Henri Morel, un agregado militar francés antifranquista

José Manuel Pérez Carrera

Director del taller de lectura Memoria de la Guerra Civil en la Literatura de AMESDE

Es de sobra conocido y aceptado por los historiadores que la política de no-intervención en nuestra guerra civil, liderada por el Reino Unido, seguida obedientemente por Francia e ignorada por Alemania e Italia, contribuyó decisivamente a la derrota de la II República. También se conoce suficientemente cómo la mayoría de los representantes diplomáticos del Reino Unido y de Francia en España no ocultaron nunca sus preferencias por el bando franquista, siguiendo así las consignas de sus superiores en Londres y en París. Por eso, es muy significativa la actuación entre julio de 1936 y febrero de 1939 del teniente coronel Henri Morel, agregado militar de la embajada de Francia en Madrid.

Henri Morel

Henri Morel

El pasado viernes 19 de septiembre se colocó una placa en la sede de la embajada francesa en Madrid en recuerdo de este militar. Al acto asistieron, entre otros, los dos hijos del antiguo agregado militar. Posteriormente, en la sede del Institut Français, la investigadora Anne-Aurore Inquimbert, autora del libro Un oficial francés en la Guerra de España. Trayectoria y escritos de Henri Morel (Presses Universitaires, Rennes, 2009), ofreció una charla sobre este personaje, poco conocido incluso entre los historiadores.

La trayectoria profesional de Henri Morel hasta su llegada a Madrid en julio de 1936 había seguido los pasos habituales de la carrera militar: estudios en la Academia Militar de Saint Cyr, donde fue compañero del futuro Presidente de Gaulle, participación en la I Guerra Mundial, estudios posteriores en la prestigiosa Escuela Normal Superior, lo que le dio una cultura intelectual superior a la mayoría de sus compañeros de armas. De hecho, se convirtió en un militar-intelectual y ejerció como profesor en la Escuela Militar en la que se había graduado. Muy descontento con la política militar desarrollada por Francia en la I Guerra Mundial (que sacrificó irresponsablemente a millares de campesinos jóvenes llevados al matadero), mostró preferencias por el partido derechista y monárquico de Action Française.

Su llegada a Madrid en 1936 sugería, a la vez, un apartamiento de la política interior francesa y el comienzo de una halagüeña carrera internacional. Sin que la autora de la tesis sobre Henri Morel supiera explicar las causas de ese alineamiento (entre otras razones porque en 1944 la mujer de Morel quemó todos sus papeles y correspondencia), el caso es que desde el comienzo del levantamiento militar de Franco, a los pocos días de su toma de posesión, Morel defendió que el gobierno francés debía apoyar a la República con armamento y no subscribir la política de no-intervención. Cabría deducir que la toma de partido en favor de la república se pudo deber, más que a consideraciones ideológicas, a razones de estrategia geopolítica: en 1936 Francia estaba  sitiada por dos potencias de corte fascista, Alemania e Italia, y no convenía añadir a ese peligro otra potencia totalitaria en su flanco sur: el régimen de Franco.

Contra la opinión de sus superiores en España y en Francia, a lo largo de casi tres años Morel envió informaciones y despachos siempre en ese mismo sentido. Incluso, tras la visita que Juan Negrín hizo a París en 1938 para solicitar la ayuda militar de Francia, fue llamado a Francia por el Ministro de Defensa, Daladier, y el Primer Ministro, Léon Blum, para que les expusiera su opinión sobre las demandas de Negrín. Ante las reticencias y vacilaciones de Blum, Morel le espetó: “Señor Presidente del Consejo de Ministros, una sola cosa tengo que decirle: un rey de Francia sí haría la guerra”. Años más tarde, en 1945, Léon Blum escribiría que, durante todo el desarrollo de la Guerra Civil, aparte de los republicanos españoles, sólo dos personas le manifestaron que se debía apoyar con material bélico la causa de la república: un agregado militar (que no podía ser sino Morel) y un diplomático (cuyo nombre se ignora).

Otro episodio que honra a Morel fue el informe que envió a sus superiores en el mes de febrero de 1939, tras una visita al campo de refugiados españoles de Argelés-sur-Mer. En él protestaba por el trato degradante e inhumano que se daba a los refugiados, especialmente a los soldados y oficiales. Respecto a estos últimos, parece que su queja surtió algún efecto y contribuyó a mejorar en algo su situación. Esta debió de ser su última intervención en favor de los republicanos españoles: pocos días después Francia reconoce el bando franquista como gobierno de España y destituye a su agregado militar ante la II República.

Los últimos años de la vida de Morel fueron agitados y terminaron trágicamente: En 1942 es enviado a África a combatir contra las tropas italianas. Vuelto a Francia, lucha junto con el general de Lattre en la resistencia a la invasión  nazi de la zona libre de Francia. Detenido por el régimen de Vichy y posteriormente puesto en libertad, en julio de 1944 es capturado por la Gestapo y deportado al campo de Hambourg-Neuengamme, donde morirá el 13 de septiembre de 1944.

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