Como veletas al viento: A. Garzón, Nuet, Centella y demás

Luis Cabo ||

Militante activo del PCE de 1963 hasta 2017  y miembro fundador de IU. ||

El contubernio de finales de agosto en casa del seudo-trostkista y multimillonario Sr.Roures, con asistencia de los líderes de ERC, Unidos Podemos y En Comú-Podem, explica la ambigüedad y complicidad fáctica de determinada “izquierda” con el “procés” separatista catalán.  Poco se ha informado de lo tratado, ni por parte de los  invitados que tanto presumen de transparencia y participación de “las bases”, ni tampoco del Sr. Roures y su omnipresente Secta mediática.

Ahí, se estableció un plan que puede resumirse en del avance del ”procés” a la caída del gobierno Rajoy. Efectivamente, los hechos demuestran que el mensaje que básicamente recibieron Iglesias y Domenech fue: “no es cuestión de que os declaréis independentistas. Sois más valiosos por no parecerlo. Se trata de que transijáis y acompañéis discretamente el proceso separatista. Así lograremos hacer posible próximos Gobiernos de izquierda en Cataluña y también en España, además de socavar el “régimen del 78”.

Dicho y hecho. Esa “izquierda” impaciente y aventurera, para la que todo vale, se puso manos a la obra. Se situó de hecho en el campo del independentismo al reclamar para  España un arcaico derecho de autodeterminación, eso sí, disimulándolo tras el llamado “derecho a decidir”. Vestida de “buenismo democrático”, reivindica para Cataluña un inconstitucional “Referéndum pactado”. Asimismo, ocupa una posición de aparente equidistancia entre la flagrante ruptura constitucional y la defensa de la legalidad vigente. Habitualmente, la equidistancia favorece al agresor, por lo que  equivale a complicidad. Equivale a cargar las tintas, en exclusiva, sobre el gobierno Rajoy, minimizando así el demoledor alcance de los propósitos golpistas. De hecho, esa “izquierda” legitimó los pasos dados en el Parlament los días 6 y 7 de septiembre, violando el dictamen de sus propios letrados y del Tribunal Constitucional, así como  en ocasión del “Referéndum del 1.O”, al que denominaron “jornada de movilización”.

El plan urdido en ese turbio contubernio no parece cuajar. Por varios y determinantes motivos: nulo apoyo internacional, masiva fuga de empresas, creciente reacción y movilización de la Cataluña no independentista, y muy mayoritario acuerdo político-institucional en defensa de la Constitución, condición por otra parte imprescindible, aunque sólo sea para gozar de credibilidad social y política a la hora de defender las reformas de orientación progresista que se revelan inaplazables. De modo que el PSOE, con el que esa “izquierda” contaba para su aventurero asalto a los cielos de España, se ha situado del lado de la Democracia y contra el golpismo, al tiempo que, felizmente, ha conseguido del gobierno Rajoy la apertura de un proceso de análisis, estudio y reforma de la Constitución del que, ¡cómo no!, ya se han autoexcluido los partidos nacional-secesionistas y su “izquierda” cómplice.

Hoy, tras una DUI que provoca legítimamente el “155”, tras la indecorosa y patética  fuga del “ex-President y, por su lado, tras la correspondiente actuación de la Justicia, esa “izquierda” no duda en respaldar los falaces argumentos secesionistas. Habla con indignante frivolidad de presos políticos en España. Pinta una España carente de garantías y libertades democráticas básicas. Es más, alimentando el genético victimismo manipulador que utiliza el nacionalismo, el periódico mensual de lo que queda del prestigioso PCE, Mundo Obrero, ocupa toda la portada de su edición de octubre con un alucinante titular, propio de los años de lucha contra la dictadura: “Libertad, Democracia. No a la represión”. Un titular indigno para seguidores necios que bien podría haber parido ese “neo-libertador” fugado a Bélgica o el mismísimo Sr. Otegui.

Con todo, el desplome de su credibilidad política y las sombrías perspectivas electorales de esa “izquierda” provocan los giros propios de una veleta aturdida por las arremetidas del viento político. Unos, los de Podemos, pulsan todas las teclas a la vez. Se llenan la boca manoseando términos que consideran rentables tales como “patria” o  “patriotismo”. Fulminan a la nada sospechosa Carolina Bescansa por alertar de su  complicidad política con el nacionalismo, al tiempo que liquidan por deriva nacionalista al núcleo dirigente de Podem-Cataluña para poder entregarse al proyecto de la Sra. Colau, no menos cercana del nacionalismo. Otros, la IU de Garzón y el PC de Centella, han pasado de pedir en la UE sanciones contra España por violar los DD.HH a minimizar cínicamente el conflicto como “guerra de banderas” para ahora predicar su repentina aversión al separatismo y a la DUI.

Sin embargo, bastó con que el dirigente comunista Paco Frutos pronunciara un impactante discurso solidario, unitario y de clase en el cierre de la masiva movilización del 29 de octubre en Barcelona para que reflote su complicidad real con “el procés”. Rabiosos y al unísono con los portavoces del separatismo, le insultaron e intentaron descalificar a una de las voces que, por suerte, se constituyó en referencia de la Izquierda responsable, consecuente, digna y creíble de este país.

Por su parte, Nuet reacciona como niño travieso descubierto: “seño, le juro que yo no he sido” parece querer asegurarle al Juez del Supremo. Lástima que su posición en la Mesa del Parlament  facilitara la tramitación de la DUI en sesión plenaria; lástima que no considerara oportuno enseñar su voto como así hizo, entre otros, su compañero de grupo Joan Coscubiela; y lástima que, a continuación, se prestara diligente como supervisor-legitimador de esa ilegal y adulterada votación.

Por otra parte, la IU de A.Garzón en Madrid y el reducto PCE-PCM acaban de acordar el inicio, de cara a las elecciones del 2019, de una “campaña regional de visibilización de IU”, y ello tras haberla dinamitado en junio del 2015.  Magnífico ejemplo de estéril voluntarismo político proponerse visibilizar lo ya invisible. Y también muestra de puro tacticismo, ya que se trata de “exhibir músculo” al exclusivo objeto de conseguir algún peso en la adversa negociación de las próximas candidaturas del magma Podemita en Madrid.

Resulta ya bastante evidente que el proceso de descomposición política que afecta a esa “izquierda” no hubiera alcanzado tal dimensión sin la contribución activa del PCE de Centella. Un partido diezmado, que ha perdido en los últimos años más de dos terceras partes de su afiliación. Un Partido invadido de prácticas amorales, burocráticas, cuarteleras y represivas. Un partido desmembrado en su cohesión política federal, insignificante en el Movimiento Obrero y Sindical, así como en el ámbito europeo e internacional. Un partido que sostiene un discurso político a la deriva, totalmente fuera de contexto y construido a base de consignas y slogans vacíos, que poco tiene que ver con los anhelos de los asalariados/as, de los parados y del conjunto de los trabajadores/as y que, para las mentes inteligentes, resulta inentendible: “liquidar el régimen del 78; ruptura democrática; 2ª transición; proceso constituyente; por un nuevo país de países; derecho de autodeterminación de los pueblos de España; ser parte del conflicto y no sólo estar en él; fuerzas rupturistas; restauración por arriba; ruptura con la UE y el Euro”;  etc, etc.

En la reunión de su Comité federal de hace unos días se reafirmaró ese iluminado  batiburrillo discursivo que irremediablemente me traslada a aquel abril de 1931 en el que, mientras el grueso de los españoles/as festejaba la proclamación de la Segunda  República, un puñado de aislados predicadores afines al sectario PC de Bullejos  voceaban ”todo el poder a los Soviets”.

Ya que estamos en el año del Centenario de aquella gesta histórica que supuso la gran Revolución de Octubre en Rusia, no estaría nada mal que el núcleo de dirección de lo que queda del PCE asumiera sus responsabilidades, ejercitara una sincera autocrítica y dejara paso a quienes no renuncian a la transformación anticapitalista de la sociedad. De no ser así, como todo parece indicar, de mantenerse la disolvente orientación político-organizativa actual, aunque se maquille con la promoción de algún que otro apellido de repuesto, seguirá pasando lo que pasó, por ejemplo, en esa reciente reunión del Comité federal : de los cerca de 200 miembros que lo componen, menos de un tercio (63) participó en el debate y votación nada menos que del Informe Político de Gestión a presentar en el XX Congreso del PCE, a principios de diciembre.

Seguirá pasando que, además de la gran mayoría de los comunistas, ya ni los miembros de su Dirección federal parecen creérselo.

Madrid, 9 de noviembre 2017.

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