Jesús Pichel:Pobre universidad pobre

 

enCandela

 

 

 

 

Jesús Pichel ||

La Universidad es la institución que se encarga de la enseñanza superior. Se llama superior no solo porque lo sea con respecto a las enseñanzas primaria y secundaria, sino porque oficialmente no hay otros estudios por encima de los que se imparten en ella: no hay mayor grado académico que el de doctor y solo las universidades pueden concederlo. Las universidades son, además, centros de investigación superior -teórica o productiva- de nuevos conocimientos.

En España, lamentablemente esto es solo teoría, no por la incapacidad de sus docentes e investigadores -aunque de todo hay, claro- sino porque ni el Estado ni la ciudadanía nunca han apreciado realmente su valor cultural y social. Ser doctor es en España nada o casi nada y la investigación, en general, carece de tantos recursos y vínculos universitarios internacionales, que casi se reduce al esfuerzo personal e individual de los investigadores, frecuentemente precarizados.

En los rankings internacionales no sale la Universidad española muy bien parada. Es cierto que suelen tener un cierto sesgo anglosajón y economicista, y que para valorarlas centran su atención en aspectos que nuestra universidad no siempre prioriza. Pero aún así, es más que significativo que la mejor valorada esté rondando el puesto 200 -según qué ranking utilicemos- y muchas de ellas estén por debajo del puesto mil, dos mil… seis mil. Si la valoración es por áreas de conocimiento, o por Facultades, sí es posible encontrar en algunos casos puestos mejores, pero no especialmente destacados mundialmente. Que cientos de investigadores españoles pueblen universidades de cualquier parte del mundo y desarrollen en ellas su labor con notable éxito, no es algo casual.

Las últimas reformas universitarias transformaron las tradicionales licenciaturas de cinco cursos en grados de cuatro, que pueden completarse con másteres de uno o dos cursos, normalmente con un elevado costo para sus alumnos. Teóricamente, el máster faculta al estudiante ya graduado para acceder a estudios especializados que completan su formación académica y le aportan mayor competencia profesional al ser reconocido como magister -maestro- en su área. Pero en demasiados casos de nuevo esto es solo teoría: ni la acumulación de másteres garantiza mejor acceso laboral, ni todos los titulados salen siendo maestros en su ramo.

Que una universidad pública o privada -infinitamente más grave en el caso de una pública- trafique con los títulos para beneficio de alguien influyente para engordar su currículum académico y su vanidad personal, es un escándalo que empobrece aún más a la ya pobre Universidad española.

* Profesor de Filosofía. Madrid.

Blog: Una Cuerda Tendida. http://alomosdeunapantera.blogspot.com.es/

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