IZQUIERDA EN POSITIVO: Sobre Torra, Felipe VI, y los atentados del 17 de agosto

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Ante la polémica suscitada por las declaraciones del president de la Generalitat de Catalunya, QuimTorra, desautorizando la participación del rey Felipe VI en los actos de homenaje a las víctimas de los atentados yihadistas del 17 de agosto del año pasado en Barcelona y Cambrils, y la más genérica afirmación de que el jefe del estado español es persona non grata en Cataluña, desde IZQUIERDA EN POSITIVO queremos hacer las siguientes consideraciones:

IZQUIERDA EN POSITIVO es un partido de inspiración republicana, nos consideramos herederos de la mejor tradición de la izquierda ilustrada y obrera de la I y la II República, y aspiramos a que España pueda dotarse soberanamente de la forma de estado, monárquica o republicana, que su ciudadanía democráticamente decida; posibilidad que le fue hurtada durante el proceso de elaboración y aprobación de la actualmente vigente Constitución de 1978.

Desde IZQUIERDA EN POSITIVO censuramos con dureza los negocios privados que la familia real española realiza al amparo de sus funciones oficiales, y muy especialmente los que la vinculan con las oligarquías feudales y teocráticas de los países del Golfo Pérsico, regímenes dictatoriales que vulneran sistemáticamente los derechos humanos más básicos, especialmente de los trabajadores y de las mujeres, y de donde procede el principal apoyo organizativo y financiero del terrorismo islámico internacional. De hecho, consideramos que la confusión entre intereses públicos y privados constituye una de las características intrínsecas de la institución monárquica, que afecta por igual a todas las casas reales europeas, e incompatible con los fundamentos del Estado Social y Democrático de Derecho.

– Sin embargo, desde IZQUIERDA EN POSITIVO constatamos el hecho de que los ataques que el rey de España está recibiendo desde el entorno del president Torra y otros ámbitos del nacionalsecesionismo no responden a una voluntad republicana de democratización de las instituciones, sino a un obstinado empeño en mantener vivos el conflicto con el Estado y la crispación y fractura social en Cataluña; sobre todo teniendo en cuenta que muchos de los que ahora se muestran tan beligerantes con la monarquía española (el PDeCAT, la antigua Convergència) han sido, durante décadas, uno de los más firmes e interesados puntales de ese mismo al que ahora llaman, despectivamente, el Régimen del 78. E hijos y nietos, en no pocos casos, de los más directos cómplices y beneficiarios de la dictadura de Franco.

A la espera de que en España exista una mayoría social que permita aprobar una nueva Constitución republicana, o reformar en tal sentido la Constitución vigente, el ciudadano Felipe de Borbón y Grecia continúa a día de hoy siendo legalmente Jefe del Estado español, y como tal representa institucional y simbólicamente al conjunto de la ciudadanía. Su presencia como Jefe del Estado en un acto de tanta relevancia emocional como el del homenaje a las víctimas del 17-A está tan justificada como lo estaría si, en lugar de un rey, tuviésemos en España un Presidente de la República. Y resulta de un cinismo intolerable tratar de hacer pasar por críticas a la monarquía lo que, en realidad, no es más que un intento de patrimonialización del dolor y la solidaridad por los atentados de Barcelona, y un acto de provocación y desprecio hacia el conjunto de la ciudadanía española.

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