La mutilación de las pensiones, el robo a pensionistas: un maltrato que viene de lejos

Chema Sabadell ||

Ex militante del PSUC ||

Soy un afortunado. De acuerdo con la empresa, en la que presté los últimos ocho años de los 44 que según la Tesorería de la SS tengo cotizados, a propuesta mía, accedí a la jubilación parcial el mismo, y bendito, día de mi sesenta cumpleaños. Son los primeros días del año 2011 y ya se escampa por el mundo de los trabajadores, para aquellos que no han sido cegados por la sonrisa traidora del partido gobernante, que el Presidente Rodríguez Zapatero, “presionado” (bendito Maastricht) por los “avanzados” países que en realidad mandan en la UE, prepara un tratamiento de caballo con el objetivo de reducir notablemente el porcentaje del PIB dedicado a retribuir a los pensionistas. Es decir: el gobierno de ZP tiene decidido robar dinero a los pensionistas sí o sí, pero claro está que es que es por nuestro bien, por el bien de los pensionistas.

Por nuestro bien, que quede claro. Algo que no debería sorprender a nadie porque cuando impulsan el empleo precario dicen que es para asegurar el empleo fijo, y cuando flexibilizan el despido dicen que es para generar empleo, lo que en nuestros días se concreta en un 35% de precariedad, un porcentaje que ahora no sé, pero que sí que sé que es elevado ¿próximo al 15%? de trabajadores pobres; esto es, trabajadores que después de su trabajo no consiguen superar los listones formalmente reconocidos de situación de pobreza, un paro galopante que no baja de los 3 millones y medios, solo frenado con empleos de mierda, y unas prestaciones por desempleo que dejan fuera del sistema a más de la mitad de los trabajadores en paro. Y nos dicen que vamos de puta madre.

Esto lo viene haciendo el partido del Sr. Rodríguez Zapatero desde el mismo octubre (¿negro?) en que se instala en la Moncloa. Confundido, en aquellos tiempos, tal vez por la bisoñez de su experiencia política y puede que presa de los efluvios psicotrópicos derivados de la ingesta de tortilla revolucionaria, ha terminado por interpretar que cuando nos joden disfrutamos, que nos gusta que nos jodan, conclusión ésta que probablemente crean ver confirmada habida cuenta de que elección tras elección los españoles revalidan sus fechorías con millones y millones de votos.

A lo que vamos: menudean los estudios, bien detallados, sobre el impacto de las reformas en la pensión a percibir por el trabajador. El Profesor Antonio Antón estima que cuando se aplique totalmente el acuerdo, en el año 2027, el recorte de las pensiones será del 20%, dinero de menos a percibir, sacando 3 punto del actual 12% de gasto sobre el PIB hasta colocarlo en el 9%, esto es, reduciendo el volumen total de las pensiones en un 25%. No está demás apuntar que en lo que decimos “países de nuestro entorno”, la aportación a las pensiones supone algo así como el 15% del PIB.

El detalle de la mutilación de la pensión, una vez aplicado en plenitud el “plan”, seá:

  1. Jubilación a los 65 años y 35 años cotizados. Ahora cobraría el 100%, con la implementación de la reforma (a partir de 2027) cobrará el 74%, en 26% menos.
  • 14,4 puntos por los dos años de delante de la edad (ahora de 67 años)
  • 4,56 puntos por los dos años de cotización que faltan (ahora hasta los 37)
  • 7 puntos por ampliación, de 15 a 25, el cómputo de años para hallar la base reguladora.
  1. Jubilación a los 65 años con 38,5 años de cotización. Antes de la reforma cobraría el 100%, con la reforma cobrará el 93%. 7 puntos de penalización por razón de ampliación del periodo para la obtención de la base reguladora
  2. Jubilación a los 63 años con 33 de cotización. Antes de la reforma cobraría el 80%, con 20 puntos de penalización. Aplicando la reforma cobrará el 62%., un 38% menos. Es decir 18 puntos menos tras la reforma.
  • 28,8 puntos por los cuatro años que faltan para cumplir la edad legal de jubilación (ahora a los 67 años).
  • 1 puntos como penalización por el tiempo de cotización que falta (ahora de 37 años, 38,5 cuando la reforma se aplique en plenitud)

Alargar la edad de jubilación se mire como se mire, no deja de ser la barbaridad de una ideología perversa inmersa en un proceso acelerado de tecnificación que reduce –elimina mano de obra, es decir, que expulsa trabajadores e incrementa la productividad que va a parar a las arcas del capital. Causa estupor que la juventud se mantenga a unos niveles de paro africanos mientras a los yayos se les niega el derecho a descansar a una hora en la que puedan gozar mínimamente del tiempo que la vida se les ha venido robando, pero no es suficiente, ya hay “Think Tanks” que hablan de prolongarla hasta los 70 años (por ejemplo Felipe González. ¡¡Feelipe!!, ¡¡Feelipe!!) y,  más allá aún, el Círculo de empresarios que hablan de jubilar a los 75., Ahí es ná.

Tirando de datos estadísticos parece ser que solo el 20% de los trabajadores cumpliría los requisitos básicos de 65 años de edad y 38,5 años de cotización, es decir, solo el 20% de los trabajadores estará en condiciones de cobrar el 100% de su jubilación con una base reguladora que, al parecer, al aumentar el periodo de cálculo de los 15 a los 25 años, también mutilaría su pensión en un 5%.Y, por otra parte, según fuentes de la Seguridad Social, solo un tercio de los trabajadores se jubila con las dos condiciones básicas actuales (65 años de edad y 35 de cotización) con lo que dos tercios verían penalizada su pensión.

Esta dinámica dibuja un panorama inasumible para los futuros pensionistas, es decir, para los jóvenes, que deben ponerse de inmediato manos a la obra para construir un sistema social justo y equitativo porque el actual solo garantiza el caos, y el hambre. Los actuales pensionistas, muchos de ellos ya dañados por las reformas del PSOE de la mano ¿temblorosa? De José Luis Rodríguez Zapatero, verán mutilada su pensión con las “guindas” del gobierno de Mariano Rajoy a través de la mano, ahora sí firme y segura, de la ministra Fátima Báñez que aplica a la tuerca una doble vuelta: a) la base reguladora de la pensión pretenden que sea establecida haciendo una prospección adivina (¿Cómo lo harán?) sobre las previsiones de longevidad – esperanza de vida – del pensionista que haya conseguido el privilegio de llegar al final del ciclo labora y, de otra parte, a proponer una revalorización desligada del IPC, de imposible medida, ligada a las previsiones de crecimiento de la economía y no sé cuántas variables más.

Pero además, en nuestro país, como por otra parte en la mayoría del “Occidente Desarrollado”, exceptuando tal vez el caso alemán o, si se quiere, el núcleo duro de países centrales de la UE, quiero decir con esto a los países centroeuropeos, la participación de la industria en el PIB ha visto un drástico retroceso. La participación del sector industrial en el PIB español ha pasado del 38% en sus tiempos gloriosos a más o menos, el 14% en la actualidad que, además, solo emplea a menos del 13% de la fuerza laboral nacional. Es decir, que si se quiere como si no, nuestro país, arrasado, al alimón PSOEPP, su sector industrial público, empeñados sus cultivos en función de los intereses agrarios de los países centrales (Francia fundamentalmente) está condenado una economía de servicios (hostelería fundamentalmente) y los repuntes fulgurantes de un mercado inmobiliario altamente especulativo y necesariamente precarizado. La renta nacional que se llegue a tener debe ser a partir de estos sectores, y tanto los salarios como las pensiones estarán ligados a esa economía inestable donde, además, una fiscalidad regresiva libera de tributar, mediante triquiñuelas e ingeniería fiscal, a las clases adineradas (recordemos a Jose Luis Rodríguez Zapatero cuando en plena euforia del “milagro español” justificaba su bajada impositiva – restar un flujo de recursos a las arcas del Estado – a las clases altas y medias altas, diciendo que “bajar impuestos era de izquierdas”) a los beneficios empresariales, que emplean buena parte de su tiempo averiguando la vía por la que se van a llevar sus millones y en que paraíso fiscal van a depositarlo.

Concluyendo: nuestras pensiones, y las de las generaciones futuras, hemos de estudiarlas en el contexto de un país con extrema suavidad fiscal para los beneficios del capital y extrema dureza para las rentas salariales y las pensiones. Un país polarizado donde una minoría exigua omnipotente y mega rica se lleva la parte el león, esto es, una sociedad altamente polarizada, con el índice GINI en 0.34 lo que coloca a España como uno de los países más desiguales de la UE. En estas condiciones no ya las pensiones sino simplemente la vida mismo sí que va a ser un milagro, tal vez el verdadero “milagro español”.

25/03/2018

El principio establecido en Crónica Popular exige que, para que los autores de un comentario a un artículo, firmado con nombre y apellidos, vean publicado su comentario, deben firmar de igual modo el textos que nos envíe. En caso contrario, no se publicarán.
Y eso lo haremos aunque el comentario sea favorable al artículo: no se publicará ningún comentario si no va acompañado por la identificación personal de su autor.