Lula, encarcelado por el fascismo neoliberal

Francisco Frutos Gras ||

Ex Secretario general del PCE ||

Vayamos por partes:

1ª: Lula.

El que fue durante 8 años Presidente de Brasil cumpliendo, entre otras importantes tareas de gobierno, con el Plan Hambre Cero” y “Bolsa de Familia”, que contenían las propuestas básicas programáticas del Partido de los Trabajadores para la reducción drástica del hambre que afectaba a decenas de millones de personas humildes y trabajadoras, algo que la ONU tuvo que reconocer sin ninguna duda, ha sido encarcelado.

El proceso hasta su encarcelamiento ha sido largo, reaccionario y brutal, ciscándose en la más elemental democracia,  y ha movilizado a toda la derecha, extrema derecha y media derecha, económica, política, jurídica y de comunicación y pretende liquidar toda una etapa histórica que arranca de la lucha obrera y social por una vida digna y contra la dictadura de los militares golpistas.

Luiz Inácio Lula da Silva, obrero metalúrgico después de haber sido limpiabotas y vendedor ambulante, se convirtió en uno de los principales dirigentes sindicales y políticos de Brasil, de América Latina y del mundo, organizando y dirigiendo huelgas generales y participando en la creación de la Central Única de Trabajadores, CUT, y en la  formación unitaria del Partido de los Trabajadores por parte de sindicalistas, intelectuales y cristianos de la Teología de la Liberación, lo cual contribuyó de forma decisiva a la derrota de los militares y las derechas, a la restauración de la democracia y, progresivamente, al triunfo de las izquierdas representadas fundamentalmente por el Partido de los Trabajadores. Un gran partido que marchó unitariamente con el Partido Comunista del Brasil, con el Partido Comunista Brasileño, con el Partido Socialismo y Libertad, al cual pertenecían la recientemente asesinada concejala Mireille Franco y el dirigente comunitario Alexandre Pereira María, asesinado tambien pocos días después por ser testigo del asesinato de Mireille.

Durante el proceso que va de la etapa más socialmente avanzada y democrática de Brasil, los casi 14 años de gobierno del Partido de los Trabajadores y sus aliados, con Lula y Dilma Rousseff de presidentes, hubo un continuado y espectacular crecimiento de la economía y de la riqueza colectiva y un reparto y redistribución de la misma de forma cada vez más masiva y justa. En una país con más de 200 millones de personas, una gran parte de las cuales sin tierra, ni vivienda, ni trabajo estable garantizado, lo conseguido en estos años por el PT y la izquierda real es, a pesar de las contradicciones y errores que aparecen en un proceso complejo como éste, un extraordinario avance social que demuestra sin paliativos de ninguna clase que cuando la izquierda real, honesta y de orientación social revolucionaria gobierna con el pueblo y de acuerdo con el pueblo las condiciones de vida y de trabajo y la dignidad de las personas mejoran y avanza el cambio social.

Algo que los representantes de la mafia empresarial brasileña, corrupta y despiadada con los pobres con tal de aumentar sus privilegios y beneficios, siempre de acuerdo con la mafia internacional del capital, especialmente la de EEUU, no podía consentir. Y como los golpes de Estado clásicos con el tanque y el fusil en la calle ya son muy mal vistos, especialmente después de los habidos durante décadas y de sus catastróficos resultados finales, ponen en marcha los golpes de Estado de nuevo tipo, según las nuevas estrategias neoliberales de “acción no violenta” teorizadas por el norteamericano Gene Sharp.

Esas estrategias, basadas en que la naturaleza de la guerra en el siglo XXI ha cambiado ya que combatimos con armas psicológicas, sociales, económicas y políticas, utilizando la atracción en vez de la coerción”,  manipula a fondo las instituciones, las leyes, la jurisprudencia, la policía, los medios de comunicación-propaganda y la compra sin más, al precio que siempre acaba sabiéndose al cabo de los años, de las personas que se venden, cambiando y vulnerando leyes ilegalmente, montando campañas contra el enemigo a abatir, creando, en resumen, una realidad ficticia frente a la real. Así se ha hecho en los golpes de Estado en Honduras, Paraguay y Brasil.

En Brasil empezaron la primera parte del ataque final con un golpe de Estado institucional y de la jurisprudencia contra la Presidenta Dilma Rousseff, acusándola nada más y nada menos que de aumentar los gastos del Estado, incumpliendo con ello la meta fiscal, cuando el gobierno presidido por Dilma, en vez de recortar gasto social como pedía la derecha, recondujo partidas de un departamento ministerial a otros sin aumentar el presupuesto que ya había sido aprobado en el parlamento. El resultado fue la destitución de Dilma por la derecha de acuerdo con empresarios y políticos que estaban siendo investigados por corrupción y querían que el gobierno no continuase impulsando la investigación como estaba haciendo.
Posteriormente, a Lula lo acusan de algo tan “criminal” como “corrupción pasiva”, eso sí sin otra prueba, igual que con Dilma, que las declaraciones de empresarios y políticos realmente implicados en corrupción generalizada.

En Brasil queda meridianamente claro que el capital y sus terminales políticas, jurídicas,  mediáticas y policiales corruptas, no está dispuesto a ceder un ápice en la defensa de sus intereses y privilegios y en la liquidación política, social y humana de sus enemigos. No es el único sitio como hemos visto pero es el más importante por el volumen  económico, por el dominio geopolítico  de un vasto territorio y por afectar a tantos millones de personas y a un gran país que, a pesar de sus enormes retrasos históricos, se había convertido en la quinta potencia económica mundial.

Antes de entrar en la cárcel Lula dijo en un discurso que forma parte de la historia  de la razón y de la emoción revolucionarias: “Yo no soy un ser humano más. Yo soy una idea. Y las ideas no se encierran”. La muerte de un combatiente no para la revolución”.

Acabo este artículo diciendo que siento un gran orgullo de haber compartido mesa con Lula y de haber participado junto a él en las reuniones del Foro de Sao Paulo, en los encuentros con el Partido de los Trabajadores y de  otros partidos socialistas y comunistas, analizando la realidad de América Latina y del mundo para trabajar por la unidad de la izquierda europea y latinoamericana. En encuentros sobre economía en Cuba. Le mando un gran abrazo.

Ahora queda el compromiso de luchar por su liberación inmediata, de sacarlo de las garras de los empresarios, políticos, policías y Moros corruptos.

2ª.- De nuevo la mentira sobre Siria y los gases. Cuando los padrinos de la guerra tocan el pito, los sicarios dicen “señor, sí señor”

De nuevo vuelven a inventarse lo de los ataques químicos del “régimen de Assad” contra la población civil y los niños. Ataques químicos que, si los ha habido, los han realizado los mismos criminales que han sembrado Siria de destrucción y muerte. O sea, para que no hayan equívocos, la Coalición de la Guerra”, con EEUU, Israel y Arabia Saudí a la cabeza, de acuerdo con los mercenarios terroristas que ellos mismos lanzaron, armaron y financiaron. Y sus elementos auxiliares para el crimen , con los célebres “Cascos Blancos” a la cabeza.

Tienen la guerra perdida, pero no están dispuestos aceptarlo y continúan inventando todas las barbaridades que, o no existen, o las cometen ellos mismos o sus mercenarios en ataques de falsa bandera. Y como el falso envenenamiento de los rusos en Gran Bretaña ya no da más de sí y se desmorona, empiezan otro espectáculo. La lástima es que siempre son sangrientos.

Y cuando EEUU y los padrinos auxiliares del hampa de la guerra tocan el pito, los sicarios políticos y mediáticos se cuadran y gritan: “Señor. Sí Señor”. Por ello, en la ONU, en la UE, en los medios de propaganda, resurgen las mismas mentiras que parecían estar de capa caída después de Alepo. Lo que pasa es que el crimen no duerme y reincide a pesar de los hechos que desmienten sus fechorías. Por ello, los medios de comunicación españoles, para tocar lo de más cerca, tanto los públicos, con TVE en primer plano, como los privados, sean La Sexta, La Cuarta, Antena 3 o La 5, repiten de forma militante lo malo que es Assad por gasear a la población y lo buenos que son los “Cascos Blancos”. Y avalan, como ya hicieron con Iraq y Libia, la “intervención humanitaria”, la que Trump y sus palanganeros franceses y británicos ya están preparando.

Para los desinformados, incautos y gentes crédulas del mal, les invito sólo a que den un vistazo sobre qué ha pasado con Iraq y Libia, después de las mentiras y las bombas. ¿Qué queda de aquellos países, sin hablar de otros,  después de los centenares de miles de muertos y su destrucción? Y que piensen también en los peligros de una guerra general incontrolada.

3ª.- En el 15 aniversario del asesinato de José Couso

En primer lugar, estar con su madre, hermanos, familia, amigos, compañeros que le recuerdan. En segundo lugar apoyar todas las acciones que hagan para que los tres asesinos que dispararon sen juzgados por crímenes de guerra. Y en tercer lugar,  no olvidar nunca a José Couso, víctima de la violencia del mismo régimen que está intentando destruir Siria con mentiras, como hizo con Iraq y Libia.
Un gran abrazo familia Couso.

Y 4ª. Puigdemont agasajado y viviendo del cuento

Sólo una mención en minúscula al delincuente fugitivo Puigdemont. Es una vergüenza que mientras en el mundo y en España pasan tantas cosas, este oportunista, arribista y corrupto, se esté dando la gran vida, derrochando el dinero.

Es una vergüenza que “la izquierda” catalana y española, la alemana Die Linke y otras que no vale la pena mencionar, le bailen el agua, al lado de los mejores avaladores de Puigdemont: la extrema derecha europea.

(Miércoles, 11 de abril de 2018).    

La condena de Lula

Lula no fue condenado por tríplex (¡Olvídenlo! ). Lula fue condenado cuando decidió que cada brasileño debía hacer tres comidas al día. Lula fue condenado cuando sacó a Brasil del mapa del hambre mundial. Lula fue condenado cuando millones ascendieron socialmente. Lula fue condenado cuando decidió que los pobres podrían llegar a la universidad y a las escuelas técnicas. Lula fue condenado cuando la hija del albañil se convirtió en ingeniera, el hijo del camarero se convirtió en abogado y el negro favela dejó de ser un bandido para ser médico: invirtiendo, así, la lógica de Lula fue condenado cuando empezó a dar espectáculo por el mundo, en el g-20, en las Naciones Unidas y nos cambió a cuatro. Lula fue condenado cuando invirtió más en educación y salud que todos los demás presidentes. Lula fue condenado cuando invirtió en el nordeste brasileño, siempre olvidado. Lula fue condenado cuando le mostró a la élite de este país que un obrero sabía gobernar. Lula fue condenado cuando alcanzó el 80 % de aprobación popular. Lula fue condenado por sus virtudes, no por sus posibles pecados. Lula es inmenso, del tamaño de Brasil. Lula es la historia.

(Martes, 10 de abril de 2018).

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1 comentario de “Lula, encarcelado por el fascismo neoliberal

  1. Juan Monras Creus
    17 abril, 2018 at 20:50

    El fascismo no es neoliberal, liberal ni viejoliberal. El fascismo es fascismo y absolutamente contrario a cualquier tipo de libertad. Con esta perversion del lenguaje acabaremos considerando liberales a Franco, Hitler y Mussolini.

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