Traducciones, de Brian Friel

Mª Yolanda Fernández Suárez ||

Traductora y profesora ||

01_01_traduccionesMi primer contacto con esta obra se produjo hace ya 20 años cuando asistí a su representación en el Abbey Theatre. El maestro de directores, William Layton decía que “después de una buena obra de teatro, el espectador debe salir transformado” y así me sentí yo. En mi caso, por mi profesión de docente, lo que captó mi atención y más me sedujo fue precisamente la escuela que sirve de escenario a la acción. ¿Y por qué? Pues porque no se trataba de una simple escuela de pueblo sino de una hedge school o “escuela del seto” en la que alumnos adultos de una comunidad rural gaélico-parlante estudiaban lenguas y cultura clásicas, algo bastante desconcertante. De este contacto casual con Friel, surgió la idea para mi tesis doctoral. En ella, incluía una breve antología con diversas representaciones de estas escuelas y al profundizar en el análisis de la de Friel fue cuando me planteé la posibilidad de traducirla.

Ya desde el principio, supe que no sería tarea sencilla, pues hay términos con cuya traducción no acaba de quedar uno completamente satisfecho. Tal es el caso de hedge school debido a su gran fuerza expresiva y evocadora, pues se trata de un concepto profundamente arraigado en el subconsciente colectivo irlandés. ¿Cómo trasladarlo? ¿Escuela rural?, resulta demasiado simple; ¿Escuela de pago? ¿Escuela privada? ¿Escuela autóctona? Todos estos términos incluyen matices que no tiene la frase original, por lo que sólo nos sirven a medias. Es todo esto y mucho más.

Y así empiezan a acumularse grandes y pequeñas pérdidas, uno de los tormentos del traductor, pues es ciertamente difícil no arrebatar al texto original alguna diferencia. Y consciente de que el texto en castellano no es autosuficiente, y también por vocación didáctica, decidí acompañar la traducción de una introducción y de varios apéndices. Ambos servirán de guía a todo aquel que desee profundizar tanto en el autor como en la obra pues es mi propósito aproximar lo más posible al lector al registro cultural que el público original tendría, para que pueda disfrutar plenamente de la obra. Como bien pueden imaginar, todo ello ha supuesto un exhaustivo trabajo de documentación. De hecho, si la traducción fue ardua, la edición crítica me ha resultado muy laboriosa.

Tener Traducciones hoy en nuestras manos se ha convertido en un hito: no sólo porque es la primera vez que se edita en español. Este logro no hubiera sido posible sin el interés que Denis Rafter demostró desde el principio por mi traducción. La revisión final supuso una labor consensuada donde intentamos respetar el estilo de Friel, comprendiendo y mimando el texto. Lo más gratificante para mí fue conjugar su punto de vista como hombre de teatro y, además, como irlandés. Fue también él quien, de forma altruista, dedicó su tiempo y esfuerzo a buscar la forma de poder publicarla. Vaya también mi agradecimiento para el Secretario General de ADE, Juan Antonio Hormigón, por aceptar su publicación y para su coordinador, Carlos Rodríguez, por todo su ayuda en la fase de edición.

Por otra parte, constituye un hito porque se trata de una obra poco convencional desde el punto de vista formal. Ya en el título nos advierte el autor de que vamos a tener que efectuar continuos saltos entre varias lenguas. A pesar de que el idioma principal de Traducciones es el (inglés) español, éste se usa como si se tratara de dos idiomas diferentes, que se corresponden con dos culturas antagónicas –la británica y la gaélica.

Traduccions /translations de Brian Friel, dirigido por Ferran Utzet, representado en la Biblioteca de Catalunya de Barcelona

Traduccions /translations de Brian Friel, dirigido por Ferran Utzet, representado en la Biblioteca de Catalunya de Barcelona

Con este juego de idiomas Friel quiere transmitir la importancia de la temática lingüística de la obra (el proceso de poner nombres, el de traducir, etc). Se trata no sólo de una novedad formal a la que el público ha de adaptarse, sino también de una argucia que provoca comicidad en situaciones de incomunicación entre los personajes. Pero esta innovación hace de Traducciones un desafío no sólo a la hora de traducirla sino también a la hora de representarla.

A pesar de que en España el teatro fundamentalmente se lee, mi intención es que pueda disfrutar de la obra, no solo el público general, sino también y, muy en especial, la gente del teatro pues son ellos los que podrán darle vida al llevarla a escena. Y si después de lo dicho se sienten desalentados debido a su complejidad lingüística, déjenme asegurarles que algún director que ha aceptado este reto afirma[1] que el uso de un tercer idioma – con el consiguiente efecto distanciador que ello supone – puede llegar a ser muy constructivo, al arrojar luz sobre los mismos temas que plantea Friel.

Traducciones es una obra poliédrica y, como buen clásico, puede ser objeto de diversas interpretaciones. Por ello, les invito aquí a que descubran el mensaje que guarda para ustedes. Espero que se sientan fascinados por esta historia y que, gracias a esta traducción, Friel llegue a ser mejor conocido y más representado en español; parte de esta labor la ha estado realizando el Teatro Guindalera que tanto nos ha hecho disfrutar con otras obras del dramaturgos irlandés.

En definitiva, para mí ha sido un viaje largo, pero así debe ser un viaje de descubrimiento, siempre lleno de experiencias y muy enriquecedor. Muchas gracias por acompañarnos hoy aquí.

Madrid 19 de septiembre de 2016

 

*Texto leído en el acto de presentación en la residencia del embajador de Irlanda en Madrid, David Cooney, de la primera edición en castellano de la obra Traducciones, del gran dramaturgo irlandés Brian Friel, del que en breve se cumplirá el primer aniversario de su muerte. En el curso del acto, organizado conjuntamente con la Asociación de Directores de Escena (ADE), editora de la obra en su colección de Literatura dramática, intervinieron el embajador Cooney, el secretario general de ADE y director de su revista teatral, Juan Antonio Hormigón, y los autores de la edición y del prólogo, Aurora Fernández Suárez, traductora y profesora, y Denis Rafter, Director de escena, que leyeron a dúo varios fragmentos de la obra.

[1] El director norirlandés David Grant llevó la obra a escena en húngaro. Students’ Guide to the Stagecraft of Brian Friel. London: Greenwich Exchange, 2004, p. 53

El principio establecido en Crónica Popular exige que, para que los autores de un comentario a un artículo, firmado con nombre y apellidos, vean publicado su comentario, deben firmar de igual modo el textos que nos envíe. En caso contrario, no se publicarán.
Y eso lo haremos aunque el comentario sea favorable al artículo: no se publicará ningún comentario si no va acompañado por la identificación personal de su autor.