Elecciones en Italia 2018. Un traje a medida mal cortado

Vicente Serrano* ||

Presidente de Alternativa Ciudadana Progresista y miembro del Foro de las Izquierdas No Nacionalistas ||

Parece que cortaron mal el traje o los patrones no se adaptaron al modelo. O, tal vez, el cuerpo para el que lo diseñaron no es tal como pensaban. Mal sastre es la partitocracia italiana. Si pretendían marginar al Movimiento 5 Estrellas, no es que se les haya hecho “un siete”, es que hacer sistemas electorales a medida de ciertos intereses se puede volver contra quien lo diseñó.

Italia es un laboratorio experimental de sistemas electorales con unos resultados estrepitosos. A pesar de ello, la participación ha superado el 72%, lo que da una abstención aceptable o normalizada, cercana al 30%.

La obsesión por la gobernabilidad es patente en un Estado que primero pretendió excluir al Partido Comunista y hoy pretendía marginar al Movimiento 5 Estrellas. Una gobernabilidad o estabilidad que para las clases dirigentes italianas, y europeas, se basa en consolidar una correlación entre legislativo y ejecutivo. En los sistemas parlamentarios es el legislativo quien elige al ejecutivo, al gobierno, y entienden la estabilidad como un control total del gobierno sobre el parlamento.

La separación de poderes, y, por tanto, el control del legislativo sobre el ejecutivo, se desvanece. En sistemas presidencialistas, como EEUU o Francia, la correa de transmisión unívoca entre poder ejecutivo y legislativo no es tan clara. Es evidente que en dichas sociedades la desafección hacia las elecciones legislativas es muy alta. Ver análisis últimas elecciones francesas. No quiere ello decir que sus sistemas electorales sean más representativos que los parlamentarios, ni menos.

Lo que parece evidente es que Italia seguirá con problemas de estabilidad y ya se especula con una nueva reforma electoral. El problema es que resolver las incapacidades de los políticos –arrastradas históricamente- para encontrar puntos de encuentro para gobernar en sociedades tan plurales como Italia o España, mediante sistemas de asignación de escaños crípticos y manipuladores de la voluntad popular, parecen abocar a un nuevo fracaso.

Representatividad con gobernabilidad

El nuevo sistema electoral italiano expulsa de la Camara dei Deputati al menos a 5 partidos, todos ellos con un número de votos muy superior al coste medio nacional por escaño: 53.962.

Asumir la pluralidad de la sociedad es el primer paso. Esto implica que en las cámaras legislativas la representación ha de ser fiel, al máximo, de la voluntad popular y se han de buscar formulas para la formación de gobiernos respaldados mayoritariamente por la sociedad. Para ello ya he propuesto, en varias ocasiones, que partiendo de la formación de un legislativo representativo, en caso de imposible pacto entre las formaciones elegidas en un tiempo prudencial, se establezca un proceso de elección directa de primer ministro o presidente del gobierno entre los dos candidatos más votados en sesión parlamentaria única.

La estabilidad parlamentaría de un gobierno así elegido se garantizaría con un sistema de mociones de censura más exigente, donde el porcentaje parlamentario para derribar a dicho gobierno se situara en el umbral del porcentaje de votos ciudadanos obtenidos en su elección. Evidentemente, deberían existir suficientes mecanismos de control parlamentario al gobierno.

A tener en cuenta que la situación actual en España, y seguramente en Italia también, es la de un gobierno sin mayoría absoluta en la cámara legislativa, pero falto de estabilidad política. La situación habitual en España de un gobierno con mayoría legislativa impide el control parlamentario y ha generado en los últimos años mucha desafección hacia el sistema. Ambas situaciones frenan el desarrollo de las sociedades democráticas.

Análisis de los resultados electorales en Italia 2018

El Rosatellum bis, nuevo sistema electoral italiano, aprobado el pasado 2017, es un sistema mixto que combina la elección de 232 escaños elegidos en distritos uninominales, 386 elegidos en 63 colegios plurinominales en proporción a los votos obtenidos por la coalición y la lista, y 12 elegidos en el Distrito electoral Extranjero. Un sistema con “aparentes” similitudes con el alemán: es decir, combina un sistema de circunscripción única (proporcional) para el 61% (386), un sistema de circunscripción uninominal (mayoritario) para el 37% (232) yel 2% restante (12) para los residentes en el extranjero. Todo ello acompañado de un sistema complejo de umbrales de acceso y un sistema de votación y reparto harto enrevesado.

Dada lo cercano de las fechas de las elecciones, los datos no son aun definitivos. Para el análisis he utilizado los datos facilitados por el Ministerio del Interior italiano a fecha de 7 de marzo. Me he centrado en el cuadro referente a Italia sin incluir el Valle d’Aosta (1) ni el distrito extranjero (12) y con los siguientes datos de recuento: Sezioni: 61.374 / 61.401 | N. collegi unin. chiusi: 221 / 231. Dada la provisionalidad de los datos salen asignados en dicho escrutinio 607 escaños. Los 11 escaños que faltan por asignar corresponden a distritos uninominales.

Con el fin de poder comparar los resultados de este sistema con otros con circunscripción única los cálculos se realizan para los 607 escaños determinados en este momento.

En el cuadro C.1 observamos los partidos y las coaliciones que han obtenido representación tanto por los distritos uninominales como por la circunscripción única. Mientras el coste medio[1] de los escaños en distritos uninominales para la Coalición de Centro Derecha es de 111.445 votos, para el Movimiento 5 Estrellas es de 121.904. En el caso de la Coalición de Centro Izquierda el coste medio se dispara hasta los 312.585 votos. A tener en cuenta el 1.113.969 de votos de Libres e Iguales que no valen para nada ya que no obtiene ningún escaño en distritos uninominales.

En la asignación de escaños en circunscripción única el coste medio es más homogéneo ya que dicho reparto se realiza por el método Hare. Tiene el coste más alto el M5E con 80.436 votos por escaño y el más bajo el SVP-PATT con 67.325 de media de sus dos diputados.

La deformación del sistema se detecta en los costes medios totales. Siendo el más económico el del Centro Derecha con 46.682 votos, 48.407 para el 5 Estrellas y 66.792 y 79.228 para el Centro Izquierda y Libres e Iguales respectivamente.

En el cuadro 2 tenemos los resultados de las elecciones en votos y en porcentaje de votos (azul). Se realizan otros tres tipos de asignación posible. En las dos primeras columnas amarillas podemos ver la asignación total de escaños y los porcentajes correspondientes al nuevo sistema mixto Rosatellum bis. En las siguientes, y alternando colores, asignaciones en circunscripción única con el método d’Hondt las dos primeras (en una calculando la coalición como un todo y en la siguiente asignando a cada partido de las dos coaliciones y sumando los resultados). El calculo final se hace por el sistema Hare[2]. También se realiza el cálculo por el sistema de Saite-Laguë y el resultado, en este caso, es el mismo que el de Hare.

A primera vista podemos observar que el nuevo sistema electoral italiano expulsa de la Camara dei Deputati al menos a 5 partidos, todos ellos con un número de votos muy superior al coste medio nacional por escaño: 53.962. El método Hare o Sainte-Laguë incluiría a tres partidos más. Se puede debatir si con la mitad del coste medio de votos se puede acceder a un escaño en el parlamento o si el mínimo ha de ser el citado coste medio. Pero parece evidente que en aras de, se supone, la estabilidad y la gobernabilidad a 1.329.489 ciudadanos que han decidido participar en las elecciones se les ningunea descaradamente.

A la vista del Cuadro 3 (gráfica que permite comparar los cuatro sistemas propuestos) y de los datos del 2 podemos concluir que el sistema de reparto de escaños genera, como el español –con las distancias oportunas ya que aquí el sistema es distinto-, un bipartidismo que se beneficia y el resto de partidos sale perjudicado bien al obtener menos escaños respecto al porcentaje de votos o bien siendo excluido de sistema.

Mientra el porcentaje de votos (amarillo) se solapa, prácticamente, con las tres propuestas (verde, marrón y rojo), el sistema de asignación de escaños Rosatellum bis (azul) se aleja tendenciosamente de la voluntad popular, para beneficiar a dos y para perjudicar al resto.

Mejorando lo presente

Italia, España- Europa- se enfrentan a una deslegitimación de sus sistemas electorales. En cambio, parece preocupar más entre las elites el establecimiento de sistemas que faciliten la gobernabilidad y que implican, necesariamente, manipulación de la voluntad popular, no solo anulando el voto de muchos, minusvalorando el de otros y sobrevalorando los de las grandes formaciones. Es hora de proponer reformas con los siguientes objetivos:

  • Igualar el valor del voto (IPV)[3] de todos, independiente de donde vivan y a quien votan.
  • Reducir al mínimo el número de votos emitidos sin representación.
  • Igualar los costes medios por escaño reduciendo las actuales diferencias.
  • Garantizar el conocimiento de los electores de todas las candidaturas presentadas.
  • Profundizar en la democracia al permitir reordenar las listas a los votantes.
  • Garantizar que el porcentaje de votos obtenidos por cada candidatura sea prácticamente igual al porcentaje de diputados asignados. No se beneficia a ninguna opción.
  • Garantizar la gobernabilidad en el caso de que sea imposible acuerdos para la formación de gobierno. Si los grupos políticos no consiguen acordar un gobierno, se puede hacer democráticamente por elección popular.

Nou Barris. Barcelona. Miércoles, 07 de marzo de 2018

 

[1] El cálculo del coste medio sirve para ilustrar la desigualdad en la asignación de los escaños ya que en un sistema de circunscripciones uninominales la mayoría de los votos tienen un valor 0 (IPV=0) ya que solo tienen valor los que se emiten en la circunscripción donde se obtiene el escaño. Por ejemplo: Si la Coalición de Centro Derecha obtiene 109 escaños quiere decir que los votos recibidos en las 123 circunscripciones restantes su IPV es cero.

[2] Cociente Hare o Proporcional y resto mayor. Ver Cociente Hare.

[3] El IPV (Índice de Poder de Voto) es un número índice. Es decir, establecemos un valor en torno a 1 o valor índice de referencia. Si el poder del voto de cualquier ciudadano ha de ser 1 y ese valor se desvía, hemos de calcularlo para saber cuanto se desvía y hasta que punto es aceptable. Ver entrevista.

 

*Vicente Serrano es autor del libro El valor real del voto, editado por El Viejo Topo.

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