A propósito del Modelo de Estado

Mateo González ||

Secretario de Organización de Iniciativa por Madrid ||

La izquierda avanzada y transformadora debería dejar de mirarse el ombligo y hacer una propuesta seria, sin demagogia y sin el repentismo del presente.

Lo que la ha caracterizado históricamente es el pensamiento crítico, serio, sosegado y científico y no el histrionismo y el marketing que la caracteriza en los últimos tiempos y que la está haciendo caer en el burdo ilusionismo del aquí y el ahora, cuando no en supuestas causas independentistas que nada tienen que ver con la liberación de los pueblos y, mucho menos, con la defensa de la clase trabajadora sino más bien con intereses oscuros de la burguesía dominante y que lo que, en último término, hacen es dividir aún más al movimiento obrero.

Y es por esto por lo que no vale echar la vista atrás para responder a los problemas actuales cuando no se tienen respuestas. Eso, se mire por donde se mire, es una visión pueril y pseudoizquierdista.

Despojarse de los dogmas de fe es algo que se pide a otros pero la izquierda no se lo aplica y está constantemente recurriendo a citas, frases, discursos de personas que en su momento analizaron su entorno, lo valoraron y le dieron una explicación desde una perspectiva transformadora, pero que hoy o bien se queda cojo, porque ni el entorno ni las causas son las mismas, o simplemente ha caducado, y el marxismo se mire por donde se mire es un cuerpo vivo y en constante transformación. Y esto es lo que precisamente pasa con uno de los grandes dogmas de fe de la izquierda, como es el derecho de autodeterminación.

Tradicionalmente, la izquierda ha defendido el derecho de autodeterminación de los pueblos colonizados por potencias extranjeras y/o ocupados por las mismas. De esta lucha, que tuvo su máximo apogeo en los años 60 y 70 del siglo XX, nacieron experiencias que unas veces se consolidaron y las más de las veces se vieron truncadas por la sagacidad de las grandes potencias que entonces se repartían el mundo. Aun así, dieron lugar a un gran movimiento de liberación internacional que se vio reflejado en el Movimiento de Países No Alineados, máximo exponente de los pueblos que luchaban por emanciparse y por encontrar su propia vía al socialismo, sin imposiciones ni modelos ajenos a sus culturas.

De una interpretación errónea surgida de un seguidismo intelectual acrítico, la izquierda vio emancipación donde sólo había intereses espurios de la burguesía, cuando no una involución a postulados del Antiguo Régimen, y en esas estamos reclamando tal derecho para pueblos que ni fueron colonizados, ni han sido esclavizados, haciéndole el juego a quienes sólo velan por sus intereses y que no dudan por ejemplo en entrevistarse con organizaciones de dudosa calidad democrática.

La izquierda, si quiere avanzar y si quiere transformar, debe plantearse seriamente que sus intereses pasan por luchar y defender social y políticamente a la clase trabajadora, y que su lucha es la de la solidaridad y el internacionalismo; ponerse del lado de un pensamiento populista, decimonónico, carlista y que sólo beneficia a una determinada clase social es ponerse a los pies de los caballos.

Lo que sí se debería hacer es ponerse a trabajar en serio por alcanzar un acuerdo con el que nos sintamos identificados y que plantee a las claras qué entendemos por modelo de Estado y cuál es la propuesta; porque, cada vez que hablamos de Estado federal todo el mundo dice sí, pero nadie ha explicado qué es, como se articula, y cuáles son los pasos para avanzar hacia ese Estado federal.

Para empezar y sin que haya que hacer un gran cambio institucional, se debería reformar el Senado, y convertirlo en la verdadera cámara de representación territorial.

¿Cómo?, ¿Qué propuestas?

  • Reducir su número a un máximo de 100 senadores/as.
  • Elección de 1 senador/a por CC.AA, por sufragio universal.
  • Elección del resto de los senadores/as por los parlamentos de las CC.AA.
  • El Senado pasa a ser la Cámara que entiende de los asuntos territoriales y deja de ser un órgano de segunda instancia del Congreso.

Otras propuestas:

  • Cerrar el mapa de transferencias a las CC.AA.
  • Reconocer en la Constitución a todas y cada una de las CC.AA.
  • Todas las CC.AA. tienen los mismos deberes y los mismos derechos.
  • Consideración de la capital del Estado como un distrito único.
  • Desaparición de la Diputaciones Provinciales.
  • Abordar la definitiva descentralización municipal.
  • Competencias fundamentales que no generen desigualdad entre CC.AA. y que deben ser administradas por el Estado.

Propuestas como estas, y otras más que avancen en la cohesión social y territorial y no generen más desigualdades, es lo que, a mi parecer, debe formular la izquierda y dejarse de citas, santos, banderas de colores, populismos a conveniencia y campañas de marketing.

*lenguadebrujo.wordpress.com/2018/05/10/a-proposito-del-modelo-de-estado/

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1 comentario de “A propósito del Modelo de Estado

  1. Pedro Fernández
    12 mayo, 2018 at 17:05

    Mi aplauso a Mateo González pues coincido la línea expuesta.

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