Sabatinas

Salvador López Arnal ||

Profesor de la UNED ||

Para John Carlos y Tommie Smith (y también para Peter Norman), cincuenta años después.

La resistencia pasiva es una fuerza que no es necesariamente moral por sí misma. Se puede usar contra la verdad lo mismo que a favor de ella. El peligro inherente en toda fuerza se hace más fuerte cuando es posible conseguir el éxito, porque entonces se convierte en una tentación.
Rabindranath Tagore (1919)

Pero también y particularmente al resurgimiento de no pocos vicios hispánicos que parecían definitivamente desterrados por los años de solidaridad ante la miseria, el miedo y la falta de libertades. De ahí, las nostalgias, esperadas en la derecha porque no se domina en vano durante cuarenta años; pero que se hicieron también inevitables en la izquierda porque no en vano el dictador, contra nuestras esperanzas, murió amarado en el poder. Y de ahí, además, los corporativistas, el espíritu estamental en el mundo laboral, las carreras desenfrenadas entre profesionales, el particularismo oportunista en las nacionalidades históricas o el inútil rebuscar en el baúl de las banderas en otras tierras, igualmente históricas, en las que habría bastado con mirar hacia abajo, hacia los humillados, para saber y enseñar a los demás que el estado franquista no fue suyo sino que esquilmó a sus campesinos llevando a los hombres a la emigración y dejando desertizadas las tierras.
Francisco Fernández Buey (1979)

La insistencia de los promotores del ‘procés’, reiterada en las últimas semanas, en llevar a cabo un referéndum de autodeterminación expresa con claridad meridiana su empeño en consagrar la fractura de la sociedad catalana. Porque si algo a estas alturas parece asegurado es, punto arriba, punto abajo, el resultado: dos mitades enfrentadas en las que una de ellas obtendría una diferencia casi insignificante sobre la otra. No conozco a ningún constitucionalista que se ponga contento ante la posibilidad de ganar un referéndum por la mínima que certificara el fracaso de Cataluña como proyecto nacional integrador. Proliferan, en cambio (los podemos leer y escuchar a diario), los independentistas que valoran dicha posibilidad, si el resultado es a su favor, como una auténtica Itaca.
Manuel Cruz (2018)

[“La expresión “Cataluña un solo un pueblo” la fraguó el PSUC en los años 60-70’s para no dividir la sociedad catalana entre migrantes y catalanoparlantes y evitar una fractura identitaria de la clase obrera, que es precisamente lo que ha provocado el procés”. De ahí, por tanto, que la expresión “un solo pueblo” -falsa a todas luces actualmente desde un punto de vista no cegado que aspire a tocar realidad y no a encubrirla- juega hoy un papel muy distinto del que tuvo hace años: de unirnos, de unir a las clases trabajadoras de aquí o de allá, ha pasado a ser consigna de parte y de destrucción del demos común, además de generar lejanía y separación entre las clases trabajadoras de Cataluña y del conjunto de España. Pero para el nacional-secesionismo, aunque nos cueste aceptarlo, todo vale. Nada importa aparte de la Patria, su Patria; la “terra”, su terra; y la construcción y agitación de una ficticia, uniformista y excluyente identidad catalana, la suya, la única que merece consideración. Las restantes no valen, no son de “pata negra”, o más incluso: son anticatalanas].

¿De qué deberíamos hablar (y luego tomar consciencia, hacer, intervenir, luchar, ayudar) si lo esencial desde una perspectiva de clase, incluso desde un punto de vista humanista, rigiera en nuestros debates político-culturales? De esto (fuente: Fundación Foessa, vinculada a Cáritas española): cuatro millones de personas (¡4.000.000!) se ahogan (les ahogan) en España mal viviendo en la máxima vulnerabilidad; son 1,2 millones más que en 2007, un 40% más en diez años (¡peor que la cifra de 2009 en plena crisis!). De hecho, 8,6 millones de ciudadanos viven con algún tipo de exclusión: algo más de 4 millones en situación de exclusión moderada, 4 millones, que no disponen de apoyo, las personas de las que hablábamos antes, en exclusión severa. Además, dice el informe, 6 millones de personas, el 13% de la población española, se ha recuperado tan débilmente que de darse una nueva crisis -escenario nada impensable como sabemos, es parte del núcleo esencial del modo de producción capitalista-, tendrían grandes posibilidades de volver a la franja de exclusión. El resumen de la situación: el 48,4% de la población no está afectada por ninguna carencia básica; el 33,2% viven en integración moderada (pueden vivir modestamente aunque se vean afectados en determinados aspectos) y, finalmente, viven en exclusión moderada un 9,6% y en exclusión severa un 8,8% (la suma de ambos: 18,4%). La pobreza (la que margina) en España se enquista y la debilidad social, la posibilidad de caer en el hoyo sin poder salir de él, va en aumento. Siguen sin ser, obviamente, tiempos para la lírica. Tampoco son tiempos para la épica ni para la justicia. O incluso para la decencia o el humanismo básico.

Les anuncio lo más esencial de esta próxima semana: ”Pensar con Marx hoy” en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Complutense. ¡No se lo pierdan! ¡Disfruten, gocen, conversen, intervengan y aprendan todo lo que puedan! ¡Cuando lean el programa se van a quedar sin habla! ¡Quien pudiera estar esos días en la ciudad resistente! ¡Marx y Madrid se merecen una semana (cultural, política y filosóficamente) loca! ¡A qué esperan para apuntarse!

Las citas filosóficas de hoy hablan por sí mismas; las cursivas de las dos primeras son mías. Sin desmerecer (¿como iba a hacerlo?) las reflexiones de dos maestros y amigos, Francisco Fernández Buey y Manuel Cruz, conviene retener la más que interesante afirmación de Tagore (que yo debo a Carlos Valmaseda): “La resistencia pasiva es una fuerza que no es necesariamente moral por sí misma. Se puede usar contra la verdad lo mismo que a favor de ella.” Si pensamos en términos “procesistas” y en sus aparatos de publicidad ideológica, da en la diana, exactamente allí.

Me he reservado otra cita (muy sabia y oportuna en mi opinión) de un reciente artículo del profesor machadiano y activista mairenista Martín Alonso que no deberían perderse: “El vals de las i dent i dades ” https://ctxt.es/es/20180919/Firmas/21766/Martin-Alonso-Zarza-derechos-comunesigualdad-salvini-orban-bannon.htm. La cita es esta:

No se ha prestado bastante atención a la diferente respuesta de la marea blanca en Madrid y en Barcelona; y a las consecuencias que ello ha tenido para las poblaciones respectivas en términos de calidad asistencial. Es evidente que mientras predomine la lógica identitaria que reivindica lo particular y lo propio, la agenda social por la igualdad y los derechos comunes quedará relegada a un papel subalterno. Al final, la política de la identidad se convierte a la vez en una prisión grupal y en un obstáculo social para configurar una acción colectiva con capacidad de hacer frente a las lógicas depredadoras de gentes como Orbán, Bannon o Netanyahu. El último nombre es el mejor ejemplo para mostrar el efecto sobre la izquierda y las fuerzas sociales de una lógica identitaria en un estado que se considera con razón heredero de la peor catástrofe producida por la lógica identitaria. Mírese qué peso tiene hoy la izquierda en el país de los kibutz. No deberíamos olvidar, junto a otras reivindicaciones legítimas de la memoria histórica, el núcleo central de la historia del siglo XX [las cursiva son mías]

También en la diana. Recordemos que el ex president huido Puigdemont, el buen amigo de los ultranacionalistas flamencos, escribió hace pocos meses un tuit apologético del estado étnico y opresor de Israel. El antiguo, el muy antiguo sionismo militante de una de las intelectuales orgánicas del secesionismo, Pilar Rahola, es conocido por todos [1]. Tampoco los tuits o los referentes políticos del presidente vicario Torra mejoran la cosa. Miren, por ejemplo, lo que en 1937 decía a la “Palestine Royal Commission” uno de sus “héroes políticos” (me estoy refiriendo a Winston Churchill): “No admito… que se cometiese un gran error con los pieles rojas de América, o los negros de Australia… por el hecho de que una raza más fuerte, una raza de un grado superior… llegase y ocupase su lugar.” ¿Cómo puede ser alguien así referente de un político que se las da , además de intelectual leído e informado? Pasemos página, no merecen su atención.

Les regalo ahora -excelente obsequio en mi opinión- una reflexión del historiador José Luis Martín Ramos en torno a uno de los debates que ha irrumpido estas últimas semanas en la izquierda tras aquel primer artículo de Manolo Monereo, Julio Anguita y Héctor Illueca [2]. Las palabras del compañero de Espai Marx:

Repito lo que comenté y amplio. Comparto la preocupación y la intención de Anguita, y saludo que haya levantado las piedras de una patada para agitar el debate. Dicho eso, me parece que no fue ni hábil ni acertado partir de Salvini y el “decreto Dignidad” (ojo con el nombre del decreto), porque por muchas rentas mediáticas que eso diera tenía y sigue teniendo el inconveniente de contaminar el debate desde sus inicios y facilitar el tipo de respuestas que el propio Anguita rechaza con razón: la de la descalificación y el insulto, eso del “rojopardismo”, que es un insulto pero que vuelto del revés es algo más preocupante, la operación “pardo-rojista” para entrar a saco en el campo social, y también en el cultural de la izquierda, esa operación en la que se empeña desde hace tiempo Alain de Benoist y ahora Marion Maréchal Le Pen con sus invocaciones al concepto de hegemonía de Gramci, descontextualizándolo de todo su pensamiento y de su praxis comunista, algo que me recuerda aquello del nacional-bolchevismo.

Hay otra observación que añade el profesor Martín Ramos.

Comparto la crítica a esta UE, pero no creo que esta UE agote el proyecto europeo que tenía la izquierda, lo que llamábamos izquierda alternativa que se ha diluido porque la propia izquierda alternativa se diluyó -o se hundió-; de la misma manera que construir una nueva izquierda alternativa no pasa, en mi opinión, por resucitar al movimiento comunista pero sí por metabolizar su experiencia y recuperar líneas maestras de su proyecto, combatir la UE no pasa por enterrar toda propuesta europeísta. Tengo la sensación de que Anguita lo intuye también, porque habla de no romper y critica a Tsipras por no haber tenido alternativa a su desafío. Reconoce también el éxito por ahora de la izquierda portuguesa, pero no acaba de desarrollarlo y sacar las consecuencias. Pero es más, debatir hoy, en 2018, sobre eso no solo es referirse a Italia, por incómodo que sea, hay que referirse también a lo que está pasando en el Reino Unido en el proceso de gestión del Brexit.

El profesor Martín Ramos recuerda que lo planteó desde el primer momento en que se debatía la salida del euro:

Postular esa medida que es de ruptura, no puede hacerse en términos de propaganda, presentándola como la solución, sin tener en cuenta las consecuencias que eso implica (y de la misma manera que Anguita rechaza que se le llame rojipardo, yo rechazo que poner atención sobre eso sea hacer demagogia catastrofista -dicho sea de paso, como no lo es/era interrogarse sobre las consecuencias de la secesión catalana para las clases populares) y sin tener en cuenta la importancia trascendental del hecho de quien gestione la salida (el brexit); si no se avanza más, si no se concreta más en cómo puede uno recuperar las riendas del estado, con qué programa y con que propuesta de gestión de ese programa difícilmente podremos pasar de la revuelta popular, de la desazón de las masas.

La realidad es la que es concluye el que fuera catedrático de la UAB.

La salida del euro, sin más, no nos sacaría del sistema capitalista mundial, ni siquiera del espacio económico europeo. Es una exigencia mínima considerar -por lo menos considerar- cuál sería la respuesta de ese sistema y ese espacio, porque el baile continuará. Y en la consideración de cuál es el mundo real actual se ha de incluir cuáles son los límites de hoy del estado nación, los límites de la soberanía que se invoca; porque de otra manera, si no se conoce el límite, difícilmente se puede defender el poder que mantiene.

Después de recomendarles estas reflexiones y declaraciones de Isabel Coixet: “A Lluís Pasqual lo sentenciaron cuando se negó a colgar el lazo amarillo o en el Lliure ” (https://www.lavanguardia.com/cultura/20180924/451993146858/coixet-lluis-pasqual-lazos-teatrelliure.html), quería ir a nuestro tema de hoy, directamente relacionado con la reflexión anterior de Martín Alonso.

Pero antes, me siento casi obligado, unos apuntes sobre el 1-O: 1. No hubo ningún ejercicio del derecho de autodeterminación en .Catel pasado 1 de octubre de 2017 en .Cat. 2. Si lo hubiera habido, no se reclamaría de nuevo por parte del secesionismo un referéndum autodeterminista (realmente la secesión). 3. Aunque no lo reclamasen, ese día no se produjo nada que tenga que ver con un verdadero ejercicio democrático. Ningún observador internacional, contratado por ellos, dio el visto bueno. 4. El 1-O fue, una vez más, un jornada de agitación nacional-separatista en la que participaron los convencidos del procesismo (que sin duda son muchos) y otras personas de muy buena fe política que fueron a votar contrariados y afectados por las imágenes que TV3 no paraba de emitir (lo sigue haciendo a día de hoy siempre que puede). 5. Nadie disculpa lo sucedido -yo, por ejemplo, hubiera permitido otro 9-N, dejando la intervención policial por orden judicial en manos de los Mossos- pero: a) La represión (injustificada insisto otra vez por si fuera necesario) fue mucho menor de la informada. b) No hubieron mil heridos. c) Gentes que hablaron de manos y dedos rotos admitieron posteriormente su falsedad: se trataba de caldear el ánimo. d) Personas mayores y niños fueron usados por muchos activistas sin ningún miramiento (recibiendo además instrucciones para ello). e) Los Mossos tuvieron una actuación secesionista ejemplar; perfecta incluso. f) El nacionalcatolicismo catalán formó parte del engranaje. g) Los mandos que dirigieron la Guardia Civil y la Policía merecen un monumento a la estupidez y el disparate. 6. Por no hablar del ministro del Interior. ¡Menuda pieza! 7. No se proclamó realmente República alguna. 8. El 1-O no justifica ningún relato democrático (recordemos los hechos del 6 y 7 de septiembre). 9. Bien mirado el 1-O fue, una vez más, otra patada a la ciudadanía catalana no secesionista. 10. Los resultados de las elecciones del 27S de 2015 (perdieron su apuesta, Antonio Baños dixit) no justificaban ni la creación de “estructuras de estado” ni los acciones posteriores. 11. Quieren convertir el 1-O es una fecha histórica (un nuevo ejemplo de “opresión del Estado español”) pero, de nuevo, es un día que desean relevante para una parte de la sociedad catalana, no para el resto. Ningún no-secesionista se identifica con el significado político que se pretende dar a esa jornada de movilización nacionalista excluyente. 12. Por supuesto: TV3, muy activa el 1-O, estuvo y estará al servicio del relato nacional-secesionista, el destructor del demos común. A día de hoy, también antes pero menos, la TV3 secesionista es una máquina bien engrasada de permanente publicidad política separatista. Piensen en su director, en los presentadores/as, en sus informativos, en sus programas especiales, casi en su selección de películas (cuando no son las burradas usamericanas de todos conocidas). Imposible verla; golpea, con dolor, la vista y el alma (a la vez).

El tema de hoy. Se puede contar así: Si ustedes quien apoyar un evidente contraejemplo de renovación, años luz alejado de eso que se solía llamar “nuevos aires políticos” o incluso, en días de vino, rosas y optimismo, política alternativa; si ustedes quien favorecer a un político profesional de larguísimo recorrido que ha vivido (casi) siempre a expensas del erario público; si quieren apoyar a alguien que ha usado (y quiere seguir usando) políticamente, de la forma más mezquina, ruin y moralmente más impresentable que puedan imaginarse, la figura de su hermano, enfermo actualmente; si quieren votar a una figura representativa de esas 400 familias “exquisitas y poderosas” de las que habló Millet, ese colectivo “selecto” con mucho mando en plaza; si quieren apoyar al que seguramente ha sido el peor y más prepotente conseller de Educación de los últimos 40 años (y han sido muchos los peores y las peores); si quieren favorecer al político responsable de la eliminación de los estudios nocturnos de Bachillerato en ciudades trabajadoras como Santa Coloma de Gramenet; si ustedes quieren votar a un político compulsivamente falaz, sin una sola gota o quark de veracidad, un político profundamente neoliberal capaz de decir un jueves por la tarde que apoyaba el software libre para firmar al día siguiente, o una semana más tarde, junto al que era entonces el presidente de la Generalitat, José Montilla, suculentos contratos informáticos comerciales con la multinacional Microsoft; si se identifican con alguien que hizo muy poco -por no decir nada- contra las mordidas del 3% o más, estando más que informado de lo que estaba ocurriendo en las cloacas y palacios de la “Cataluña real”; si quiere apoyar a uno de los máximos responsables que aquella apuesta política innecesaria e irresponsable del nou estatut-nou estatut-nou estatut del primer gobierno tripartito; si quieren favorecer a alguien incapaz de recibir a tres alumnas de nocturno del instituto Puig Castellar que querían entregarle -educada, cortésmente, pacíficamente- una carta protestando por la eliminación de los estudios que entonces cursaban en su instituto; si quieren votar a alguien que no sólo no es de fiar sino que es capaz de hablar de “causa general”, como en tiempos del franquismo más duro, para referirse a la acción de la justicia contra los desmanes secesionistas e ilustrar de paso lo que llamó “permanente opresión de España contra Cataluña”; si quieren apoyar a alguien con una voluntad ilimitada e insaciable de poder que se refleja incluso en su propio rostro, siempre malcarado; si quieren favorecer a alguien profundamente secesionista (porque ahora toca) incapaz de atender los argumentos de los otros; si quieren apoyar a alguien que ya formó parte de anteriores gobiernos municipales en tiempos que, mirados críticamente y escribiendo con la mayor suavidad, no fueron nada gloriosos y tuvieron muchos nudos oscuros; si quieren favorecer a un antiguo gestor municipal que arremetió en su momento, con toda su rabia (por no decir “mala leche”), que es mucha, contra los movimientos sociales críticos de aquellos años; si quieren apoyar a alguien que cambia de partido (o construye uno ad hoc) como quien cambia de camisa o camiseta, en función de sus intereses y siempre con el mismo objetivo: poder, poder y más poder; si quieren votar a alguien que ha mancillado durante años el nombre de la izquierda, siendo, como es, un político profunda, obsesivamente neoliberal i molt de dretes; si quieren apoyar a alguien que es el máximo responsable de la ley (nacionalista) de educación de Cataluña pactada con la derecha convergente; si quieren votar a alguien encantado de conocerse a sí mismo… y a todos aquellos que le pueden ser útiles; si quiere apoyar a alguien que descalifica la candidatura de Manuel Valls no desde una perspectiva de izquierdas (¡y miren que hay buenos argumentos para ello!), sino porque detrás de esa coalición están gentes “de otros lugares”; si quieren apoyar a alguien que representa mejor que nadie las viejas y viejísimas formas de hacer política; si quieren favorecer a alguien que sería el peor o uno de los peores alcaldes imaginables para Barcelona (¿se lo imaginan?, ¿ven ya la película del horror que generaría su alcaldía?); si quieren apoyar a alguien que ha sido elegido de forma altamente oportunista por el que ahora es su partido, “Esquerra” “Republicana” de “Catalunya” (también .Cat con comillas porque la están destorzando), entonces (me interrumpo aquí aunque la lista es más extensa), si eso es así (aunque seguro que no lo es), si ustedes mantienen esas posiciones (sé que no), ya tienen su candidato: don Ernest Maragall. ¡Se lo garantizo, mejor (desde la perspectiva criticada) imposible! ¡Qué mal lo debe tener ERC para elegir a un político profesional neoliberal de estas características! ¿Se imaginan a Barcelona, a la Barcelona de Papasseit, Goytisolo, Espriu, López Raimundo, Teresa Pàmies y Gil de Biedma, en manos como las suyas? Se colige, de paso, un criterio complementario: si alguien habla de gobiernos de coalición con este viejísimo (no por edad) político profesional de gran bajura poliética, no parece que quien propone y defiende ese escenario sea un buen destino para nuestro voto. ¡No a un tripartito municipal dirigido por la cultura secesionista! ¿Se puede resumir todo lo dicho? Sí, se puede: “Aquest país serà sempre nostre “ (Este país siempre será nuestro)”. Son las palabras finales con las que don Ernest finalizó su discurso como ‘president’ provisional del Parlament el pasado 17 de enero. ¿Es necesario indicar el referente de nostre en este enunciado? ¿A alguien así hay que apoyar? (Estuve tentado de titular esta sabatina: “Nos despertamos y -horror de horrores- el dinosaurio profesionalizado había vuelto”. No hubiera sido un error grave).

Sobre la otra candidatura, la de Manuel Valls, esta reflexión del profesor Miguel Candel puede ayudar a ubicarnos, poco a poco:

Entiendo los guiños catalanistas de Valls como “captatio benevolentiae” o “vaselina” para que cuele su mensaje en una opinión pública muy dominada por el catalanismo de toda laya y condición. Entre paréntesis: etimológicamente (en el siglo XIX se acuñó la expresión en el mundo anglosajón), “opinión pública” no es la opinión del público, sino la opinión que se hace llegar al público (es decir, la de los medios de comunicación). Luego, claro está, el público, o parte de él, acaba imbuyéndose de esa opinión. Creo, pues, que el catalanismo de Valls es de otra naturaleza que poco o nada tiene que ver con el proyecto nacionalista-separatista por etapas perfectamente diseñado por el pujolismo (y que se precipitó quemando erróneamente las últimas etapas para supeditarlo a los intereses cortoplacistas de la burguesía nacionalista corrupta amenazada judicialmente). Puede que en mi valoración haya algo de “wishful thinking” (es inevitable desear que el nacionalismo encuentre la horma de su zapato), pero creo que no es un análisis totalmente equivocado.

Añado otra reflexión (no sobre la candidatura de Valls, más general) de un médico de familia concernido, Antonio Navas, un compañero de Espai Marx. Será de su interés, seguro:

Extraordinario resumen de este joven para expresar las posiciones anti-euro y anti-UE (Entrevista a Thomas Fazi: “No puedes solucionar una crisis creada por el euro dentro del euro” https://www.elsaltodiario.com/pensamiento/thomas-fazi-la-idea-de-que-los-gobiernos-no-tienenalternativa-es-una-patrana). Bravo, no lo conocía. Claridad deslindando soberanía nacional de nada que tenga que ver con reaccionarismo. Desentrañando la argucia de las élites, la aparente paradoja de su cesión de soberanía hacia un sistema que, en realidad les proporciona un amparo mucho más sólido, un suprapoder mucho más difícil de derribar y que proporciona coartadas magníficas para la argumentación política doméstica. Todo ese maremágnum que se mete en el mismo saco con la libertad de circulación, la ausencia de fronteras, la “unión” que diluye las diferencias nacionales tan dañinas (que no provoca más que caos y desorden y guerras) y todas esas bellas ideas.

Hay, sin embargo, añade Antonio Navas, un punto de confusión terminológica y de pendiente resbaladiza en “la conexión que establece con casos como el catalán, por el manejo de los significados de identidad y nación”. El siguiente:

Donde en el texto del autor se reclama de la identidad, válida y reivindicable, más bien sería preciso decir nación (sin empachos) o comunidad con sus implicaciones no etnolingüísticas, sino políticas, de ciudadanía, que rompe la diferencia por religión, lengua o etnicidad cualquiera y que son las históricamente construidas con mayor o menor éxito. Cuando alude al caso catalán que pone como ejemplo sin profundizar, se puede entender el sentido que le da por el contexto del artículo, pero se equivoca, porque en el caso concreto del independentismo no se reclama la recuperación de soberanía de estado, sea frente al español o frente al europeo, sino que se aboga por la disolución en un entorno UE con todas sus implicaciones (siempre lo han proclamado así, y su estrategia pasabapasa por el reconocimiento dentro de la UE y su asunción totémica), es decir la cesión mayor de soberanía, la disgregación de los retazos de soberanía que existen en estados antiguos (léase el español), para debilitarlos, y sumar una “región” rica (Catalunya) -no una nación en el sentido político moderno desde la Revolución francesa-, a ese supraestado que absorbe previas soberanías populares más o menos instrumentadas y con relativa capacidad de control.

Finaliza Antonio Navas con estas palabras:

El “relato” independentista no es en realidad la reivindicación de una nación moderna con un sesgo étnico que quiere hacerse un hueco en el concierto de las naciones y afirmar su “soberanía plena”, sino la disolución de una nación política anterior (España) que podría ser sujeto real, ha sido, de soberanía concreta, para disolverse como región rica (la catalana) en el grupo de las locomotoras europeas, de las áreas privilegiadas de la UE, unos nórdicos del sur, lo que llevan gritando a voz en cuello desde hace mucho años sin que ninguna izquierda oficial parezca darse cuenta. Un proyecto reaccionario que reafirma el proyecto de la UE germanizante, nordizante, la del gran proyecto neoliberal que describen los autores del libro y la entrevista. Disolver su propia “nación” en construcción, Catalunya, en el magma difuso de la identidad etnicista y de la pérdida total de soberanía popular, y de paso como consecuencia colateral cargarse otra nación sí existente en un sentido moderno político, España.

Acabo con dos recomendaciones. La primera: por si pudieran y les fuera bien.En todo caso, puedan o no, el libro de Ricardo Rodríguez merece mucho la pena. ¡Apúnteselo! Se lo recomiendo sinceramente. Se aprende mucho al leerlo.

La segunda: no es mía propiamente sino de Paco Báez… y nadie más documentado y sensibilizado que él (y Paco Puche) para asuntos y artículos relacionados con la industria criminal del amianto y la conspiración de silencio.

 

“Malades de l’amiante… et laissés pour compte”. Julie Dufresne d’Enquête https://ici.radiocanada.ca/nouvelles/special/2017/03/amiante-indemnites-sante-malades-laisses-pour-compteouvriers/index.html. También nos recomienda este segundo trabajo del mismo autor: “Amiante: desrègles desé c u r i t é a s s o u p l i e s , m a l g r é d e s a v i s c o n t r a i r e s . ” https://ici.radiocanada.ca/nouvelle/1126142/amiante-regles-securite-assouplies-cnsst. Por cierto, el encuentro “INTERNATIONAL ASBESTOS VICTIMS MEETING” se celebra en Barcelona y Cerdanyola del Vallès los días 4,5 y 6 de octubre. Es abierto. ¡Acudan si pueden!

Notas

1) Convendría recomendarles otro tipo de lecturas. Esta por ejemplo: Luz Gómez, “Mahmoud Darwish: Birwa, la Nakbah que no cesa” (http://alzeytun.org/mahmoud-darwish-birwa-la-nakbah-no-cesa/). M.D. es uno de los poetas preferidos de Clara Valverde.

2) Julio Anguita, Héctor Illueca y Manolo Monereo, “¿Fascismo en Italia? Decreto Dignidad” https://www.cuartopoder.es/ideas/2018/09/05/fascismo-en-italia-decreto-dignidad/

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