Paco Frutos propone “un proyecto democrático para recuperar a la izquierda”

Jesús Blanco ||

Periodista ||

Un proyecto democrático para unir y recuperar a la izquierda, que cuente con la realidad, que conozca la realidad para cambiarla, porque si no, nos llenaremos la boca de retórica fácil, pero la izquierda seguirá estancada”. Esta fue la alternativa que propuso Francisco Frutos, ex Secretario General del PCE y ex Coordinador de IU, a los más de doscientos militantes de la izquierda- en su gran mayoría ex  PCE y ex IU, que abarrotaron el salón de actos del centro Abogados de Atocha, de CCOO, el pasado sábado, 21 de abril. Antes ellos, que para Frutos son ““parte de la mejor historia de la lucha por la libertad y la democracia, y de la historia del movimiento obrero”,  dejó en claro que, “cultural, intelectual y políticamente, la izquierda y el independentismo no tienen nada en común”.

Francisco Frutos

En la intervención que abrió la asamblea, María Santos Ricoy, concejala de IUCM-Los Verdes en Sevilla La Nueva, definió la actual situación como “un contexto especialmente adverso para las formaciones de izquierda, en buena medida como consecuencia de sus propios errores e indefinición política”, denunció que “con la llamada nueva política vivimos tiempos de apología de la NO organización, de la NO militancia, de la sustitución de la comunicación política por la propaganda y el artificio” y concluyó poniendo de relieve que “a la izquierda le falta propuesta política y le sobran gestos y ocurrencias”.

Laureano Cuerdo, sindicalista y ex dirigente del sindicato de clase CCOO, defendió la imprescindible convergencia de la izquierda con el movimiento sindical: “No hay propuesta política de izquierdas que no entienda el trabajo como factor esencial de cohesión social”.  Cuerdo criticó con dureza al independentismo secesionista catalán, que situó “abiertamente enfrentado a los intereses y objetivos de la izquierda y el movimiento sindical”, y señaló, además, que “nadie entiende la presencia de los sindicatos de CCOO y UGT de Cataluña en la manifestación de Barcelona en apoyo de los llamados presos políticos, que no son tales”.  Y denunció también abiertamente al populismo, cuyo éxito atribuye a la propia debilidad de la izquierda, añadiendo: “Podemos vive más del eslogan y la propaganda que de propuestas políticas y económicas dignas de tal nombre. Con la llamada nueva política, la izquierda ha perdido influencia y la derecha sale reforzada”. Profundo conocedor de la realidad políticas, social y económica de Hispanoamérica, a la que se refirió en varias ocasiones, concluyó sus palabras haciendo una defensa del ex presidente brasileño Lula, al que – recordó- las élites y el aparato militar, con la inestimable ayuda de un juicio precipitado e injusto, han conducido a prisión, impidiendo así su más que segura elección como presidente, si es que no lo evita la sociedad brasileña.

A su vez, la municipalista y feminista, María Rodríguez- Manzaneque, denunció la gestión  del ayuntamiento de Madrid, “tan eficaz en la reducción del déficit como carente de un modelo de ciudad y de políticas sociales, sin las cuales difícilmente puede haber transformación de la sociedad”. Por ello, emplazó al equipo de gobierno del Ayuntamiento de Madrid a pagar menos deuda y financiar inversiones sostenibles en los barrios más vulnerables, un Plan de choque orientado a revisar el PGOU que nació para abastecer el boom inmobiliario, y reorganice el suelo disponible y sus usos para favorecer el empleo, los equipamientos y el reequilibrio territorial y social. Concluyó su intervención con una defensa de la igualdad, y denunció que uno de los máximos exponentes de la desigualdad sigue siendo el salario de las mujeres, que las aboca en muchos casos a la economía sumergida, y a cobrar pensiones muy por debajo de la media.

Cultural, intelectual y políticamente, la izquierda y el independentismo no tienen nada en común

La asamblea fue clausurada por el histórico dirigente del PSUC, PCE e IU, Paco Frutos, que afirmó que “es una necesidad democrática derrotar al Partido Popular y las políticas que atentan contra el Estado de bienestar y el derecho al trabajo” y acusó al Gobierno del PP de renunciar a la política para afrontar conflictos como el de Cataluña-  Y ya se sabe – dijo- que cuando falta la política, es fácil deslizarse hacia la sobreactuación judicial”- al tiempo que denunció abierta y resueltamente al secesionismo catalán, contra el que reiteró su rechazo, en los mismos términos que formula constantemente en sus escritos y en sus intervenciones públicas. Frutos reiteró la necesidad de reconstruir la izquierda para derrotar a las fuerzas conservadoras, pero advirtió que no vale todo, y aquí dejó muy clara su radical descalificación del independentismo. “Una izquierda que pelea por la igualdad y la solidaridad no puede compartir nada con quienes son hostiles con ambos objetivos. 

Frutos propuso colaborar “en la construcción de un proyecto democrático para unir y recuperar a la izquierda, que cuente con la realidad, que conozca la realidad para cambiarla, porque si no, nos llenaremos la boca de retórica fácil, pero la izquierda seguirá estancada. Reconstruir la izquierda empieza por formular una política internacionalista de solidaridad y paz, que abandone los dogmas y se centre en la transformación progresiva de la sociedad. Los asaltos a los cielos y la revolución por decreto se los dejamos a otros”. Frutos resaltó la actual falta de solidez intelectual del PSOE, al que ve despistado y ausente, criticó a Unidos Podemos – o sea, Podemos –y afirmó que IU y PCE están desaparecidos o clandestinos- y formuló un atinado interrogante comparando la actual situación política de Italia: “¿Alguien se atreve a contrastar, aun con todas las contradicciones, la Italia del PCI y del PSI con la actual? Pues esas son las cosas de la nueva política”.

Asimismo, denunció la violencia de género y proclamó que sin erradicar esa lacra y combatirla con todos los medios necesarios, la democracia no será nunca aceptable. Hizo una defensa apasionada de Lula, con el que compartió diversas reuniones políticas, y calificó la política en Brasil que ha conducido al dirigente sindical a prisión como “fascismo neoliberal”. “Tenemos que rehabilitar a Lula”, afirmó. “Nuestra revolución pasa por cambiar de verdad esta sociedad, a partir de actuar con hechos y alternativas a favor de la gente más necesitada”.

Cerró su intervención, reiterando los ejes sobre los que se debe asentar un proyecto democrático de izquierdas: contra la guerra y por la paz; una propuesta económica y social alternativa de emancipación (porque la lucha de clases existe, como bien recordó el inversor y empresario estadounidense Warren Buffett, al afirmar que “la estamos ganando nosotros”); y una reforma constitucional para “recuperar desde la izquierda el mejor sentido de España, aquella que cantaron Alberti, Neruda; Miguel Hernández, los hemanos Machado, o Rubén Darío”.

Antes de la intervención del histórico dirigente comunista saludaron a la asamblea, el presidente de Alternativa Ciudadana Progresista, Vicente Serrano, que, asimismo, representó en esta asamblea al Foro de las Izquierdas No nacionalistas de Catalunya, que, tras recordar su antigua pertenencia a la permanente de IU de Cataluña, abundó en la urgencia de “construir una izquierda no dogmática, capaz de avanzar una idea de España”, y la presidenta de Sociedad Civil Catalana en Madrid, Pilar Castellanos, que elogió a “la izquierda que defiende los valores de la igualdad y la solidaridad”. La asamblea contó también con la asistencia del dirigente de Alternativa Socialista, Ricardo Ortiz y el de Los Verdes de Madrid, Juan Manuel Román.

Una izquierda que se atreve a serlo

La asamblea continúa el trabajo político desarrollado desde la desfederalización de IUCM y la alianza de la IU liderada por Alberto Garzón con Podemos y que se concretó en la presentación pública en el Ateneo de Madrid, el 28 de noviembre de 2016, del Manifiesto titulado La izquierda que se atreve a serlo.

el Manifiesto titulado La izquierda que se atreve a serlo, hecho público con fecha 28 de noviembre de 2016 con la firma de cincuenta y una personalidades de la izquierda de Madrid.

Entre los cincuenta y un primeros firmantes se encuentran quince concejales elegidos en distintos pueblos de la Comunidad de Madrid, el alcalde de Casarrubuelos, Vicente Astilleros, la candidata de IUCM a la alcaldía de Madrid, Raquel López, seis conocidos sindicalistas de CC.OO, entre ellos Pedro Galeano, encausado por defender el derecho de huelga, el ex secretario general del PCE, Francisco Frutos,  tres ex secretarios del PCM, Víctor Díaz Cardiel, Juan Ramón Sanz y Justiniano Martínez, comunistas históricos de larga trayectoria personal y familiar, como Luis Cabo,ex miembro del Comité Central del PCE, dirigentes de los movimientos feministas y vecinales, como Marisa Castro, ex diputada en el Congreso, y Gisela Meyer, y varios intelectuales y profesionales, la abogada Carmen Roney, el economista Antonio Gallifa, el actor Fernando Marín y los periodistas Luis María González y Rodrigo Vázquez de Prada, director de Crónica Popular.

Con la llamada nueva política, la izquierda ha perdido influencia y la derecha sale reforzada

 

 

El manifiesto parte de la constatación de que “el proyecto que nació hace 30 años bajo las siglas de Izquierda Unida ha sido liquidado, cuando hace tan solo unos años esta formación disponía de una sólida representación social e institucional” y subraya que el documento supone “la expresión y voluntad política de un numeroso y plural agrupamiento de personas y colectivos que no renuncian a su identidad ideológica ni a su empeño por reconstruir en nuestro país una izquierda sin complejos, orgullosa de la tradición histórica y cultural del pensamiento transformador”.

En esta línea se enmarca su denuncia del discurso que se está formulando desde el “sectarismo y el populismo”, al valorar “el proceso político de la transición y la significación histórica de la Constitución de 1978, sin que ello sea incompatible con la necesaria profundización de la democracia”, rechazar “el argumento del independentismo de arrumbar los derechos de las personas y fracturar la solidaridad en favor del territorio”, y hacer explícito su firme compromiso “con la paz y el diálogo para resolver los conflictos y contra las violencias machistas, y contra la violencia social que genera la creciente desigualdad”.

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