Los fracasos de la “Izquierda”
necesitan éxitos de la izquierda

Carlos Martínez

Politólogo y activista social y político. De Alternativa Socialista

Estas semanas están siendo sonadas por los retrocesos de las “izquierdas sistémicas”. Tanto Renzi en Italia, como Hollande en Francia, aplican recortes, imponen la llamada austeridad y añadiría neoliberal y además sufren duros retrocesos electorales en el caso francés.

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© Joan Picornell

El fracaso de la tercera vía social-liberal y la transformación real de los partidos socialistas y socialdemócratas en agrupaciones liberal-progresistas y en algunos casos solo liberales, que aceptan los objetivos económicos de la Troika y del FMI, está dejando sin referentes políticos a amplias capas populares y de la clase obrera. El avance de la extrema derecha está ocupando peligrosamente su lugar.

Pero ¿A qué se debe esto? En primer lugar al sistema, a las grandes empresas y bancos que controlan los medios de comunicación y propaganda de masas, a todos ellos, no lo olvidemos, le interesan “izquierdas amigas”, sensatas y que asumen el capitalismo, aceptan la democracia liberal y de baja calidad que sufrimos y le dan color al juego político. Para los grandes y medianos medios de comunicación y publicidad –insisto, todos ellos- la izquierda es el socio liberalismo –los partidos ex socialdemócratas y ex socialistas. De hecho, cuando se producen avances de las izquierdas reales, los silencian y tan solo airean los triunfos y avances de la extrema derecha. Esto es una clara demostración de que prefieren a la extrema derecha, apoyan a la extrema derecha y temen más los avances de una izquierda real, posible consecuentemente socialista, ecosocialista o comunista democrática, es decir hablando con propiedad los nuevos socialdemócratas e izquierdistas posibles, pero, eso sí, consecuentes. Espero.

En segundo lugar las personas carentes de información correcta, sufren, además, fuertes campañas orientadas a desprestigiar la política y estas campañas acaban beneficiando a las derechas y, a la postre, a los socialiberales, pues al final la ausencia de voto crítico y popular, víctima de la crisis, beneficiará a las fuerzas sistémicas, pues mata la ilusión por un cambio real. Además, y por si todo esto fuera poco, se asusta al pueblo con despidos, paro y desahucios al objeto de que se conforme con salarios y contratos basura, recortes y congelaciones. Ellos, su corrupción y su rapiña o el hambre y la exclusión. A veces actitudes sectarias y autoritarias, a pesar de pretendidos asamblearismos y participación desde abajo, que en realidad solo una élite práctica, hacen el resto y crean más dudas y problemas.

Es difícil enfrentarse a todo esto. En Francia por ejemplo el sistema y el liberal-capitalismo prefieren claramente a Marie Le Pen antes que a Jan Luc Mélenchon.

Conectar con el grueso de las clases populares

Pero ese es nuestro trabajo. En primer lugar lograr conectar con el grueso de las clases populares y víctimas del mercado. Hablar su lenguaje y en su lengua. Tras eso dejar claro y patente que hemos llegado, estamos en esto, para triunfar y cambiar las degradantes políticas neoliberales. Hacer e implementar planes de rescate ciudadano, proyectos de empleo, reparto, nacionalizaciones de sectores estratégicos y políticas de profundo reparto social, pasando por la defensa de lo público y la expansión de lo público.

Por lo que acabo de decir, los grandes empresarios, los banqueros y los especuladores prefieren a la extrema derecha antes que a los socialistas consecuentes, los ecologistas por el reparto y la justicia y la democracia comunista. No están dispuestos a que personas como Lafontaine, Mélenchon y, sobre todo, el modelo exitoso de Alexis Txipras cambien la Europa de la crisis, la austeridad, la sumisión a los EE.UU y las privatizaciones a la Europa de los pueblos, el trabajo y la justicia.

Los ex socialistas cuando llegan elecciones siempre prometen lo que nunca hacen; es más, desde los años setenta y ochenta del siglo XX, luego deshacen. Cuentan en su haber con las luchas obreras europeas y las tradiciones socialdemócratas y socialistas obreristas de principios del siglo XX, de los años veinte y treinta del mismo siglo y de la conquista del estado del bienestar que los socialistas y ecosocialistas asumimos –que fue una conquista, no renunciemos a los éxitos- así como del recuerdo cultural de las décadas doradas del bienestar.

Pero a eso ya han renunciado totalmente, pues cuando gobiernan esos partidos, dilapidan el capital acumulado por las socialdemocracias y los comunistas franceses e italianos desde los años cincuenta a mediados de los setenta, incluso principios de los ochenta en ciertos casos. Ese recuerdo, ese reflejo, se está perdiendo, por la traición, la renuncia, la cobardía y el desclasamiento. La Unión Europea neoliberal, privatizadora y sierva de los mercados y los EE.UU es una construcción conjunta y a la par de los llamados socialdemócratas y los conservadores, democristianos y liberales, que además en el Parlamento Europeo en los temas fundamentales siempre votan juntos y se reparten la presidencia.

Ya no son referentes

Por eso los socio-liberales, los ex socialdemócratas y los socialistas de la tercera vía, ya no son referente, sino tan solo mal menor incapaz de levantar pasiones y ganas de cambio. Por eso las extremas derechas y los movimientos justicieros del ni de derechas ni de izquierdas avanzan y si a eso le sumamos la apatía política que la corrupción instalada en el sistema liberal provoca, ya está el coctel servido.

Pero hay cambio. Hay izquierda, hay socialistas, hay ilusión. Hay personas que no se resignan. Pero para convencer hay que mostrar que se puede y empoderar al pueblo, al objeto de que defienda la democracia y el reparto. Las derechas actúales no son democráticas, es mentira. Al capitalismo del siglo XXI le sobra la democracia. Por eso si las izquierdas reales y con voluntad de éxito triunfan, ellos derechas y capitalistas, negarán el triunfo, presionarán, amenazarán y negarán el carácter realista de políticas que no se basen en la austeridad, el objetivo de déficit y los planes troika. Cualquier mínima reforma será boicoteada. Por eso hay que lograr una Europa diferente, en un mundo cambiante y por supuesto hacer profundos cambios en las alianzas internacionales.

Una base de triunfo puede ser lograr importantes avances de las izquierdas plurales en el Mediterráneo, con sólidas alianzas entre los estados ribereños del Mare Nostrum. Hay programa y posibilidades, hay inteligencia y valentía. Pero, no olvidemos que para empoderar a los pueblos hay que hacerlo desde ya y las viejas formas de hacer y entender la política no sirven, al revés benefician a otras y otros y generan desconfianzas cainitas.

Hemos de vencerles, hemos de ganar. Los y las socialistas sabemos de sobra que para transformar hay que gobernar y que es posible y que hay modelos de éxito. Es posible hacer otras políticas y para esto, los que tan solo tienen vocación de oposición, perdonad, pero no sirven.

Con las cosas de comer no se juega. Hay millones y millones de personas pasándolo mal, muy mal y sin esperanzas y nosotras estamos para luchar y darlo todo por esas personas. Por eso vamos a obtener triunfos políticos y decir claramente que la tercera vía ha sido un rotundo fracaso, pues destruyendo lo público y aceptando un mercado sin reglas nos ha empobrecido. Que Zapatero fracasó, Hollande está fracasando. Que la derecha solo es capaz de en base a nuestra pobreza y pérdida de la sanidad y la educación pública hacer más ricos a los ricos y fracasar con el pueblo. Son unos fracasados todos ellos; por eso hacen falta nuevas gentes en las que se confíe.

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