega), Alathor (egipcia), Isis y Venus  (romana), Cuarina (sumeria), Ishtar (acadia), Anianthonte (chipriota), Citerea, Afrodita…

Un ejemplo claro del paroxismo mariano lo tenemos en las infinidades de fiestas que se celebran en nuestra piel de toro. Casi el 100% de las locales, provinciales y muchas nacionales están dedicadas a una virgen con distintos nombres según el lugar. Solo hay que mirar el calendario de festividades nacionales: cinco al Maestro como hombre, Advenimiento, Ascensión, Epifanía, Nacimiento y Muerte; el resto a María, adoración pagana porque se vuelve a la figura de la madre Tierra, la que da vida, deidad desde el Paleolítico, existiendo múltiples representaciones en piedra de un cuerpo femenino, realizado por el ser humano entre el 35.000 y 9.500 años a.n.e.

Pero al Dios monoteísta en el catolicismo no existe ningún día dedicado a Él exclusivamente, pues los 52 domingos del año están dedicados al hombre y a la supuesta última cena, con el simbolismo del pan y el vino como cuerpo y sangre de Jesús para con los demás. Los judíos sí dedican a Yahvé los sábados y sólo los musulmanes se encomiendan a Alá diariamente con cinco rezos que no sobrepasan los 6 minutos cada uno, siendo el viernes el día de adoración en grupo dirigido por un Imán que interpreta el Corán, y ambas sin imágenes a que adorar, como también hacen algunas protestantes y cristianas.

Hacia los años 93/94, el historiador judeo-romano Flavio Josefo en su libro XVIII de la Historia de los judíos, narra un testimonio histórico acerca de Jesús de Nazaret. Sin embargo, existen dudas sobre la autenticidad de este fragmento pues la mayoría de los autores modernos cuestionan su autenticidad filológicamente e historiográficamente, al estar plagado de interpolaciones cristianas. Los investigadores a lo largo de los tiempos han establecido un paralelismo del cristianismo con otras religiones. Del antiguo Egipto con las figuras de Osiris, Isis y Horus, donde el hijo divino trae esperanza eterna y renovación, brindándonos el coraje necesario para superar los obstáculos y conquistar la paz y la alegría. Osiris, Isis y Horus han sido comparados por algunos eruditos con la trinidad cristiana, debido al niño divino. De la griega o romana con Dioniso. Su madre era una mujer mortal y su padre Zeus (genitivo Dios) rey de los dioses, en la creencia de que las nociones cristianas de comer y beber ”la carne y la sangre” de Jesús fueron influidas por el culto a Dioniso. En el siglo XIX investigadores compararon ambos temas y concluyeron que la teofanía dionisíaca estaba transferida a Jesús, etiquetando a Dioniso como una deidad de vida, muerte y resurrección.

Y algo más cercano a nosotros lo tenemos en la novela “san Manuel bueno, mártir “, de Miguel de Unamuno, donde éste escribe que “es tan difícil hacer comprender dónde acaba la creencia ortodoxa y donde empieza la superstición”. Para Unamuno, “todas las religiones son verdaderas en cuanto hacen vivir espiritualmente a los pueblos que las profesan, en cuanto les consuelan de haber tenido que nacer para morir, y para cada pueblo la religión más verdadera es la suya, la que le ha hecho”.

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1 comentario de “José Enrique Centén:
La hereje, politeísta, pagana e idólatra Iglesia Católica

  1. Julián Mediavilla Pizarro
    25 octubre, 2013 at 10:45

    ESTOÍ DE ACUERDO, CREO QUE EN PRIMER LUGAR SE DEVERÍA CONFECCIONAR UN NUEVO CALENDARIO DE FIESTAS EN EL QUE ESTÉN REPRESENTADAS TODAS Y CADA UNA DE LAS “CREENCIAS” DE LOS ESPAÑOLES Y NO SOLO LA SECTA CATÓLICA.

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