Paco Puche, pensando, como siempre, con la propia cabeza… y con mucha alma

Salvador López Arnal ||

Profesor de la UNED ||

El quinto volumen, nada impertinente, de las lecturas impertinentes de Paco Puche es una lectura muy recomendable.

El autor, como se recuerda, es librero, activista y ecologista, muy amigo de sus amigos (que son muchos) y estudioso de temas como el amianto, el agua y el filantrocapitalismo. El primero y el tercero son los temas centrales de este volumen.

El primero porque, como el propio autor señala, “nos queda mucho camino para recorrer para establecer la verdad, la justicia y la reparación que exigen las víctimas y sus familiares”. Mucho es mucho.

Del segundo porque las fundaciones del gran capital que aborda “se refieren a aquellas que se alimentan financieramente de la vida de los fallecidos por amianto, de sus sufrimiento y del dolor de sus familias”. Los ejemplos destacados: AVINA y Askoha. Se inspira aquí en una reflexión del diputado Manuel Monereo: “La clave es esta: para conseguir que el sujeto popular sea no solo vencido, sino derrotado, es necesario cooptar a sus jefes, a sus dirigentes”.

Aunque soy parte interesada (muy honrado por ello) sugiero empezar el libro por el final, por la entrevista con que cierra el volumen. Es una prueba clara de la grandeza poliética del autor, de su concepción del buen vivir, de sus preocupaciones más básicas y esenciales, de sus lecturas, de sus héroes y heroínas (en el buen sentido de esas palabras que lo tienen), de sus proyectos, de su no rendirse, de sus homenajes científicos y políticos, etc.

El libro incluye, por otra parte, algunos regalos para los lectores: un artículo escrito al alimón por el autor y otro luchador infatigable, Ángel Cárcoba: “La memoria histórica del amianto”; otro, escrito esta vez a tres o seis manos, con Paco Báez y Antonio Bernardo: “Amianto por un tubo”, y una reseña de César de Vicente sobre uno de los últimos libros de Paco Puche: Amianto. Una epidemia oculta e impune (Publicamos en El Viejo Topo una reseña sobre este último).

Para los lectores poco puestos en tema del amianto en España hay, además, un artículo imprescindible: “La buena nueva proclamada por Uralita durante el siglo XX”. También aunque es algo más difícil de leer: “El amianto en su laberinto normativo”. Un recorrido, muy documentado, y difícil de elaborar, por la intrincada normativa de la UE, y en España, desde 1961 hasta 2017, hasta hoy mismo.

Con propuestas en el tercero de estos artículos: “Hacia una normativa por la erradicación universal del amianto, por la salud pública, laboral y ambiental y que proporcione a las víctimas verdad, justicia y reparación”.

El último de los escritos pone los pelos de punta: “La memoria histórica del amianto. Cuántas fueron y cuántas serán las víctimas”. Verdaderamente existe una conspiración del silencio, la industria del amianto ha sido y sigue siendo una industria criminal (¿por qué, qué significa que siga siendo legal en muchos países, incluso en países hermanos socialistas?) y el capitalismo muestra a las claras su oscuro y verdadero rostro en casos como éste. Sin piedad, sin humanidad, sin compasión alguna. Los negocios son los negocios.

Dos notas que caracterizan y singularizan al autor.

La primera: hablar de Stephan Schmidheiny como “criminal en serie” (siguiendo el decir del fiscal del juicio fallido de Turín), sin cortarse ni un pelo. La verdad es y debe ser verdad.

La segunda: las palabras con las que cierra este ensayo: “Este libro se terminó de imprimir en diciembre de 2017, con la buena nueva de la prohibición universal del amianto en Brasil…”.

Con esa buena nueva finalizamos nosotros también este reseña que tienen un claro objetivo: llamar la atención del lector sobre un libro que merece la pena leer, estudiar y anotar, un libro que tiene a las víctimas del amianto, que son muchas, como protagonistas. Gracias por ello. Es una de las constantes de este escritor, librero y activista imprescindible.

*Paco Puche,
Lecturas impertinentes V,
Málaga, Ediciones del Genal, 2017,
189 páginas.

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