Pedro Sánchez comenzó a gobernar. Es un decir

Francisco Frutos Gras ||

Ex Secretario general del PCE ||

De momento, lo único que está claro es que de aquello de ordenar en pocos meses los papeles que Rajoy embarulló y convocar elecciones inmediatamente,  nada de nada. Aguantar mientras se pueda, hasta 2020. El nuevo presidente de gobierno ha llegado para  gobernar y, sobre todo, para estar. Abordar y buscar el principio de solución de unos cuantos problemas de fondo, ya te lo miraré más adelante.

No es necesario rasgarse las vestiduras como hacen algunos que le votaron y ahora se sienten traicionados. Yo no me siento ni siquiera decepcionado ya que no esperaba gran cosa de la nueva situación, del nuevo presidente y del PSOE. Ojalá la realidad de los próximos tiempo me desmienta. Pero pensar, sí, pienso y opino.

Cuando Rajoy gobernaba, a Pedro Sánchez y al PSOE les urgía la financiación de las autonomías y acusaban al gobierno del PP de no moverse de una posición cerrada que mantenía una especie de memorial de agravios compartidos entre todas las autonomías. Ya no digamos la actitud de los secesionistas de Catalunya que, con su “España nos roba”, ya se quedaban satisfechos para continuar robando en su casa y querer robar más a los catalanes y a todos los españoles.

Ahora parece que ya no corre prisa poner en marcha un nuevo sistema que tenga en cuenta una realidad compleja y encuentre una manera más justa para repartir las riquezas colectivas y hacer frente a las necesidades de forma más razonable para el conjunto. Pedro Sánchez dice que ahora se harán unos retoques y en la próxima legislatura ya vendrá una ley pactada entre todos. Esto es válido ahora y lo era antes con Rajoy. Parece que con la Reforma Laboral, o las reformas laborales, la del PP y la del PSOE, se tiene que andar despacio también, no sea que asustemos a alguno de los socios votantes de la moción. Hay más cosas pero me quedo aquí por hoy.

Pedro Sánchez llegó con galope de purasangre de carreras y acaba como burrito viejo. Pero habrá tiempo, no nos alteremos. Señores progresistas, no se pongan nerviosos, pueden continuar arreando a Rajoy y al PP y se sentirán realizados, a pesar de que ya no queda claro si el PP subsistirá como una opción que pueda aspirar al gobierno, habida cuenta del carajal interno y externo que vive.

Y si el gobierno del PSOE necesita ayuda, ahí está Iglesias, al que no importa decir y compartir hoy una cosa y mañana la contraria, y además es un experto en convencer a Puigdemont y a las derechas independentistas de que voten a Sánchez. Estoy convencido de que Iglesias, que está de acuerdo con las bases militares de EEUU y con la OTAN, convencerá a Pedro Sánchez para dedicar estas bases a tareas contra incendios, a rescatar pateras y a acompañar a cruceros por el Mediterráneo. Y en cuanto a la OTAN, por qué no transformarla en una escuela para enseñar lo bien que esta organización trabaja para la paz, la convivencia y el bienestar del mundo, tal como indican los múltiples casos en los que ha intervenido o impulsado y ayudado: Afganistán, Yugoslavia, Libia, Oriente Próximo…. Y Julio Rodríguez podría encargarse de coordinar y dirigir esta función ya que experiencia tiene.

O sea, que tenemos partido para rato. Por lo que parece la política es reacia a entrar, pues la politiquería permanente y la retórica intrascendente son más fáciles de practicar y no obligan a nada.

(Jueves, 21 de junio de 2018).

Los niños como mercancías. Los gobernantes que lo deciden o permiten, delincuentes sin castigo. Trump acentúa el dolor.

Si algo debiera ser una ley universal con todo el rigor para cumplirla y hacerla cumplir, es el respeto y el trato a los niños en todas partes. Si algo debe estar absolutamente prohibido, y castigado en su caso, para cualquier gobernante, sea cual sea la ideología o religión que profese, es separar por la fuerza bruta de un pensamiento reaccionario o de una ley que fomenta o permite el maltrato infantil, a los niños de sus padres.

Lo que sucede en las fronteras de EEUU con los niños que son arrancados de sus padres, enjaulados y despreciados es un acto de neonazismo. No es nuevo. Procesos parecidos al que estamos viviendo, basados en leyes aprobadas, se producían gobernando Bush y Obama, pero con Trump se han deshumanizado y brutalizado hasta extremos de escándalo, convirtiendo la ley de “Tolerancia cero”, que permite la separación de menores de los adultos, en una auténtica ley para el internamiento en campos de concentración.

Defiendo que la separación forzada de hijos y padres se convierta en un delito penal de carácter internacional, sancionado por la ONU, UE y por todas las organizaciones penales internacionales y de teórica defensa de los derechos humanos, hasta ahora tan poco útiles para hacer frente a fenómenos estrictamente humanistas como el que estamos denunciando.

Pero no deberíamos quedarnos aquí. El dolor que causa a los bien nacidos el llanto de los niños separados y enjaulados en EEUU debe conducirnos a una reflexión más global que no se limite a denunciar los efectos de una situación, sino las causas generales de la misma. Y hablo de causas generales porque al dramatismo en las fronteras de EEUU debemos unir el dramatismo, sin ir más lejos, de las fronteras mediterráneas. ¿Por qué llegan miles de niños solos en pateras lanzadas al mar por las mafias de la trata de humanos? ¿Por qué la Europa del capital y la democracia está estudiando ya la creación de nuevos centros de internamientos, para adultos y para niños? ¿Por qué el Consejo Europeo propondrá a los Estados crear fuera del territorio comunitario centros llamados “Plataformas regionales de desembarco” para clasificar a los migrantes y decidir si son de carácter económico o tienen derecho a asilo?

O sea, si huyen de las guerras y destrucción de países enteros, o de las hambrunas ocasionadas por el saqueo de sus riquezas que, en la mayoría de casos, tiene que ver también con la violencia y las guerras. Saqueos, hambrunas, guerras y destrucción, como parte de un sistema que tiene como máximo valor, el mayor beneficio en el tiempo más breve. El viejo egoísmo de los poseedores de ayer y de hoy, al precio que sea en miseria y muerte.

Sólo tendrán credibilidad propuestas que, en América y acá, tengan en cuenta en primer lugar y siempre el desarrollo económico, social, cultural y la dignidad, de los niños y niñas en primer lugar,  y de todos los hombres y todas las mujeres.

(Miércoles, 20 de junio de 2018).

Aquarius: caridad lacrimógena no. Solidaridad activa y desarrollo humano. 200 mil millones de euros.

De la solidaridad y fraternidad humana a los buenos sentimientos y a la caridad, hay un abismo. Claro que conmueve el drama, y la tragedia en muchos casos, de millones de personas, niños, hombres y mujeres, que las mafias hacinan sin la más elemental seguridad de un salvavidas en cascarones carcomidos que lanzan al mar. Y claro que conmueve saber que muchas de estas personas han sido compradas o vendidas como ganado en las playas libias, o tienen que pagar miles de euros para la aventura de su traslado al “paraíso”. Y claro que debemos hacer todo lo posible para ayudarles a salir de esta situación  de la única forma digna, que es respetando sus derechos humanos como si de nosotros mismos se tratara.

Pero, al mismo tiempo que se hace esto y se buscan todos los mecanismos posibles para ello, es imprescindible poner encima de la mesa las causas de un éxodo tan trágico, caótico y monstruoso. Saber por qué niños y niñas son lanzados a una patera y mujeres embarazadas y hombres con plenas capacidades físicas arriesgan su vida por una quimera que les cuesta lo que no tienen.

Nadie habla de las causas de que tantos millones de personas abandonen el solar en el que han nacido. Nadie habla de las guerras neocoloniales y de saqueo que el capitalismo ha desencadenado en el Próximo y Medio Oriente, destruyendo Iraq, Libia, e intentando lo mismo con Siria, países con el nivel de vida económico, social y cultural más alto en la zona. Nadie habla de la matanza en Yemen y de su destrucción por parte del socio feudal saudí. Nadie habla de la financiación, adiestramiento y protección de los mercenarios terroristas wahabistas por parte de las potencias de EEUU y de Europa que quieren quedarse con la zona, sus vías y sus recursos. Nadie habla del terrorista Estado de Israel contra el pueblo palestino y de su permanente intervención en Siria.

Tampoco se habla de las guerras  de saqueo impulsadas en el centro y este de África para disputarse y quedarse con el coltán, los diamantes y las materias primas elementales. Y tampoco nadie habla de acabar con las mafias que, aprovechando el nivel de degradación de la zona, comercian con personas, torturan y matan. No sería tan difícil acabar con las mafias del crimen, si EEUU y los estados neocoloniales que obedecen sus dictados pusieran los ejércitos que utilizan para matar y destruir a pueblos inocentes, al servicio de esta tarea de higiene humanista.

Y, en nuestro país, el nuevo presidente del gobierno pone cara de profunda consternación hablando de los náufragos del Aquarius, procedentes de aquellas playas del Estado de  Libia. Un país que un gobierno del PSOE, con su Presidente y sus ministras de Defensa y Exteriores al frente, bombardeó, contribuyendo a destruirlo, siguiendo las órdenes de la OTAN, una organización terrorista en la que en aquel momento tenía un importante papel en su nivel más alto el general Julio Rodríguez, actual referente moral y político de Podemos.

En resumen, nadie habla, ni aquí ni en la Europa que participa de las guerras y saqueos, y que son corresponsables de los mismos, de pasar de la palabrería lacrimógena y egoísta a una verdadera acción solidaria. Una acción, que además de ser un acto de fraternidad humana con los millones de personas que no tienen nada, sería también una acción racional, científica, de equilibrio económico y social para el desarrollo imprescindible de condiciones de vida básicas dignas en un gran espacio africano. Las inversiones rigurosamente programadas y aplicadas en educación, sanidad, agricultura, agua potable, industrias medias para productos de consumo de primera necesidad, el comercio justo, el fin de los enfrentamientos y guerras y la cooperación, tendrían efectos inmediatos en la vida de la gente.

Hace ya tiempo propuse y exigí a los países “ricos” responsables de guerras y hambrunas que iniciaran un plan de reconstrucción de los países destruidos y saqueados y de desarrollo integral de los mismos al que destinaran inicialmente 200 mil millones de euros, controlados y administrados rigurosamente por las instituciones y organizaciones políticas y sociales de Europa y de todos los países participantes.

Frente a la demagogia “humanista”, lloriqueo y cinismo que ha despertado el Aquarius y su carga humana, empezar el proceso de corrección de la situación con una gran medida de choque inicial para un plan a medio y largo plazo que acabe progresivamente con la tragedia de tantos millones de personas en las zonas receptoras, destruidas y empobrecidas y garantice la seguridad y las condiciones de vida en los países europeos y del mundo que contribuyan al mismo. Si 200 mil millones os parece demasiado, poned una cifra.

Enviaré esta propuesta a las organizaciones políticas y sindicales y a los movimientos que se reclaman de la solidaridad y la justicia social.

200 MIL MILLONES DE EUROS PARA UN PROGRAMA CONTRA EL HAMBRE Y LAS GUERRAS.

(Viernes, 15 de junio de 2018)

Rajoy se va: a los 6 años triunfa la moción de censura*

Creo que se abre una perspectiva de cambio a largo plazo, aunque de momento los mimbres para hacer el cesto están todavía chapoteando, o secos, en medio del campo, en las acequias y desembocaduras de los riachuelos. Hay mucha contaminación política y pocas vacunas para tanto sarpullido, virus o pandemia.

Los primeros en notar la falta de Rajoy, vais a ser los que le necesitabais como el muñeco del PIM PAM PUM sobre el que descargar todas las iras contenidas en el tarro de las frustraciones por vuestra inutilidad para crear algo sólido, consistente, políticamente sabio y bien organizado para cambiar las cosas. Nunca hacíais nada con capacidad política no sólo para hacer reflexionar a unos cuantos, sino para comprometerlos, organizarlos, movilizarlos en torno a un verdadero programa, a un discurso que no fuera pura retórica y a una voluntad de cambiar la realidad. Y Rajoy, y el PP y sus políticas, justificaban la indigencia. Por tanto, leña al mono. Pues bien, se acabó el mono. Tendréis que hacer algo de motu proprio.

Y a ti, Pedro Sánchez, te tocará poner en marcha una política capaz de hacer olvidar tu enmienda total a los presupuestos de 2018, a los que calificaste duramente de “antisociales” y ahora dices que vas a defender, eso sí, por razón de Estado. Y, además, demostrar que puedes hacer algo más girado a la izquierda y a lo social, alejado de aventuras populistas y de socios de centro y de derecha nacional identitaria que te votan sólo para cargarse al PP, después de haberse acostado con él para aplicar las políticas más reaccionarias y que ahora enfilan a Cs, su nuevo y gran enemigo político, a pesar de ser este partido tan de derechas, o más, que el PP.

Hoy, me han resultado curiosas unas palabras de Pablo Iglesias: “Se retira un político elegante e inteligente que sabía escuchar. Fue un honor ser su rival y combatirle políticamente. Se ganó mi respeto”. Hombre, repasando unas cosas que se dijeron por el mismo protagonista y adláteres no hace tanto y esas palabras de hoy, me suena a la hueca palabrería de los que siempre están al acecho de lo que pueden pescar. Si no hay sorpasso, ni se le ve en el horizonte, echemos el anzuelo para ver si algo pica. Si ayer decíamos votar la moción de censura sin pedir nada, hoy pordiosear algún ministerio, dirección general o club de petanca. Quede claro que siempre por el bien del país.

Sobre el carácter de Rajoy, de lo que han dicho o dicen sobre él y sus maldades, poca cosa. Sólo reiterar la opinión que me merecían sus políticas de dejar pasar el tiempo confiando en que éste solucionaría por cansancio lo que no hacía su acción política. Le mandaba, sin acritud, a que ejerciera su oficio de registrador de la propiedad, si como presidente de gobierno no ejercía, pero no estaba todo el día buscando resquicios en su acción, o falta de ella, para vapulearle, acusarle de todos los males y desgracias del país y justificar con su existencia y la del PP la inutilidad política de mis propuestas.

Condenar al PP y a Rajoy como presidente del mismo, por la corrupción y por todos los males habidos y por haber, mientras se corría, y se corre, un espeso y tupido velo de silencio, o se mira hacia otro lado, cuando de los ladrones de Catalunya o de Andalucía se trata, con un historial tan largo y cuantioso como el del PP, es como mínimo, una indecencia política además de moral. Fuera ya Rajoy de escena y estando las fechorías de muchos destacados miembros del PP en los juzgados, y bastantes de sus autores en la cárcel, a pesar de que – según la progresía de cuatro cuartos- los jueces están al ordeno y mando del PP, cabe esperar la diligencia de esta izquierda parcialmente amnésica, o que trata las corrupciones de forma diferente, para que active la persecución y condena de los otrora socios catalanes del PP para las políticas neoliberales, bélicas o de recortes sociales. Y, de pasada, que exija la aceleración de los juicios sobre los ERES andaluces para que se aclare todo cuanto antes, se devuelva el dinero mal utilizado o sustraído y se castigue a quien corresponda.

No creo que sea mucho pedir en un momento en el que, sin dar palmas por estar el PP en la oposición, hay una razonable posibilidad de que se enderecen muchas cosas sobre recortes laborales y sociales reaccionarios y ultraliberales, sobre libertad de expresión y sobre si se continuará zascandileando con los nacionalismos racistas e identitarios sobre España y su sexo, o se abordará la definitiva construcción de una España en la que la clase obrera y trabajadora ha escrito las más bellas, y muchas veces dolorosas, páginas de su historia. La España de la IIª República Española que fue defendida por el pueblo y por los brigadistas internacionales. La España obrera y popular que, después de la terrible derrota republicana, fue capaz de irse levantando poco a poco de sus cenizas y urdir la solidaridad y la fraternidad entre sus gentes, sin importar el lugar donde vivían ni la diversidad de su patrimonio cultural y lingüístico.

En definitiva, Pedro Sánchez, el PSOE, sus avaladores, tanto los oportunistas que piden un ministerio como los que quisieran volver al fracasado “procés”, tendrán que hacer frente a una nueva realidad en la que ya no valdrán los ataques furibundos a un enemigo desahuciado, sino los hechos socioeconómicos y políticos. Veremos entonces si Pedro Sánchez tiene la talla política que hasta ahora no se le ha visto y si, además, es capaz hacer que el PSOE rectifique sus políticas y de dar un giro a la izquierda de verdad en vez de predicarlo retóricamente. Y, miren por dónde, eso debería comprender la política económica y social, hasta ahora escorada al neoliberalismo, la militar, partidaria de todas las intervenciones en Yugoslavia, Libia, Siria…, y la internacional, tan agresiva con Venezuela y Maduro, para no ir más lejos.

Ya sé que sólo tiene 84 votos para gobernar pero esto es un asunto suyo. Tenía los mismos antes de presentar la moción de censura. La credibilidad política se gana, aún siendo minoría, si se tiene perspectiva de futuro.

*LaRepublica.es

(Martes, 19 de junio de 2018).

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