Jesús Pichel: Felices vacaciones de primavera

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Jesús Pichel ||

Los fetichismos, los politeísmos, los monoteísmos, el deísmo, el agnosticismo, el ateísmo e incluso la indiferencia son opciones espirituales distintas, formas en las que los humanos nos relacionamos con lo divino para afirmarlo, negarlo, no pronunciarse o simplemente ignorar.

Tanto la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión recogida en el artículo 18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH), como la libertad ideológica, religiosa y de culto recogida en el artículo 16 de la Constitución Española  (CE) garantizan todas las opciones espirituales. E igualmente, tanto el artículo 19 de la DUDH como el artículo 20 de la CE garantizan la libre expresión de pensamientos, ideas y opiniones.

En la elaboración de la constitución del 78 se consensuó establecer la aconfesionalidad del Estado, una figura híbrida entre el Estado confesional y el Estado laico: el Estado no tiene religión oficial, pero tampoco será estrictamente neutral porque priorizará las relaciones con la Iglesia Católica (IC). Con las otras opciones espirituales será neutral, pero no con la IC. Y en ese desequilibrio estamos desde 1978.

La presencia de símbolos religiosos católicos en actos oficiales -tomas de posesión de cargos, funerales de Estado, etc.-, y en edificios públicos -en juzgados, en algunas aulas de escuelas públicas, etc.-; o la participación activa de cargos e instituciones públicos en actos religiosos católicos -en misas, en festividades, etc.- son posibles porque los ampara esa desigualdad constitucional.

Que el Cuerpo Nacional de Policía sea hermano mayor de la Hermandad Sacramental de Nuestro Padre Jesús el Rico; que el Ministerio del Interior condecore con la Medalla de Oro al Mérito Policial a Nuestra Señora María Santísima del Amor de Málaga; que miembros del ejército y de las policías desfilen en las procesiones de Semana Santa, son solo unos pocos ejemplos de esa desigualdad. Por no hablar de los privilegios fiscales e inmobiliarios.

En fin, espero que, quienes hayan podido y cada uno a su manera, hayan disfrutado estos días de vacaciones de primavera, que esas sí son de todos.

* Profesor de Filosofía. Madrid.

Blog: Una Cuerda Tendida. http://alomosdeunapantera.blogspot.com.es/

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