21D: Pucherazo institucional o la impresionante discriminación de los votantes de Barcelona

Vicente Serrano* ||

Presidente de Alternativa Ciudadana Progresista y miembro de Foro de las Izquierdas No Nacionalistas ||

La conformación del poder político a través de sistemas de representación, más o menos proporcional, o más o menos mayoritaria, en el mundo occidental o capitalista pretende una legitimación del mismo. La realidad es que entre la voluntad popular y el poder así construido existen siempre grandes diferencias o desviaciones. Le he dedicado tiempo al análisis de los sistemas electorales de nuestro entorno, especialmente al sistema español y si bien todo sistema es perfeccionable, no es menos cierto que aún con un sistema de proporcionalidad pura las distrofias entre el voto/voluntad ciudadana y la conformación del poder político –parlamentario y ejecutivo- son una realidad inevitable.

Carme Forcadell y Marta Rovira, durante la sesión oficial de fotos para la campaña

Existen sesudos análisis que nos explican esa distrofia a partir los intereses de clase y van acertados en tanto que es evidente que todo sistema pretende autosostenerse y, sobre todo, sostener –encumbrar políticamente- a la clase social y económicamente hegemónica. Dicen, y lo dicen gentes, algunos muy de izquierdas, que la mejora del sistema electoral no es importante, o que lo es en tanto que sirva a un interés o a otro. Es decir un sistema es malo si no beneficia mis expectativas pero si las beneficia es bueno. Dicho así, crudamente, suena a pura hipocresía, pero es la realidad política que nos envuelve. Todos critican el sistema mientras les perjudica pero en el momento que les beneficie perderán interés en su reforma.

Las causas deformadoras de la voluntad popular son múltiples y van desde el control de los medios de comunicación por las elites económicas muy interesadas en controlar el poder político hasta el injusto reparto de la presencia pública de las opciones electorales marcado por el sistema electoral español. Los tiempos marcados por la Junta Electoral Central para las noticias y la publicidad de las candidaturas, marginan totalmente a PACMA y Recortes Cero que, habiendo recogido los avales suficientes, y por tanto deberían ser considerados “grupos sociales y políticos significativos” (C.E. 20.3), se presentan en las cuatro circunscripciones. Dicha práctica atenta contra el artículo 20 de la Constitución en una interpretación sesgada a través de la LOREG en sus artículos 56, 57, 61, 62, 73, 74, 76 y 77, que favorecen la perpetuación de la partitocracia.

También la propia subjetividad del ciudadano a la hora de interpretar la realidad política y a la hora de emitir el voto –marcado más en cuestiones afectivas y de fidelidad que en una lectura sosegada del programa electoral- genera deformación… Largo sería el análisis pero lo cierto es que, aun cuando esa voluntad se transmitiera correctamente, la realidad es que los partidos tienen dirigentes marcados con su propia subjetividad y sus propios intereses de clase o personales.

El 21D y el procés.

El caso español (catalán para el 21D, con todas sus interdependencias), la existencia de un sistema de partidos cerrado –protegido legalmente- y con grandes dosis de corrupción, partitocracia lo llaman, nos augura, entrando ya en materia, un enquistamiento de la crisis prucesista catalana.

Más de treinta años de construcción nacional no se desmontan en dos meses ni en seis. Sobre todo cuando no hay voluntad. Y eso es lo que pasa con los llamados partidos constitucionalistas. Empezando por el PP que, consciente de sus limitaciones en Cataluña, solo aspira a la reconstrucción de una derecha catalanista que vuelva a la senda del pacto/trapicheo, aunque su discurso coyuntural sea muy igualitario-constitucionalista. Siguiendo por un PSC al que se le cayeron los michelines nacionalistas pero continúa sufriendo el síndrome de abstinencia identitaria, revindicando la “inmersión lingüística”, el trato fiscal preferente, y revindicando el reconocimiento de Cataluña como comunidad diferenciada y merecedora de tratamiento especial, por lo que  sigue instalado en su asimetrismo federal maragalliano. Inés de la ciudadanía mía, se olvida cada vez más de lo que originó Ciudadanos –evidente, ella no estaba en los orígenes, tampoco Albertito que llego al congreso constituyente para quedarse con el cotarro- intentando ocupar un espacio de moderado catalanismo.

La ley electoral que padecemos

Aceptando la inevitabilidad de las imperfecciones de la democracia y las deficiencias de los partidos constitucionalistas podemos afirmar que nuestra ley electoral tampoco ayuda a resolver los problemas, en todo caso a agravarlos.

Si la ley electoral española cumpliera realmente el principio de una persona un voto y que todo voto valga lo mismo otro gallo nos cantaría y seguramente no estaríamos hoy en la tesitura que sufrimos. También es cierto que no hay voluntad de enmienda ni en Madrid ni en Barcelona. Porque aquí hace tiempo que se podría haber aprobado una ley electoral propia, para eso sí que tiene competencias el Parlament.

En octubre de 2015, publiqué mi análisis del resultado de las elecciones autonómicas del 27S. En el mismo analizo pormenorizadamente la estafa que este sistema supone para la ciudadanía catalana (idéntica para todos los españoles). En el cuadro que adjunto resumo la estafa de aquellas elecciones y la que, previsiblemente, sufriremos el 21 de diciembre.

La paradoja del tan injusto sistema electoral vigente es que puede hacer que el partido más votado en Cataluña en las próximas elecciones – ,C’s, con un 23,10% de votos-, sea el tercer partido del Parlament.

Para facilitar la comprensión, he agrupado a los secesionistas con fondo amarillo, a los comunes con color canela y a los “constitucionalistas o “unionistas” con fondo anaranjado. Domènech critica la existencia de bloques ignorando que ello es el resultado del procés y superarla hoy tan solo por su cara bonita no parece algo fácil y menos cuando él tiene un sesgo tan pro “derecho a decidir”

En las elecciones autonómicas de 2015 se ve claramente cómo el sistema beneficia al bloque nacional-secesionista sobre-representándolo en el Parlament. Sus 72 escaños son el 53,33% del total, lo que les asegura una mayoría absoluta con menos de la mitad de los votos.

Si el reparto de escaños se hubiera realizado en circunscripción única tan solo habrían tenido 64 escaños, un porcentaje muy similar al de votos obtenido (47,74% ~ 47,41%) y no podrían haber formado el gobierno ni llevar adelante el órdago secesionista. Es importante tener en cuenta que CSQEP tenía un talante muy distinto del de Cataluña en Comú: estando esta última bajo la dirección de Colau y Domènech está mucho más sesgada hacia el secesionismo.

En el reparto de escaños en circunscripción única he utilizado el sistema Hare (proporcional y resto mayor) en vez del sistema D’Hontd que sobre-representa a los partidos grandes, mientras que el Hare privilegia ligeramente a los pequeños. Evidentemente sin aplicar la exigencia del 3% como mínimo lo que hace que en 2015 habrían entrado Unió con 4 diputados y PACMA y Recortes Cero con uno cada una.

El sistema actual infra-representa al “bloque” constitucionalista, reduciendo su representación en 7 escaños, un 4,24% menos de lo que le correspondería.

El sistema electoral beneficia, normalmente, a los dos partidos más votados, perjudicando al resto. Así pasó en 2015, donde JxSí tuvo 9 escaños gratis y C’s 1 escaño. El resto de candidaturas tuvieron uno menos de lo que les correspondía, incluidos PACMA y Recortes Cero que no se les asignó ninguno, excepto Unió, al que se le birlaron los 4 diputados que debería haber tenido.

Las encuestas

Prácticamente todas las encuestas están cocinadas y, unas más que otras, tienden a dar satisfacción a quien las paga, que a veces lo que pretende es mover a su propio su propio electorado o desanimar al contrario. Dicho todo esto sin poner en duda la profesionalidad de cada cual.

En El País, Kiko Llaneras, realiza un promedio de sondeos muy sesudo que no se si nos aclarará finalmente algo de lo que finalmente se votará, pero no nos solventa nada sobre la estafa que el sistema nos regalará. Son tantas las encuestas que finalmente para realizar el análisis que pretendo utilizaré la de GAD3 para La Vanguardia del día 6 de diciembre. Y la selecciono porque refleja una pérdida, moderada incluso, del soberanismo, que es lo que mayoritariamente se prevé. La realidad del voto nos hará, en su momento, aterrizar y realizar el análisis con los datos válidos.

Lo más llamativo de este sondeo es que es posible que C’s sea el partido más votado y, en cambio, sea perjudicado por el sistema electoral, al concentrar su voto en la provincia de Barcelona donde el voto vale, prácticamente, la mitad de lo que vale en Lérida y Gerona.

El sistema electoral garantiza una sobre-representación al secesionismo, tanto en las pasadas elecciones de 2015, como parecen prever las encuestas para el 21D próximo.

Recordemos que los datos de GAD3 son tan solo el resultado de una encuesta que únicamente nos da porcentajes posibles de votos y de número posibles de escaños (Utilizo el valor más bajo del posible dado; por ello el sumatorio de escaños asignados es 134). Es el resultado de asignar los valores obtenidos por provincias y finalmente sumar totales. De ahí que con un 21,50% de “votos” asigne 31 escaños a ERC lo que supone un 22,96% del Parlament (2 diputados de regalo, una sobre-representación de un 1,46%). Más grave aún el caso de JxCat (PDCat, es CDC) donde su tercer puesto en “votos”, 18,20% se convierten en 30 diputados o, lo que es lo mismo, un 22,22% de la cámara catalana (6 diputados de regalo y sobre-representados un 4,02%).

Las condiciones tan especiales de Cataluña suponen que, Barcelona, la más grande e importante en volumen de votantes de las 4 circunscripciones, sufre una discriminación impresionante respecto a las otras tres. Aclaremos que a quien se discrimina es a los votantes.

El Índice de Poder de Voto (IPV) de los barceloneses (provincia) es de 0,84. Teniendo en cuenta que el valor de cualquier voto debería ser 1, ya podemos afirmar que están discriminados. Pero si vemos el valor del voto respecto a las tres provincias restantes comprobaremos que el IPV de los electores de Tarragona es de 1,29, el de los de Gerona de 1,35 y el de los de Lérida de 1,97. Y eso es así antes de votar. Una vez votamos las diferencias se agrandan y son lesivas hasta para los votantes de una misma formación. Así podemos decir que en 2015 los votantes de Lérida de JxSí tuvieron un IPV de 2,30 mientras los de Barcelona tan solo valía su voto 0,83. El IPV más bajo de los leridanos fue el de los votantes del PSC que se quedó en el 1,50, mientras el de sus votantes de Barcelona baja hasta el 0,82.

La paradoja de este sistema tan injusto es que puede hacer que el partido más votado en Cataluña en las próximas elecciones –si es que se cumplen las previsiones de la encuesta de GAD3 o parecidas- C’s con un 23,10% de votos sea el tercer partido del Parlament con 1 diputado menos de los 31 que le corresponderían y la misma representatividad que JxCat.

El resto de partidos todos sufrirían una pérdida de representatividad, excepto el PSC que mantiene la misma perspectiva de escaños con el sistema actual y el que aquí se propone.

Evidentemente, el cálculo de posibles escaños aplicando el sistema Hare es aproximativo (como el de toda encuesta cocinada), dado que no hay datos para calcularlos correctamente. El cálculo es asignando los escaños en función del porcentaje de votos. A tener en cuenta que en las encuestas no salen reflejados ni PACMA ni Recortes Cero. Dado que en las elecciones de 2015 les hubiera correspondido 1 escaño por restos y que, previsiblemente, mejorarán sus resultados les he asignado 1 diputado a cada uno en un supuesto de Circunscripción única y sistema Hare.

Cuando hablo de pucherazo institucional estoy refiriéndome al sistema electoral que garantiza una sobre-representación al secesionismo, tanto en las pasadas elecciones de 2015 como  parecen prever en las encuestas para el 21D próximo.

Según la encuesta de GAD3, se prevé una bajada en el voto independentista, hasta el 44,70% (2,7 tres puntos menos) y aún así les concede 66 escaños; es decir, un 49,25%, casi rozando la mayoría. Mientras al “constitucionalismo” se prevé  un 48% de “votos” que quedarían reducidos a 44,78% de representación, con solo 60 de los 65 que les corresponderían. No queda mejor parada la pretendida equidistancia de los Comúns, que pierde 2 diputados de los que le correspondería por porcentaje de “votos” (prácticamente les birlan 1,5%).

Concluyendo

Este es un sistema electoral que tiende a revalorizar el voto más conservador en toda España ya que privilegia el voto menos industrial y, por tanto, menos progresista y desvaloriza el voto de las provincias más industriales y eso es así en elecciones generales y en las autonómicas.

Es necesario aclarar que conservadurismo tiene más que ver con la idea de inmovilismo y menos con la distinción izquierda-derecha.

Mientras no reformemos el sistema electoral los cambios necesarios en Cataluña, concretamente la superación del nacionalismo no será posible. El problema es que para realizar dichos cambios los que de ellos se benefician asuman el “sacrificio” de dejar de beneficiarse. Tal cosa no parece muy probable, ni entre los partidos de ámbito estatal ni en los de ámbito catalán.

Solo un sistema que respete la voluntad fiel del ciudadano acompañado de una forma de elegir gobierno respetando dicha voluntad (posible votación universal posterior entre los dos candidatos a presidente del gobierno más votados en las primeras sesiones del Parlament) podría garantizar la representatividad y la gobernabilidad al mismo tiempo. Pero esto precisa de mayor desarrollo ya realizado en mi ensayo “El valor real del voto” (El Viejo Topo).

Nou Barris. Barcelona. 14 de diciembre de 2017

3 comentarios de “21D: Pucherazo institucional o la impresionante discriminación de los votantes de Barcelona

  1. Carlos
    15 diciembre, 2017 at 9:15

    Muy pedagógico tu artículo. Nos aclara aspectos que la mayoría desconocemos y que los interesados nunca explican claramente.

  2. Olegario Ortega
    16 diciembre, 2017 at 0:17

    Aún así, a pesar de las “trampas” del sistema. La ética de cada cual la redondea en sus declaraciones. ¿Recuerdan la descarada declaración del Sr. Mas, en la misma noche electoral, en TV: “hemos ganado en votos y en escaños”?. ¡Mentira podrida!.

    Al menos, hubo quien salvó la cara; si no recuerdo mal, el Sr. Baños declaró que el plebiscito lo habían perdido, al quedar por debajo de la mitad de los votos emitidos. Quizá algo tuvo que ver su dimisión ¿forzada?, ya que su grupo sigue manteniendo que la mayoría de catalanes votaron independencia… ¡y van de puros!

  3. guille
    17 diciembre, 2017 at 11:26

    Pero ¿qué disparates acabo de leer?

    Amigos republicanos e izquierdistas del mundo: cuando en Cataluña se deshacen en una lucha imposible contra el leviantan, con 1000 heridos, represión jurídico-policial contra el pueblo, al prensa, los representantes (que no son ni de lejos de mi barrio, pero aún y así me parece grave), ¿os parece realmente sensato escribir y publicar textos como éste? ¿No hay criterio en cuanto a la oportunidad de un texto o de una reflexión?

    ¿O quizás el sentido de la oportunidad a la hora de exhibir este texto está calculado y ponderado?

    Me cuesta no interpretar este texto en el contexto actual y por ello, me parece un texto que ataca a la república que defienden los catalanes y que deberíamos defender todos nosotros.

    Pero expresiones como ‘”Cuando hablo de pucherazo institucional estoy refiriéndome al sistema electoral que garantiza una sobre-representación al secesionismo” por tomar una al azar, denota lo que sospechábamos desde el inicio del artículo: una sarta de manipulaciones que en realidad y veladamente, no hacen más que situarse del lado de la barricada en el que se está reagrupando el neofranquismo españolista.

    Ese nacionalismo al que se olvida de citar con tanta frecuencia.
    Me cuesta no interpretar este texto en el contexto actual y por ello, me parece un texto que ataca a la república que defienden los catalanes y que deberíamos defender todos nosotros.

    Pero expresiones como ‘”Cuando hablo de pucherazo institucional estoy refiriéndome al sistema electoral que garantiza una sobre-representación al secesionismo” por tomar una al azar, denota lo que sospechábamos desde el inicio del artículo: una sarta de manipulaciones que en realidad y veladamente, no hacen más que situarse del lado de la barricada en el que se està reagrupando el neofranquismo españolista.

    Ese nacionalismo al que se olvida de citar con tanta frecuencia.

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