Es hora de la izquierda mosaico

Armando Fernández Steinko || Profesor de Sociología de la UCM.
Carlos Martínez || Primer secretario de Alternativa Socialista

Los resultados electorales han tocado la hegemonía de los dos grandes partidos, pero no la ha hundido. El PP ha sufrido un descalabro importante y aunque es la fuerza más votada, no va a poder gobernar en muchos ayuntamientos y comunidades autónomas pues la suma de los votos cosechados por el resto permite generar nuevas mayorías. Además, el PP se encuentra aislado en muchos sitios y no hay nadie que quiera pactar de buena gana con él.  Este aislamiento puede erosionar aún más su poder a medio plazo dificultando su política de alianzas: nadie quiere estar demasiado cerca del PP pues se arriesga a ser arrastrado por su mala imagen. La ventaja que ha sacado el PP con respecto al segundo partido -la candidatura de Podemos– es de más de  200.000 votos en la Comunidad de Madrid y algo parecido pasa en el País Valenciano con respecto a Compromis que irrumpe con fuerza a costa de Izquierda Unida. Con todo: a pesar de su pérdida de votos, el PSOE aguanta relativamente bien en varias comunidades autónomas aunque menos en las capitales que en las ciudades medias y las localidades más pequeñas.

Fuente: CLI-As

Fuente: CLI-As

Pero el hecho más significativo es el éxito que han tenido las candidaturas en las que se han incorporado varias organizaciones a una única lista plural y unitaria. En Barcelona, esta fórmula le ha dado el triunfo a Barcelona en Comú, en Madrid ha pasado lo mismo con Ahora Madrid, las Mareas Gallegas han tenido un efecto similar en las principales ciudades de Galicia así como también en Zaragoza y en otras grandes ciudades. Lo que tienen todas estas candidaturas en común es que incluyen a “viejos” y “nuevos” actores de la izquierda y que nacen de un largo ciclo de movilizaciones ciudadanas a favor de los más perjudicados por las políticas de austeridad, del sector público y  por una nueva cultura política libre de corrupción. Sin embargo, en las localidades más pequeñas y en los entornos más rurales y dispersos la situación no es la misma. Aquí siguen prevaleciendo culturas políticas vinculadas a estructuras partidarias más tradicionales que han podido resistir mejor que en las grandes ciudades.

Todo esto ha demostrado cuatro cosas:

  1. España es un lugar con culturas políticas diversas. Esta diversidad afecta en primer lugar a las grandes ciudades pero también afecta a las diferencias entre ciudades grandes y pequeñas, y naturalmente también a los territorios y las nacionalidades históricas.
  2. Parece difícil que una sola fuerza llegue a tener la capacidad suficiente para forzar un cambio en solitario: sólo la suma de varios actores políticos distintos podrá poner fin a las políticas de austeridad.
  3. El PSOE sigue siendo la primera fuerza de oposición al Partido Popular de forma que sólo un debilitamiento aún mayor del mismo podrá generar un cambio en la correlación entre las fuerzas del cambio y las fuerzas opuestas a él.
  4. La irrupción del partido bisagra de Ciudadanos les da un respiro a las fuerzas que se oponen al cambio. Sus propuestas de regeneración ética del sistema político dejando fuera las cuestiones que afectan al poder económico y social establecido, permiten retener a una parte del electorado con deseo de regeneración. Si bien esta opción política no ha crecido tanto como muchos esperaban, no debe subestimarse su capacidad de frustrar o retrasar la conformación de nuevas mayorías para un verdadero cambio.

La fórmula que mejor se presta a la articulación de esta situación de tal forma que siga generando una acumulación de fuerzas para el cambio, es la construcción de un espacio o  izquierda mosaico. La izquierda mosaico lleva implícita la idea de la horizontalidad, de la aportación de cada espacio político al conjunto a partir de sus propias experiencias, microclimas políticos e identidades particulares. También lleva implícita la idea de la comunicación entre las partes, de la búsqueda del consenso y del desarrollo de luchas e iniciativas que son las que, al final, generan las verdaderas complicidades y las alianzas más estables. En este espacio pueden y deben confluir sensibilidades políticas nuevas y no tan nuevas, generaciones más jóvenes y no tan jóvenes, ambientes sociales urbanos y rurales, espacios de militancia más activa y directa con otros más incorporados a la lucha institucional. Por mucho que las grandes ciudades ocupen un lugar sobresaliente en la generación de nuevas dinámicas políticas y culturales, no va ser posible forzar un cambio si no se incorporan al mismo sectores amplios de las poblaciones de tamaño medio y también pequeño. Ya por razones demográficas tampoco va a ser posible poner fin a las políticas de austeridad sólo a partir de la participación política de las generaciones más jóvenes nacidas del 15-M por muy activas que estas sean: es esencial que esta izquierda plural también refleje un acercamiento entre generaciones y, naturalmente, también entre identidades nacionales que hoy se ven a sí mismas como excluyentes.

El aguante electoral del PSOE, a pesar del enorme desgaste que significó para este partido la gran coalición de facto que firmó con el Partido Popular con el fin de hacer la reforma express de la Constitución, tiene una gran relevancia política: sólo se podrá forzar un cambio si un número significativo de los que hoy votan al PSOE se incorporan a un proyecto de izquierda mosaico y no se dejan seducir por una retórica rupturista destinada a evitarlo. Para atraer a una parte de su electorado, que se resiste a abandonar sus fidelidades antiguas, es fundamental darle una mayor visibilidad a la pieza socialista del mosaico. Esta pieza se llama Alternativa Socialista. Esto significa, primero, que tiene que seguir creciendo y hacerlo a una velocidad superior: hay que seguir buscando, reuniendo y presentando el proyecto de AS a aquellas agrupaciones, núcleos y espacios que han decidido distanciarse del PSOE, evitar que se atomicen o desconecten de un proyecto estatal. Este proceso debe culminar con la celebración de una convención estatal en la que se haga visible la consolidación y la importancia de este espacio. En segundo lugar significa que AS tiene que hacerse más visible dentro del mosaico: los demás miembros tienen que adquirir conciencia de su importancia para el conjunto, cederle puestos y visibilidad. Esto implica un doble trabajo: hacia dentro del espacio socialista y hacia la esfera de la propia izquierda mosaico, dos espacios complementarios de trabajo.

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