Siria: Cascos Blancos y guerra química

Eduardo Luque Guerrero ||

Periodista y analista ||

Los ataques con armas químicas se encuentran entre la propaganda bélica más utilizada en la guerra contra Siria. Desde fines de 2012 hasta abril de 2018, se han mencionado el uso de gases tóxicos en Khan al-Assal (marzo de 2012), Alepo (agosto de 2013), en las regiones orientales de Ghouta, Khan Sheikhoun, Idlib (abril de 2017) y en Douma (abril de 2018). Una y otra vez, se han demostrado que no son sino mentiras sin originalidad. Por el contrario, han sido numerosos los incidentes en los que los “rebeldes” han mostrado públicamente poseer esas substancias químicas y ser capaces de usarlas.

EEUU y sus aliados más próximos, Reino Unido y Francia, preparan de nuevo una intervención contra Siria. Occidente pretende torpedear los esfuerzos internacionales para cerrar el conflicto. Con un 90% del territorio reconquistado, Al-Assad es el ganador en esta guerra que Occidente declaró al pueblo sirio. ¿Qué interés tendría Damasco en perpetrar alguno de estos supuestos ataques? ¿Es lógico que el presidente sirio ordene un ataque químico que provoque la ira de Trump y sus aliados? ¿A quién benefician estas acusaciones? Obviamente, y como en anteriores ocasiones, todo se organiza para consumo televisivo.

Como ocurrió en el bombardeo de la base aérea de Al-Cahaayrate el 7 de abril del 2017 o los ataques con misiles la noche del 14 de abril del 2018, EEUU vuelve a invocar la justicia internacional. De nuevo, el “Llanero solitario” utiliza argumentos tan gastados como cínicos: John Bolton, asesor de Seguridad Nacional del presidente Trump, dijo el 22 de agosto que “… si el régimen sirio usa armas químicas, nosotros reaccionaremos con toda la firmeza requerida y realmente deberían pensárselo dos veces…”. Un día antes, Francia y Reino Unido (RU) y EEUU amenazaban también con intervenir:”Como hemos demostrado, responderemos adecuadamente a cualquier uso posterior de armas químicas por parte del régimen sirio...”

El guión parece estar escrito desde hace meses. Hace más dos semanas que la marina de EEUU tiene desplegados varios destructores de la clase AEGIS, armados con más de 50 misiles de crucero cada uno, en el Golfo Pérsico. Hoy se confirma la entrada de destructores norteamericanos en aguas del Mediterráneo. Por otra parte, bombarderos estratégicos B-1B, armados también de misiles de aire-tierra, se apostan en la base aérea de Al Udeid, en Qatar. Navíos franceses y de la Royal Navy, así como las fuerzas inglesas en Chipre, se hallan en estado de alerta.

La amenaza es tan real que 13 navíos de guerra rusos de superficie están ahora mismo en las costas sirias. Rusia acumulará en los próximos días la mayor parte de su flota del Mar Negro en esa zona. Como en abril, la marina rusa extenderá una pantalla protectora para los sirios ante los ataques desde el Mediterráneo y el Golfo Pérsico. Mientras, la defensa antiaérea y la fuerza aérea siria y rusa están en estado de máxima alerta. Diarios libaneses especulan con la llegada de material antiaéreo ruso por vía aérea al aeropuerto de Damasco. La reacción rusa parece atemperar el ardor guerrero de Trump. La ¡¡OTAN!! pedía contención a todas las partes en una declaración oficial.

EEUU, con la ayuda de los “Cascos Blancos”, preparan un incidente de “falsa bandera” para justificar un ataque.

Tanto el ministro de Exteriores ruso como el embajador sirio en la ONU lo han denunciado: EEUU, con la ayuda de los “Cascos Blancos”, preparan un incidente de “falsa bandera” para justificar el ataque. El escenario se está completando. Se ha denunciado (la cadena libanesa Al Mayadin se hizo eco) que, hace escasos 8 días, contenedores con cloro han sido recogidos por los “Cascos Blancos” en la localidad de Helouz en Idlib (noroeste de Siria) El 26 de agosto, se reportaba, con la información recogida por el Centro de Reconciliación desde varias fuentes independientes, que los “Cascos Blancos” habían entregado a dos comandantes de la milicia terrorista de Ahrar al Sham (la antigua Al-Qaida cambiada de nombre) depósitos de cloro sin etiquetar y que habían sido trasladados al sur de la provincia a almacenes controlados por esa milicia terrorista.

Por otra parte, los servicios de inteligencia siros y rusos han afirmado que decenas de personas, entre ellas 44 niños, han sido secuestrados en las zonas circundantes para ser gaseados o bien para, como en el caso anterior (abril 2018 en Ghouta Oriental), representar las escenas frente a las cámaras. El portavoz del Ministerio de Defensa ruso, Igor Konachenkov, ha ido incluso más lejos al denunciar la participación de los Servicios de Inteligencia británicos en la preparación del supuesto atentado.

Los líderes occidentales tienen un “leiv motiv” común para embarcarse en esta locura: sus problemas domésticos. Macron cae en las encuestas de opinión de forma notable; hace pocos días dimitía Nicolas Hulot, ministro Para la transición energética y tercer hombre en importancia en el gobierno, (y… ¿cuántos ministros van ya?). Theresa May está siendo contestada por su propio partido y por la UE; las dimisiones de sus hombres fuertes en su ejecutivo se multiplican e, incapaz de plantear una estrategia coherente frente al Brexit, ve cuestionado su futuro político. Donald Trump, acosado por sus “deslices sexuales”, necesita, como sus dos aliados, una acción de fuerza que le reporte algún alivio en las encuestas.

Hace semanas que el ejército sirio está concentrando grandes recursos militares en la última zona controlada por los grupos terroristas en el noroeste del país. La zona de Idlib es la última baza que les queda a los grupos terroristas, a sus socios occidentales y a las monarquías del golfo que los financian y apoyan.

La intervención militar tendría en este sentido varios objetivos y escenarios paralelos que se superponen proporcionando mayor tensión, si cabe, al conflicto. Entre los objetivos podemos situar el doméstico antes mencionado. El segundo, evitar la victoria final del gobierno sirio. El comandante de los grupos terroristas Abu Mohammed al-Golani, antiguo emir del grupo Frente al-Nusra, ha tenido que amenazar con la muerte a aquellos que pretendan desertar. Las disensiones internas entre los grupos terroristas se hacen cada vez mayores. El tercero, boicotear la reconstrucción del país. [1][2]. El cuarto, amedrentar a Irán, iniciando el ataque desde el Golfo Pérsico. El quinto, justificar, con el argumento del uso de gases tóxicos o su posesión, la permanencia de la veintena de bases militares norteamericanas instaladas de forma ilegal en Siria.

Según el rotativo turco Yeni Safrak, el Pentágono ha instalado, además, tres sistemas de radares avanzados en la parte norte de Siria. El objetivo sería mantener el control sobre el país e, indirectamente, sobre su antiguo aliado turco y la frontera rusa.

Es la política del palo y la zanahoria: se escenifica una probable agresión tras el fracaso de las negociaciones secretas entre la parte siria y los representantes norteamericanos/saudíes llevada a cabo hace pocas semanas (finales de junio) y que se saldó con un profundo desacuerdo. Las reuniones tuvieron lugar en el barrio de Mezze, en Damasco, entre altos cargos de la Seguridad siria (general Al Mamluk, jefe del departamento de seguridad nacional y el General Dib Zeitun, director del Cuerpo de Inteligencia de Siria) y por parte norteamericana había importantes representantes de los diferentes cuerpos de seguridad e inteligencia. Se ofrecía al presidente sirio su permanencia en el poder e inversiones millonarias en la reconstrucción del país. A cambio, se exigía la ruptura del pacto entre Irán, Siria y Hezbola; esto implicaba la retirada de las tropas iraníes de territorio sirio. Al mismo tiempo la parte norteamericana exigía garantías por escrito para que sus empresas extrajeran petróleo de la parte Oriental del Éufrates. La respuesta de la parte siria fue clara: “Damasco priorizará la cooperación con los países aliados en la etapa post-guerra”. “No consideramos dar facilidades a las empresa procedentes de los países que han luchado y continúan luchando en nuestra contra”, enfatizaron los negociadores sirios.

Por otra parte, Arabia Saudita, presentaba también, en el mes de julio, una propuesta en el mismo sentido. En realidad, era copia de la presentada en 2015, cuando las fuerzas terroristas controlaban el 70% del territorio sirio, y que fue rechazada; ahora, cuando el gobierno domina el 90%, es una idea destinada al fracaso. Parece que Muhammad Bin Salman, el gobernante de facto de ese país árabe, no ha entendido que la correlación de fuerzas ha cambiado enormemente en estos años.

Las posibilidades de un nuevo ataque son altas. Rusia ha denunciado a Reino Unido y Francia como promotores de ese ataque terrorista. Esta vez, la posición de Putin será más enérgica: las fragatas que ha despachado en las últimas horas están especializadas en la guerra naval y antisubmarina. La agresividad norteamericana y la ruptura de los acuerdos obtenidos en la cumbre de Helsinki entre los dos presidentes obligan a Moscú a adoptar una posición más agresiva. En este contexto se da por cierto que los sistemas antiaéreos S-300 y S-400 han llegado finalmente a Damasco.

Al margen de los objetivos reales o simbólicos que se dirimen en esta crisis, los escenarios paralelos conforman un arco de tensión que agrava la situación. Entre ellos cabe señalar las maniobras militares (denominadas en clave Vostok-2018) que realizará Rusia a principios de septiembre. Serán las maniobras más importantes en los últimos 40 años (cerca de 300.000 hombres, más de 1.000 aeronaves unas 36.000 piezas de equipo militar y miles de vehículos blindados…). Aproximadamente en las mismas fechas, pero en el otro extremo del globo, las marinas rusa y china realizarán maniobras conjuntas con el ejército venezolano en el Mar Caribe. Por último, la armada china anuncia importantes maniobras navales en el Mar de la China Oriental. Mientras, el antes mencionado John Bolton, anuncia la congelación de los contactos con Corea del Norte y abre la opción de reiniciar nuevas maniobras contra ese país.

Haciendo un poco de memoria vemos como en el ataque perpetrado en abril del 2018 el presidente Trump no esperó al informe de los técnicos de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPCW). El ataque fue llevado a cabo antes de que esos técnicos alcanzaran la supuesta zona contaminada.

Las posibilidades de un nuevo ataque son altas. Rusia ha denunciado a Reino Unido y Francia como promotores de un ataque terrorista. Esta vez, la posición de Putin será más enérgica.

Las declaraciones de Bolton han sido amplificadas por los medios habituales y los falsos grupos de derechos humanos al servicio de los intereses de los de siempre. En una carta fechada el 20 de agosto Ken Roth, director ejecutivo de Human Rights Watch (HRW) desde 1993, (el que pretendió engañarnos mostrando en un video una supuesta ciudad siria arrasada por la aviación del régimen, cuando en realidad era la ciudad de Shuja’iyya en la Franja de Gaza bombardeada por Israel) denuncia a Rusia y al presidente Al-Assad como responsables de la destrucción de Siria. Ni media palabra referida a los grupos terroristas. Ni media palabra de la financiación de esos grupos por parte de Arabia Saudita, EEUU o Reino Unido. Como preparación, ya funciona desde hace tiempo el nuevo hashtag sobre Idlib que se utilizará para el consumo en las redes sociales. Hace pocos días, ha aparecido en las redes sociales la imagen de una niñita (Hala se hace llamar) que “llama al mundo” a prestar atención a Idlib y a dejar de matar a niños y de lanzar ataques aéreos. Curiosamente, de sus casi 400 seguidores hay bastantes que son periodistas de la BBC, Buzzfeed, Radio Free Europe/Radio Liberty y The Huffigton Post. El método recuerda a la activación de otra cuenta, la de la niña Bana, que apareció poco antes de la liberación de Alepo y, cómo no, el niño herido en Alepo. Cuando finalmente dejó de ser un centro mediático y la familia pudo liberarse, el padre narró cómo su hijo había sido manipulado por Al-Nusra bajo la amenaza de matar a toda la familia.

Es un guión repetido y cínico. El escenario se repite, los actores se aprestan a representar su papel. Si se produce el ataque veremos a Occidente llorar con lágrimas de cocodrilo. Unas cuentas declaraciones milimétricamente estudiadas para no importunar a los amos y a continuar fabricando fragatas de guerra en astilleros españoles y haciendo negocios con la muerte.

Bashar Barazi

[1] Los procesos de reconciliación abiertos desde hace años están dando muy buen resultado en Damasco, la Ghouta Oriental o la zona de Alepo por poner un ejemplo.

[2]En el próximo foro económico de Empresarios a celebrar entre el 6 y el 15 de septiembre hay inscritas 1700 empresas de 48 países diferentes. Se espera una asistencia superior a la del 2016 cuando participaron 2 millones de personas.

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