Cataluña: devorar o ser devorado

Raúl del Pozo ||

Periodista ||

Qué pacto puede hacerse con unos trastornados que consideran que la Democracia española es como un conjunto de colonos blancos que practican el apartheid. El referéndum pactado que planean en forma de ultimátum -mientras preparan el clandestino- no es posible en la UE.

Como les dijo ayer Soraya Sáenz de Santamaría a los separatistas en la sesión de control, proponen soluciones absurdas, imposibles y ridículas. A pesar de ello, en los últimos días se observa un tierno ablandamiento de algunos medios y políticos, sugiriendo alguna suerte de pacto. Están a punto de exigir que el Gobierno practique el vis a vis institucional con los que van a ser juzgados e inhabilitados por intentar asolar la Constitución. Pretenden hacer el quiebro a los jueces y tratar como héroes a los atracadores del Estado democrático.

Julio Somoano, escritor asturiano que dirige y presenta El Debate de La 1 en TVE, acaba de publicar La vida es pacto, que dedica a Adolfo Suárez por personificar esta verdad. Según el serio, divertido y necesario libro de Somoano, los últimos tiempos han demostrado que en España casi se ha extinguido la posibilidad de llegar a acuerdos. “La situación política que nos ha atormentado en el pasado reciente hace visible esta tara, que nos hace incompetentes como país”. Pone el ejemplo de Carrillo y Suárez: “Los dos se desvivieron por seducirse mutuamente”.

Luego, en 2016, el fantasma de unas terceras elecciones consecutivas aterrorizó a los españoles. El bloqueo del PP nos llevaba al colapso. “Pero después -me explica el autor-, Rajoy y Rivera sabían que su supervivencia dependía de ese pacto. Eligieron equipos dialogantes y llegaron a acuerdos de peso, como la reforma del Senado o los desaforamientos, que al PP no le condicionaban porque no podían salir adelante sin el apoyo del PSOE”.

Hablando de Cataluña, le recuerdo a Somoano que el propio Suárez dijo: “No se puede ofrecer lo que no se puede entregar”. El autor responde: “Para desbloquear Cataluña habría que partir de las premisas con las que se lograron los grandes pactos históricos. Está en manos de los independentistas, que son los que más necesitan el acuerdo. Elegir a un líder seductor que realmente quiera pactar, proponer algo sobre lo que el Gobierno pueda negociar (Estatuto, financiación) y siempre respetando las reglas del juego. Torcuato y Suárez volaron el franquismo con el lema “De la ley a la ley“.

Pero es que el nacionalismo, que acaba siempre en violencia, no quiere pactar. Al final, la opción está entre devorar o ser devorado. No se puede pactar con el caos ni hay pacto -sagrado o civil- cuando está en juego la continuidad de la nación.

*El Mundo, 8 de Febrero de 2018.

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