No todo vale para reconstruir la memoria y la historia de hace cuarenta años

Juan José del Águila ||

Ex magistrado juez e investigador ||

Una entrevista grabada hace cinco meses que duró una media hora y en la que se abordaron diversas cuestiones relacionadas con el TOP (Tribunal de Orden Público, que junto a los dos Juzgados de Orden Publico,  órganos de  represión política-penal de la última Jurisdicción Especial del franquismo) se vio reducida a una frase de  27 segundos en el programa ¿Dónde estabas entonces…? emitido por la cadena de TV LA SEXTA el jueves 16 de noviembre del 2017 a las 22.30H.

Entrevista realizada el 13 de junio del 2017 en la barra del Bar Supremo para programa TV Sexta ¿Dónde estabas entonces…?

A mediados del  mes de mayo, me  contactó por teléfono la periodista  Doña Fátima González Donado, en nombre de la cadena de TV LA SEXTA y manifestó el deseo de realizar una entrevista como abogado experto en el TOP, para un documental sobre el año 1977 que se emitiría en octubre de 2017.

Le respondí que, en principio, aceptaba la propuesta y a continuación le pregunté si conocía el libro  publicado en octubre  del 2001  cuyo origen era la tesis académica leída por mí  en noviembre de 1997, EL TOP, La Represión de la libertad (1963-1977). Como su respuesta fuese negativa le indiqué que entendía era una condición indispensable su consulta y, además, al estar el libro descatalogado le informé de algunas bibliotecas públicas universitarias donde podrían encontrarlo y le dije que, una vez lo hubieran localizado y se hubiesen documentado, me volviesen a llamar.

Así fue, el 12 de junio telefoneó para confirmar que tenía en su poder un ejemplar de la obra y que deseaba realizar la entrevista, a ser posible dentro del Palacio de las Salesas, sede actual del Tribunal Supremo. Como quiera que no consiguieran la pertinente autorización para ello, decidieron realizarla en el Bar Supremo, lugar donde era y sigue siendo frecuente la presencia  de los abogados con sus clientes, y  la de magistrados, fiscales y personal del Consejo General del Poder Judicial, por ser colindante del mismo.

Le pedí que me remitiese un correo indicando confirmación de la entrevista, la fecha en que sería emitida y sucintamente los temas que pensaban tratar. Así lo hicieron para el 13 de junio a las 18 horas, concretando las materias que serían objeto de la entrevista.

En el Bar Supremo, día y hora indicado, tuvo lugar la grabación – para la que llevé unas notas en fichas manuscritas muy sintéticas como guión para las respuestas a los siete temas concretados en el correo-  de la entrevista, realizada directamente por la periodista antes referenciada y a la que asistieron  otras tres personas, la operadora de cámara y dos técnicos, una de sonido y otra que hacía las veces de directora-productora responsable de la filmación.

Con los lógicos preparativos, la entrevista no llegó a durar treinta minutos y salí de la misma descontento y desconcertado por la forma un tanto agresiva -muy en el estilo de la presentadora Ana Pastor- en que se desarrolló la misma y por las continuas recomendaciones a que respondiera como si no hubiese previamente unas preguntas.

Al volver a casa y hacer una valoración y análisis de dicha entrevista, llegué a la conclusión de que, prácticamente, por las preguntas realizadas en la misma no se habían enterado de lo que fue realmente el origen y funcionamiento del Tribunal de Orden Público y tampoco se habían aproximado al contenido del correo que les envié el día anterior, informándoles de que podrían consultar para determinados aspectos personales, profesionales y políticos relacionados con el TOP, en el blog justiciaydictadura.wordpress.com.

Entre otras razones, porque no sólo había sido defensor de 42 procesados por el TOP, sino que también lo fui yo y condenado en dos ocasiones: una primera, en 1969, por propaganda ilegal, a un año de prisión por dicho Tribunal; y la segunda, en 1972, de un mes de prisión, por la Audiencia Provincial de Madrid, a consecuencia de una actuación profesional de defensa de dos trabajadoras ante el TOP, penas ambas que cumplí en diversas prisiones. Además de ser el autor de una tesis en 1997 y posterior publicación en el año 2001 sobre esa última Jurisdicción Especial represiva del franquismo y numerosos artículos, comunicaciones y ponencias sobre la misma.

Por  la prensa me enteré de que el capítulo primero de la serie ¿Dónde estabas entonces…? Se emitiría el jueves, 16 de noviembre, a las 22.30H.

El programa tuvo una duración total de 1hora, 7 minutos  y 37 segundos- sin contar los correspondientes cortes publicitarios- y en él se tocaron diversos temas, finalizando con la referencia a la Ley 46/1977, de 15 de octubre ,de  Amnistía (http://bit.ly/2A1c6Ti) y resaltando que la misma había afectado no sólo a los perseguidos por el franquismo sino a los delitos cometidos por los funcionarios y agentes del orden público, con motivo u ocasión de la investigación y persecución de los actos incluidos en dicha ley.

Fue a partir del minuto 54,27 cuando una voz en off anunció con una foto fija de la fachada del Tribunal Supremo y sobreimpresionado TOP (TRIBUNAL DE ORDEN PÚBLICO), uno de los órganos más represivos del franquismo.

E inmediatamente y a continuación apareció una toma de la entrevista en el Bar Supremo con el título impreso Juan José del Águila Abogado Defensor de presos políticos, en la que manifestaba literalmente: “El Tribunal de Orden Publico era por decirlo así, un tribunal de represión política y hacía valer su papel que jugaba en la represión política…”

A esos 27 escasos segundos con tan profunda y nada novedosa interpretación del TOP por mi parte quedó reducida  la entrevista de cerca de media hora que mantuve en su día.

Mi sorpresa y estupefacción fue enorme  cuando al día siguiente pude volver a visionar el programa y escuché: “…Por fin desaparece el TOP-Tribunal de orden Publico, que permitió torturas salvajes  y además ver los titulares que la propia cadena había colgado en la red.

Creo que, cuando menos, el programa televisivo, en lo que se refiere al TOP, adoleció entre otros de una errónea y equivocada visión de enfoque inicial: la de no saber o no querer diferenciar entre las torturas y los malos tratos que habitualmente se producían y sufrían los detenidos  en las sedes de la Brigada Político Social- Dirección General de Seguridad y Comisarias de Policías Provinciales y en los cuarteles de la Guardia Civil- y el ominoso silencio que impusieron los tres sucesivos magistrados Presidentes del TOP (Enrique Amat Casado, jurídico-militar en la Guerra Civil y en la posguerra,  José Hijas Palacios, ex miembro de una Comisión Incautadora en la posguerra ,y José Francisco Mateu Cánoves, ex divisionario de la División Azul) para que las defensas de los abogados de procesados en esa Jurisdicción no pudiéramos mencionar ni referenciar en los juicios nada relativo a esos malos tratos.

Ninguna de las 3.891 sentencias dictadas por el TOP durante los doce años de su funcionamiento (marzo de 1964 a diciembre de 1976) de los 22.260 procedimientos incoados y 50.609 ciudadanos  afectados  recogió la existencia de torturas y malos tratos. (Datos del  cuadro Nº 18, pág. 237  en el capitulo escrito por el autor de este blog La represión política a través de la jurisdicción de guerra y sucesivas jurisdicciones especiales del franquismo, del  Número Extraordinario 1 de la Revista Digital Hispania Nova de Historia Contemporánea de la UP Carlos III, coordinado por Ángel Viñas, con el titulo Sin Respeto por la Historia, una Biografía de Franco manipulada).

 (https://e-revistas.uc3m.es/index.php/HISPNOV/issue/view/448)

Dos abogados de los muchos que lo intentaron, Eduardo Cierco y Carlos García Valdés, fueron procesados. El primero, Eduardo Cierco fue condenado por el TOP en Sentencia de 10 de noviembre de 1965 a un año de prisión-el fiscal había solicitado nueve años-, por haber remitido en mayo de ese mismo año cartas al Arzobispo de Madrid, a la Nunciatura Apostólica y a varios corresponsales de prensa extranjera acreditados en Madrid, denunciando malos tratos dados por la policía a unos defendidos suyos ante el TOP mientras se encontraban en los calabozos de la DGS .

En el segundo caso, Carlos García Valdés- que a finales de 1976 sería nombrado Director General de Instituciones Penitenciarias-, en la defensa de un estudiante de Ciencias Políticas, Santiago Carballo Quiroga, detenido por la Brigada Político Social el 27 de enero de 1971 y que permaneció en los calabozos de la DGS, donde sufrió malos tratos hasta el  19 de febrero-al estar vigente en dichas fechas un estado de Excepción, fue procesado a primeros de marzo por el TOP por asociación ilícita y propaganda ilegal, a mediados de mayo le fue concedida la libertad provisional y, sin embargo, continuó en prisión de Carabanchel a disposición  de la BPS.

Carlos García Valdés denunció estas irregularidades a la Fiscalía del Tribunal Supremo y al Ministro de Justicia. En el acto del juicio oral ante el TOP, su último presidente, Mateu Cánoves, se negó aceptar por considerarlas impertinentes más de veinte preguntas relacionadas con los malos tratos sufridos por su cliente durante los 24 días que permaneció detenido en la DGS. Carlos García Valdés, dirigiéndose a la Sala del TOP, dijo:”Situaciones como ésta…son incompatibles con un Estado al que vosotros llamáis de Derecho y yo no, porque dudo que lo sea…” Añadió más tarde: “Cada pregunta que habéis declarado impertinente pueden ser grados de impunidad que añadir a lo que ocurre en los calabozos de la policía…” Y acabó diciendo: “El tiempo que dedicáis a la represión del delito político es tiempo que sustraéis a la represión del delito común”.

Estas frases fueron consideradas por el TOP como un desacato y un ultraje a la nación española, por lo que dedujo testimonio a la Fiscalía del Tribunal Supremo que formuló querella que correspondió al Juez de Orden Publico Jaime Mariscal de Gante…(para  ambos testimonios y mas información consultar El TOP, La represión de la libertad (1963-1977), Págs.337 y siguientes. y el texto de la tesis doctoral El Tribunal de Orden Publico-TOP- 1963/1977, trece años de represión política. Tomo I, Capitulo IX, Valoración, cuestionamiento y extinción de la Jurisdicción de Orden Publico,Pags.480-519. (https://www.dropbox.com/s/8jybn24vpd3yn8k/TESIS%20TOMO%201.pdf?dl=0)

Conclusiones

De carácter personal e intransferible. Como no es la primera vez que me ocurre, cuando me convoquen para una entrevista, ya sea en radio o en alguna de las TV existentes en este país llamado España, deberé imponer condiciones y exigir, como medida previa para acceder a realizarla, la obligación de que me muestren lo que piensan utilizar del material rodado o grabado antes de la definitiva publicación o emisión del programa.

En segundo lugar, soy consciente de que para determinados periodistas o medios de difusión lo prioritario no es el rigor y la seriedad al acercarse a la verdad de las noticias que cuentan, sino los titulares llamativos como serían los de este caso:

“Detenciones e interrogatorios salvajes: así funcionaba el TOP, uno de los organismos más represivos del franquismo que desapareció en 1977…muchos condenados por el TOP cuentan las terribles torturas que sufrían en unos interrogatorios “estúpidos”.

Lo que significa una forma espuria y torticera de no contar lo realmente ocurrido. El franquismo y las diversas formas de las múltiples represiones que se ejercieron durante cuarenta años no necesitan de estos “voceros escandalosos y manipuladores de las noticias y de la Historia”.

En tercer y último lugar, creo que perdieron la oportunidad de preguntar ¿Dónde estaba  yo el 24 de enero de 1977…? En esa trágica noche, a las 21.40, me encontraba en el portal de Atocha 55 y cuando me disponía a subir por las escaleras para recoger a dos compañeros, un  abogado y un procurador –Manolo Camacho Marín y Jesús Alfaro Matos- ,que personalmente les había citado a una reunión del frente profesional de la Agrupación de abogados del PCE, desconociendo que allí habían quedado los compañeros que se dedicaban al asesoramiento del movimiento ciudadano y de barrios, en ese preciso momento bajaban los dos y nos dirigimos al despacho de Atocha 49.

Cuando aún no habíamos comenzado la reunión- serian, aproximadamente, las 22.00 h., empezamos a escuchar sirenas y pensamos que sería otra vez la policía, pues allí mismo nos habían detenido un día de San Isidro de 1975. Pero, cuando nos asomamos al balcón, vimos que eran ambulancias que estaban paradas en el portal de Atocha 55. Después de intentar comunicarnos por teléfono con ese despacho, instintivamente salimos corriendo en dicha dirección y cuando llegamos al portal pregunté a un grupo de personas que allí estaban lo que había ocurrido. Uno de los allí presentes contestó, con un tono chulo y descarado: “Nada que un grupo de abogados se han matado entre ellos.”

(30 de Noviembre, 2017

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