Llamamiento de comunistas madrileños: Nuestro deber, rescatar al PCE de su profunda crisis

Junto a la fidelidad en la defensa de los intereses de la clase obrera y su tesón en la lucha por la Libertad y la Democracia, otra de las constantes que caracteriza la sobresaliente historia del PCE es su preocupación por la Unidad de los trabajadores y de la Izquierda política y social alternativa. Sobran ejemplos, históricos y presentes, que nos permiten afirmar que los comunistas somos adalides de la Unidad.

El proyecto emancipatorio por el que existe nuestro Partido conoce hoy la peor situación de su historia. Está gravemente comprometido su propio futuro como organización políticamente activa e influyente.

La Política de Alianzas es una cuestión central para cualquier Partido Comunista. Sin embargo, en nuestro caso, el PCE, ese asunto nos tiene hoy profundamente confrontados. La nuestra es una situación de desorientación política y perplejidad. Sentimos que el proyecto emancipatorio por el que existe nuestro Partido conoce hoy la peor situación de su historia. Está gravemente comprometido su propio futuro como organización políticamente activa e influyente.

Entendemos la lucha por la Unidad como exigencia política en aras de una perspectiva estratégica: unir fuerzas para dar eficaz respuesta a los problemas inmediatos de los trabajadores y enlazar esas reivindicaciones y luchas concretas a un horizonte de transformación social. Sin duda, ello obliga a una pedagógica y sistemática labor de persuasión social que permita extender la toma de conciencia política de clase y hacer avanzar nuestro proyecto político-social emancipatorio.

El conflicto de clase y la movilización social constituyen el motor impulsor de nuestra estrategia de Unidad de la izquierda. Asimismo, sabemos que las conquistas unitarias son la expresión política de una determinada correlación de fuerzas. Salvo que se conciba la política de convergencia y alianzas como sustitución del arraigo e influencia de un proyecto político, su discurso y organización por el marketing, el espectáculo mediático, la imagen de un liderazgo unipersonal, el protagonismo de promovidas sobreactuaciones o los platós de TV, lo cierto es que nuestra actual insignificancia política, atomización federal y raquítica realidad organizativa han debilitado drásticamente nuestra voz propia, facilitándose con ello una práctica “unitaria” elitista, sumisa y desesperada por carecer de respaldo político-social y, en consecuencia, de capacidad alternativa.

Mediante el espectáculo mediático, la imagen de un liderazgo unipersonal, el protagonismo de promovidas sobreactuaciones o los platós de TV, nuestra actual insignificancia política, atomización federal y raquítica realidad organizativa han debilitado drásticamente nuestra voz propia, facilitándose con ello una práctica “unitaria” elitista, sumisa y desesperada.

Ése parece ser el camino que nos ofrece el actual núcleo de dirección del PCE. Su Secretario General está avalando un esquema de negociación para un posible nuevo gobierno que nos limita a actuar a rebufo de otras fuerzas políticas, alguna de ellas interesada en ocupar determinadas carteras ministeriales, mientras que nosotros deberíamos limitarnos a la Sesión de Investidura, tal y como se ha aprobado colectivamente. Ambas estrategias son distintas y, en todo caso, nuestra eventual participación en un gobierno deberá ser acordada por la militancia. Compartimos plenamente la necesidad de contribuir a cerrar el paso a un gobierno del PP, al tiempo que, dada la naturaleza atlantista y “europeísta” de ciertas organizaciones, consideramos exigible que ese posible nuevo gobierno explique cómo piensa enfrentar las presiones y dictados de la UE del Capital, el austericidio, los recortes, el TTIP, el Euro y el Pacto de Estabilidad Presupuestaria que impiden cualquier política de progreso y una salida democrática de la Crisis, favorable a los trabajadores y demás sectores populares de nuestro país.

El pasado 30 de enero, menos de la mitad de los miembros del Comité Federal del PCE decidió precipitar la convocatoria del XX Congreso, en formato miniatura y a celebrar en 2 fases separadas entre sí por 5 o 6 meses. La primera, el 9 de abril, para debatir en un sólo día un Orden del día que reza: Informe de coyuntura y Tesis sobre Política de alianzas y sus implicaciones organizativas y estatutarias.

Este Llamamiento se inscribe en la crítica al modelo, métodos y contenidos de este Congreso. Se sitúa como una aportación legítima al debate congresual. El núcleo de dirección del PCE impidió la constitución estatutaria de una Plataforma de Opinión Congresual mediante la exigencia de condiciones rigurosas que no tienen precedente en la historia reciente de nuestro Partido y precisamente cuando la necesidad del debate es más aguda. Curiosamente, se publicita la apertura del debate a la sociedad cuando se cercena en la militancia. Por ello, desde este Llamamiento, apelamos al conjunto de camaradas y delegados en los distintos niveles a considerar la gravedad de la situación del PCE. Nos reconocemos en muchas Enmiendas y Resoluciones que intentan aportar las soluciones profundas que son necesarias.

El núcleo de dirección del PCE propone unas tesis congresuales que sentencian el agotamiento de IU, apelando a su superación en un espacio de confluencia que alumbre un nuevo sujeto político. Lo que persigue, una nueva organización, de carácter ciudadanista, mimetizada de otras ya existentes y dispuesta a transmigrar hacia ellas a fin de alcanzar huecos en gobiernos, cambiar la apariencia de las cosas y promover políticas meramente paliativas ante las devastadoras consecuencias de la crisis

En plena Crisis estructural del Sistema capitalista, con una nueva oleada de la misma a causa de la ya insoportable burbuja del Capital especulativo y de la Deuda, con una UE en plena descomposición y una agresiva y militarista recomposición geo-política mundial, el núcleo de dirección del PCE nos propone unas tesis congresuales que sentencian el agotamiento de IU, apelando a su superación en un espacio de confluencia que alumbre un nuevo sujeto político. Resulta bien reveladora la muy reciente carta de dimisión del Secretario Electoral de IU. Por más que ahora se niegue y se publiquen encendidos artículos “en defensa de IU”, la carta señala claramente los propósitos que se persiguen: una nueva organización, de carácter ciudadanista, mimetizada de otras ya existentes y dispuesta a transmigrar hacia ellas a fin de alcanzar huecos en gobiernos, cambiar la apariencia de las cosas y promover políticas meramente paliativas ante las devastadoras consecuencias de la Crisis.

En un nada edificante ejercicio de deslealtad política, la cúpula del PCE utiliza las evidentes deficiencias, debilidades y deformaciones de la actual Izquierda Unida, de las que en muy buena medida es máxima responsable, para cuestionar el proyecto político unitario y, de paso, desnaturalizar al propio PCE, transformándolo, en el mejor de los casos, de un partido político marxista y revolucionario a una mera estructura coordinadora de activistas sociales. Por ello el Orden del día de la primera fase del Congreso se propone acordar “implicaciones organizativas y estatutarias” como concreción del debate sobre política de alianzas.

Por más que resulte difícil de asumir, tras los destructivos episodios sufridos en la Federación de Madrid, también en Cataluña, Galicia y otras federaciones, parece que toca culminar “ahora o nunca” el proceso de liquidación de IU, adherirse a vaporosos espacios de confluencia y abocar al PCE a ser comparsa dócil y amorfo en una especie de nueva “casa común de la izquierda”. Todo ello evidencia, además de un notable fracaso político, la renuncia por parte de la cúpula del Partido a la función ideológica, política y social propia de un Partido Comunista en este complejo y convulso siglo XXI.

Rechazamos abiertamente una determinada “recomposición de la izquierda” tendente a borrar las ideas del Comunismo. Las de la emancipación, justicia y bienestar social, de la Igualdad, la Cultura, la Libertad, la sostenibilidad del planeta, la Paz, la Solidaridad, la Republica y la Democracia real.

La cúpula del PCE utiliza las evidentes deficiencias, debilidades y deformaciones de la actual Izquierda Unida, de las que en muy buena medida es máxima responsable, para cuestionar el proyecto político unitario y, de paso, desnaturalizar al propio PCE, transformándolo, en el mejor de los casos, de un partido político marxista y revolucionario a una mera estructura coordinadora de activistas sociales.

Ante la convocatoria del XX Congreso del Partido, los/as comunistas madrileños que compartimos este Llamamiento, todos/as inscritos/as en los Censos del PCE de los años 2014 y 2015, orgullosos de su historia con todas sus muchas luces y escasas sombras,

                                                                     AFIRMAMOS:

  • 1. La urgencia de un PCE unido, activo, visible e influyente. El PCE es hoy, si cabe, más necesario que nunca. Su plena reconstrucción no admite ya más demoras. No puede seguir a la deriva, agonizando y aquejado de una galopante degradación de su vida, normas y convivencia internas. Sin estructura de análisis de la evolución del contexto económico y social; sin política para el mundo del trabajo, el movimiento obrero y sindical; sin análisis, información y estables relaciones internacionales; sin política de formación de sus cuadros; sin iniciativas hacia el universo de la Cultura; sin preocupación por la problemática Educativa; sin orientación política para la Juventud y un lamentable desprecio hacia la veteranía comunista; sin ambición en el decisivo terreno de la comunicación social; sin discurso ni cohesión federal que no sea un atávico y provinciano cantonalismo; pasivo en la defensa de un modelo de Estado Federal, Solidario y Republicano; sin una propia política de finanzas y de crecimiento y extensión organizativa. Deficiencias básicas, estructurales, que resultan de carecer de un equipo de dirección federal comprometido, dedicado, ágil, competente y prestigiado ante el conjunto de la organización.
  • 2. La validez del proyecto político unitario que representa IU. Lo hacemos no porque sea, entre otros, criatura del PCE. Tampoco porque haya invertido en ella lo fundamental de sus recursos, estructuras, sedes y cuadros militantes, sino sencillamente porque, desde la dialéctica de clase que resulta del conflicto Capital-Trabajo, es la única fuerza política estatal Republicana y de orientación anticapitalista, con amplio espacio de actuación político-social. Somos al tiempo firmes defensores de conjugar su relanzamiento con la adopción de todos los cambios y medidas que le permitan aligerar sus estructuras orgánicas, superar su indeseada realidad de partido tradicional, propiciar un funcionamiento transparente, flexible y participativo, ampliar y garantizar su pluralidad, fortalecer su capacidad de movilización social y su acción política e institucional, y así poder avanzar en la vertebración del amplio Movimiento Político y Social imprescindible para la transformación social.
  • 3. Nuestra exigencia a la dirección del PCE-PCM para que promueva el inmediato restablecimiento de los derechos de toda la militancia de IU en la Comunidad de Madrid. Consideramos inadmisible que, por motivos tan incomprensibles como inexplicables, se excluya de su organización política, de un plumazo, de forma autoritaria y antiestatutaria, a miles de afiliados/as, cuadros y cargos públicos que son de IU y que no desean dejar de serlo. El proceso de recomposición orgánica de IU en Madrid ha de ser transparente e incorporar a todos/as, sin filtros excluyentes o purgas previas.

Madrid, 19 de marzo 2016.

Afirmamos también nuestra exigencia a la dirección del PCE-PCM para que promueva el inmediato restablecimiento de los derechos de toda la militancia de IU en la Comunidad de Madrid. El proceso de recomposición orgánica de IU en Madrid ha de ser transparente e incorporar a todos/as, sin filtros excluyentes o purgas previas.

Promueven: Víctor Díaz Cardiel, Juan Ramón Sanz, Marisa Castro, Daniel Morcillo, Félix López, Juan Grajera, Emilio Martínez, Noemi Ruiz, J.A. García Rubio, Javier Moreno, Cecilio Silveira, Carmen Sánchez, Paco Hortet, Rodrigo Vázquez de Prada, Fernando Marín, Raquel López, Miguel Pastrana, Ángel Gómez, Jerónimo Hernández, Juan González, Rosa Minguela, Ismael de Pablo, Carlos Paino, Antero Ruiz, Fernando Camaño, Marita García, Pedro Galeano, Nelson Restrepo, Práxedes Tielve, Carolina Cordero, Pepe Serrano, Federico Banegas, Carlos Penit, Luis García, Mercedes Mateos, Manolo Vázquez, José Antonio Picas, Carlos Gutiérrez, Consuelo Gómez, Andrés Hidalgo, Felipe Rosado, Jesús Rivas, Iván de la Casa, María del Prado, Rafael Fernández Calvo, Luciano Alonso, David Velilla, Carmen Romero, Pedro Martínez, Helios del Pozo, Fernando Díaz, Antonio Aguilera, Antonio Gallifa, Paloma Vázquez, Juan Luis Camarero, Rafa Páez, Emilia Salas, Octavio Marco, Joaquín Iborra, Margarita Vaquero, Joaquín Giménez, David García, María Rosa de Madariaga, Mariano López Monreal, Antonio Tapia, Silvia Uyarra, José Luis Hernández Espigares, Diego Navarro, María Luisa Goyerizo, Alfredo Villafranca, Asunción Roales, Rafael Porrino, Carmen Merino, David Sánchez Camacho, Gisela Meyer, Agustín Clemente, Petra Fernández, Luis Cabo, Carmen Roney, Miguel Morán y José Serrano Camacho.*

(Entre los firmantes de este Manifiesto se encuentran dirigentes obreros, cargos públicos, miembros del Comité federal del PCE, del Comité Central del PCM, referentes “históricos” y camaradas destacados de cerca de 40 agrupaciones del PCM)

Apoya: Francisco Frutos, Ex Secretario General del PCE.

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7 comentarios de “Llamamiento de comunistas madrileños: Nuestro deber, rescatar al PCE de su profunda crisis

  1. Mar
    19 marzo, 2016 at 14:09

    Los firmantes son los mismos que sostuvieron o eran parte de la dirección corrupta de Pérez y Moral Santin, nunca dijeron nada (hasta el mismo Antero Ruiz, expulsado por responsabilidad en las tarjetas black, firma).
    A la mayoría de ellos el OPCE les interesa nada, de hecho ni acudían la reuniones del federal durante años.

    Hay que tener mucha cara.

  2. Félix López
    19 marzo, 2016 at 17:55

    No es mi intención hacer una defensa de todas y todos los camaradas que firmamos este manifiesto pero Mar ¿conoces a todos y te atreves a mantener tu afirmación?

    Veo que el simplismo es tu seña de identidad y que para nada eres respetuosa con los comunistas que tenemos una visión crítica con lo que está pasando en el PCE.
    Seria de agradecer que entraras en el contenido del escrito y de esta forma poder abrir un debate de ideas y no de Calificaciones-descalificaciones

  3. 20 marzo, 2016 at 0:35

    Vaya petardos. A ver si llega el nuevo congreso de IU y todos estos pierden todo el poder y dejan que tanto el PCE como
    IU avancen de una vez.

  4. Mar
    21 marzo, 2016 at 11:12

    Buenas Félix

    Hablas del “contenido” de un escrito… firmado por quienes han sido parte o sostenido a Angel Pérez y Moral Santín. No teneis ninguna credibilidad, usais el PCE para mantener posiciones entre cierta militancia, cuando durante décadas lo habéis destruido.

    ¿Que cobraban los diputados y concejales de durante años? Como os atreveis a hablar de comunismo cobrando miles de euros al mes?

    No engañais a nadie ya.

  5. 21 marzo, 2016 at 13:02

    Es verdad que hay riesgo de descalificar a todo los firmantes cuando muchos de ellos seguramente tengáis buenas intenciones. Disculpas por mi parte a este respecto, pero es que uno ya pierde la paciencia.

    Algunos llevan poniendo el freno de mano desde hace años, y así evidentemente no avanzamos. El mundo se mueve y a nosotros nos da miedo salir de nuestro espacio de seguridad, ese que nos fija en la irrelevancia. Llegan cuatro tipos de la complutense y ponen patas arriba el panorama electoral cuando nosotros hemos sido irresponsablmente incapaces de pasar del reducto folclórico durante todos estos años. Hasta nos parecía fatal el 15-M ¿como se podemos ser tan inútiles y tan ciegos? ¿Queremos seguir así de verdad?

    Durante estos años, la militancia lo ha visto claro, inmensamente más sensatos que los que no querían cambios porque la situación de miseria les garantizaba su relevancia personal. Y desde su poder organizativo, la gente que ahora lidera estos manifiestos se ha pasado por el forro el mandato de loa gente, hasta que el clamor les ha desbordado y ven que se les cae su chiringuito de poder. Y entonces vienen a decirnos a todos que hay que enderezar el rumbo por el bien del partido.

    Lo siento, pero el tiempo de convencernos ha pasado, y la sospecha de que muchos de estos solo quieren aferrarse a lo que van a perder es más que justificada. Ni me creo la capacidad de estos de entender la realidad, ni me creo que busquen nada más que mantener su status quo. Se acabó.

  6. Alfonso Romero Garcia
    21 marzo, 2016 at 16:01

    Como militante desde el año 1958, como ex-preso del franquismo, como estudioso de nuestra filosofía marxista, sólo quiero recordar unas palabras de Che Guevara cuando decía ” No me importa cómo repartir la riqueza, lo que me importa es el hombre y su formación, lo más importante es la formación……” HABRAMOS ESCUELAS DE FORMACIÓN, SEMBREMOS NUESTRAS SEMILLAS EN ÉSTE GRAN DESIERTO DEL DESCONOCIMIENTO DE NUESTROS PRINCIPIOS Y , EN SU DÍA, OBTENDREMOS LOS FRUTOS DE LA OBJETIVIDAD, EL CONOCIMIENTO, LO CIENTÍFICO, LA CRÍTICA Y LA AUTOCRÍTICA, LA HONESTIDAD COMO ACTITUD IDENTITARIA, TANTO POLÍTICA COMO PERSONAL Y EN DEFINITIVA SER EL EJEMPLO EN EL QUE EL CIUDADANO PUEDA MIRARSE. ASÍ ERA ENTONCES…

  7. Ramón Ortega
    1 abril, 2016 at 12:55

    Casi todos los firmantes, como dice el primer comentario, han sido miembros destacados de agrupaciones del PCE o asambleas locales de IUCM y pueblos o dirigentes regionales, que durante años han trabajado en el entorno de la mayoría madrileña (sector Pérez, Gordo, con alianzas coyuntarales según convenga con los Reneses, etc.), que no les ha interesado ni lo más mínimo el PCE durante décadas, pese a estar afiliados (cómo no para poder controlar el aparato). Durante décadas, incluidos los últimos años de recuperación y visibilidad del PCE, la mayoría de los firmantes de este documentos se han dedicado única y esclusivamente a IUCM, sin mover ni un dedo por el PCM, absolutamente nada. De vez en cuando se pasaban por las reuniones para que no se saliera de madre.
    De repente y últimamente reivindica el PCE, bienvenidos sean, pero dejando a IU tal cual está ahora en su forma y estructura. En fin, reivindicar el PCE (que es lo que toca y está de moda y así confunden a alguna buena persona con buenas intenciones), para reivindicar lo que de verdad les interesa: una IU tal cual es, como partido, y que puedan usarla como tal -con un PCE dentro durmiente- para sus fines y cuotas de poder (por cierto, sobrerrepresentadas, como les pasta también a Izq Abierta).

    Que nadie se deje engañar por esta gente que mantuvo al PCE congelado durante décadas. Y ya por no hablar lo que mayoría de IUCM ha supuesto durante estas décadas en su estilo de funciomioniento antidemocrático y supuestas corruptelillas ladrililles…

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