Inteligencia política y vacío. El vacío no existe

Francisco Frutos Gras ||

Ex Secretario general del PCE ||

Desaparecida la inteligencia política y un sentido razonable de la dialéctica social, es relativamente fácil el desarrollo de un vacío que puede dar pie a todo tipo de situaciones, por esperpénticas que nos parezcan. Si ello va acompañado de la anulación o auto liquidación de una izquierda plural y bien organizada, con principios y valores éticos y políticos sólidos, tenemos el mejor, o peor, cuadro para que prosperen todo tipo de aventuras que, utilizando la política como un instrumento al servicio de los intereses más bastardos, es capaz de conducir a las sociedades a callejones sin salidas, de los que desaparezcan el más elemental buen sentido común.

Diversas versiones de lo que digo, las podemos encontrar, sin ir más lejos, en Grecia, Italia y España, en primer lugar, como tres muestras de la realidad actual en toda Europa y en las Américas, potenciada por los mismos responsables del conjunto de males sociales y hambrunas, violencias y guerras que continúan azotando el mundo.

“Es el capitalismo, estúpido”, me podréis decir con razón. Y coincidiré en el principio de afirmación que constata una cosa archisabida y denunciada por activa y por pasiva, aunque inmediatamente preguntaré si la existencia del capitalismo, más ancestral  que nosotros, tiene que campar por sus lereles haciendo lo que le dé la gana sin oposición. Y, más aun, constatando que en muchas otras ocasiones el capitalismo, a pesar de su fuerza no derrotada, ha sido contestado política y socialmente y ha tenido que acomodarse a una situación en la que no hacía lo que le daba la gana, si no lo que podía.

El Movimiento Obrero y la izquierda en su conjunto, desde la que pactó un acuerdo de tolerancia mutua con el sistema capitalista, hasta la que siempre se ha pronunciado por su superación y por la implantación de un sistema social socialista, ha domesticado parcialmente el sentido depredador y asilvestrado del capitalismo. Pero, últimamente, parece que desde la desaparición de la URSS, como un contrapoder mundial que dejó paso al sistema actual unipolar sin control,  con la globalización neoliberal y las finanzas y la economía al servicio estricto de la producción, en muchos casos parasitaria y sin ningún sentido de redistribución de la riqueza entre territorios y personas, ha desaparecido la política como instrumento para ordenar, equilibrar y civilizar la convivencia.

En los tres casos señalados, el caso griego está claro: se ganan unas elecciones por mayoría absoluta y se pone en marcha un programa de cambio gradual para hacer frente al enorme agujero financiero de deuda internacional dejado por la socialdemocracia y la derecha griegas, deuda alentada en el derroche por los medios económicos y políticos internacionales en busca del más indecente beneficio. Y se exige pago inmediato de la deuda-fraude al nuevo gobierno. Este convoca un referéndum que gana por mayoría, e, inmediatamente, el gobierno ganador de Tsipras hace lo contrario a lo que han decidido los votantes y se entrega de pies y manos al corrupto capital internacional. El resultado es el recorte drástico de salarios, pensiones, condiciones laborales y sociales de las clases trabajadoras griegas, a pesar de las grandes movilizaciones, y la previsible vuelta al poder de la derecha-derecha.

En Italia, viene de lejos, cuando en un acto de suicidio político sin parangón en la historia, el Partido Comunista Italiano, para ser aceptado por los EEUU y “creíble”  con su “nueva imagen”, decide autodisolverse como tal, crear una pantomima de Partido de la Izquierda Democrática, para cambiar al poco tiempo a simple Partido Democrático para infundir menos sospechas, y prácticamente desaparecer como fuerza organizada, dejando el terreno abonado, primero para Berlusconi y luego para los populismos de extrema derecha de la Liga Norte y el popurri demagógico del Movimiento de las 5 Estrellas (M5E). Nos encontramos en Italia con uno de los más graves problemas políticos desde el final de la Segunda Guerra, que afecta a toda Europa en la economía, en la política, en la perspectiva de alumbrar un nuevo proceso democrático orientado a la izquierda y a un cambio posible por necesario.

Y, en tercer lugar, España. Un partido gobernante corroído por la corrupción y un gobierno y un presidente de gobierno inútiles para cualquier tarea con perspectivas de hacer una política, conservadora como corresponde a su ideología, pero seria y coherente para saber a qué atenerse ahora y en el futuro. Si no la ha hecho en las cosas más acuciantes en los últimos años, dejando pudrir la situación en Catalunya, como un clamoroso caso de inutilidad política, menos lo va a hacer ahora de juzgado en juzgado. Se debe enviar al PP a la oposición para unos cuantas décadas.

Pero si miramos al conjunto del panorama, no acaban los graves problemas políticos que afectan al país en el PP; ahí está el semidormido caso de la corrupción de los nacionalistas catalanes en el candelero, corrupción, según dicen, tan importante o más que la del PP. Y ya juzgándose la de los ERES en Andalucía que expresa una vertiente más de lo que puede ser la corrupción.

Ante todo el panorama descrito, la conclusión a la que llego, con mucha voluntad y poco optimismo, es la que da título al artículo: Cuando fracasa la inteligencia política, y, habida cuenta de que el vacío no existe, donde no hay política para analizar, abordar y buscar alternativas a los problemas colectivos desde la razón, la coherencia y el método, habrá otras “soluciones” que convertirán la política en puro cambalache de egoísmos enfrentados sin horizonte de solución racional. En los tres casos analizados es así, y la degradación de los mismos significa una degradación de la política en todo el entorno en que nos movemos.

Volviendo al más cercano, es difícil que la “izquierda” española actual, gane o pierda la moción de censura contra el PP, tenga capacidad para poner en marcha una verdadera alternativa política con capacidad de actuación urgente y con perspectivas de consolidarse. Pero como hay lo que hay, pero milagros no, todas las personas, grupos y plataformas de debate político existentes y coincidentes en lo fundamental de los objetivos, deberemos actuar en esa situación defendiendo lo más justo y razonable para avanzar y consolidar una nueva realidad.

Como construir una alternativa es imposible, por ello deberemos hacerlo. A pesar de los gobernantes y dirigentes corruptos o ineptos, o corruptos e ineptos. Y, a pesar, de los que les votan y siguen la corriente, tan culpables como aquellos.

(Martes, 29 de mayo de 2018).

La realidad agota. Cambiarla, el único camino

Uno puede estar cansado de una realidad, aquí, allá y acullá. Una realidad agotadora en España por la degradación de los comportamientos decentes, de la honestidad elemental que debería presidir la vida colectiva, por un egoísmo avariento y poseedor, capaz de utilizar la confianza depositada en las personas que deben administrar democráticamente los bienes de la comunidad para engañar, medrar, robar y acumular fortunas. Con todo ello se va generando una situación económica y social de descomposición del sentido colectivo, de degradación de la política como instrumento de análisis y solución de los problemas, y va abriéndose paso la “filosofía” del aceptar “quién no roba es porque no puede”. Luego me referiré en concreto a una “solución” de los asuntos españoles que sería ideal, aunque me temo que será pura quimera. Antes veamos las realidades del mundo.

Empezando por las guerras y sus consecuencias. En Siria, a pesar de la derrota de los mercenarios y terroristas, impulsados, adiestrados, financiados y protegidos por EEUU, Israel, Arabia Saudí, Turquía, Gran Bretaña y el conjunto de la UE, cada parte con diversos grados de intervención bélica según los intereses propios, los promotores de la guerra no renuncian a sus objetivos de dividir y fragmentar Siria, de crear zonas de intervención neocolonial para el control geopolítico del territorio y de los recursos y materias primas, de las vías de comunicación para el transporte de las mismas desde Asia a Europa pasando por la zona del golfo.

Una zona en permanentes guerras e intervenciones desde que Mohammad Mosaddeq, un primer ministro elegido democráticamente en Irán en 1951, decidió nacionalizar el petróleo, en manos de las compañías británicas y norteamericanas. EEUU y Gran Bretaña organizaron un golpe de Estado y lo derrocaron en 1953. Los golpes y contragolpes no han cesado nunca en toda la zona. Han destruído Iraq, Libia, parcialmente El Libano y Siria, Yemen, y más al centro africano, en Darfur-Sudán, Zimbabwe, Congo…, con centenares de miles, o millones, de muertos; a consecuencia de lo cual y de arrasar infraestructuras y viviendas y de la falta total de inversiones para el desarrollo social y humano, la zona padece las consecuencias del desastre.

Países prósperos no hace mucho tiempo, como Iraq, Libia, Siria, este país después de 7 años de guerra de agresión, tienen que reconstruirlo todo y reorganizar la producción. Y millones de personas de las zonas de guerra y de los países empobrecidos del centro de África, que no han conocido nunca una verdadera ayuda para su desarrollo, agrícola en primer lugar para alimentar a toda la población y no para monocultivos de explotación para exportar, que no tienen apenas agua potable, que perecen pronto por falta de lo más elemental en salud, buscan desesperadamente la huida a Europa, cayendo en manos de todo tipo de mafias criminales que comercian con ellos como si de ganado se tratara, con la casi pasividad de la llamada pomposamente “Comunidad Internacional”.

Las playas de la destruida Libia son los nuevos campos de internamiento para lanzar al mar en pateras, cual nuevos trenes de la muerte, a miles de personas, muchas de las cuales mueren ahogadas, o son amontonadas en almacenes italianos, griegos, o “refugios” vallados en las fronteras de la opulenta Europa,  esperando la ayuda personal que no les llega a ellas, ni a sus países de origen.

En toda la zona descrita sólo hay una manera de aportar alternativas para el principio de solución de los problemas: Que  los EEUU y la UE, principales responsables de lo que sucede, acompañados de todos sus socios ricos, pongan en marcha de inmediato un plan de emergencia para la reconstrucción de las zonas destruidas y devastadas por las guerras y el saqueo. Un primer presupuesto de 200 mil millones de euros serviría para arrancar, previa planificación de las urgencias, con un riguroso control técnico y democrático de los recursos a nivel general y concreto en cada país, realizado por los organismos pertinentes de la UE y de la ONU.

En Europa, la izquierda, si no quiere desaparecer definitivamente como proyecto internacionalista solidario por el desagüe de la historia, o de la historieta, debería salir de su eurocentrismo avalador de intervenciones, guerras, secesiones y silencios y ponerse las pilas de los principios y valores que le dieron vida, y defender en las instituciones de la UE y de cada Estado, en la calle y en los centros de trabajo y de estudio, la alternativa aquí propuesta, u otras en el mismo sentido. La consigna: basta de guerras y saqueos, acuerdos políticos y colaboración de los pueblos, reconstrucción de lo destruido y desarrollo. No más imperialismos y neocolonialismos  de EEUU y de Trump, ni de las ex-potencias coloniales de Francia y Gran Bretaña, ni del sionismo de Israel.

Y en cuanto a España y a la solución milagrosa de la que hablaba antes, se me ocurre algo muy simple: No podemos estar todo el día perdiendo el tiempo, angustiados por la perplejidad, la pena, la depresión y la ira de ver tantas pequeñas y grandes fechorías económicas y sociales extendiéndose por todo el territorio, mientras la mayoría de la sociedad crea con su trabajo la riqueza colectiva de la cual se aprovechan los explotadores “legales”, por un lado, y los ilegales por otro, que al no tener bastante con los beneficios de cualquier negocio o tarea bien remunerada, recurren a las corrupciones y corruptelas, sin ningún reparo en la utilización de la política y de los cargos públicos para ello. Por lo cual ahí va la propuesta: Juntar a todos los culpables, sean los de la Gürtel, los del saqueo pujolista de Catalunya y los de los ERES, añadiendo los casos que falten, en un lugar adecuado con su correspondiente vigilancia para que no reiteren, y en condiciones adecuadas de vida y comodidad básicas para que puedan ponerse de acuerdo, como hacían antes cuando robaban, en qué deben hacer para purgar sus desmanes y para devolver lo robado.

O sea, que hagan un acto de dura autocrítica por lo que hicieron, acompañada de la aceptación de las penas de cárcel que correspondan y de la devolución de lo robado. Y, naturalmente, y por si acaso, que la ley y los jueces cumplan con su cometido, sin concesiones a otra cosa que no sea aplicar la justicia sin venganza ni odio. No sé si tendré suerte con esta propuesta, pero es una idea para intentar reconstruir la vida colectiva con la política como instrumento esencial para la solución de los problemas.

(Jueves, 24 de mayo de 2018).

Notas sobre Italia, Israel, Ciudadanos, y ETA 

Sin necesidad de confundir ni meterlo todo en un saco, pero informando de lo que está sucediendo en un mismo momento político, sin demasiada capacidad o ganas de intervención por parte de la izquierda teóricamente real. Por partes:

Parte 1.- Que Trump, Pujol, Puigdemont…, y una larga ristra son sionistas, ya es muy conocido. No lo era tanto que lo fuera directa y claramente Ciudadanos, que sí se sabe que son neoliberales en economía, anticomunistas y conservadores en política, amigos de la OTAN, comparsas de los golpistas de Venezuela y defensores de los “rebeldes sirios” y de sus avaladores de la Coalición de la Guerra encabezada por EEUU.

Pero Girauta, portavoz de Cs, lo ha dicho con nitidez para evitar dudas, en nombre propio, y de Cs y Rivera se entiende, en presencia del embajador sionista en España, Daniel Kutner: “Israel, luz para las naciones, cumple 70 años. Aquí celebrándolo con el admirado Daniel Kutner”. Sobran comentarios, se ha destapado por si mismo otro sionista y su partido, defensores del estado nazi-terrorista de Israel.

Y, para completar la noticia, PP, PDeCAT y Cs, no sé si algún grupo más, han vetado un debate en el Congreso para condenar la masacre de palestinos en Jerusalén.

Parte 2. Y ¿qué hay de Italia? Pues, sencillamente, que forman gobierno los del Movimiento 5 Estrellas (M5E) y la Liga Norte (LN), dos populismos “todo atrapa”, capaz la LN de querer trocear Italia tiempo atrás y cuando fracasa aliarse con quien sea y para lo que sea, y el M5E, un popurri ni de derechas ni de izquierdas, con un programa  que, entre otras cosas, propone una reducción general de impuestos con una tasa única,  válida para ricos, pobres y lo que haya; y la devolución masiva automática de inmigrantes irregulares.

Luigi Di Maio, el joven nuevo dirigente máximo de la Liga Norte, se declara “anti casta” (¿les suena?) y proclama combatir la degradación política italiana para avanzar con un programa “social” hacia la creación de un estado de bienestar en el que se superarán todos los problemas. Vaya, una especie de paraíso como el que prometían en Catalunya los nacionalistas, independentistas y secesionistas, juntos y revueltos y por separado. !Cuánto se echa en falta en Italia al viejo Partido Comunista, auto liquidado!  Y hasta al Partido Socialista y a la Democracia Cristiana de Aldo Moro. Al menos, entre los tres, con todas sus contradicciones, conformaban un sistema mucho más sólido y creíble que lo actual para hacer política desde perspectivas ideológicas diferentes en la confrontación social dialéctica.

Y lo paradójico del caso, o nada paradójico, es que tanto en Italia como en Catalunya, estas posiciones obtienen un voto considerable que les permite gobernar. Y vuelta la burra a la era, que nunca aprende a separar bien paja de trigo, sino que lo pisotea y aplasta todo. El fascio-populismo en sus diversas facetas, según donde se produzca y su realidad y circunstancias, infecta desde la escuela hasta el último escalón, encontrándote a “empresarios, políticos, intelectuales e informadores diversos”, que defienden con ardor las cosas más estrambóticas e infantiles, como si fueran alumnos iletrados de primer curso que han perdido el sentido adulto de la realidad y han vuelto al principio del conocimiento primario.

Parte 3 y última. Y para que quede claro que los diversos racismos identitarios siempre se encuentran en un momento u otro y se alimentan y apoyan mutuamente, no importando los diversos métodos fascistoides empleados, aunque se disfracen de revolucionarios en su trayectoria, el final real de ETA, a causa de la derrota de su terrorismo, da paso a la nueva propaganda de ETA-Bildu, acompañados siempre de los elementos auxiliares que no saben ni se enteran y actúan de palanganeros.

Y encuentran aliados y cobijo en el nazional-secesionismo de Catalunya, con dirigentes independentistas rindiendo tributo a los terroristas de Estat Català, con Dencàs y cia. y los hermanos Badía a la cabeza, pasando por el abrazo a terroristas de Terra Lliure; con fervorosos recibimientos a Otegi y lo que representa, mientras en Euzkadi, “desaparecida” ETA, aparecen por todas partes las pintadas dando las gracias a ETA por su acción “política” histórica y con nuevas amenazas a los “enemigos de Euzkadi” que, como en Catalunya, son los españolazos fascistas. Y el viejo defensor y acompañante del terrorismo, Arnaldo Otegi, dice que estos vivas a ETA y las amenazas a los que no los comparten forman parte del país. Como las playas, montes, calles, el txacolí, el pintxo o el marmitako.

Como colofón, sin la misma entidad política, Kichi, el alcalde de Cádiz, miembro de Podemos, ha dicho que “Hay que vivir como la gente corriente a la que se representa”, y que él no piensa dejar de vivir en el barrio obrero y populoso de La Viña, en referencia indirecta al chalet de 600.000 euritos de Pablo Iglesias e Irene Montero.

(Viernes, 18 de mayo de 2018).

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