Sin compromiso no hay militancia. Sin militancia voluntaria  no hay posibilidad alguna de cambio político

Juan Diego Hernández Valero ||

Abogado. Secretario de Organización del Moviment Socialista de Catalunya ||

Desde hace algún tiempo, vengo repitiendo que el capitalismo, el sistema capitalista , aquél que nació a partir de la revolución francesa, es un sistema absolutamente depredador. Un  sistema que tiene necesidad de matar  o devorar a sus presas para seguir subsistiendo. Su lucha por  sobrevivir le lleva a comportarse cual fiero animal de cualquier  selva conocida. O ellos o nosotros, vendrían a decir. Y, durante al menos dos siglos, XIX y XX,  y lo que llevamos del  XXI, sigue en sus trece, sin que nadie, hasta ahora, haya podido poner  freno a ese instinto depredador. Ni los trabajadores, la clase trabajadora que nació al albur de su aparición, que el propio sistema sacó a relucir  porque necesitaba alimentarse  de los que nada tenían; de los que tenían sólo sus manos para vivir, se “inventó” a los proletarios.

En España, a partir de la muerte del Dictador Francisco Franco, aquél que era ungido “por la gracia de Dios”, sucedió algo bastante significativo: el propio sistema dictatorial, las clases dirigentes del sistema, permitieron que entrara “la democracia liberal”. A decir de algunos: “el mejor esquema  de dominación, el más eficaz y seguro de la clase capitalista”. En ese periodo, los partidos políticos que eran los organismos por los cuales la democracia se hacía representativa, casi todos, al menos los más importantes, recibieron dinero a mansalva. En el lado de los trabajadores los mal llamados partidos de izquierda (PSOE,PCE,PSUC, BANDERA ROJA,LIGA COMUNISTA REVOLUCIONARIA,etc.etc) recibieron cantidades ingentes de dinero, ya fuera de Alemania o de los países del Este y de algunos sudamericanos. Y ese- y ahora con el transcurso del tiempo-,fue un gran error.

El dinero que recibieron los llamados  partidos de izquierda sirvió para que la militancia real y efectiva se trasladara sólo a la pega de carteles y a poco más. No se crearon estructuras sólidas que dieran cabida a los militantes. Las estructuras eran para los que apoyaban a los que iban a sacar algún provecho de aquella militancia, que por aquel  tiempo era prácticamente todo el que se acercaba a los partidos (Alcaldes, Concejales, Diputados, etc). Ello supuso que el “compromiso” de aquellas fechas fuera una impostura: “Una mentira envuelta en un halo de verdad”. La gente “militaba” porque esperaba sacar algo. Y si alguien  discrepaba era mandado al más oscuro rincón, al foso de los desheredados.

Sobre todo, se produjo una cosa: sólo había “militancia” si había dinero. Los partidos se volcaron en hacer marketing político, no en crear estructuras fuertes y consolidadas con todo tipo de gente. El dinero suponía que cuando se  tenía que estudiar un tema –por ejemplo- no fueran los militantes como tal los que lo resolvían  con su esfuerzo, con el conseguir los datos necesarios y tratarlos para llegar a una solución. A una solución que la organización daba. El dinero hacía que se contrataran  servicios externos o, en los más de los casos, a gente “ideológicamente afín” que no militaba porque sí, sino que lo que hacían era trabajar para el partido a cambio de un salario. Sin dinero no había trabajo real y efectivo. No había trabajo voluntario que es la base de cualquier militancia seria y rigurosa.

Y así ha seguido la cosa. La  militancia voluntaria se sustituía por la militancia del dinero. Mientras había dinero todo iba bien. Se iba trampeando de una manera u otra. No se necesitaba a los militantes como tales, pues muchos de ellos no estaban con la línea oficial del partido. Se podía comprar la anuencia o consentimiento  de los integrantes. Casi todos recibían “algo“ del partido. Lo que se intentaba era subir, trepar como fuere. Esa era realmente la militancia.

Y, así, un año tras otro. El dinero conseguido en una elección iba alimentando al partido en la etapa posterior. Las elecciones,  por poco que se sacara  servían para “arreglar la militancia”. Y esa forma de hacer las cosas fue calando y calando y, ahora,  no se sabe que es eso de “la militancia”. Como la gente no ha estado entrenada no sabe de qué va la cosa. Tampoco hay voluntad clara de intentar revertir esa situación en los que quedan.  Y si a eso unimos las cuestiones personales, o, lo que es lo mismo, querer aparecer y medrar en las Organizaciones sólo como lucimiento personal, sin entender que uno está allí para que el trabajo revierta en la Organización y no para ponerse medallas, entenderemos el por qué la militancia no existe. Y el por qué no existe la izquierda, izquierda. La gente no sabe militar porque no hay compromiso y al no haber compromiso no hay financiación.

Sólo hay que mirar el resultado dado por el Frente Cívico, Somos Mayoría, de  Anguita. Después  de seis o siete años han debido rendirse a la evidencia y han pedido la disolución. Y no lo digo como reproche, sino simplemente constato una realidad. Realidad que se da en otros partidos o intentos de partidos. Y que una vez y otra caen en los mismos errores.

Los trabajadores no sólo hemos perdido batallas importantes. Hemos perdido la guerra. Nos guste o no esa es la única verdad. Y los capitalistas no necesitan más “enemigos” teniendo los amigos que tienen.

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1 comentario de “Sin compromiso no hay militancia. Sin militancia voluntaria  no hay posibilidad alguna de cambio político

  1. 8 junio, 2018 at 20:44

    Así es y lo que es peor. La trampa de la palabra democracia nos ha catapultado .Podemos creer que puede existir democracia en un sistema capitalista. Vamos de engaño en engaño. El capitalismo para poder sobrevivir se esta convirtiendo en ciencia ficción de horror. Coches sin conductor es decir potenciales monstruos que te pueden matar, dinero electrónico chips de control mental,proyectos para cambiar el clima y sembrar el suelo de semillas trasgenicas, Monsanto-Bayer, multinacionales farmacéuticas que crean enfermedades , a gusto del poder tratados de libre comercio que nos vuelve alas galeras de hace siglos de historia. Este capitalismo genocida ni hay quien lo pare tiene comprados partidos, gobiernos y crea otro como Podemos para frenar un cambio .Esta pirámide de HEDOR no se salva nadie y cuando hay algún cambio ya esta amañado, para que no cambie nada. Nos dan migajas y creemos que nos ayudan. Tecnología gratis al servicio de un programa oscuro, la ciencia al servicio del poder ¡ para temblar¡ y si queda algún dirigente honesto o se ha vuelto tonto , o esta vendido. Si no se toma conciencia de que nos están engañando o lo que es peor somos para ellos un experimento como las cobayas acabaran con nuestra vida y la de futuras generaciones. Matrix no es ya una película es un proyecto real.”creemos una gran crisis y cambiaremos el nuevo orden mundial” Rokefeller

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