Es como si de tan llena se desbordase la cloaca

Francisco Frutos Gras ||

Ex Secretario general del PCE ||

De golpe, Palau-CDC-Millet-Montull-Pujol… y suma y sigue: Gürtel-Bárcenas-PP-Camps-Fabra-Costa… y suma y sigue: ERES y sus diversos camuflajes. Vale como ejemplo de todo lo que hay en degradación económica, social y, por ende, política, que es la madre encubridora de todas las degradaciones.

Y mientras esto sucede y el hedor lo invade todo, produciéndote incluso una náusea profunda a todo lo que te rodea y que debería formar parte de una realidad colectiva cívica, con sus dialécticas sociales, ideológicas y políticas diversas, enconadas e incluso enfrentadas, pero relativamente limpias y desinfectadas, ¿qué espectáculo nos da la política, en mayúscula, en minúscula y hasta en bastardilla? Veamos.

La formación del nuevo Parlament de Catalunya, después del golpe liquidacionista de septiembre y octubre y de las elecciones del 21 D, es una imitación de formas a la baja de lo anterior, conscientes sus principales y repetidos protagonistas, no todos ya, de que se acabaron las chulerías de matones de escaño basadas en historietas y causas truculentas y sin ningún horizonte de realización.

Después de todo lo ocurrido en los últimos meses, uno se hace cruces de que todavía haya desinformados, descerebrados e ilusos, que puedan creerse y votar a cuatro mangantes tipo Puigdemont, cuyo objetivo en la vida es medrar a costa de lo que sea. Para esta gente, el robo más grande producido en este país, en duración y cantidad, y el Palau sólo es la calderilla, no existe, o lo han ejecutado “els nostres lladres”, dignos de la más generosa amnistía y del olvido. La CUP es un ejemplo de cómo en nombre de la “izquierda y la revolución” se puede defender, abrazar  y votar a los corruptos y ladrones.

En lo que respecta al gobierno de España, al PP, a Mariano Rajoy y a su corte celestial, mostrar mi ilusa extrañeza de que mantengan todavía un porcentaje de voto y apoyo social que debería dejarnos perplejos sobre la capacidad humana de tragar con todo lo que oliendo a podrido se considere aceptable. O continuar pensando o creyendo que el Rajoy de no sabe no contesta es la mejor opción de gobierno de este país. Y mientras, Ciudadanos, tan de derechas como el PP en políticas económicas e internacionales,  pero sin su carga corrupta, después de las elecciones catalanas se va creciendo convirtiéndose en el principal adversario de éste. Y, mira por donde, ahora tratan de reactivar entre PP y PSOE, los dos principales responsables de todo lo que ocurre y los dos más afectados por la nueva situación, el viejo y caducado bipartidismo que dio nacimiento al 15 M.

Aquel 15 M que fue el principio del fin de las ideas fuertes y de la acción de la izquierda política, dando paso a una lenguaje de arriba-abajo de politiquería esnob, sin ninguna correspondencia con una realidad dialéctica en permanente movimiento contradictorio entre las diversas concepciones intereses y luchas de clase.

Y ahí está la ausencia, el vacío, de una alternativa de izquierdas pegada al  suelo, con una política clara para hacer frente a la realidad con propuestas solventes, no con ocurrencias para procesos constituyentes y segundas transiciones ya que, dicen, estamos de nuevo en el fascismo de 1978. Y ahí están Unidos Podemos, Podemos e IU, IU y el PCE, o lo que queda de todo ello, el nombre desgastado de Podemos casi en exclusiva, cuyo objetivo esencial parece ser analizar las encuestas y sondeos electorales para ver cómo le irá a cada uno en las próximas elecciones después del fiasco del 21 D. Por eso, en los restos del PCE y de IU tocan a rebato pidiendo que les den más cancha ya que se dan cuenta de que están desaparecidos de la escena pública.

Para que quede claro y nadie pueda escudarse en los designios insondables de la historia, debo decir que lo que ocurre ahora, la situación del PCE y de IU hasta quedar como cáscaras vacías, es algo largamente anunciado por los muchos que como yo lo dijimos desde el primer momento que empezaron las renuncias al patrimonio colectivo comunista y de IU y las escenas del sofá  de rendición de Garzón ante un  Iglesias, tan de ful y oportunista de poca monta como ahora, que se permitía la licencia de decirnos que no quería comunistas y que nos metiéramos las banderas donde nos cupieran. Y recordarán ustedes cómo nos descalificaron los jefecillos del PCE, de IU y de Podemos cuando denunciábamos lo que ocurría y lo que iba a ocurrir. Pues ahí tienen la realidad, no la inventamos.

Y, si continúa así, me pregunto compungido, qué será de la carrera política de los Centellas, Garzón, Enrique Santiago, Mariscal, Fernando Sánchez, Cristina Simó. Carlos Vázquez, Dolores Sánchez…..No espero respuesta.

(Miércoles, 17 de Enero de 2018).

Es el momento de construir la España federal, republicana y socialista

No al machismo y a la violencia de género. No al terrorismo de Israel y EEUU. Solidaridad con Palestina.

Y esta España no se construye a golpe de voluntarismos sin causa real ni de seudo revolucionarias retóricas, ambas cosas válidas sólo para esconder la ineptitud y la charlatanería de la parte esencial de los discursos de la jefatura de la “izquierda” oficial, tanto la que se autoproclama alternativa como la que se reclama socialdemócrata de pro.

Hablamos de un proyecto que intente fundamentarse siempre en la historia de los hechos, no en la historia de las invenciones e historietas, o del triunfalismo y la claudicación. Y que recoja de esa historia sus mejores episodios humanos, éticos, económico-sociales, culturales y políticos, para la construcción de una alternativa basada en un cambio social que supere el presente y enfoque el futuro. Hablamos, pues, de la emancipación humana, de la solidaridad y fraternidad, de la justicia, de la igualdad entre el hombre y la mujer, de la acción contra la guerra y de la defensa de la paz, del internacionalismo entre los seres humanos y los pueblos frente a los nacionalismos que dividen y enfrentan a personas y pueblos. Y que en la España actual de las autonomías tenga todo ello una conclusión federal con una clara orientación republicano socialista. Debe ser nuestro objetivo, por urgente, necesario y justo.

Pero antes de continuar con el argumento central del artículo, la construcción de esa nueva España, y precisamente como elementos fundamentales de ella, es preciso afirmar con rotundidad algunas cuestiones relacionadas con hechos de máxima gravedad y actualidad. Primera, la lucha contra el machismo y la violencia de género es una cosa prioritaria y urgente en este nuevo año después de unos últimos días de 2017 en los que se encuentra el cadáver de Diana al mismo tiempo que son asesinadas Kenya, Andrea, Ana María…, sólo tres nombres de mujer de la larga lista de 47 asesinadas en 2017. Sin hablar aquí de las miles de maltratadas, muchas de las cuales callan por terror a sus verdugos.

Como también continúa siendo urgentemente inaplazable acabar con el terrorismo sionista de Israel contra el pueblo palestino, avalado por el sátrapa Trump declarando la Jerusalén palestina nuevo territorio sionista. Y acabar con la guerra que los imperialistas mantienen abierta todavía en Siria, con nuevas mentiras sobre la maldad de Assad, a pesar de haber sido derrotados por el pueblo, el ejército y el gobierno sirios, mientras intentan abrir un nuevo frente terrorista en Irán y dejan pudrirse la situación en Libia, convertida en un mercado feudal para la trata de esclavos y en un nuevo foco de desestabilización mundial. Debo repetir, aunque suene a cantinela, que las guerras son la forma de robo de los países del capitalismo real contra los pueblos, cuando las formas económicas, financieras y comerciales de saqueo del régimen no son suficientes.
No hay un mínimo de suerte para los pueblos de EEUU y del mundo, ya que después del nefasto período Bush-Obama-Clinton con sus guerras y mentiras, podría haber venido otro gobernante en EEUU que no fuera, además de criminal como los otros, un cretino integral del chiste fácil, que se gasta el dinero en nuevas armas mientras aumenta la pobreza extrema en su país y la miseria, la muerte, la destrucción y el odio en el mundo.

En España, 2017 ha sido un año perdido para abordar los principales asuntos de una sociedad moderna, democrática, pacífica y que pueda contribuir a la solución de sus problemas y participar en la acción por la solución de los problemas del mundo. Un año perdido, sobre todo por lo que nos afecta a los grupos y personas que no hemos abdicado de nuestros ideales comunistas, socialistas o democráticos, incapaces de situar con fuerza en el centro de la realidad española un proyecto diferente con alternativas concretas a las políticas neoliberales, conservadoras y, en muchos aspectos, reaccionarias, del PP, de los nacionalistas y de todos los socios que les acompañan o bailan el agua. Es, pues, urgente poner en marcha la agenda para el proyecto de cambio económico, social, cultural y político de carácter internacionalista y solidario frente al nacionalismo que tritura países, como muy bien se conoce en toda Europa.

El proyecto social y federal, con orientación republicano socialista que debemos construir, no tiene nada que ver con la república de cartón de Catalunya, que sólo se la pueden creer, o hacer ver que se la creen, los desinformados, cretinos, o directamente embusteros que la manosean, allá y acá, para engatusar a los incautos, muchos de los cuales se acostaron franquistas y despertaron independentistas. Y debe estar alejada del simbolismo abstracto y “guerrero” de las banderas como trapos sin valores ni principios morales, políticos, sociales, civiles o culturales, salvo los que emanan de una historieta identitaria inventada, tras la cual sólo hay los intereses propios y el egoísmo.

La república a construir es la del internacionalismo que no niega ninguna identidad, sino que las une todas. En ninguna ciudad obrera y popular importante de Catalunya ganó el secesionismo, a pesar de haber domesticado a amplios sectores populares; sólo ganó en las zonas más aldeanas, conservadoras y carlistas de pensamiento y acción de Catalunya. El descalabro del PP representa la derrota del neoliberalismo en estado puro, incapaz de ninguna iniciativa política desde el gobierno del Estado; y el hundimiento de la CUP es la derrota del acratismo pequeño burgués, servidor dócil del amo, como siempre. El estancamiento del PSC es la consecuencia de no haber superado del todo, a pesar de los esfuerzos de Iceta y del grupo dirigente actual, varias décadas de competencia política con los nacionalistas, aceptando la misma dialéctica política que practican estos. De Catalunya en Comú no vale la pena hablar. Es el inicio del canto del cisne en Catalunya y en toda España de los que, arropándose con las siglas de la izquierda, con un triunfalismo digno de mejor causa, son sencillamente defensores de consignas erróneas y falsas en España, casi periclitadas en el mundo, o palanganeros de los secesionistas con la excusa de practicar una equidistancia de los “bloques” que, como se ve, no engaña a casi nadie.

Y volver a empezar. No es nuevo en nuestra trayectoria y aunque la situación sea más grave que en otras ocasiones por el sentido errático del camino emprendido por la izquierda y su consecuente desgaste y debilidad, tanto aquí como en Europa, es más acuciante que nunca una verdadera alternativa al régimen. Contemplar y analizar, pensar y hablar, enseñar y unir, coordinar, organizar y movilizar. Son las tareas de siempre para hacer avanzar las ideas y proyectos y cambiar la realidad.

Hace 100 años hubo una revolución que acabó con la guerra, agitó las sociedades y cambió muchas cosas. No es lo mismo ahora, no hay una guerra devastadora en Europa, pero los problemas de la gente, en Europa, España, Oriente Medio y Próximo, África y el resto del mundo, exigen soluciones. A pesar de nuestras limitaciones y debilidades, en España y en Europa hay grupos, personas, movimientos, que, con más o menos fuerza, trabajan en ello en la sociedad, en los centros de trabajo y de estudio, en los sindicatos, en las instituciones. Algo podemos y debemos aportar.

*Publicado en LaRepública.es.

 10 de enero de 2018.

Lucha de clases en el mundo actual

Si se repiten como una cantinela dogmática las viejas tesis “marxistas” sin tener en cuenta los cambios producidos en la sociedad, éstas se convierten en dogmas estériles. Si se prescinde de las ideas y tesis marxistas como método concreto de análisis de la realidad se cae en el más burdo pragmatismo y en la aceptación de la filosofía genérica del capitalismo, como único sistema económico, social y político posible. Si no se acompaña el pensamiento y la acción colectiva del buen sentido común gramsciano, no aceptar las cosas porque existen, sino si éstas tienen una base sólida y razonable o no, todo ello puede no servir de nada.

Análisis concreto de la situación concreta, dijo el camarada Lenin para enfrentarse a la reiteración de conceptos y frases que servían tanto para un roto como para un descosido, en una situación o en otra totalmente diferentes y en un tiempo y un espacio diversos. Argumentando, además, que el marxismo era exacto porque era dialéctico y analiza los cambios que se producen en una  realidad que no es estática. Ya antes, Karl Marx había dicho en el siglo XIX aquello de que “lo único que sé es que yo no soy marxista”, polemizando y descalificando al marxismo de retórica dogmática que se limitaba a repetir verdades eternas e incuestionables esperando que la realidad se acoplase a ellas.

Actualmente, tenemos que analizar cosas muy elementales y sacar de ellas conclusiones complejas partiendo del marxismo como dialéctica de análisis de la realidad y la aplicación del buen sentido común para no dejarse engañar por las apariencias inamovibles y ver las contradicciones que encierran. Ello nos lleva a la afirmación de que la conciencia de clase actual en el mundo y en nuestra realidad más cercana, no es la misma que existía hace un centenar de años o más, o en unas pocas décadas pasadas. La realidad productiva industrial en el mundo desarrollado se fundamentaba y se prolongó durante mucho tiempo en las concepciones y métodos productivos que se han conocido como fordistas, tayloristas y toyotistas, posteriormente. El fordismo, el taylorismo y el toyotismo estaban vinculados a una forma de producción masiva en cadena con la participación de masas de trabajadores en un gran espacio.

En la actualidad, hemos entrado en la sociedad de la robótica y el consumismo en el medio mundo desarrollado y de la robótica y la pobreza en el otro medio mundo del subdesarrollo en el que una persona tiene que subsistir con un dólar diario. En las actuales formas productivas, con una robotización generalizada, la acumulación de capital se hace en gran parte con la producción de los robots no sólo con la de los seres humanos explotados, con lo cual sobran trabajadores que pasan al paro y al trabajo precario y temporal, abaratándose aún más la venta de la fuerza de trabajo en el mercado. Vayamos reflexionando en todo ello.

Recomiendo leer, o releer, EL talón de hierro, de Jack London, que desarrolla el paso de una etapa productiva a otra, etapa en la que sólo trabaja la élite obrera mientras hay  una masa crecientemente desocupada y miserable. Ello produce grandes huelgas y movilizaciones obreras, encabezadas por Ernest Everhard, un obrero revolucionario, que son duramente reprimidas por el sistema oligárquico industrial del siglo XX, hasta que, a muy largo plazo, se abre paso el progresivo avance y triunfo de un sistema social más justo, “La fraternidad del hombre”. 

Volviendo a nuestra realidad, es necesario plantear y defender, junto a las reivindicaciones sociales y laborales justas y pendientes, el reparto del trabajo, con impuestos a las empresas robotizadas para que haya una “Renta básica garantizada” para todo el mundo.

(Jueves, 11 de Enero de 2018).

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