Antonio Ferres, un veterano novelista y ·”joven” poeta

María Rosa de Madariaga ||

Historiadora ||

Dentro del “Aula literaria Poeta Carlos Álvarez” y en el marco del “Ciclo Escritores de la Claridad”, tuvo lugar en el CAUM, el viernes 28 de septiembre de 2018, un homenaje al veterano novelista y “joven” poeta Antonio Ferres.

Presentó el acto Carlos Caballero, quien recordó que, cuando se creo el CAUM en 1961, una sus primeras actividades, poco menos que en la semiclandestinidad, fue la presentación, en el recién estrenado local, de un libro de viajes, Caminando por las Hurdes, de dos entonces jóvenes escritores, Antonio Ferres y Armando López Salinas. Este libro, de una enorme importancia literaria y política, sirvió de carta de presentación a la larga lista de escritores de aquel periodo, la generación de los 50, que inauguró una nueva etapa en el resurgir literario de la posguerra española.

Junto al nombre de Antonio Ferres, todos recordamos los nombres de Armando López Salinas, Alfonso Grosso, Ignacio Aldecoa, Eduardo Zúñiga, Carmen Martín Gaite, Juan García Hortelano, Jesús López Pacheco, Luis Martín Santos, Jesús Fernández Santos, Manuel Caballero Bonald, Ana María Matute, Rafael Sánchez Ferlosio, y otros muchos nombres, cuya aportación fue fundamental después de una cruenta guerra civil y el exilio al que se vieron obligados la mayoría de nuestros mejores escritores y artistas de los años veinte y treinta.

En su intervención, Juan Cano Ballesta, escritor, profesor en varias universidades de los Estados Unidos y, en la actualidad, profesor emérito de la Universidad de Virginia, recordó su primer encuentro con Ferres y la impresión que le causó su enorme conocimiento de la literatura. Después, se refirió a la obra que Ferres escribió conjuntamente con Armando López Salinas, Caminando por las Hurdes, en la que los autores repiten el viaje a las Hurdes de Buñuel- que daría lugar a la película Tierra sin pan (1932)-, solo que aquí con nuevas ideas, en un intento de dar a conocer cómo vivían, pensaban y sentían los hombres de nuestro país. Los de las Hurdes eran pueblos atrasados, que no tenían ni agua ni luz en las casas. Los autores pretendían dar a conocer todo lo que la propaganda franquista ocultaba.

Tierra de olivos es también una obra de denuncia. Pinta la penuria y pésimas condiciones de vida de los aceituneros de Córdoba y Jaén, que vivían en la más absoluta pobreza y que, para salir de ella, no tenían otro recurso que emigrar a Europa. El narrador da al libro un carácter novelesco a través de la mirada de un viajante de comercio. Lo mismo que Caminando por las Hurdes, Tierra de olivos se inscribe en la modalidad de libros de viajes, inaugurado por Camilo José Cela, en 1948, con Viaje a la Alcarria, y que cultivaron otros autores como Juan Goytisolo en Campos de Níjar. El libro de viajes testimonial creó un nuevo estilo literario.

Cano Ballesta señala que Ferres es un escritor prolífico, autor de numerosas novelas, la mayoría prohibidas en España y algunas publicadas en el extranjero. Todos recordamos, entre otras, La piqueta (1959, en la que Ferres aborda el tema del chabolismo, o Los vencidos, que tuvo que ser publicada en italiano por la Editorial Feltrinelli en 1962 con el título de I vinti, La Editorial Gamir lleva publicando desde hace años la inmensa producción novelística de Ferres.

Desde 1997 Ferres se ha dedicado a escribir poesía. Algunas recopilaciones de su producción poética llevan por título La inmensa llanura. La inmensa llanura no creada y La desolada llanura.

Después de Cano Ballesta, intervino la escritora y escultora Pepa Nieto, vieja amiga de Ferres, quien reveló que éste había puesto nombre a muchas de sus esculturas. Pepa Nieto lamentó que Ferres sea poco conocido como poeta. A su juicio, su poesía merece tener un mayor reconocimiento. Por ello, en su deseo de darlo más a conocer, nos deleitó con la lectura de numerosos poemas de Ferres. Poesía amorosa, pero de la que el contenido social tampoco está ausente.

Antonio Ferres, con jersey verde, en la presentación de la novela de Antonio Gallifa, El espíritu de la sonrisa, entre el autor y Rodrigo Vázquez de Prada, en un acto en el CAUM en 2013.

Para terminar el acto, intervino el propio Antonio Ferres, que también respondió a las preguntas del público. Nos reveló que su afán de escribir poesía es inagotable, por lo que tiene cientos de poemas inéditos. Ferres nos contó algunas anécdotas del Madrid de la posguerra, siendo él casi un niño. Algunos de los recuerdos de aquella época lo marcaron para siempre. Mencionamos a este respecto su poema El fusilado, que Crónica Popular reprodujo en su suplemento en papel Los crímenes del franquismo. En el acto del CAUM tuvimos el placer de oírselo recitar a Carlos Caballero.

En su intervención, Ferres mostró su vigor, su energía, su vitalidad. En resumen: su espíritu creativo eternamente joven.

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