El Gatopardo (Una reflexión no demasiado extensa, a fecha 16 de octubre de 2017)

Miguel Pastrana de Almeyda ||

Trabajador Personal de Oficios.Militante de base en Izquierda Unida y en el Partido Comunista de España ||

Leo que el President Puigdemont, en el acto de Homenaje al President Companys, dice que a éste “se le asesinó en nombre del orden y de la legalidad establecida”. Así dice el Sr. Puigdemont. Técnicamente correcto, ética, política y humanamente, falsario. Y en esa falsedad “de origen”, cifro yo gran parte de la del actual proceso secesionista en Catalunya. El Sr. Puigdemont -ergo, el secesionismo catalàn- “reconoce” a la España franquista, como Legalidad. Enterrada pues la II Repùblica española que Companys representó, y defendió, aun a costa de su propia vida.

Negría, Azaña, Miaja, Campesino

El Sr. Puigdemont, y el secesionismo catalàn, “necesitan” del franquismo a modo de coartada. Creo -ya sé que no soy el único en pensarlo…- que nada está rindiendo más ni mejor servicio al neofranquismo -y a su derivada, la Monarquía-, que el secesionismo. Son, como ya se ha teorizado y no voy por tanto a explayarme sobre ello, “vasos comunicantes” que se alimentan el uno al otro.

Lo un poco triste, o muy triste, ha sido -es-, cómo de “perdida” ha cogido todo esto a la izquierda de ámbito estatal. Unos, cerrando filas con la Monarquía heredada del franquismo. Otros, coqueteando con el secesionismo, que como ya he dicho -y sostengo-, no hace sino alimentar al neofranquismo y su Corona.

Los unos dicen que Monarquía “reseteada” en la figura del “joven” Felipe VI, quien como ya escribí hace semanas, está teniendo su propio 23-F “legitimador”. Los otros, que referendo “pactado” -así dicen-, con el secesionismo.

Una vez más -¡otra!- la “sacrificada”, la República para el conjunto que históricamente se llama España.

En mi opinión, quizá minoritaria en estos tiempos, tantos quienes apuestan por la continuidad de una Corona remozada, como quienes anteponen un referendo secesionista y “sólo” para Catalunya, a otro referendo para toda España sobre la República federal -o hasta confederal, si ello ayudara a acercar posturas-, ambos “tipos de izquierda” estatales -digo-, ya se llamen PSOE, “Podemos”, IU o PCE, desautorizan -es mi opinión- el legado de dirigentes históricos como Azaña, Negrín, José Díaz…

Creo que por eso, ocurra ya cuanto ocurra con Catalunya, se va a saldar -de una manera u otra-, con una gran derrota de la izquierda española. No digo esto “au-dessus de la mêlée”, escurriendo el bulto, no: lo digo como militante de base una de esas organizaciones. Con tanto pesar hoy, como honra siempre.

(Por ello, y también por directivo de una asociación cultural republicana, alguna responsabilidad -no la rehuyo- me toca en esta derrota. Pero no comparable -dicho sea con respeto- a la de quienes se dedican a la Política a tiempo completo, de forma remunerada, y con más medios a su disposición de cuantos yo he tenido nunca. No es la misma responsabilidad entonces…)

Creo que nuestros dirigentes han errado de forma lastimera en un tiempo decisivo, que se inició en 2008, con la Crisis económica. Crisis la cual debiera (ya sé que no era fácil, ¿pero cuándo lo es?), haber tenido una salida en clave de República española. Solidaria y soberana. Federal o confederal. Avanzada en términos sociales. Comprometida con la paz en el mundo.

Pero esto, desde las izquierdas, se fue relegando y supeditando siempre, invariablemente, a cuestiones más “apremiantes”, más “inmediatas”. ¡Y siempre había -y hay- alguna! El error estaba y está, en no ver que todo forma parte de lo mismo. Que no es “lo uno o lo otro”, mas lo uno “y” lo otro. Que defender la República española en los Parlamentos, es también defender la vivienda digna, la sanidad, el empleo… la convivencia fraterna para todas las nacionalidades del Estado.

Corona de flores en el lugar donde el expresident Luís Companys fue fusilado en el fossar de Santa Eulália del Castillo de Montjuic. Foto: Andreu Dalmau

¿Cómo se puede defender “antes”, y “más”, un referendo de secesión, que uno de unión republicana, federalista y solidaria? ¿Qué izquierda es esa? ¿Qué republicanismo digno de nuestras I y II Repúblicas?  ¿Y si en ese referendo para todos, resultara que la mayoría de Catalunya dice “sí”? ¿No serviría ya eso, también, para aparcar la secesión?

Pero esa “autodeterminación” republicana para toda España antes y primero, no la he oído defender yo en los Parlamentos de Madrid ni de Barcelona. “Sucedáneos”, sí y muchos. Y “sucedáneo” tendremos pues, si no se remedian las cosas, y ya vamos tarde y mal.

Reforma cosmética de la Constitución española de 1978, federalismo con Rey (de la España de los Borbones… a la de los Austrias), más dinero para quienes siempre quieren más, y no son precisamente “gente del Pueblo”. Ningún problema real -es decir, social- quedará resuelto de fondo. Al fin, el tan prometido “Cambio”, habrá quedado en eso: “El Gatopardo”.

Lo temo. Y si ocurriese, me gustaría que mis dirigentes de las izquierdas -ellos y ellas quienes tan en tromba, y a veces con tan poca justicia, poca humanidad, hacia compañeros y camaradas anteriores, entraron (¡o siguieron!) en las Direcciones-; que ellos y ellas, digo, asumieran entonces sus responsabilidades, y dieran un paso atrás en sus puestos actuales.

Puede que en un país -España-, donde hay escasa cultura en cuanto a asunción de responsabilidades políticas (tanto en la llamada “nueva”, como en la “vieja”, con las justas excepciones…), sea esto demasiado pedir. Pero – si ocurre cuanto me temo-, yo lo pido como militante de base que soy; que siempre he sido desde los 19, a los 42 años que hoy tengo. Y si me equivoco; si no se cumplen mis pronósticos (que ojalá no), felicitaré también por escrito público, a nuestros actuales dirigentes de las izquierdas. Va en ello mi palabra de honor.

Termino por donde empecé, Lluis Companys: me parece impúdico el empeño -tanto en el secesionismo, como en el neofranquismo- de presentarlo como un independentista. No es verdad. No es histórico. Nunca proclamó la “República catalana”, sino el “Estado catalán dentro de la República federal española”. No fue Puigdemont, y mostró -por lo demás- mucha mayor valentía que él en su proclama.

Pagó, al fin, con su vida. Pero -por más que al secesionismo y al neofranquismo les interese, al alimón, decir otra cosa- no fue “sólo” por ser President de la Generalitat: fue, también, por firme defensor de la República española, de cuya Segunda llegó a ser Ministro. Que no se olvide, yo lo ruego, esto en este día.

Para contribuir, y aún a riesgo de repetirme, dejo aquí este enlace http://www.foroporlamemoria.info/2009/10/28-de-octubre-homenaje-a-lluis-companys-en-el-ateneo-de-madrid/ de un Homenaje que le hicimos en el Ateneo de Madrid -presidido entonces por el recordado Carlos París-, en octubre de 2009.

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1 comentario de “El Gatopardo (Una reflexión no demasiado extensa, a fecha 16 de octubre de 2017)

  1. Pedro Fernández
    20 octubre, 2017 at 12:54

    Sí señor, acertado diagnóstico y, sí, ya vamos tarde. Quizás lo único positivo de haber llegado hasta la punta del precipicio en el que estamos ya metidos sea que mucho silencio se está acabando y se puede saber con claridad con quien se cuenta para el futuro

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