Sin precedentes. La persecución de los nacionalistas catalanes a Francisco Oya y los profesores discrepantes

Rafael Núñez Ruiz ||

Profesor de Historia ||

El hecho al que me refiero es el que contaba Paloma Esteban en El Confidencial: “Profesores por el Bilingüismo’, entidad cívica de oposición al nacionalismo catalán desde hace 24 años, denuncia una fuerte campaña de acoso y derribo desde el mundo independentista contra su actividad y su presidente, el profesor Francisco Oya. Aseguran que sus iniciativas, contra el adoctrinamiento de estudiantes y profesorado, están siendo objeto de persecución desde hace meses —que se ha intensificado en estas últimas semanas— coincidiendo con una demanda judicial interpuesta contra los Mossos d’Esquadra por desamparo (…). La situación es de especial gravedad para el presidente, Francisco Oya, que afirma estar recibiendo presiones desde su centro de trabajo, el IES Joan Boscà —situado en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi y que cedió sus llaves para celebrar el referéndum ilegal del 1-O— que le impiden, entre otras cosas, ejercer su derecho de libertad de cátedra. Profesores por el Bilingüismo pide al Gobierno central que actúe en la medida de lo posible para proteger a los profesores que ejercen en Cataluña. “Somos funcionarios del Estado y necesitamos protección. Nos están machacando”, asegura a este diario. En la asociación reconocen estar sorprendidos al comprobar que desde la aplicación del artículo 155 las cosas no han mejorado en este sentido (…).

 

En el caso concreto del presidente de la asociación, éste denuncia que el centro le conminó a impartir sus clases de Geografía e Historia siguiendo los manuales que existen para todos los cursos (desde 1º de ESO hasta 2º de Bachillerato) y que están escritos por Agustí Alcoberro, portavoz de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), de la editorial Teide… Los problemas llegaron cuando al comienzo del curso (siendo su primer año en este instituto fruto del traslado que él solicitó) decidió entregar a los estudiantes del último curso y que se examinan de Selectividad este año textos complementarios para “que tuvieran una visión más general y menos sesgada de la Historia de España”. Cuestión que le afeó el director y días después le comunicaron una inspección rutinaria para hacer un seguimiento de su clase.

El sindicato de profesores Acció per a la Millora de l’Ensenyament Secundari (AMES) se ha pronunciado en uno de sus informes sobre los manuales de Alcoberro, considerando que son de los que más adoctrinan de toda Cataluña, y advirtiendo del riesgo que para los alumnos puede tener una enseñanza a través de dichos manuales. El informe, al que ha tenido acceso este diario, denuncia planteamientos ideológicos partidistas y tendenciosos en la explicación de acontecimientos históricos y sociales para adolescentes de 16 años.

Entre otros y en el periodo de la Guerra Civil, el libro afirma que el catalanismo político no colaboró jamás con Franco y el bando nacional. El AMES entiende que el objetivo es vincular el catalanismo con movimientos de izquierdas y progresistas. Reprochan que no se mencione la figura de Francesc Cambó, máximo referente del catalanismo y que financió una importante red de espionaje (SIFNE) para el bando franquista (…). En la misma línea, el informe critica la insistencia en que “el Estado español hizo todo lo posible por destruir la industria catalana y favorecer a Madrid”, mientras que los profesores del sindicato recuerdan que Cataluña fue una de las regiones más favorecidas por la política económica, industrial y de infraestructuras durante el franquismo.

No es la única cuestión que el profesor Oya denuncia (…) Además de la situación concreta del instituto, el presidente de la asociación ‘Profesores por el Bilingüismo’ —entidad que también aparece en los papeles de espionaje de los Mossos— ha iniciado otro proceso legal contra el medio de comunicación El Món’, cercano al independentismo, por un artículo que considera “injurioso” contra él, ejerciendo su derecho de rectificación. En la información le acusan de tener una ideología “de extrema derecha”, ser “homófobo” y “racista”.

Al día siguiente, la noticia de El Confidencial era: “Purgan al Presidente de la Asociación de Profesores por el Bilingüismo por “fascista”. La cronista notificaba que “hace dos días, el director del centro, que defiende y permite la existencia de consignas partidistas y a favor de la independencia en los espacios comunes del instituto, comunicó a Oya el relevo oficial de sus funciones en favor de otro profesor y su ‘cese’ en lo que se refiere a dar la clase de Historia a los dos grupos de Bachillerato. Así lo ha podido confirmar este diario accediendo directamente al comunicado del centro, que aparece firmado por el director y el secretario del mismo. En concreto, el máximo responsable del centro comunica al hasta ahora titular de esa asignatura que, por el momento, se dedicará a “preparar materiales complementarios” para la asignatura de Ciencias Sociales de 4º de la ESO.

La decisión del director del IES Joan Boscà es, tal y como consta en el comunicado, “provisional”, a raíz del expediente disciplinario incoado el pasado 12 de abril para “poder garantizar la prestación adecuada del servicio educativo”. La apertura de este expediente a Oya hace apenas unos días llega después de un proceso de inspecciones rutinarias abiertas desde el centro para hacer un seguimiento de sus clases. Como publicó este diario, los problemas con el presidente de Profesores por el Bilingüismo llegaron cuando al comienzo del curso —siendo su primer año en este instituto, fruto del traslado que él solicitó— decidió entregar a los estudiantes de Bachillerato que se examinan este año de selectividad textos complementarios para “que tuvieran una visión más general y menos sesgada de la Historia de España”.

Cuestión que le afeó el director del instituto: días después, le comunicaron la primera inspección.

Oya explicó que atenerse sin más a los manuales de 1º de ESO y 2º de Bachillerato, escritos por Agustí Alcoberro, le parecía “una situación “gravísima”, que contribuye a un “adoctrinamiento evidente” para los estudiantes. Por eso insiste que él se negó a impartir las clases siguiendo al dictado esos manuales, sobre los que el sindicato de profesores Acció per a la Millora de l’Ensenyament Secundari (AMES) se ha pronunciado en uno de sus informes más recientes, considerando que son de los que más adoctrinan de toda Cataluña (…).

Precisamente esta semana y coincidiendo con su relevo al frente de la materia de Historia, se produjeron dos hechos más en el centro que, a ojos de la entidad que Oya preside, han sido determinantes. Por un lado, el lunes, Profesores por el Bilingüismo convocó una concentración a las puertas del centro que contaba con los permisos de la Administración para manifestarse en contra del adoctrinamiento y a favor del bilingüismo en las aulas. Acudieron, según explican los organizadores, miembros de la CUP, Arran y cuatro CDR (comités de defensa de la república) para tratar de boicotear el acto, que finalmente se pudo celebrar en presencia de los Mossos d’Esquadra… El acto estuvo presidido, eso sí, por pancartas que rezaban ‘Fuera fascistas de nuestras aulas’ y que un día más tarde, el martes, aparecieron en el aula del profesor Oya.

Una situación que ya se hace “insostenible”… y en la que cree que, además del director y la cúpula del instituto, están implicados algunos de sus alumnos. Prueba de ello es el nuevo episodio, ocurrido este miércoles en las redes sociales, en el que algunos estudiantes han publicado material distribuido por Oya en clase, concretamente un artículo (una entrevista con el historiador Stanley Payne) sobre Franco, en el que se resalta que el dictador (además de estar al frente de la dictadura 40 años) también dio un impulso modernizador en estructuras a España.

“Esta es la impunidad fascista de España” o “¿hasta cuándo habrá que aguantar a este individuo en el IES Joan Boscà?” son algunos de los comentarios vertidos en internet sobre el profesor. El artículo en cuestión, al que también ha accedido este diario, es una entrevista al historiador Stanley Payne publicada en la revista ‘Muy Historia’ hace unas semanas. El presidente de Profesores por el Bilingüismo insiste en su decisión de distribuir materiales diversos a los alumnos en las clases de Historia aunque, por ahora, no estará más al frente de la asignatura.

Los nacionalistas han mostrado una especial aversión a que cuestionen sus mitos en el espacio público y más en el educativo. En ese contexto se sitúa el conflicto con Francisco Oya y la Asociación Profesores por el Bilingüismo.

Uno de los concentrados en apoyo de la APB y de Francisco Oya escribió después: “…Quienes iban llegando para reclamar una escuela inclusiva y democrática se ensordecían con cientos de gargantas aullando: “Fora feixistes de les nostres aules!”; el muy territorial y significativo “El Boscà sempre serà nostre!”; o “Vosaltres feixistes, sou els terroristes!” (sic). Algunos fotografiaban a los “colonos” mientras proferían “me he quedado con tu cara, feixista”…”. Al parecer entre los contramanifestantes había sólo unos cuantos alumnos: varios de bachillerato y uno de 4º de ESO”.

Mi primera reacción tras leer la noticia fue, una vez más, de indignación. Los hechos me parecieron –como me siguen pareciendo- Inconcebibles, inaceptables e inadmisibles en democracia; es vergonzante e incalificable este acto inquisitorial y punitivo contra un profesor y esta agresión sin precedentes en un centro educativo público desde el franquismo contra la libertad de cátedra. Ha habido actos inquisitoriales anteriores. En la Universidad Autónoma  de Bellaterra llevaron a cabo, hace varios lustros, una quema de libros de varios historiadores considerados heterodoxos, botiuflers o traidores. Otros historiadores universitarios fueron amenazados o acosados. Pero, en esta ocasión al acoso y amenazas se suman al “cese”.

Pero, mi indignación tenía que ver, además de con el hecho, con la persona. Conocí a Francisco Oya, si la memoria no me falla, durante el curso 1996/1997; Paco Oya era ya entonces miembro de la Asociación de Profesores por el Bilingüismo. Me sumé a él y a otros cuantos profesores más para acometer una modesta labor de rescate de la historia de los manuales y diseños escolares oficiales, sometidos a la manipulación nacionalista (nacional-católica), antes roja-y-gualda y ahora cuatri-barrada. El pequeño grupo de APB llevaba algún tiempo en esa tarea.  Empezamos a preparar dossiers fotocopiado, “libres” de la manipulación nacionalista, para entregárselos a los alumnos como materiales documentales y didácticos auxiliares o complementarios

No era fácil, lo realizábamos al margen de toda complicidad oficial e institucional y con el marchamo de que era un asunto “delicado”: por aquel entonces la “nueva clerecía”  y la “menestralía intelectual” del catalanismo, dos décadas atrás y con el “fantasma” del Foro Babel suscitando sus miedos históricos, no se atrevían aún a acosar con procedimientos notoriamente escandalosos; el nacionalismo hegemónico no había sustanciado aún lo bastante el procés (la fase de “construcció nacional” se encontraba aproximadamente en la escala 6, de 0 a 10) y los más eran unos mediocres más preocupados por trepar en el escalafón y en la administración autonómica que a arriesgarse en una incierta aún confrontación política.

Dos aspectos miméticos de la misma realidad educativa

Sin duda, leyendo las crónicas de estos sucesos, sentí indignación por lo que considero en buena medida como una afrenta o agresión personal. Pero, también me produjeron una fuerte perturbación mi especial susceptibilidad con estos temas (en parte, por haberlos sufrido) y el pavor que me produce la sombra del totalitarismo (fascista, estalinista o de otro tipo), supongo que lo mismo que debió sentir Manuel Gregorio González, cuando el pasado día 25 escribió una breve columna, La horda, a propósito del trato de nueve maestros a alumnos, de 9 ó 10 años, del barrio barcelonés de San Andrés.

Considero que el problema es el mismo, son dos aspectos miméticos de una misma realidad educativa. Por un lado, el papel de custodios de la “sacra némesis” nacionalista por parte de los maestros de un centro de primaria; por otro, el de unos profesores y directivos de un centro de secundaria que ejercen de depositarios y vigilantes de la ortodoxia de los contenidos. Es una misma realidad, que, en el ámbito educativo bajo control nacionalista, ha venido acrecentando en las dos últimas décadas su perfil coactivo, asociado a expresiones y actitudes de violencia lingüística, simbólica, ideológica y cuasi religiosa, es decir, fundamentalista.  Decía Manuel Gregorio González, que prolongaba la mímesis de este tipo de sucesos con los sucesos de Alsasua:

No hay, en puridad, una diferencia cualitativa entre la muchachada de Alsasua y los profesores que persiguen y acucian a sus alumnos por ser hijos de guardias civiles. Hay una diferencia de grado, eso sí, un lapso cuantitativo; pero ambas acciones se fundamentan en una radical violencia, dirigida a la opresión y supresión del diferente. A nadie se le escapa, por otra parte, que estas argucias del totalitarismo son una eficaz herramienta de control social, cuya finalidad es el establecimiento hegemónico de una ideología de masas, devenida en horda, que sustituye al ciudadano por el lugareño y transforma al individuo en arquetipo maleable y castizo.

Parece que el nacionalismo atiende a una necesidad esencial del ser humano -la necesidad de pertenencia, “el miedo a la libertad” que nos diagnosticó Fromm…. Parece, igualmente, que este carácter moderno, contemporáneo, del nacionalismo, escapa a su visión idealizada del ayer, a su utopía retrógrada, que se sustancia en un concepto criminoso y bobo de la patria. Una y otro, sin embargo, se alimentan… A esa Arcadia feliz, libre de los males de la ciudad, del progreso, de la vida viva y azarosa de la metrópoli, estamos regresando desde entonces. También a un modo más sencillo de imaginar al hombre que nos permite reducirlo a una costumbre cultural o una particularidad fisiológica; vale decir, a su condición de horda inmergida en la raza, en la lengua, en el difuso haz de los ancestros. Esto implica que el nacionalismo, lejos de ser una vuelta a los orígenes, es un fruto refinado y putrefacto de la modernidad; pero implica, de igual modo, que las libertades del hombre son un producto frágil, caedizo, siempre dispuesto a inmolarse en el altar de lo idéntico…”.

Como dije antes, en estas dos últimas décadas se ha producido un “in crescendo”, más de intensidad e impunidad que cualitativo. Un nexo que vincula esos años de mi participación en los estudios de la APB y en el Foro Babel con el presente, en el terreno al que me refiero, es Agustí Alcoberro (no confundir con el otro Alcoberro, Ramón, hermano suyo, filósofo de la misma cuerda que Xavier Ruber de Ventós y Jordi Terricabras). Entonces siempre topábamos con Agustí Alcoberro, por su condición de paradigma del historiador adoctrinador, docente en esos años en el IES de l´Hospitalet (creo recordar) y autor de numerosos manuales y folletos propagandísticos (catequísticos). Ahora seguimos topando con él en calidad de “patum” del procés y vicepresidente de la ANC, después de haber accedido a la Universidad Autónoma de Bellaterra y de haber trepado en un montón de organismos públicos dominados por los nacionalistas, sobre todo los dedicados a la “industria publicística” y la propaganda.

Agustí Alcoberro es, en realidad, un impostor de la historia, que ha hecho su “agosto” con los libros de texto debidamente adaptados a los objetivos nacionalistas de los diseños curriculares de las ciencias sociales y cuyo ascenso y éxito sólo cabe explicar en el contexto de un régimen nacionalista (como los “historiadores” y “filósofos” falangistas de la Universidad española en los años 40 del pasado siglo, tal cual).

Francisco Oya, en cuanto enseñante disidente, ha tenido que cargar con el estigma o sambenito de la demonización y exclusión y con un “cese”. Este es un buen termómetro de lo que ha sucedido desde 1996 hasta ahora.

Rumiando los sucesos del IES Joan Boscà (el mismo Juan Boscán de Garcilaso) y esa breve historia de hace dos décadas, me pregunto, una vez más, ¿por qué todavía indignarse tanto si se trata del mismo guión (en particular, en el campo de la enseñanza de la geografía e historia en la ESO y bachillerato), escrito y conocido por mí y otros tantos desde hace dos décadas y, si me apuráis, desde que, hacia 1979, se empezaron a dar los primeros pasos en la adopción de contenidos adaptados a la historia y realidad catalanas en los manuales de Geografía e Historia de España y Cataluña?

“Verdades sacras, incuestionables” desde la Transición

En los años de  Transición y de la implantación constitucional del Estado autonómico había ya una serie de verdades sacras  incuestionables, en el sentido de que si discrepabas públicamente te señalaban con un anatema que constituía una marca o estigma social (lerrouxista o neolerrouxista, españolista, botifler…). A veces, las sospechas surgían por meras razones terminológicas: lo correcto, por ejemplo, era decir  Estado español y no España, a pesar de todas las connotaciones franquistas y totalitarias de Estado español. Otra cuestión terminológica era, por ejemplo,  el adjetivo “nacional” de la historia, cultura y lengua catalana.  Lo correcto era admitir sin más la secuencia “una historia, una lengua, una historia, una cultura, una nación”. Sucedió lo mismo con  “lengua propia”, que sustituyó en el ámbito educativo al de “lengua materna”, lo que a su vez suponía admitir sin más el modelo de “inmersión lingüística” adoptado e impuesto desde el poder.

La “corrección lingüística” y de pensamiento se fundamentaba, ante todo, en dos falsificaciones o artificios históricos: por un lado, la secuencia interminable de mitos históricos utilizados en función del presente político (“presentismo histórico”), que arrancan desde la Cataluña medieval -e incluso desde tiempos ibéricos y romanos- como factores diferenciales respecto a la historia de España; y, por otro lado, las mistificaciones históricas que dan carácter “constituyente” a la “sacra némesis” (llama sagrada de la venganza justiciera) del nacionalismo catalanista: cadena de opresiones, agravios, ocupaciones, exclusiones, maltratos, vejaciones, persecuciones sufridas a cuenta de España o del Estado español a lo largo de los tiempos.

Cada uno de esos episodios y épocas han sido convertidas en mitos victimistas (victimizadores)  gracias a una laboriosa y secular historiografía nacionalista, a una potente inversión presupuestaria e intelectual en industria editorial divulgativa y a una incansable faena de construcción de una “sociedad civil” catalanista con las pretensiones y el objetivo de alcanzar una plena hegemonía ideológica y cultural y, por último, política. La intensidad de la construcción de mitos y “sociedad civil” ha seguido siempre al compás de los flujos migratorios de mano de obra del resto de España a Cataluña en los siglos XIX y XX, con una economía acuciada por crónicos déficits de mano de obra debido a la baja natalidad y escaso crecimiento vegetativo de la demografía catalana. Todo mito tiene un objetivo preciso en la neutralización del fantasma del “forani”, de la llegada de esas gentes de España o del Sur.

Los mitos y mitómanos de los que son víctimas profesores como Francisco Oya, los docentes de la de APB, otros muchos y, sobre todo, los alumnos, no son de ahora ni resultado del reciente procés, pero tampoco una antigualla feudal o trasnochada. Es lo que debemos tener muy en cuenta, porque son cosa del presente contemporáneo, un fenómeno radicalmente moderno, operativo sin pausa desde la segunda mitad del siglo XIX.

A pesar de las herencias estamentales de Antiguo Régimen, carlistas, foralistas, católicas tradicionalistas y románticas decimonónicas en la invención historiográfica de un ”pueblo”, un “volk”, una “lengua”, una “raza”,  el nacionalismo que utiliza esos mitos históricos (el historicismo), en Cataluña y muchas sociedades europeas,  es una creación moderna desde sus orígenes. Como demostró E. J. Hobsbawm (La invención de la tradición), la mitomanía como elemento indisociable de los nacionalismos y factor presente en la política del siglo XX es un  fenómeno reciente, que se nutre de mitos y tradiciones “inventadas” a lo largo del XIX, como uno de los frutos más granados del Romanticismo reaccionario, el herderiano.

El temprano desarrollo de ese nacionalismo catalanista se explica básicamente  porque Barcelona y un abanico importante de ciudades catalanas son un signo de la modernidad española y de todas las corrientes del liberalismo y republicanismo español. De hecho, es en esos centros catalanes donde se desarrolla por ver primera un sindicalismo y una política de masas, característicos de la irrupción social y política de la democracia. El nacionalismo es el principal, quizá el único, movimiento político reaccionario español (de reacción a la democracia) que adopta desde el principio los métodos, ideas y formas modernas de organización y movilización de las masas. El dominio de la propaganda por parte de los nacionalistas catalanes ha quedado probado en cómo han ganado la batalla mediática y de opinión, especialmente a través de la redes sociales,  en los últimos y decisivos meses del “procés”.

La confrontación fue especialmente patente en la Barcelona de principios del siglo XX, paradigma de dos modernidades enfrentadas: la republicana y democrática, la lerrouxista, anarquista, sindicalista y socialista, por un lado, y, por el otro, la reacción catalanista al liberalismo, a la conflictividad social de la era industrial y a la democracia (los tiempos de las “masas”).  Para ahondar en este asunto clave de nuestra historia contemporánea recomiendo la lectura de José Álvarez Junco (El Emperador del Paralelo: Lerroux y la demagogia populista), Santos Juliá (Historias de las dos Españas, sobre el papel de los intelectuales), Enric Ucelay Da Cal (El imperialismo catalán: Prat de la Riba, Cambó, D´Ors y la conquista moral de España, y El nacionalismo catalán: mitos y lugares de memoria) y Joan Lluis Marfany (La cultura del catalanisme).  En suma, hay que emparejar ese primer nacionalismo español moderno, el catalanista, con los nacionalismos fascistas de los años 20 y 30 del siglo pasado, que surgen como una revolución típicamente moderna frente a la amenaza de la revolución socialista (“bolchevique”).

Uno de los mitos creados por el nacionalismo catalanista, pero también por los intelectuales españoles, es el hecho diferencial, la “modernidad” (cultural, política, social…) y la superioridad (europea, avanzada, culta, etc.) de Cataluña respecto al resto de España y los españoles. Es algo que ha ido calando en el “imaginario” español, pero que no se sostiene por poco que se investigue más allá de los tópicos. Las posiciones más avanzadas no fueron las de una Cataluña catalanista sino las de una Barcelona y parte de Cataluña dentro de las corrientes políticas e ideológicas españolas, no catalanistas: liberalismo, progresismo, republicanismo, socialismo, federalismo, socialismo, sindicalismo, positivismo, etc.

El punto de arranque: los nuevos contenidos de los manuales de Historia

Con estos precedentes históricos, el desarrollo del procés en este campo –la implantación en el sistema educativo de mitos y doctrinas nacionalistas fabricadas con anterioridad- pudo empezar a implantarse de forma institucional, sin tapujos, a finales de los 80 dentro de las políticas de “normalización lingüística” y “construcción nacional” y tomando como punto de arranque la elaboración de  los nuevos contenidos de los manuales de historia de España y Cataluña.

El independentismo catalán echa sus raíces en pensadores que practicaban un discurso profundamente racista, que poco tiene que envidiar al que luego defendería el nazismo en los años 30.

La eclosión se produjo con motivo del invento del Mil.lenari de Catalunya, al que se dedicaron cuantiosos recursos institucionales, incluso en calles, plazas, monumentos conmemorativos, actos, etc. Todo muy neo-franquista. Uno de los ejes de la conmoración del Mil.lenari, asunto central en el pensamiento de Jordi Pujol, era la existencia de una Cataluña carolingia, pero independizada del Imperio Carolingio, que constituía una avanzadilla de la Europa de los pueblos o de la Europa de las naciones. Por cierto, la UE, encabezada e instada por la RFA, dedicaba en esos años cuantiosas ayudas a las organizaciones y movimientos nacionalistas que propagaban la futura Europa de los pueblos (“naciones étnicas”).

A la vista de la aplicación de los nuevos diseños curriculares en los manuales de texto de la ESO,  presenté sendas comunicaciones en las jornadas que el  ICE organizaba en septiembre (V Trobada de Seminaris de Geografia i Història d´Ensenyament Secundari. Del Seminari a l´Àrea. Barcelona, 1992), en las que analizaba de forma crítica los diseños curriculares de las Ciencias Sociales y la historiografía nacionalista que los inspiraba (“De los contenidos de Geografía e Historia de Cataluña en BIUP y FP y los diseños curriculares de la ESO” y “Los valores en la historia y la historia como pretexto”). Los asistentes, que parecían asistir a una reunión clandestina, no querían hablar mucho del tema porque era un “asunto espinoso y delicado”.

Unos años después fue cuando entré en contacto con Francisco Oya y los pocos compañeros de APB, que acababan de elaborar un dossier de fotocopias titulado “Textos escolares y manipulación ideológica” (1996). Se recogían contenidos adoctrinadores de ideología nacionalista y asimilacionistas (defensores de la aculturación de los inmigrados y su integración en la lengua y cultura catalana como cultura y lengua dominantes). Fue un trabajo laborioso y riguroso que no mereció reconocimiento alguno.

Los textos analizados, para que os hagáis una idea de lo laborioso del trabajo, fueron: Temps, manual de Historia Contemporánea para COU de la Editorial Vicens Vives; Llengua, manual de lengua catalana para COU de la Editorial Teide), “Llibre guía” del “Coneixement del Medi Social i cultural”, de 6º de Primaria, de EDEBÉ; “Identitat i diversitat”, crédito común de Ciencias Sociales para ESO, editado por la Generalitat; “Catalunya contemporània”, crédito variable para ESO, de Editorial Castellnou; Medi Social, manual de 6º de primaria de Editorial Casals; “Cèrcol. Coneixement del medi social i cultural”, de Edicions 62; “Coneixement del medi social”, para el ciclo superior de primaria, de la Editorial Bruño, y “Talaia 6”, manual para el ciclo superior de primaria, de la Editorial Bruño.

Al calor de este trabajo, me animé a publicar en El Viejo Topo (nº 114, 1998) el artículo: “Algunos pliegues sobre el proyecto de Humanidades (Los mitos nacionales y el decreto de Humanidades”) y otros escritos menores sobre el mismo objeto de debate (“Escola catalana: el sueño nacional (Perfil ideológico de la historiografía y sociología catalana en las revistas escolares)” (Tolerancia, nº 6, 1998) y “Nuevos bachillerato y viejas historias nacionales” (Tolerancia, nº 10, 199).  .

Los nacionalistas han mostrado una especial aversión a que cuestionen sus mitos en el espacio público y más en el educativo. En ese contexto se sitúa el conflicto con Francisco Oya y la APB.

“Ranking” de adoctrinamiento ideológico

Hace unos meses, el sindicato catalán AMES, que cité antes, publicó un informe que recoge nuevas investigaciones de Francisco Oya y la APB. En la noticia que daba cuenta del hecho (comentado solo en un periódico digital y El Mundo) se decía que “el sindicato catalán de profesores AMES ha realizado un estudio comparativo de los manuales de Ciencias Sociales de 5º y 6º de Primaria de las siete principales editoriales que se distribuyen en esta comunidad autónoma. La conclusión es que en los textos que manejan los alumnos de entre 10 y 12 años hay “planteamientos ideológicos partidistas” y “tendenciosos”.

Este colectivo de profesores catalanes de Secundaria denuncia en un informe de 50 páginas que en estos libros se reducen a la mínima expresión los contenidos de geografía e historia española; se pone como ley principal al Estatuto de Autonomía; se da a entender que Cataluña es otro país de la UE o se convierte el Reino de Aragón en la inexistente “corona catalanoaragonesa”.

Están plagados, en su opinión, de “planteamientos que sólo son defendidos por determinados partidos políticos, que lo hacen aunque no sean acordes con nuestra Constitución…”.

El informe incluye un ránking de “adoctrinamiento ideológico” en función de 37 parámetros analizados relacionados con los contenidos que se ofrecen sobre la Historia, la estructura política y la identidad de Estado. Por ejemplo, han cuantificado el número de veces que se habla de Cataluña y a España como si fueran dos naciones diferentes, o en que se dice que la lengua propia de Cataluña sólo es el catalán y no también el castellano…

Las editoriales Barcanova y Cruïlla son las que tienen “mayor grado de adoctrinamiento ideológico”, según este ránking, seguidas de La Galera, Vicens Vives, Santillana, Edebé y Baula. El informe destaca que una misma editorial puede hacer, para la misma asignatura, “un libro ideológicamente neutral en una autonomía y, a la vez, otro con mucha carga ideológica partidista en otra”.

Esta opinión es compartida por el presidente de la Asociación Nacional de Editores de Libros de Texto (Anele), José Moyano, que hace unos días denunció en el Congreso “presiones políticas” por parte de comunidades autónomas “de todo tipo” a la hora de ajustar los contenidos de los manuales a la parte autonómica de los currículos.

Un discurso profundamente racista

Y  en la noticia se recogen estos datos de los que han elaborado el informe y que, en su opinión, contaminan los manuales de texto:

El independentismo catalán echa sus raíces en pensadores que practicaban un discurso profundamente racista, que poco tiene que envidiar al que luego defendería el nazismo en los años 30. Así lo pone en evidencia la recopilación de textos que ha elaborado el historiador y presidente de la asociación Profesores por el Bilingüismo, Francisco Oya.

Uno de los fundadores del nacionalismo catalán fue el escritor Pompeu Gener (1848-1920), quien intentó dar a sus teorías un enfoque científico y “darwinista”. En un ensayo publicado a finales del siglo XIX, defendía este enfoque de supremacismo racista: “Creemos que nuestro pueblo es de una raza superior a la de la mayoría de los que forman España. Sabemos por la ciencia que somos arios”.

Y establecía la siguiente distinción entre los catalanes “arios” (del Ebro al Pirineo) y el resto de españoles: “En España, la población puede dividirse en dos razas. La aria (celta, grecolatina, goda), o sea del Ebro al Pirineo; y la que ocupa del Ebro al Estrecho, que, en su mayor parte, no es aria sino semita, presemita y aun mongólica. Nosotros [los catalanes], que somos indogermánicos, de origen y corazón, no podemos sufrir la preponderancia de tales elementos de razas inferiores“.

Tras dejar sentada esta tesis –que distinguía entre los catalanes “arios” y el resto de españoles, de sangre judía, como luego haría Hitler–, pocos años después insistió: “Soñamos con un imperio intelectual y moral mediterráneo, por nuestra influencia sobre las restantes naciones latinas, sin ser desviados por las durezas e ignorancias castellanas (…) Nuestro patriotismo es de Patria superior. Los demás pueblos de España ya nos seguirán, si quieren o si pueden, y si no, peor para ellos. Tal es nuestro cometido”.

A los mismos tópicos recurría Enric Prat de la Riba (1870-1917), fundador de la Lliga Regionalista y considerado como uno de los padres del nacionalismo catalán. En 1898 escribía las siguientes palabras: “Los castellanos, que los extranjeros designan en general con la denominación de españoles, son un pueblo en el que el carácter semítico es predominante; la sangre árabe y africana que las frecuentes invasiones del sur le han inoculado se revela en su modo de ser, de pensar, de sentir y en todas las manifestaciones de su vida pública y privada”.

Frente a ellos contraponía la “fuerza de la prosperidad económica, de energías intelectuales, morales y artísticas” de Cataluña, “la principal representante de la civilización europea en ese fajo mal atado de kabilas africanos que el Estado español encarna“.

El nacionalista catalán Daniel Cardona i Civit (1890-1943) fundó la organización Nosaltres Sols!, que imitaba el nombre del partido independentista irlandés Sinn Féin, luego convertido en brazo político del grupo terrorista IRA.

Cardona calificaba de “invasión enemiga” la llegada de castellanos y andaluces a Cataluña: “Sintiendo como una repulsión instintiva por el trabajo, vienen a nuestra tierra a buscar los garbanzos que le son difíciles de encontrar en la suya (…) Compañeros, hace falta meterse en este importante aspecto de la invasión enemiga. La tierra y la riqueza catalana pasan así fácilmente sin que nadie se dé cuenta a manos de nuestros enemigos. Para una mujer catalana, sólo un patriota catalán como marido. Hace falta infiltrar en la mujer catalana una máxima repulsión hacia toda unión que además de entregar al enemigo tierras y bienes catalanes, vaya a impurificar la raza catalana”.

El escritor nacionalista catalán Josep Genovès Moles también se mostraba muy preocupado ante la posibilidad de que la sangre catalana se contaminara con la del resto de los españoles: “Ningún catalán ni ninguna catalana dignos de tal nombre admitirán unión matrimonial con individuo español o hijo de españoles“, escribió en un ensayo publicado en 1931, ya proclamada la Segunda República, “consideramos anticatalanas tales uniones y, como tales, las combatiremos. Declaramos mal catalán al que, después de habérsele hecho tales reflexiones, efectúe el matrimonio”.

Los nacionalistas catalanes veneran al fundador de ERC y presidente de la Generalitat Francesc Macià (1859-1933), quien el 14 de abril de 1931 proclamó una “república catalana” que sólo duró tres días.

En un escrito publicado en 1923, Macià advertía que el resto de españoles llegados a Barcelona, a los que calificaba como “la gitanada inmensa”, corrompían a la sociedad catalana: “Esta inmundicia de basuras que han colmado la indignación de tantos sutilísimos comodones, no nos ha aterrorizado mucho a nosotros, acostumbrados a soportar la existencia de otra inmundicia más grande, la gitanada inmensa de una clase de gente que lleva gangrenando Barcelona desde hace tiempo; todo este pudridero de barrios bajos en descomposición, en donde se engendra la maldad y el microbio… Y de los barrios bajos que hemos señalados –al decir barrios bajos quiero decir España– son hijas todas las prostitutas de calle y de cabaret que envenenen la vida de nuestra juventud”.

No es raro, por tanto, que el propio ex presidente Jordi Pujol Soley sintetizara estas ideas en la obra magna que publicó en 1976, bajo el título La inmigración, problema y esperanza de Cataluña. En el libro, el político catalán escribió lo siguiente: “El hombre andaluz no es un hombre coherente. Es un hombre anárquico. Es un hombre destruido. Es, generalmente, un hombre poco hecho, un hombre que vive en un estado de ignorancia y miseria cultural, mental y espiritual“.

Y añadió en alusión a los miles de andaluces que emigraron a Cataluña: “Es un hombre desarraigado, incapaz de tener un sentido un poco amplio de comunidad. De entrada, constituye la muestra de menor valor social y espiritual de España. Ya lo he dicho antes. Es un hombre destruido y anárquico. Si por la fuerza del número llegase a dominar sin haber superado su propia perplejidad, destruiría Cataluña“.

La obsesión de los catalanistas: cómo neutralizar a los xarnegos de los nuevos barrios

Un informe del sindicato AME denuncia que en los manuales de Ciencias Sociales de 5º y 6º de Primaria se reducen a la mínima expresión los contenidos de geografía e historia española; se pone como ley principal al Estatuto de Autonomía; se da a entender que Cataluña es otro país de la UE o se convierte el Reino de Aragón en la inexistente “corona catalanoaragonesa”.

De hecho, ésta era la principal preocupación –obsesión-  en los movimientos catalanistas de oposición al franquismo en los años de la Transición política: cómo neutralizar a esas multitudes o turbas españolas (xarnegos) de los nuevos barrios en construcción en las periferia súrbanas, que protagonizaban la oposición sindical y social al franquismo en pro de las libertades y la democracia. Se intentó desde la Asamblea de Cataluña y, cuando no se tuvo seguro el control, se constituyó el Consell de Forces Polítiques de Catalunya (que excluía a las organizaciones “sucursalistas”) y, más adelante, se produjo el “sorpasso” de las direcciones del PSUC y el PSC-PSOE, tras la unificación socialista, por las élites dirigentes catalanistas.

Se editaron en esos años, supuestamente desde posiciones de izquierdas,  cientos de publicaciones sobre “Immigració i reconstrucció nacional a Catalunya” (Editorial Blume, Fundació Jaume Boffil, Jaume Botey…) y la lengua catalana y la inmigración (Las varias “Jornades de Reflexions Crítiques sobre la Cultura Catalana” organizadas por la Generalitat,  Quaderns de Alliberament, Badia Margarit, etc.).  En general, la idea era conectar con la existencia de una “construcción nacional” abortada por el franquismo y con un nacionalismo popular, que el historiador Josep Termes se empeñó en buscar con escaso éxito (“La immigració a  Catalunya i altres estudis d´història del nacionalisme català”).  En numerosas ocasiones, se tomaba como referencia un libro de Joan Ferrater Mora “Les formes de la vida catalana”, que incluía un ensayo, “Catalanització de Catalunya”, de 1942, pero reeditado en 1972. De alguna manera, a Paco Candel se le encarriló por ahí, con su obra “Los otros catalanes”,  “Els altres catalans”.

Mi interés por este tema se despertó, de manera indirecta, en mis años universitarios en Madrid, en que asistí muy sorprendido a furibundos debates entre dos historiadores catalanes asentados en Madrid, Xavier Cuadrat, que había presentado su tesis de doctorado sobre el anarquismo y el socialismo catalanista de principios del siglo XX, y Antoni Jutglar, que había publicado “La era industrial en España” y varias obras de investigación sobre el republicanismo federal y Pi i Margall, “Ideología y clases en la España de la Restauración” y “La inmigración en Cataluña”.  El primero defendía la existencia de un catalanismo de izquierdas y el segundo negaba cualquier vinculación del catalanismo con las izquierdas y con el republicanismo. Siete años después apareció publicada la obra de Jordi Solé Tura, “Catalanismo y Revolución burguesa”.

Viviendo ya en Cataluña (curso 1973/74), por experiencia propia y por diversas polémicas historiográficas, detecté que el problema histórico del Catalanismo era España (el de las convulsiones sociales y políticas asociadas a la España liberal) y que el gran problema social, cultural y político eran los inmigrados, cosa que ya le escuché decir a Antoni Jutglar. Resultó ser un campo oculto tras  todas las construcciones históricas e ideológicas del catalanismo (una verdadera “criptohistoria”) de un calado apasionante. Mi objeto de lecturas e investigación giraron principalmente sobre este asunto temático, especialmente el de la “cultura popular” catalana y la “nueva historia nacional” en el marco de las grandes transformaciones económicas, sociales y demográficas vividas en Cataluña desde el último tercio del siglo XX. Las políticas de “normalización lingüística y nacional” iban en realidad  dirigidas a “normalizar” a los inmigrantes de los años 50, 60 y 70 (“Más allá de la normalización lingüística: ¿Qué y a quién se ha de normalizar”. El Viejo Topo, nº 87, 1995).

Me he entretenido en recopilar una serie de enlaces con artículos recientes que abordan el tema de este escrito. Confío en que os sean útiles.

Vera-Cruz Miranda

https://www.elcatalan.es/se-adoctrina-los-libros-texto-analisis-vera-cruz-miranda/

La lengua y la cohesión, J. Coll:

https://www.elperiodico.com/es/opinion/20170305/tabu-inmersion-linguistica-escuela-catalunya-

Manuel Peña:

5877862https://cronicaglobal.elespanol.com/pensamiento/historias-cataluna/repoblacion-catalana-andalucia_131051_102.html

Teresa Freixas:

https://www.elcatalan.es/la-inmersion-linguistica-carta-abierta-teresa-freixes-carmen-calvo/

Vicente Serrano:

https://www.cronicapopular.es/2018/04/la-inmersion-o-mejor-submersion-linguistica-un-debate-en-la-izquierda/

Pedro Gómez Carrizo:

https://www.elespanol.com/opinion/tribunas/20180222/bendicion-babel/286841315_12.html

Enrique Lynch:

https://www.elcatalan.es/entrevista-enrique-lynch-las-instituciones-catalanas-alientan-la-xenofobia/

The Tabarnians, Joan Salvador, hip hop:

https://www.facebook.com/groups/1417598355049708/?multi_permalinks=1477875689021974&notif_id=1522721845668046&notif_t=group_activity&ref=notif

Vicente Serrano: https://www.cronicapopular.es/2018/02/jacobinismo-y-lengua-el-155-no-sirve-para-arreglar-este-desastre-la-inmersion-linguistic

Iván Teruel, exhaustivamente riguroso:

https://www.cronicapopular.es/2018/03/falacias-y-sesgos-el-nivel-de-castellano-de-los-alumnos-catalanes/

Mito de la inmersión…:

https://politikon.es/2018/02/06/el-consenso-de-la-inmersion-linguistica-realidad-o-mito/

2018-02-16 Subject: Cataluña: ‘Els de casa’ frente a ‘els de fora’ | Opinión | EL PAÍS
https://elpais.com/elpais/2018/02/12/opinion/1518460090_294017.html

Vicente Serrano (II):

https://www.cronicapopular.es/2018/04/el-proceso-de-involucion-democratica-en-cataluna-y-por-ende-en-espana-en-marcha-hacia-la-tercera-republica-espanola-y-ii/

Vicente Serrano:

https://www.cronicapopular.es/2018/04/izquierda-y-catalanismo/

Fco. J. Bastida:

https://www.cronicapopular.es/2018/04/la-crisis-del-espacio-judicial-europeo/

Elvira Roca: http://www.elmundo.es/opinion/2018/04/27/5ae1cebbe5fdea6a678b4598.html

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2 comentarios de “Sin precedentes. La persecución de los nacionalistas catalanes a Francisco Oya y los profesores discrepantes

  1. Simiente
    5 mayo, 2018 at 20:38

    Se me olvidó subrayar la importancia que tiene lo emocional a la hora de consolidar los modelos mentales, tanto para la efectividad de la incrustación del imaginario como del modelo en sí.

  2. Francisco Oya
    6 mayo, 2018 at 1:05

    Excelente y profundo artículo, muy en la linea habitual de su autor. En la APB lamentamos mucho en su momento que se ausentara de Cataluña Rafael Núñez, un histórico en el combate contra el adoctrinamiento catalanista. Comprobada su excelente forma intelectual, nos alegra sobremanera poder seguir contando con su concurso en este largo combate.

    Para comprobar hasta que punto el racismo de un Pompeu Gener sigue vivo en Alcoberro y sus manuales catequísticos, se puede consultar el siguiente análisis publicado en la página web de Profesores por el Bilingüismo https://profesoresporelbilinguismo.wordpress.com/2017/12/17/presentacion-del-informe-adoctrinamiento-ideologico-en-los-libros-de-eso-de-la-materia-ciencias-sociales-geografia-e-historia-utilizados-en-cataluna-durante-el-curso-2017-18/

    Un abrazo, Rafa. No nos callarán ni por las buenas ni por las malas.

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