César Jara: COVIBAR, 40 años de una cooperativa obrera de vivienda

enCandela

César Jara* ||

Hace unos días, tuvo lugar la clausura de la gran exposición que recogía la historia, los avatares, los hitos de COVIBAR, Cooperativa Obrera para la Construcción de Viviendas Baratas, en su centro social de Rivas-Vaciamadrid.

A este evento asistieron los cantantes Ana Belén y Víctor Manuel, que en septiembre de 1982 habían congregado a miles de personas en un concierto de promoción de la cooperativa, en medio del terreno baldío en donde hicimos cola durante horas para entusiasmarnos visitando el piso piloto del que habría de ser nuestro hogar, tras haber plantado con toda la familia los primeros arbolitos de nuestra futura ciudad en ese desierto…

Me siento orgulloso de haber sido de los socios fundadores de la que es la mayor cooperativa de su género en España, una entidad social impulsada por la izquierda comunista allá por el año 1978, que fue capaz de construir toda una gran ciudad, con los equipamientos y servicios necesarios, para dar hogar decente y al alcance de su bolsillo a unos cuantos miles de familias de la clase trabajadora.

Armando Rodríguez Vallina tuvo la culpa de todo, en el buen sentido claro…

Este asturiano que volvió del exilio en París a Madrid poco antes, tuvo el valor y la fuerza para convencernos a un buen puñado de hombres y mujeres, la mayoría muy jóvenes, para crear una cooperativa de viviendas en un momento de enorme incertidumbre política y social, cuando aún teníamos el resabio de tantas estafas de falsas cooperativas en el postfranquismo.

Armando se había forjado dese niño en el seno de una familia asturiana comprometida con la lucha por la libertad y la democracia; sus padres fueron víctimas de la dictadura franquista por apoyar al maquis y él mismo estuvo a punto de perder su vida varias veces por ser enlace de la guerrilla primero y cuadro comunista y sindicalista de Comisiones Obreras después.

Tuvo que irse al exilio tras muchos años de dejarse la piel y la salud en la lucha como otros tantos miles de personas del PCE.

Armando era arquitecto y urbanista social y tenía un sueño que logró contagiarnos a todos: construir en medio de un terreno casi desértico, en las afueras de Madrid, una ciudad basada en un nuevo concepto urbanístico, basada en un modelo de convivencia vecinal, de autogestión y de calidad de vida para sus habitantes.

No fue nada fácil en ningún sentido; trabas administrativas y políticas, recelos desde fuera y demasiadas controversias internas a veces, luchas y discusiones interminables por la forma en que debía llevarse a cabo el magno proyecto y cómo dirigir la gran cooperativa.

Pero fuimos caminando juntos y haciendo todo lo posible por tener una vivienda digna y unos equipamientos sociales de primera. Conseguimos que COVIBAR fuera un referente social y político.

Éramos jóvenes utópicos, queríamos hacer revoluciones en cada día y cada momento, pero aprendimos a caminar y salir adelante; miles de nuevos socios fueron incorporándose al proyecto tras la entrega de las primeras viviendas en la primavera de 1983, y la ciudad que no tiene parangón, ni por la forma ni por el fondo, en ninguna otra parte del país, se iba construyendo, con guardería, economato, centro social y cultural, centro comercial, piscinas y zonas deportivas…

Gestionamos de forma democrática los servicios de mantenimiento, dimos vida a amplios parques y vimos crecer a nuestros hijos, hasta que muchos de ellos se hicieron mayores y la cooperativa tuvo que construir nuevas viviendas para esa segunda generación que se sentía orgullosa de ser de COVIBAR y quería seguir viviendo en esa ciudad.

Pero aparte de todo lo antedicho, que es muy importante, COVIBAR demostró que cuando la clase obrera, organizada y dirigida por cuadros políticos comunistas se decide, es capaz de dar alternativas singulares ante el grave problema de la falta de vivienda decente y de urbanismo humano integrador que genera el sistema capitalista.

Al mismo tiempo, nos curtimos políticamente y fuimos durante 40 años un bastión de izquierdas hasta hoy, en un barrio que luego fueron dos, con calles y plazas con nombres de gente importante de la izquierda universal: Rafael Alberti, Pablo Neruda, León Felipe, Violeta Parra, Dolores Ibarruri….

Me siento orgulloso hoy de que ese modelo de ciudad se estudie en las universidades españolas y me siento orgulloso de volver de vez en cuando a pasear sus calles y parques, de saber que mis hijas viven en uno de los mejores lugares de toda España y me siento orgulloso de ser de COVIBAR.

¡Gracias Armando, gracias compañeros todos covibareños!

*Peeriodista.

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