César Jara: ¡Qué largo se me hace el nacional catolicismo!

enCandela

César Jara* ||

Acabo de pasarme unos días maravillosos en Praga, capital de la República Checa, la mitad del territorio que fue la antigua República Federativa Socialista de Checoslovaquia.

No hay palabras suficientes para describir la belleza singular del conjunto arquitectónico de la Praga antigua, de sus decenas de grandes monumentos, palacios, catedrales, iglesias, y de un rico patrimonio cultural en todos los campos: música por cada rincón de la ciudad, teatro, exposiciones…

En definitiva, se trata de una ciudad y de un país de alto nivel cultural y educativo. Recorriendo las calles y plazas, pude apreciar orden, seriedad y educación cívica, por no hablar de una gran y eficaz y barata red de transporte público formada por tranvías, metro, autobuses y trenes a cada lejano rincón del territorio de Bohemia y Moravia.

Sin AVE a precio de lujo para una minoría que pueda pagarlo.

Pero lo que más me ha impresionado es saber que más del 65% de los checos se declara ateo o agnóstico, lo que supone un país con gran tolerancia social hacia las creencias o ideas ajenas, amante de las libertades en general.

Muchas iglesias católicas son hoy centros culturales, espacios de música, hoteles e incluso restaurantes.

Sin duda, no es otro país, sino otra galaxia comparado con España.

No vi desorden ni jaleo en las calles, la gente no grita ni ensucia y en el tranvía los jóvenes ceden el asiento a los mayores…, y casi todo el mundo en los largos trayectos del metro va leyendo libros o prensa, no va con el telefonito jodiendo al viajero de al lado.

A mi vuelta a la patria, la nuestra, me encuentro con que un juez de Madrid ha decidido procesar al actor de izquierdas Willy Toledo por blasfemar, por cagarse en dios en un comentario en una red social, como en los mejores tiempos del nunca desaparecido estado nacional catolicista y franquista.

¡Me cago en el dios de ese juez reaccionario!. Dicho sea con perdón de mis muchas amistades creyentes y religiosas.

Es intolerable en 2018 que suceda esto y que aún se defienda que los partidarios de Franco o de Hitler puedan ir por las calles haciendo apología del fascismo y agrediendo impunemente.

Es intolerable que en ciudades como Gandia, donde resido, la alcaldesa que se dice socialista, acompañada de otros tantos ediles de ese partido, se entusiasme acudiendo a presidir procesiones y actos confesionales católicos como máxima autoridad local, dándose abrazos con un abad que en sus homilías destila lenguaje fascista y machista.

Es intolerable que en 2018 aún las fuerzas de seguridad del Estado celebren actos oficiales en honor de santos y vírgenes y que desfilen junto a legionarios en la llamada semana santa.

¡Pero que mierda de Estado aconfesional y democrático es este!

A punto estoy de volverme a Chequia, que aunque es un país que dejó atrás en 1989 el régimen comunista, y ha estado gobernado casi todos estos años posteriores por fuerzas de derechas, nos superan en mucho en niveles democráticos y de bienestar de vida: paro del 3%, por ejemplo.

La cultura y la educación fomentadas desde 1948 en Chequia dejaron su poso en la historia y las conquistas sociales del socialismo también. Y eso se nota hoy en ese pequeño y gran país.

¡Que larga se me hace la noche oscura del nacional catolicismo en España!

¿Tendremos alguna vez de veras un gobierno de izquierdas o progresista que acabe con todas estas cosas, como seguir manteniendo con 11.000 millones anuales la estructura de la jerarquía católica?

¿Nos quitaremos de encima alguna vez una monarquía borbónica de reaccionarios, puteros, ladrones y parásitos sociales que nos cuesta mantener toda una fortuna, mientras que cuatro millones de españoles las pasan canutas cada día?

Los checos son república desde 1918 y en mi viaje pude apreciar su patriotismo y valores republicanos por todas partes.

Quiero ser checo…

*Periodista.

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