“España” 

Félix Ovejero ||

Profesor de Economía, Ética y Ciencias Sociales de la Universidad de Barcelona ||

El título de este artículo no es un título. Es un experimento. Y como todos los experimentos (“la buena física se hace a priori”, decía Koyré) parte de una predicción: no pocos lectores habrán sentido un estremecimiento. Incluso, à la Popper, con hipótesis fuertes, me atrevo a conjeturar que a alguno se le habrá escapado un pauloviano “fascista”, como a Iglesias en el Congreso al dirigirse a Rivera, con la autoridad que le concede su condición de profesor de políticas, su familiaridad con el peronismo y su buena disposición hacia proyectos políticos de base explícitamente étnica y práctica totalitaria. “Falangista”, sentencian los menos escrupulosos.

Pero no es solo Iglesias. Han sido muchos, y no todos charlatanes, quienes reaccionan con aspavientos ante el uso naturalizado de España. Algunos, la primera vez que se han ocupado del nacionalismo catalán fue para advertirnos… del peligroso nacionalismo español. Una sensibilidad, sin duda, exquisita, si se tiene en cuenta que España es uno de los países con más bajos índices de nacionalismo (J. W. Becker, Opinión pública internacional e identidad nacional, Unesco, 2000) y que el españolismo identitario es residual: los motivos de “orgullo nacional”, la Transición, la Constitución, son cualquier cosa menos identidades esenciales (J. Muñoz, From National-Catholicism to Democratic Patriotism?). Y tampoco parecen existir mimbres para el supremacismo: hay pocos países en el mundo en los que los ciudadanos tengan peor opinión —y más infundada— acerca de ellos mismos. Sí, una sensibilidad exquisita y una preocupación exagerada. Hasta donde se me alcanza no hay ningún partido político relevante que proponga lo que es común en “los países de nuestro entorno”, incluidos los más diversos: la escolarización exclusiva en la lengua común. En realidad, el mayor tópico identitario de nuestra política es el de nuestra proverbial pluralidad.<TB>

Da lo mismo. Nuestros preocupados nos avisan de una guerra de nacionalismos. Ellos, dicen, están en contra de todas las banderas. Una proclama vacua, aunque solo sea porque no todas las banderas son equiparables. Servidor, sin ir más lejos, no tiene dudas entre la de la UE y la nazi. En realidad, el postureo huidizo “sin banderas” se instala al borde mismo de la contradicción: para convocar a sus partidarios, para identificarse, necesita alguna simbología, alguna bandera. La bandera hippy también es una bandera. El problema del separatismo es que impone la elección de identidades, unas contra otras y, por lo mismo, la incompatibilidad de banderas. Rivera no tiene problemas con la senyera. Torra ya sabemos lo que piensa de España.

Cada uno es libre de decorar sus prejuicios, pero no de ignorar su procedencia

Una variante de la misma estrategia sostiene que, inevitablemente, la crítica al nacionalismo solo se puede hacer desde otro nacionalismo, el español. La crítica al nacionalismo, nos dicen, sería tan insensata como la crítica a la razón: estamos instalados en ella y no podemos “salir fuera”. No hay manera de argumentar en contra de la razón sin razonar. Una analogía impertinente que, por volver al clásico, confunde uso y mención: criticar la guerra no es ser belicista, hablar de cine no es hacer una película y descalificar el racismo no es ser “racista del otro lado”.

La versión académica del “todos somos nacionalistas” acude a la teoría del nacionalismo banal de Billig, según la cual, en tanto que los Estados precisan de materializaciones simbólicas compartidas (DNI, matrículas, banderas), los nacionalistas cívicos acabarían también en identitarios. La teoría es un nido de confusiones, entre ellas la de equiparar las identidades como proyecto “nacional” (construir identidad) y las identidades como subproducto, como convergencia en pautas compartidas, por simple roce. Con todo, aunque Billig no deslumbra por su precisión resulta más cauto que sus apologistas y recuerda que “extender indiscriminadamente el término nacionalismo induciría a confusión: como es natural, hay diferencia entre la bandera que enarbolan quienes practican la limpieza étnica en Serbia y la que ondea discretamente en las puertas de una oficina de correos de Estados Unidos”. No, no todo es lo mismo. Algo que deberían reconocer nuestros nacionalistas tout court, por más licencias analíticas que se concedan (por ejemplo, cuando asumen que “catalán fascista” es una imposibilidad conceptual, mientras que “español” y “fascista” son conceptos coextensivos).

En realidad, la desazón de los preocupados no es nueva. Asomó en octubre pasado, cuando muchos ciudadanos echaron mano de la bandera constitucional para defender su marco de convivencia. Su marco de convivencia y, si quieren, su dignidad. Porque el desprecio hacia los españoles —y no hay otro modo de decirlo, pero es que es así— en tanto que españoles no es una extravagancia de Torra en tarde de casino. Si ha podido difundir sus ideas durante años es porque no resaltaban junto a otras publicaciones, porque nadie veía nada anómalo en la xenofobia o el supremacismo, porque antes de ayer escribía Pujol: “Tenemos que cuidarnos (del mestizaje), porque hay gente que lo quiere, y ello sería el final de Cataluña. La cuestión del mestizaje (…) para Cataluña es una cuestión de ser o no ser. A un vaso se le tira sal y la disuelve; se le tira un poco más y también la disuelve. Cataluña es como un árbol al que se le injertan constantemente gentes e ideas desde hace siglos; y eso sale bien siempre que no sea de una manera absolutamente abusiva y que el tronco sea sólido”. En 2004. Ni Franco en los cuarenta. La verdad es que no se me ocurre cómo, frente a esas ideas, que desprecian a los españoles por españoles, se puede defender un proyecto de convivencia evitando la palabra España.

La visión separatista impone la elección de identidades, unas contra otras

No nos engañemos. El discurso de Rivera, oportunista y con un remate musical chocarrero, porque no hay más, en lo esencial resultaba indistinguible de los que tramitaba a diario Obama y, ahora, Macron. En sus trazas ideológicas básicas, era perfectamente encuadrable en el patriotismo republicano (Viroli) o constitucional (Habermas), si nos ponemos estupendos. Perfectamente asumible por el Azaña —avalado por Negrín— del “todos somos hijos del mismo Sol y tributarios del mismo arroyo”. No era esencialismo español, historicista, Viriato, sino de proyección, la ley de todos que a todos iguala. Quienes ven facherío tienen un problema para gestionar su trato con sus conciudadanos, con la palabra misma, España. La palabra, como la bandera constitucional, les suena a facha. Por supuesto, cada uno es libre de decorar sus prejuicios, pero no de ignorar su procedencia. Es el cuento de Franco que los nacionalistas han difundido hasta la fatiga: asociar España al nacionalcatolicismo. Otra de sus muchas coincidencias. Una vez más, la mercancía del secesionismo en circulación. Y lo que es peor: la izquierda como traficante de la chatarra.

*El País, 29 de junio de 2018.

** Félix Ovejero es autor de una dieciséis libros, entre ellos Contra Cromagnon. Nacionalismo, ciudadanía, democracia, Montesinos Ensayo, 2007, y La seducción de la frontera. El viejo Topo, 2016.

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3 comentarios de ““España” 

  1. Julio Reyes Rubio
    1 julio, 2018 at 0:16

    De mi libro:La Nueva España del Siglo XXI incluyo este epigrafe.LA AGONIA DE LA ESPAÑA DE LAS AUTONOMIAS
    Que es “La agonía de España ” sino una expresión sociopolítica de la situación actual de esta nación situada en el área meridional oeste de Europa que fue ocupada desde tiempos remotos de la antigüedad por varios pueblos cuya nota peculiar era ladiversidaddesdegalaicos,astures,cántabros,vascones,iacetanos,celtiberos,arevacos,carpetanos,olcades,oretanos,vetones,vacceos,iberos,contestanos,edetanos,ilergentes,beticos,tartesios,todos estos pueblos vivieron en esta tierra a la que los romanos llamaron Hispania y los antecesores,Spania punica y Hesperia griega.
    Serían los Reyes Católicos, Dª Isabel I de Castilla y D. Fernando II de Aragón, quienes tras su enlace matrimonial consumaron la construcción de España como Estado, integrando posteriormente para su consolidación definitiva con la actual realidad, el reino de Granada y Navarra, completando su obra, iniciando la Edad Moderna.
    La península Ibérica era un país que desde los tiempos remotos, había atraído durante siglos a los colonos del Asia Menor (griegos, fenicios, cartagineses etc.,) por su riqueza mineral (plata, estaño, cobre, etc.,).
    Este acercamiento de los pueblos navegantes tenía un móvil económico; se fundaron colonias para el intercambio de productos por trueque con los grupos étnicos existentes (iberos, celtas y celtiberos).
    Más adelante, la península Ibérica, fue campo de luchas entre diferentes pueblos que combatían para el dominio absoluto y excluyente de los otros pueblos, (romanos y cartagineses). Tras la victoria militar, se asentó el pueblo romano que la conquistó y unificó como provincia y la llamo Hispania, incorporándola al Imperio romano por un período de seis siglos y fue objeto posterior de la invasión de los pueblos bárbaros.
    Roma lega a España como provincia romana, la lengua latina así como ejerció una profunda influencia en el orden político, jurídico, al igual en el orden lingüístico, literario, artístico y religioso.
    En el año 470 d.C. irrumpen en el Imperio romano, unos pueblos que vivian en su frontera norte, divididos en grande familias con un estatus cultural correspondiente a la Edad de Hierro, quienes acaban con el decadente Imperio romano, deponiendo al último emperador Rómulo Augustulo. Tras una serie de guerras entre las familias invasoras (suevos, vándalos, alanos y visigodos) es finalmente Suintila, quien expulsa de la península Ibérica a los otros pueblos y se empieza a llamar “Regius totius Spaniae”.
    San Isidoro, Obispo de Sevilla, en su obra, “Historia Gothorum” cita por primera vez el nombre de España, significando nación, apoyándose en las características peculiares de pueblo godo, frente al universalismo romano.
    España se divide, bajo el dominio de Suintila, como “Rex Spaniorum” en provincias y condados que se configuran sobre las antiguas divisiones romanas; duques, condes y jueces gobiernan los distintos territorios en nombre del rey y esta organización se mantiene, hasta la invasión árabe y la destrucción del reino en el año 711d.C.
    En desde entonces, cuando esta noble tierra ha sido sometida durante toda su historia, a un proceso cíclico, capaz de crear sociedades humanas estables y prósperas con un sentido de unidad y permanencia en el futuro y le ha sucedido un periodo de anarquía, descomposición política y fragmentación con un una perdida del rumbo, capaz de destruir la moral y físicamente, a la nación española.
    En los últimos momentos, la Providencia Divina ha iluminado a este pueblo, para evitar la catástrofe, apareciendo personajes carismáticos como reyes, válidos o jefes militares etc., quienes han impedido su holocausto.
    Sería Polibio, historiador romano, quien predijo que el movimiento de la Historia estaba sometido a la fatalidad de un proceso cíclico. Fundamentándose en esta convicción, Polibio expuso su teoría sobre “los ciclos constitucionales”.
    Así comentaba de forma genérica, que “la Monarquía, engendraba la Tiranía así como la Tiranía engendra a su vez la Aristocracia, la cual engendra a la Oligarquía y la Oligarquía es reemplazada por la Democracia y al final la Democracia acabará con la lucha de todos contra todos, en una guerra civil y entonces le sucede la autoridad única en forma de Despotismo”.
    Polibio expone, que este carácter natural, se desarrolla conforme a la Naturaleza y por tanto los hombres siempre pueden prever los futuros estadios que van a acontecer.
    Si analizamos este pensamiento filosófico y observamos el ultimo desarrollo de la Historia España en tres Edades, Media, Moderna y Contemporánea, comprobaremos el cumplimiento de los ciclos anunciados y en que etapa nos encontramos y el fatal destino que nos espera si no actuamos con un cambio de timón en la política nacional y corregimos nuestro rumbo equivocado, que nos dirige hacia la autodestrucción como pueblo.
    En la Edad Media, el Islam funda Al-Andalus como una tierra de asentamiento musulmán en la península Ibérica, que comprende toda la península en el siglo VIII, hasta que se fueron modificando sus fronteras los hispanomusulmanes y los castellana-aragoneses en sus conquistas territoriales, hasta finales del siglo XV.
    La España musulmana, Al-Andalus, se apartó de su tradición para incorporarse al mundo islámico y la cultura de éste. El mundo islámico, desde la India hasta Al-Andalus, tuvo una cultura uniforme, teniendo como mérito el fundir, en una síntesis gigantesca, la cultura de los diversos países islamizados, la India, Persia, Oriente Medio, Egipto, Norte de África y España.
    En este territorio, se forjo una civilización que brillo con luz propia, tanto para Occidente como para Oriente, siendo una zona de encuentros, de cruces culturales y mestizajes, olvidada posteriormente por Europa y siempre en el recuerdo permanente del Universo musulmán.
    Córdoba, bañada por el rió Guadalquivir, en el siglo X, fue la capital del mundo civilizado que irradio su cultura y prestigio por Africa del Norte y Oriente.
    A decir verdad, Córdoba tenía más posibilidades de desarrollo urbano que no tenía Toledo, pero la historia de la civilización demuestra que grandes ciudades que por ser demasiado grandes, pierden parte de su personalidad y casi nunca son focos de civilización.
    Córdoba no podía justificar su grandeza material, sino a condición de irradiar su civilización y su prestigio por África del Norte.
    Los historiadores musulmanes nos pintan las ciudades andalusíes como colmenas de poetas, eruditos, juristas, médicos y científicos, descritos en su obra, con sus nombres por Al-Maqqari.
    Es digno de mencionar el apogeo de Córdoba durante la época islámica, que se afirma que tenía una población de casi un millón de habitantes, con 3000 mezquitas, 800 estaban en el arrabal de Saqunda; disponía de 600 baños públicos, el número de fondas y hospederías era de 1600 y había además 4000 tiendas y comercios, 25 escuelas públicas y el circuito amurallado de la ciudad tenía una superficie de 2690 hectáreas. Córdoba además tenía un notable y revolucionario sistema de albañales y aguas corrientes, a lo que sumaba una red de alumbrado público y un ingenioso método de irrigación de la vega circundante, a través de norias y acequias, que extraían el agua del río Guadalquivir(en árabe: uadi al-kabir, el río grande).
    En esta época, a mediados del siglo X, París y Londres eran aldeas, casi desconocidas, y la mayoría de las ciudades de Europa no musulmana, se hallaban en las más absolutas condiciones de insalubridad y primitivismo.
    Abd-el-Rahman ben Moawia, único superviviente de la dinastía Omeya quien entra en Córdoba el 756 d. C. y se convierte en el primer Emir y proclama Al-Andalus como Emirato independiente, dependiendo en materia religiosa del Califato de Bagdad.
    Se suceden otros Emires como Hixem I, Al-Hakam I, que se ve obligado a imponer su autoridad con la “Jornada del Foso” en Toledo y el “Motín de Saqunda” en Córdoba; Abd-el Rahman II, hombre piadoso y modélico que organiza Al-Andalus según modelos orientales, con una administración centralizada siendo una etapa de economía prospera, reflejada por las construcciones públicas y el esplendor cultural.
    Posteriormente, le sigue un período de inestabilidad política y época de anarquía donde aparecen caudillos como Omar ben Hafsun de familia muladí, que se subleva en Ronda contra el Emirato y el Califato después siendo derrocado el año 916d.C por Abd-el-Rahman III, el primer Califa de Al-Andalus.
    Tras la muerte de Abd-el-Rahman III,le sucede su hijo Al-Hakam II, “Califa poeta” quien tuvo la iniciativa de presentar a Córdoba como la nueva “Capital del Islam” quien ordenó ampliar la Mezquita cordobesa en el año 961d.C, variando la ubicación de la “quibla”.
    Su afición a las letras, a las ciencias, y a las artes, le llevaría a invertir parte del tesoro del Estado en mejorar el nivel cultural de los andalusíes y convertiría a Córdoba en la cuna de saber occidental, disponiendo de una nutrida biblioteca en la Mezquita que contaba con más de 400.000 volúmenes.
    Le sucedería, su hijo, Hixem II, cuya imagen fue ocultada por un personaje, Muhammad ben Abú Amir, más conocido por “Almanzor”, caudillo y genio militar, que supuso el azote de los cristianos, por las victorias sucesivas contra estos, recuperando nuevamente para Al-Andalus, casi todo el territorio peninsular.
    Tras la muerte de Almanzor, le sucede un periodo amplio de anarquía y aparecieron las distintas familias musulmanas (amiríes, omeyas, hammudi, etc.,) quienes se disputan el poder y se declaran la guerra civil entre estás.
    En la decadencia de todos los Imperios, las causas que las provocan, no siempre son claras y existen muchos factores que son difíciles de precisar y varían según los historiadores.
    En la España musulmana, se dice que el particularismo local y racial fue la causa puesto que la geografía montañosa de la península Ibérica, impedía comunicarse unas Coras o provincias con otras. Primeramente los gobernantes locales ejercieron el poder pero dependían de un poder fuerte que era Córdoba que mantenía a raya a los gobernantes locales y eran castigados en el caso de sublevación.
    Pero no obstante, cuando Córdoba entra en decadencia y concede una amplia autonomía a las Coras o provincias (Mérida, Toledo y Zaragoza) con la recaudación de impuestos etc., origina un empobrecimiento al Califato, que no dispone de medios económicos para mantener un disciplinado ejército fuerte, para garantizar la unidad y desgraciadamente Al-Andalus, se desintegro en banderías o grupos llamados “reinos taifas”.
    Es la disputa entre familias para ocupar el trono cordobés, lo que origina una situación caótica y la burguesía cordobesa permaneció en actitud pasiva. No obstante quedaban en Córdoba familias patricias con sus representantes, que habían servido al Califato en sus mejores momentos, pero que se dividen en apoyar a uno u otros rivales.
    El cambio de mentalidad de la población, adoptando un sentido de vida hedonista y materialista, alejado de los ideales sagrados del amor a su tierra, llamándose como se llamaba,Al-Andalus, originaron la fractura del Estado.
    Se constituyeron muchos reinos independientes y atomizados, que fueron pasto fácil, de los reinos cristianos castellano- aragoneses, que fueron sometidas por la fuerza, integrándose en la estructura centralista de Castilla y Aragón, hasta que el año 1492, terminó la presencia musulmana en España,tras la toma de Granada.
    En la Edad Moderna, son los Reyes Católicos, quienes definitivamente terminan con la anarquía que reina en Castilla, desde Enrique II de Trastámara, más conocido como Enrique el de las Mercedes, por sus dádivas que conceda a los nobles, por reconocimiento como rey fratricida y transcurre un periodo de ciento cincuenta años, donde el pueblo español está dividido en banderías y en acontecimientos intrascendentes.
    La monarquía se refuerza con los mandatos de Carlos I,El Emperador y Felipe II y sucede un periodo de decadencia con los últimos Austrias, Felipe III, Felipe IV y Carlos II, a quienes les correspondería el apelativo de “reyes holgazanes” por su incapacidad para dirigir personalmente sus responsabilidades de gobierno y delegar en válidos, que abusando de su posición, acumularon cargos, honores y riquezas con ambiciones desmedidas y codicias insaciables, olvidando la obligación del gobernante que es servir al bien común del pueblo.
    Felipe III y Felipe IV, no pueden con la dura herencia y a este no poder le corresponde una progresiva relajación en la moral interna española, que va como soltando amarras de responsabilidades, de criterios morales que van desbaratando su capacidad política, encharcando cada vez más, su ímpetu y su voluntad de acción.
    De esta monarquía decadente, le sucede la oligarquía, protagonizada por los validos, primero el marqués de Denia, seguido de los duques de Lerma, Uceda, el marqués de Siete Iglesias y por último el Conde-Duque de Olivares,D. Gaspar de Guzmán, hombre entregado a los intereses de la monarquía, pero quizás cegado por su política exterior, haciendo a España, participe una serie de conflictos bélicos como la Guerra de los Treinta Años, empobreciendo la frágil economía del Estado y desatendiendo la política interior.
    La España de los Austrias, es un Estado descentralizado, formado por un conjunto de reinos independientes ( Castilla, Aragón, Navarra, Portugal, el Reino de las dos Sicilias y el territorio de América),todos unidos por la Corona, como vástago común en referencia la figura del Rey de España, existiendo un régimen de autonomías de los distintos territorios.
    El movimiento desintegrador se inicia en Cataluña y es Barcelona gobernada por la alta burguesía y un campesinado muy próspero, quienes ambos grupos sociales unirían sus fuerzas siendo este hecho lo que ocurrió en el año 1640 como el llamado “Corpus de Sangre”.
    Las tropas catalanes rebeldes derrotaron las tropas reales de Felipe IV y Cataluña parecía irremisiblemente perdida para siempre pero unida a Francia con el comportamiento y las depredaciones que fue objeto Cataluña por Francia hicieron cambiar la situación y se unió definitivamente a España.La secesión en Portugal fue un hecho y un contagio de la secesión de Cataluña. Se inicia la sublevación en Lisboa en fecha 1 de diciembre de 1640, aclamando al duque de Braganza, de la antigua familia real portuguesa con el nombre de Juan IV.
    El éxito de los movimientos separatistas de Cataluña y Portugal animó a otros separatismos de la corona hispánica.
    En Andalucía se levantó un futuro rey, el duque de Medina Sidonía, hermano de la reina de Portugal y con la complicidad del marqués de Ayamonte se quisieron constituirse como reino independiente con la ayuda portuguesa.Olivares inmediatamente actuó y ordenó ejecutar al marqués de Ayamonte y desterró al duque de Medina Sidonia.
    En Aragón hubo otra conspiración para nombrar rey al duque de Hijar pero inmediatamente fracasó. En Sicilia y en Nápoles, la nobleza se puso a favor de la Corona española y el motín secesionista se transformó posteriormente en una guerra social.
    En Sicilia y Nápoles, se produce un movimiento secesionista iniciado por un caudillo popular Masaniello, que se alza contra soberanía española y hace huir al Virrey duque de Arcos y establece un gobierno con los desvaríos de grandeza de tiempo de atrás en Roma de Nicolás de Rienzo, pero la nobleza se puso a favor de la Corona española.
    Este es asesinado y el pueblo sin caudillo se apacigua y en 1648 es nombrado un nuevo Virrey, el duque de Oñate que logra la pacificación.
    La nueva monarquía entronizada, en referencia a la Casa de Borbón, con la figura de Felipe V, como primer rey se inicia el siglo XVIII, con un cambio de timón nacional, en la concepción descentralizada del reino de España e introduce el centralismo monárquico con los Decretos de Nueva Planta.
    En la Edad Contemporánea, se reproducen “dos ciclos constitucionales” según la teoría de Polibio.
    El primero tiene lugar, tras el triunfo de “la Revolución del 1868” la Gloriosa, movimiento revolucionario burgués que acabo con la monarquía borbónica de Isabel II.
    La Revolución del 1868, no sólo significó el mero derrocamiento de una monarquía y de su reina, sino el momento para llevar adelante una serie de transformaciones estructurales político económicas que democratizasen la vida política y destruyesen las trabas que se oponían a la democratización del sistema liberal capitalista, implantado en la etapa anterior.
    Es la clase oligárquica militar, representada por los generales Serrano, Prim y el almirante Topete, los que suceden temporalmente al anterior sistema, acabando en un sistema democrático como es la instauración de la 1ª República donde Asamblea Nacional asume todos los poderes y declara como forma de gobierno de la nación, la República, dejando a las Cortes Generales la organización de la forma de gobierno.
    Se suceden cuatro gobiernos; el primero de Estanislao Figueras, seguido del federalista Pi y Margall, Salmerón y el último D.Emilio Castelar quien decidió salvar a la Patria, anunciando que establecía el principio de autoridad e imponía el orden público y es derrotado en la sesión del 2 al 3 de Enero de 1874 y ante este caos, una fuerza militar dirigida por el general republicano Pavía invade el hemiciclo de las Cortes con las fuerzas de la Guardia Civil y disuelve estás.
    Esta dramática experiencia de democracia liberal ensayada, que desafortunadamente se repitió en 1931, con la proclamación de la 2ª Republica y cuyos cimientos fallaron porque no se encontró una convivencia pacífica y que no tenia otra alternativa que la rectificación y sería en julio de 1936 con la desgraciada tragedia de la guerra civil, la prueba definitiva de todo experimentado fracaso.
    Actualmente acabada la etapa del cesarismo político representado por el gobierno autoritario y centralista del general Franco, se estableció un nuevo sistema político de monarquía parlamentaria con una democracia representativa por partidos políticos y una autonomía de regiones con el intento de paliar las pretensiones separatistas de Vasconia y Cataluña.
    Todas las medidas adoptadas por varios gobiernos sucesivos, de distinto signo político han sido un fracaso y nos encontramos en la encrucijada de un deterioro generalizado de la vida política por el trato de favor a ciertas autonomías (el cupo vasco y navarro y el régimen fiscal aprobado para Cataluña) que origina un incumplimiento tácito del principio de igualdad de trato de todos los españoles.
    Interesa al pueblo español, que el actual Estado urgentemente acometa por vía democrática estos conflictos y que a lo largo de casi doscientos años que los padecemos (no olvidemos las guerra carlistas) no ha habido solución y se aclare de una vez por todas el mantenimiento de su indisoluble unión basada en la igualdad de trato con el resto de regiones o su independencia definitiva.
    Será la ciudadanía, quien deberá decidir esta cuestión, pues al fin España sobrevivirá sin Vasconia y Cataluña, como sobrevivió Gran Bretaña sin Irlanda, Suecia sin Noruega, Holanda sin Bélgica, y la Republica Checa sin Eslovaquia.
    Es imprescindible que solucionada esta cuestión, el Estado actual deberá plantear un cambio de timón institucional asumiendo competencias que la propia Constitución del 1978 otorgaba al Estado central y ahora fueron transferidas a las Comunidades autónomas para garantizar igualdad de trato a todos los españoles independiente del lugar que se encuentren del suelo patrio.
    Dos modelos a imitar, que son Francia y Portugal, ambas Repúblicas centralistas, la primera con más de doce lenguas y esta multiplicidad lingüística no genera sentimientos nacionalistas excluyentes y al contrario existe un fervorosa conciencia nacional y el segundo, con la estabilidad institucional, que se ha adaptado a gobiernos de distinto signo político, con una conciencia nacional consolidada.

    Julio Reyes Rubio

  2. Julio Reyes Rubio
    1 julio, 2018 at 7:16

    ¿Quien fue el enemigo mas pertinaz para la consolidación de las Republicas en España?

    La instauración de la 1ª República en España trajo consigo un protagonismo popular con enfrentamientos sociales notorios en Andalucía en Montilla (Córdoba) con los sucesos del 12 y 13 del de febrero del 1873 y en Cataluña donde el movimiento popular federal está arraigado y una coalición de obreros internacionalistas y los grupos federales intentaron proclamar el Estado Catalán dentro de la República Federal española(la misma historia de deslealtad de siempre comenzando con el Corpus de Sangre en 1640;la Guerra de Sucesion en 1709,las tres Guerras Carlistas,la proclamación de la II Republica en 1931y el golpe de Estado del 1 de octubre del 2017). Los representantes del gobierno central como las Figueras y Pi y Margall y catalanistas federales como Valentín Admirall paralizan el intento pactando a cambio la disolución del ejército nacional en Cataluña y su sustitución por un cuerpo de voluntarios independentistas armados. El Madrid el desorden de los barrios populares encontró como réplica de la burguesía madrileña que se constituyó por parte de los comerciantes unas bandas armadas para su autodefensa, llamados Cuerpos de vecinos honrados o Voluntarios de la propiedad( justa medida de estos ciudadanos). En los primeros meses republicanos del 1873 se manifiestan tensiones en el interior del partido republicano con la coalición gobernante radical-republicano y no hay una armonía entre las bases, que tienden acelerar el proceso de transformación política y sus dirigentes que tienden a frenarlo. Esta actitud continuista de la cúpula del partido federal generó desilusión en las masas sobre las posibilidades de una reforma social de nuevo régimen y consideraban frustradas sus reivindicaciones de antaño y cuyos postulados eran: enseñanza obligatoria, higiene en el trabajo, protección del trabajo infantil, reducción de la jornada laboral e incrementos salariales. La I Republica se proclamo el 11 de Febrero del 1873 y finalizo el 3 de Enero del 1874 con un periodo de vigencia de once meses con cuatro presidentes Figueras que gobierna con una coalición radicalrepublicana, Pi y Margall con su idea federalista que dimitiría por los sucesos de Alcoy y los alzamientos cantonales que se extendieron al Mediterraneo,Levante y Andalucía a los que se sumo el movimiento obrero Internacionalista,le seguiría Nicolás Salmerón con su autoritarismo de restablecer el orden publico pero fracasa y seria Castelar quien restablece el orden publico con su lema: “Lo que necesitamos es orden, autoridad y gobierno” pero en una sesión de Cortes es derrotado y es el patriota general republicano Pavía(Loor y Gloria a este héroe) quien termina con la Institución tras el asalto de las Cortes. Entre los interrogantes históricos que nos planteamos fue ¿Por qué fracasó la primera República?
    La primera República española nace en 1872 cuando Europa tenía un régimen estable y una larga etapa de paz y estabilidad que prácticamente no se interrumpe hasta el 1914 con la Primera Guerra Mundial. La burguesía en el año 1870 es una clase satisfecha en lo político y con una amplia perspectiva económica con la revolución industrial y había cerrado su ciclo revolucionario burgués. El proletariado en aquel entonces, no estaba preparado para recoger la antorcha revolucionaria. La única República posible en 1873 si quería subsistir debía ser una República moderada, pacífica que no dejara notar y esta República no hubiera desentonado con la Alemania organizada de Bismarck, con la de Austria paternal de Francisco José o la Inglaterra laboriosa y tradicional de la Reina Victoria. Pero sucedió totalmente lo contrario y existían dos posibilidades de republicanismo,el moderado y el revolucionario y España se comprometió con el segundo. Nuevo posteriormente el régimen republicano podría descentrarse en dos fórmulas: la unitaria y la Federal y se escogió la última. r. Posteriormente, el general Serrano no tuvo la oportunidad de mantener la República unitaria bajo su Presidencia. Consolidado el golpe de Estado el general Serrano al frente del poder ejecutivo asumio el gobierno y restableció el régimen burgués declarando fuera de la ley al obrerismo tenido por causante junto al carlismo del caos social que destruyeron la primera República.
    Que ocurrio con la II Republica española si no fue la izquierda la que se la cargo.Se proclamo el 14 de abril del 1931 y enel mismo año se suceden la quema de conventos e iglesias con la actividad pasiva de las autoridades(Presidente de la Republica y Ministro de la Gobernacion);las expresiones de Azaña en referencia al ejercito “que era necesario triturar” ;la insurrecion de la izquierda en 1934 contra el gobierno legitimo de Gil Robles y los movimientos anarquistas en Andalucia y la insurrecion del Companys declarando el Estado independiente catalán y la Revolucion socialista de Asturias que gracias a la heroica legion y al insigne general Franco logro su derrota.
    Analicen Uds quien fue el enemigo visceral de ambas Republicas sino la jodia izquierda sectaria de este país.Que pasara con el futuro de España si alguna vez equivocadamente se proclama una Republica Federal pues que saltara la nación española en 17 reinos taifas,unos declarando la guerra entre si siendo lo mas coherente el establecimiento al igual que nuestros vecinos(Francia y Portugal) de una Republica centralista en lo político y descentralizada administrativamente con un eficaz ejercito que actue con dureza contra los traidores y enemigos de la Patria.

    Julio Reyes Rubio

  3. Julio Reyes Rubio
    1 julio, 2018 at 7:29

    ¿La España Imposible?
    La Transición política española del 1978 ha sido un fracaso absoluto respecto a la conciencia nacional y al mantenimiento y consolidación de la existencia del futuro de la nación española.
    Que podíamos esperar de un Adolfo Suarez ,persona ambiciosa y oportunista con una carencia absoluta de conciencia nacional que diseño nuevo Estado echándose en brazos de los nacionalistas catalanes, vascos y gallegos, reconociendo sus dialectos con la entidad de lenguas al nivel del español y reconociendo dentro de la legalidad a los partidos independentistas de antaño originando el espectro nacional existente actualmente en nuestra sociedad equiparable a la España del 1873, con movimientos cantonales, los sindicatos apoyando sus tesis antiguas de la desintegración de la nación española con un vasco al frente de CCOO y un asturiano catalanista en UGT.
    Si no hay un giro en esta política errática y la mayoría del espectro político que se reconozca español no decida aunar sus voluntades para acabar con este suicidio irremediablemente saltara la nación española por los aires y se hará añicos y se formaran como en la Ex Yugoslavia de antaño otras tantas naciones que declararan la guerra, unas a otras de acuerdo al perfil de ambición de los políticos que la dirijan.
    Estas medidas son necesarias, si se pretende que siga existiendo la nación española:
    1º) La derogación inmediata de la Constitución del 1978 e iniciar un proceso constituyente con la implantación de un Estado unitario en lo político y con una descentralización administrativa controlada por el Senado.
    2º) Ilegalización de los partidos políticos independentistas porque no es posible el mantenimiento de la existencia de la nación española y la existencia de derechos políticos al colectivo que pretende la destrucción de nuestra convivencia nacional. Recordemos los padres de la Patria como Stalin en la Unión Soviética que se mantuvo unida, gracias a la represión y el castigo a los traidores. Actualmente el presidente chino mantiene unida a su nación siendo un ejemplo en el mundo por ser la nación más prospera económicamente a cambio de caer en el error de implantar regímenes decadentes de democracias occidentales que terminaran cayendo por su fracaso en el mantenimiento de la integridad de sus naciones o la imposición de nacionalismos niegan sus derechos a ciudadanos que quieren vivir libres de fanatismos e imposiciones contra su libre voluntad.
    Si los partidos políticos mayoritarios no se deciden a analizar rápidamente estos peligros denunciados, España en un tiempo breve será escenario de una guerra civil y las tropas de la ONU harán su presencia en nuestro suelo patrio.
    Tras la pérdida de nuestros territorios de ultramar en 1898 el general Polavieja clamaba:
    …Tuvimos el Imperio mientras lo merecimos;
    Hoy somos pobres, pequeños y débiles, porque lo
    Merecimos también. ¿Nos quedan las aptitudes y
    alientos necesarios para conservar la Patria
    que nos dejaron tantos y tan combinados desastres?
    Pidamos a Dios y a la Virgen de Covadonga
    devuélvanos todas las grandes virtudes y cualidades
    que hemos perdido y sin las cuales iremos fatalmente
    a la total ruina.

    Covadonga,15 de Septiembre 1899
    Camilo G. Polavieja.

    Julio Reyes Rubio

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